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Original de:

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-
- Cántame
una canción de nubes blancas,
- de
vientos remolcando nubarrones,
- de
rosas rojas que del alma arrancas,
- de
trompetas, violines y trombones,
- de
arroyuelos, colinas y barrancas,
- olas
azules, tiernas sinrazones…,
- para
poder purificar mi oído
- de
tantas voces y de tanto ruido.



Fantasía
-
- La
juventud es firme en sus destinos:
- Blande
la espada de los ideales,
- embiste
en Rocinante a los molinos,
- y
vuela con las águilas reales.
-
- Fabrica
mundos de altivez gloriosa,
- y
más avanza cuanto más tropieza;
- y
persigue la idea fabulosa
- de
la divinidad de la belleza.
-
- Yo
fui joven un día, y de ilusiones
- llevaba
el corazón abarrotado;
- surgían
de mis labios las canciones,
- y
eran mis sueños dulces y dorados.
-
- Forjé
en mi fantasía una figura
- de
excepcional candor, y amplia sonrisa,
- de
candente pasión, suave ternura,
- de
infantil madurez, y lenta prisa.
-
- La
busqué noche y día entre la gente,
- seguí
su rastro azul por muchos años;
- pensé
alcanzar su plenitud ardiente,
- mas
sólo hallé dolor y desengaños.
-
- Y
un día ella llegó, bella y radiante,
- transparente
y etérea, dulce y buena,
- con
ojos de nostalgia, alma de amante,
- libre
como la brisa, y tan serena.
-
- Entró
como un susurro en mi alma abierta,
- desterrando
su luz mi noche fría;
- sentí
el impulso de cerrar la puerta,
- y
aprisionarla para hacerla mía.
-
- Mas
quise respetar su independencia,
- y
la dejé volar sin restricciones.
- Es
tarde para mí, edad y ausencia
- me
roban las mejores ilusiones.
-
- Irá
y vendrá, y con su paso airoso
- imprimirá
en los hombres dulces huellas;
- la
seguirán con corazón ansioso,
- mas
sólo alcanzarán polvo de estrellas.
-
- Desde
mi esquina observaré el paisaje,
- una
vez más espectador lejano;
- y
soñaré que emprendo otro viaje
- con
su espíritu amigo de la mano.
-
- Los
Angeles, 7 de Abril de 1997
- (Indice)
- Solos
entre la muchedumbre
-
- Los
dioses nos confunden con sus dones;
- colman
nuestra alforjas de riquezas:
- de
esperanza, de amor y de emociones,
- y
luego lo transforman en tristezas.
-
- Esta
capacidad de abrir los brazos
- ofreciendo
un amor con esperanza,
- a
menudo se quiebra en mil pedazos,
- y
sólo el premio del dolor se alcanza.
-
- ¿Por
qué se nos ha dado esta energía,
- este
ansia incontrolable, esta tendencia,
- malgastada
en la búsqueda baldía
- de
un ideal que aboca a la demencia?.
-
- Dirijimos
inquieta la mirada
- a
un horizonte azul donde queremos
- adivinar
a la mujer amada;
- y,
al pasar a su lado, no la vemos.
-
- Somos
dos multitudes misteriosas
- buscándose
una a otra sin hallarse;
- nuestras
filas se cruzan silenciosas,
- nuestras
manos no llegan a tocarse.
-
- Nosotros
presentamos nuestra oferta,
- y
ellas la menosprecian o la ignoran.
- Ellas
se ofrecen con el alma abierta,
- y
no entendemos lo que más adoran.
-
- Qué
incomprensión fatal! Qué cobardía
- tan
absurda, que a tanto se resiste!
- Se
nos brinda el amor y la alegría,
- y
nuestra opción es solitaria y triste.
-
- Los
Angeles, 8 de Abril de 1997
- (Indice)
- Nostalgia
-
- Mayo
florido perfuma
- los
recovecos del alma,
- y
desliza el mar en calma
- la
sonrisa de su espuma.
