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Original de:

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- Te
veo en el agua clara
- de
la límpida laguna
- donde
en las noches de luna
- apenas
tiembla tu cara;
- te
percibo en la algazara
- persistente
de las olas;
- te
respiro en las corolas
- de
las rosas, y se anuda
- mi
piel a tu piel desnuda
- entre
espigas y amapolas.
-



- Tuyo
-
- Fui
derrotado en la última batalla
- y
tu victoria me hizo prisionero;
- es
tu incesante amor mi carcelero
- y
en cadenas la negra noche me halla.
-
- Bajo
tu guardia estoy; tu compañía
- me
mantiene en continua vigilancia.
- Más
te prefiero así que en la distancia:
- Si
pudiera evadirme, no lo haría.
-
- Me
has conquistado el corazón, la mente,
- la
piel de los sentidos, la esperanza,
- todo
cuanto el amor pide y alcanza:
- Abrázame,
mi amada, intensamente.
-
- Los
Angeles, 19 de Junio de 1997
- (Indice)
-
- Amor
prohibido
-
- Es
el amor prohibido el amor más sincero,
- quizá
el definitivo, y mejor que el primero.
-
- Tiene
pasión más honda, y menos egoísmo,
- y
la ansiedad de vernos al borde del abismo.
-
- Es
nostálgico y tierno, es atrevido y serio,
- es
dulce y fascinante como un doble adulterio.
-
- Los
Angeles, 17 de Junio de 1997
- (Indice)
-
- Libres
instintos
-
- Las
cárceles del alma liberan los rugidos
- de
pasiones ocultas, deseos reprimidos,
-
- que
ruedan por las calles borrachos como el viento,
- azotando
los rostros con ímpetu violento.
-
- Se
asoman a los ojos, agitan los cabellos,
- penetran
en la bocas, se enroscan en los cuellos.
-
- Raudos
exploradores de tendencias diversas
- se
adhieren a las sombras de miradas perversas.
-
- Hallarán
su refugio en lo exótico y lo ajeno,
- y
no inquirirán nunca si es saludable y bueno.
-
- Su
vida se dilata con la fuerza explosiva
- que
destruyó la cárcel donde estaba cautiva.
-
- Tensos,
infatigables centauros cazadores,
- desflorando
las ninfas, destrozando las flores.
-
- Ni
razones ni ideas brotarán de la mente,
- sino
el ciego y salvaje tumulto del torrente.
-
- Los
Angeles, 18 de Junio de 1997
- (Indice)
-
- Los
Cuatro Jinetes
-
- (Poema
apocalíptico del amor muerto)
- "Vi y oí a
uno de los cuatro
- vivientes, que
decía con voz
- como de trueno:
Ven..."
- (Apocalipsis, 6,
1)
-
Cerré
los ojos al mundo
Y
los tendí sobre el alma
Donde
la luz y la sombra
Se
batían en batalla.
Apocalípticas
formas
Indefinidas
y extrañas
Provocaban
en mi mente
Una
visión de fantasmas:
Cuatro
cofres, cuatro sellos,
Cuatro
misterios que avanzan
Con
ímpetus destructores
Sin
que les detenga nada.
Cuatro
ciclos de la vida
De
un amor sin esperanza.
- "Miré,
y vi un caballo blanco,
- y el que
montaba sobre él
- tenía un
arco, y le fue dada una corona..."
- (Apocalipsis,
6, 2)
Estalló
una voz de trueno
En
una nube lejana:
"¡Abran
el sello primero!"
Y
en la aurora sonrosada
Surgió
un jinete al galope
Sobre
su montura blanca,
Arco
en puño, y la cabeza
De
oro y perlas coronada.
(Contemplé
el amor lejano,
mezcla
de dulzura y calma,
de
arrebatos y energía,
de
entrega suave y callada.
Era
el triunfo de la vida
Derribando
las murallas.)
- "Salió
otro caballo, bermejo,
- y al que
cabalgaba sobre él
- le fue
concedido desterrar
- la paz de la
tierra...., y le fue
- dada una
gran espada".
- (Apocalipsis,
6, 4)
"Abran
el segundo sello!",
rugió
la voz semiairada.
Y
se alzó un nuevo jinete
Blandiendo
sangrienta espada
Sobre
un caballo bermejo
Bajo
el sol de la mañana.
Desterró
la paz del mundo,
Fomentando
las matanzas;
Guerras
de padres a hijos,
Guerras
de hermanos a hermanas.
(Qué
transformación de amantes
con
el veneno en el alma;
desvanecido
el cariño,
mudas
las tiernas palabras,
trocando
el amor en odio
y
la fe en la suspicacia.)
- "Miré y vi
un caballo negro,
- y el que le
montaba tenía una
- balanza en la mano".
- (Apocalipsis, 6,
5)
"Abran
el sello tercero!",
se
oyó el eco en la montaña.
