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Original de:

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-
- En
este día azul y soleado
- llueve
en mi corazón intensamente;
- se me
ha muerto un amor, y estoy callado
- por
no saber gritar con voz doliente.


-
-
- 57.
- Me
mantengo alejado de tu abrazo
- no
por falta de amor ni de deseo;
- tan
sólo porque dentro de mi veo
- la
posibilidad de tu rechazo.
-
- 58.
- Llora
el alma un amor de lejanía,
- vacías
por igual mirada y manos;
- Sólo
el oir tus pasos más cercanos
- ha
de aliviar esta melancolía.
-
- 59.
- Se
arrastraron mi sueño y mi esperanza
- en
busca de tus huellas,
- y
hallaron a tus pies una alianza
- de
rosas y de estrellas.
-
- 60.
- Me
tendiste la mano tierna y muda...
- ¡Qué
alma tan delicada y generosa!
- Al
carecer de una fragante rosa
- te
daré mi sonrisa por tu ayuda.
-
- 61.
- Hoy
me deslizaré bajo tu manta
- para
abrazarme a tu dormir desnudo.
- Bajarás
las defensas de tu escudo
- al
sentir que el instinto se levanta.
-
- 62.
- Estoy
cansado de soñar contigo
- y
siempre despertar sin encontrarte.
- Ven
de una vez, acuéstate conmigo,
- y
deja a mis pasiones penetrarte.
-
- 63.
- La
inquietud y la duda me acompañan;
- yo,
que nunca lo estuve, estoy celoso,
- pensando
que tus labios hoy me engañan
- al
besar en los labios a tu esposo.
-
- 64.
- Te
ocultas en la sombra de incierta timidez
- cuando
el amor exige dulces insensateces.
- Sal
a la luz, descubre tu esbelta desnudez;
- y
verás irse al miedo mientras tu te estremeces.
-
- 65.
- Es
un amor gastado, sin relieves ni estrías,
- que
pasa imperceptible las noches y los días.
- Rueda
la misma senda de incesante rutina
- velando
el ancho mundo tras su densa cortina.
-
- 66.
- Tanto
de tí me has dado
- que
mi copa rebosa y se derrama.
- Tu
vino me ha embriagado,
- me
ha abrasado tu llama,
- y
el corazón a gritos te reclama.
-
- 67.
- Tuve
mucho que ofrecerte,
- más
de lo que me pediste,
- y
sólo tú conseguiste
- que
llegara así a quererte.
- Mas
también llegué a perderte
- antes
de haberte tenido.
- Me
has dejado malherido
- después
de haberme curado.
- Ahora
estoy enamorado
- sólo
de mi propio olvido.
-
- 68.
- Tú
me invitaste a venir
- con
la oferta de tu abrazo,
- sólo
para descubrir
- la
soledad y el sufrir
- en
la sombra del rechazo.
-
- 69.
- La
flor de mis ilusiones
- ha
estado siempre cerrada,
- sólo
abierta en ocasiones.
- Hoy
se encuentra desolada
- por
nuevas desilusiones.
-
- 70.
- En
este día azul y soleado
- llueve
en mi corazón intensamente;
- se
me ha muerto un amor, y estoy callado
- por
no saber gritar con voz doliente.
-
- 71.
- No
he de saber tratarte como amiga
- tras
haberte tenido como amante.
- Tampoco
he de pensarte mi enemiga.
- Debo
dejarte atrás, e ir adelante.
-
- 72.
- Al
perderte me niego a los enojos;
- una
vez más amé, y otra vez pierdo.
- Mas
se llenan de lágrimas mis ojos,
- y
mi alma de dolor, si te recuerdo.
-
- 73.
- Llevo
la flor sangrienta de la herida
- de
un amor esperado que no vino.
- Mis
pies están cansados del camino;
- mi
corazón, cansado de la vida.
-
- 74.
- Fue
tu palabra impetuosa, ardiente;
- abrí
mis puertas, y acepté tu entrada.
- Luego
el amor forzó tu retirada:
- Ahora
estoy muerto, mi alma no te siente.