-
- Llena
el aire una canción
- primaveral
de dulzura:
- Rosas
blancas de ternura,
- rojas
rosas de pasión.
-
- Plenitud
de luz del día
- resplandece
en mi semblante.
- Por
qué, madre, en este instante
- siento
tal melancolía?
-
- Los
álamos de la calle
- susurran
viejas historias,
- y
el río arrastra las glorias
- de
los montes por el valle.
-
- La
paz del campo persiste,
- y
el día transcurre lento.
- Por
qué en tan bello momento
- mi
corazón está triste?
-
- La
luz del sol, hijo mío,
- los
ágiles ruiseñores,
- la
belleza de las flores,
- y
el suave canto del río,
-
- todo
se transforma en nada,
- y
todo causa dolor
- cuando
se siente el amor
- sin
conocer a la amada.
-
- Los
Angeles, 8 de Julio 1994
- (Indice)
- Pasa
con dulzura
-
- Soy
furioso como el viento
- y
gentil como la brisa;
- puedo
darte una sonrisa,
- o
someterte a un tormento.
-
- Tengo
en el alma un tesoro
- de
canciones y esperanza;
- celebro
con el que danza,
- y
con el que llora, lloro.
-
- En
mi vida he cultivado
- sueños,
caricias y rosas,
- y
siempre las más hermosas
- me
han herido o defraudado.
-
- Hoy
de nuevo está mi mano
- con
optimismo tendida.
- Si
pasas junto a mi vida,
- pasa
dulcemente, hermano.
-
- Los
Angeles, 13 de Julio de 1994
- (Indice)
- Tu
geografia
-
- Permíteme
explorar tu geografía
- y
aprender los secretos de tu historia.
- Yo
te abriré el caudal de mi memoria,
- me
guardarás en tí, y tú serás mía.
-
- Contemplaré
de cerca tu paisaje,
- observándolo
dulce y lentamente,
- y
con el gesto alegre y sonriente
- aprestaré
mi cuerpo para el viaje.
-
- Desataré
en mis manos diez corceles
- para
escalar las cumbres de tus senos.
- Cabalgarán
sin bridas y sin frenos,
- y
volverán cargados de laureles.
-
- Se
adentrarán en la espesura densa
- de
tus cabellos ondeando al viento,
- y
con un galopar raudo y violento
- descenderán
a la llanura inmensa.
-
- Sus
cascos herirán la superficie
- de
tu vientre desnudo, terso y suave,
- y
en un trote solemne, firme y grave,
- llegarán
al confín de la planicie.
-
- Pasarán
por tus muslos temblorosos
- flotando
de sus crines las banderas,
- y
lanzarán al aire en sus carreras
- relinchos
estridentes y furiosos.
-
- Yo
soltaré las águilas reales
- de
mis labios en torno a tus montañas,
- y
rondarán las verdes espadañas
- en
manso vuelo y suaves espirales.
-
- Y
buscarán el nido de tu boca
- y
las laderas de tu esbelto cuello,
- y
en su revuelo fulgurante y bello
- sentirás
su aleteo que te toca.
-
- Sus
plumas rozarán tu piel caliente,
- despertando
en tu cuerpo la agonía
- de
un más, y un más aún, y un todavía,
- y
un ansia de alargar este presente.
-
- Libertaré
al león que ruge dentro,
- y
con rítmicos saltos elegantes,
- y
el poder de un rebaño de elefantes,
- se
lanzará hacia el misterioso centro.
-
- Irá
con furia atávica y salvaje,
- buscará
la recóndita caverna,
- penetrará
con fuerza de galerna,
- a
través de la fronda y el ramaje.
-
- Y
tras la caza audaz y agotadora
- reposará
su cuerpo fatigado,
- tendido
al interior, aletargado,
- pero
alerta su mente cazadora.