Y
salió el caballo negro
En
la tarde ensangrentada,
Con
el jinete llevando
En
la mano una balanza,
Controlando
el suministro
Del
trigo y de la cebada.
No
habrá ni aceite ni vino
En
la tierra calcinada;
Sólo
ansiedad y miseria,
Temor
y desesperanza.
(Con
el sentimiento muerto,
con
el pasado a la espalda,
y
con el presente en ruinas,
y
con la desconfianza
trepando
como serpiente
que
nos estrangula el alma,
este
paisaje baldío,
sin
aire, sin luz, sin agua,
espera
una muerte lenta
de
soledad desolada.)
- "Miré y vi
un caballo bayo,
- y el que cabalgaba
sobre él
- tenía el nombre 'Mortandad',
- y el infierno le
acompañaba".
- (Apocalipsis,
6, 8)
"Rómpase
ya el cuarto sello!"
Qué
voz encolerizada...!
Y
vino el caballo bayo
Bajo
la noche cerrada.
La
palidez del jinete
Estremecedora
y blanca,
Con
augurios tenebrosos
De
maldiciones arcanas.
La
peste, el hambre y el miedo
Permeando
las entrañas
De
los hombres, y arrancando
Girones
entre sus garras.
(Sólo
quedan los escombros
del
edificio del alma.
Y
los amantes de antaño,
Por
veredas separadas,
Se
alejaron rencorosos
Con
el odio en la mirada.)
Cuatro
jinetes siniestros,
En
siniestra cabalgata.
Y
dos almas moribundas
En
noche desesperada.
Los
Angeles, 22 de Junio de 1997
(Indice)
Perversión
Al
decirte "niña hermosa",
pervertidor
me llamaste
a
la vez que me miraste
con
sonrisa maliciosa.
No
te preocupes, mi vida,
porque
este pervertidor
le
dará todo su amor
a
la niña pervertida.
Pero
si, a tu parecer,
eres
pura e inocente,
yo
trataré firmemente
de
pervertirte, mujer.
Yo
llevo en mi corazón,
bajo
un amor que perdura,
para
la niña, ternura,
para
la mujer, pasión.
Y
tú habrás de decidir
entre
estas dos cosas, una:
Pasear
bajo la luna,
o
dejarte pervertir.
Como
entre lirios y rosas,
O
entre la noche y el día,
Me
parece, amada mía,
Que
prefieres…ambas cosas.
Y
no tengo duda alguna
De
que vas a consentir
Que
te pueda pervertir
Bajo
la luz de la luna.
Los
Angeles, 24 de Junio de 1997
(Indice)
Mirándote
Al
mirarme en tu mirada
vi
la tristeza flotando:
Quise
absorberla, besando
tus
ojos, sin decir nada.
Cuando
los abriste luego
tu
mirar ya no era triste,
y
con tus ojos me diste
una
sonrisa de fuego.
Los
Angeles, 24 de Junio 1997
(Indice)
Estrofas
Pelo
negro, piel morena,
Boca
sensual, ojos tiernos:
Incéndiame
los inviernos
Con
tu amor de luna llena.
*
* * * *
Estaba
tu alma dormida
La
noche que te encontré;
La
vi triste y dolorida,
Y
para curar su herida,
Entré
y te la desperté.
* * * * *
Si
el espejo refleja tu figura
En
plenitud de juvenil belleza,
Duerme
a la soledad y a la amargura,
Sueña
al amor que a florecer empieza.
Los
Angeles, 21 de Junio de 1997
(Indice)
Esperándote
En la noche estaré de centinela
a la escucha del ritmo de tus pasos;
y vendrás, y te irás, y habrá en tu estela
resplandores de auroras y de ocasos.
He de montar la guardia en permanencia
hasta el momento azul de tu regreso;
y entonces no te irás de mi presencia,
pues sellaré tus ojos con un beso.
No soñarás con la pasión distante
que te empujó por sendas peregrinas;
estarás junto a mí y serás mi amante
en un lecho de rosas sin espinas.
Los Angeles, 6 de
Junio de 1997
(Indice)
Represión
Suspira tu pasión encadenada
en la prisión del alma; y sus gemidos
golpean incesantes mis oídos
con un clamor de libertad soñada.
Se apagará la intensa llamarada
que revitalizaba tus sentidos,
y permanecerán en tí perdidos
el calor y la luz de tu alborada.
Destruye de una vez los eslabones
que esclavizan tu vida. Abre la puerta
y deja en libertad las emociones,
que infundirán vigor en tu alma muerta.
Es la hora de lograr tus ilusiones:
El tiempo corre sin volver....¡Despierta!
Los Angeles, 11 de Junio de 1997
(Indice)
Dulce y triste
¡Qué dulce es querer mucho, pero también qué triste!
¿Por qué esperamos tanto y obtenemos tan poco?
¿Por qué si uno se entrega el otro se resiste?