-
- 75.
- No
tengo fuerzas para un nuevo intento,
- porque
el final siempre ha de ser el mismo:
- Miro
a la luna, y caigo en el abismo,
- espero
amor, y obtengo desaliento.
-
- 76.
- El
camino seguido está truncado,
- y
no sabría cómo acompañarte.
- El
cielo, antes azul, esta hoy nublado;
- como
una vez te amé, no podré amarte.
-
- 77.
- ¡Qué
lastre llevo alrededor del cuello!
- Tú
me anudaste el peso y la cadena
- que
me sumergen en un mar de pena;
- mas
sin poderte aborrecer por ello.
-
- 78.
- Si
estás en mi dormir, ¿qué soñaré?
- Si
vienes hacia mí, ¿de qué hablaremos?
- Perdido
en mi barquilla, no podré
- navegar,
porque me has roto los remos.
-
- 79.
- Yo
esperaba una verde primavera,
- y
me llegó un otoño solitario;
- pensé
arribar al fin de
una carrera,
- y
hallé un nuevo y extraño itinerario,
- que
cambió la esperanza en nueva espera,
- y
la armonía en canto rutinario.
- Se
evadió de mis brazos tu belleza,
- y
me invadió de nuevo la tristeza.
-
- 80.
- Le
diré al pensamiento que se duerma,
- y
un sueño en blanco regirá mi mente.
- No
quiero que tu imagen presente
- y
mate mi alma, que de tí esta enferma.
-
- 81.
- Larga
la espera fue, corta la estancia;
- alta
fue la ilusión, y el golpe duro;
- las
nubes me han devuelto el cielo oscuro,
- y
entre los dos se ha abierto la distancia.
- 82.
- Quise
cobrar los besos prometidos,
- y
hundirme en la pasión que me ofreciste.
- Alcé
una torre, y tú la destruíste,
- y
besos y pasión yacen perdidos.
-
- 83.
- Ví
el mar inquieto desde la ventana
- subiendo
y replegando el oleaje.
- Ella
vino y partió, y tras su viaje
- me
encontré frío y solo en la mañana.
-
- 84.
- Llámame,
amor, y al despertar el día
- me
hallarás a tu lado.
- He
olvidado tu nombre y mi alegría,
- mi
canto está callado,
- y
mi llanto se arrastra vagabundo
- sobre
la oscura senda
- de
un porvenir incierto e infecundo,
- soñando
con tu ofrenda.
- En
esta triste hora,
- mi
voz te llama, y tu desdén me ignora.
-
- 85.
- La
ví alejarse, yo no sé si triste,
- y
una parte de mí se fue con ella.
- Una
parte de mí que se resiste
- a
odiarla o a olvidarla: ¡Era tan bella!
-
- 86.
- Quiero
verla con ojos de profeta
- para
no conocer el
desengaño.
- Ya
he recibido demasiado daño
- siempre
que el viento gira su veleta.
-
- 87.
- Necesito
en el alma un cirujano
- con
bisturí de corte intolerante
- que
me extirpe el tumor que trato en vano
- de
olvidar: La obsesión de tu semblante.
-
- 88.
- Ayúdame
a salir de mi letargo,
- que
no puedo sentir placer ni pena.
- Hazme
escuchar tu canto de sirena,
- aunque
me des un sentimiento amargo.
-
- 89.
- A
la sombra ambos juntos paseamos
- de
la muralla y de los torreones,
- y
en nuestro recordar, desentrañamos
- un
albor de lejanas emociones.
- Pletóricos
de luna, reanudamos
- cándido
ensueño y mudas sensaciones,
- y
al ver cómo miraba y sonreía,
- besé
sus labios y se dijo mía.
- 90.
- Bella
te imaginé, mas nunca tanto
- como
he podido verte en este día.
- Si
mi edad replegara algo su manto,
- como
a tu madre amé, yo te amaría.
-
- 91.
- Revolotea
en tu mirar oscuro
- un
afán de inquietudes y promesas.
- Te
cambio mi pasado sin sorpresas,
- por
la ansiedad febril de tu futuro.