-
-
- Permíteme
explorar tu geografía
- y
aprender los secretos de tu historia.
- Yo
te abriré el caudal de mi memoria,
- me
guardarás en tí, y tú serás mía.
-
- Los
Angeles, 11 de Abril de 1994
- (Indice)
- Mi
oferta
-
- Traigo
una oferta múltiple y dorada
- de
conceptos vitales encendidos.
- El
hombre que reciba mi llamada
- será
parte de un grupo de elegidos:
- hermano,
compañero, camarada.
-
- Traigo
una oferta roja, ensangrentada
- en
los jugos del alma y los sentidos.
- Si
la aceptas, mujer, serás nombrada,
- por
mis cantos, palabras y gemidos,
- amiga,
confidente, amante, amada.
-
- Los
Angeles, 14 de Abril de 1997
- (Indice)
- Poema
sinfónico
-
- La
música es el alma de la Tierra
- germinando
en sonatas y canciones;
- lluvia
fina y ligera, que permea
- la
íntima fibra de las emociones.
-
- Ven,
amada, y escucha las cadencias;
- imprégnate
de luz y de armonía;
- y
abramos nuestras puertas interiores
- a
los raudales de la melodía.
-
- Cada
músico afina su instrumento
- en
una algarabía cacofónica
- que
cesa a la llegada del Maestro
- a
dirigir la producción sinfónica.
-
- Pon
tu mano en mi mano, y brindaremos
- por
la ocasión que nos dará el destino,
- alzando
nuestras copas, sonriendo,
- embriagados
de amor, más que de vino.
-
- El
silencio se asienta en el proscenio,
- la
batuta desciende, y los violines
- elevan
su dulzura es espirales
- extendiéndola
a todos los confines.
-
- Flota
en tus ojos juvenil nostalgia,
- mezcla
de suavidad y de ternura,
- irradiando
melódicos mensajes
- al
compás del vaivén de tu cintura.
-
- Los
violines arrancan en crescendo,
- los
violoncelos les responden graves;
- y
el arpa pone en libertad los trinos
- de
una invisible multitud de aves.
-
- Mis
manos se reparten las caricias;
- siento
el temblor bajo tu piel morena,
- y
tu empuje callado y consistente,
- y
el ímpetu que se desencadena.
-
- Manantiales
de flauta y clarinete
- fluyen
airosos en gentil cascada;
- y
hay un clamor de tubas y trompetas,
- pura
energía, ardiente llamarada.
-
- Cálidos
besos buscan otros besos,
- fuente
creciendo en poderoso río.
- Mi
mano ansiosa trepa tu arboleda,
- y
tu cuerpo se lanza sobre el mío.
-
- Címbalos
estridentes centellean
- y
el bombo es una salva de cañones;
- y
la furia del trueno en la tormenta
- se
desata en el grupo de trombones.
-
- Hirviendo
en la pasión incontrolable,
- entrelazados
como dos serpientes,
- entonamos
un cántico a la vida,
- fiera
explosión de dos almas ardientes.
-
- Avanza
un terremoto de sonidos,
- y
la orquesta se lanza, persiguiendo
- un
cósmico final, que desemboca
- en
formidable y singular estruendo.
-
- El
volcán se desborda de deseos,
- candente
lava arrasa las laderas.
- Dos
pasiones en una se han fundido,
- forjando
un florecer de primaveras.
-
- Los
últimos sonidos se esfumaron;
- Volvió
el silencio con su manto oscuro,
- andando
de puntillas por las calles,
- y
todo quedó en paz, quieto y seguro.
-
- Descansa,
y canta, y sueña entre mis brazos,
- mujer,
que me entregaste cuerpo y alma.
- Yo
velaré tu sueño, y tu sonrisa
- pondrá
en mi mar innumerable calma.
-
- Los
Angeles, Abril de 1997
- (Indice)
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