¿Por qué el amor es ciego, y sordo, y mudo, y loco?
Llevamos en el alma la divina tendencia
de ofrecer sin reservas nuestros cálidos brazos,
y nos quedamos solos, con nuestra propia ausencia,
y el corazón sangrante partido en mil pedazos.
Los Angeles, 11
de Junio de 1997
(Indice)
Amor lejano
Te llevo en mi pensamiento
como lleva el peregrino
la idea de su destino
sobre el campo polvoriento:
La misma sed insaciable,
la esperanza del llegar,
y la ansiedad de esperar
tanto tiempo interminable.
Qué difícil es la vida
con quien descuida e ignora
si se ríe o si se llora,
y nuestra presencia olvida!
Pero más difícil es
tener un amor ausente
sin sentir su toque ardiente
de la cabeza a los pies.
Qué lejos estás, mi amor,
pero qué cerca te siento:
Como si fueras el viento
que me abraza en derredor.
Yo quisiera transformarme
en una nube ligera
cuya lluvia te cubriera
totalmente al entregarme.
Y quisiera recoger
la más bella rosa en Mayo
y enviártela en un rayo
de luna, con mi querer.
Tan lejos estás de mí…
y aún así te quiero tanto
que en mi risa y en mi llanto
tan sólo te tengo a tí.
Los Angeles, 14
de junio de 1997
(Indice)
Navegante
Sueñas con un barquito de papel
navegando por nubes de algodón.
Tu sueño es una vida a la deriva,
y tu vida es un sueño sin pasión.
Al ofrecer la mano se da el alma;
si alguien la acepta, nacerá el amor,
y una historia feliz será vivida
y compartida a fondo por los dos.
¿Esperas a aquel mismo que te espera,
o no se escucha el eco en tu canción?
Que tu mano descubra esa otra mano,
y que tu barco resplandezca al sol,
y que el viaje que emprendas, dulce amiga,
te lleve al mundo donde vivo yo.
Los Angeles, 6 de
Junio de 1997
(Indice)
Tu envío
Llegaron tus suspiros,
llamaron a mi puerta,
y entraron en el alma,
para tí siempre abierta.
Y al encontrarse dentro,
Preguntando por mí,
hallaron sorprendidos
que ya estabas allí.
El beso que me envías
y tu caricia amable,
¿no los preferirías
en noche interminable?
Los Angeles, 7 de
Junio de 1997
(Indice)
La Luna
Si yo estoy pensando en tí
y tú en mí no piensas nunca,
es como si el sol brillara
dejando a la luna a oscuras.
Oh qué soledad tan fría
es la soledad nocturna,
cuando se canta al amor
sin haber nadie a la escucha.
Soledad de soledades,
soledad de luz de luna,
sintiendo el amor tan cerca
y no lográndole nunca.
Desde su disco de plata
su luz pálida y difusa
riega los rostros de todos,
del que goce y del que sufra;
mas unos ven la sonrisa,
y los otros ven la burla.
La luna habla a las estrellas,
y las estrellas preguntan
si los mortales la quieren,
o los mortales la insultan.
Y ella sonríe, observando
a todos desde su altura:
a los labios que suspiran,
y a los dedos que la acusan.
Oh luna, luna, lunera,
qué mala suerte la tuya:
Das a todos igualmente,
pero a muchos no les gustas.
En nuestras almas inciertas
hay menos amor que dudas,
más ambiciones que ensueños,
más agresión que ternura.
Y cuando en las noches claras
tu sonrisa nos alumbra;
o cuando lloramos tristes
en nuestras noches oscuras,
o celebremos victoria,
o perdamos en la lucha,
si buscamos las razones,
veremos que sólo hay una:
Que está en nosotros la causa
de nuestra propia amargura.
Nuestra soledad es nuestra,
y tú no tienes la culpa.
Los Angeles, 9 de
Junio de 1997
(Indice)
Margarita
Al borde del jardín de nuestra cita
me incliné y recogí una margarita.
Yacían en sus pétalos, dormidos,
porvenires de amores y de olvidos.
Decidí adivinar lo que el futuro
me reservaba en su regazo oscuro,
deshojando la flor que me ofreciera
perfumada sonrisa en primavera.
¿Será su amor sincero y permanente,
o un capítulo breve en el presente?
¿Tendré un lugar perenne en su memoria,
o un vacío en el libro de su historia?
¿Me elevará un altar en su pasado,
o mi canto de amor será olvidado?
¿He de grabar en su alma andiente huella,
o pasaré como fugaz estrella?
¿Recordará mi calidad de amante,
o me verá como fulgor distante?
Mi corazón sintió amarga congoja,
y me negué a arrancar la última hoja.
Ella está aquí, está en mí, ahora me quiere,
no he de pensar en un amor que muere.
Vete, tristeza; quédate, alegría,
quiero amarla y ser suyo, y ella mía.
Los Angeles, 30
de junio de 1997
(Indice)
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