-
- 92.
- Sentirás
una noche de repente
- tibio
temblor que sobre tí resbala.
- No
es el roce de un ángel con el ala,
- sino
mis labios al besar tu frente.
-
- 93.
- Al
partir veo arder intensamente
- tu
lámpara de amor, que desde lejos
- lanza
en la noche místicos reflejos,
- promesas
de firmeza permanente.
-
- Protege
con tu mano contra el viento
- la
llama esbelta en perdurable brillo,
- y
serás mi lejano lazarillo
- en
la sombra del ciego desaliento.
-
- 94.
- Sobre
las nubes voy, sin ver el mar,
- deslizándome
en la monotonía.
- Habré
de descender para observar
- si
el faro de tu costa todavía
- vierte
la luz que a tí me ha de llevar.
-
- 95.
- El
paisaje polar en esta altura
- rompe
un abismo sobre el mar abierto.
- ¿Cuál
es tu barco? Y en tu singladura,
- ¿harás
escala en mi remoto puerto?
-
- 96.
- Se
entreabrió la cortina del pasado
- y
derramose entera tu presencia
- arropando
mi cuerpo reanimado.
- Y
abdiqué en tí otra vez mi independencia,
- sin
el temor de verme subyugado.
-
- 97.
- ¡Cómo
me sorprendió la mansedumbre
- de
tus manos rozando mis mejillas!
- Haz
de esa iniciativa una costumbre,
- yo
seré el río, y tú las dos orillas.
-
-
- 98.
- Rásgame
el alma a tiernas cuchilladas,
- que
hay sufrimientos que el amor excusa.
- Mas
no me asestes frías estocadas,
- porque
el amor la frialdad rehusa.
-
-

- Revolución
-
- Oigo el clamor siniestro e irascible
- de la
turba que avanza irresistible
- abandonado
- los llantos seculares,
- y con violenta furia desecrando
- los viejos dioses sobre sus altares.
- No hay ya en las mentes ni en los corazones
- resignación pasiva;
- la voluntad demanda soluciones,
- y en la mirada altiva
- fulge el orgullo de una idea nueva
- y un plan de acero que la rija y mueva.
- Ya no han de recoger los desperdicios
- de la mesa opulenta;
- exigirán derechos y servicios
- con mano firme o actitud violenta.
- En la oscura pobreza
- se acrisoló su espíritu abnegado;
- la opresión fomentó su fortaleza
- e hizo de cada obrero un renegado.
- Muerta la fe en la agenda de un gobierno
- ocupado tan sólo en su estructura,
- tornarán el país en un infierno,
- o cavarán su propia sepultura.
- No habrán de tolerar
- ser manejados como marionetas,
- porque habrán de cortar
- sus propios hilos con las bayonetas.
- La mujer junto al hombre, codo a codo,
- amantes, camaradas,
- caerán entrelazados en el lodo,
- o unidos mantendrán las barricadas.
-
- Ven a luchar, mujer, por tu derecho,
- no dejes que lo impida nadia o nada;
- el ímpetu que surge en nuestro pecho
- ha de vencer en esta lucha armada.
- Y si un disparo me arrebata el alma,
- deja en mi boca un beso apasionante,
- cierra mis ojos, y moriré en calma...
- pero tú has de seguir siempre adelante.
-
-
Sobre
el Atlántico, 1 de Octubre de 1997
-
-
- 38- Reencuentro
I
-
- Tu imagen, tan lejana y tan presente,
- se ha encontrado conmigo inalterada,
- con el mismo fulgor en la mirada,
- y la
misma sonrisa transparente.
-
- Nunca estuviste en mi interior ausente,
- y hoy te he visto como eras recordada;
- ni tiempo, ni dolor, ni suerte airada,
- consiguieron hacerte diferente.
-
- Yo he pensado en las posibilidades
- que habrían transformado nuestras vidas
- si se hubieran cruzado nuestras sendas;
-
- sin conocer quizá las soledades
- que cubrieron de sombras y de heridas
- las demandas de amor y las ofrendas.
-
Madrid,
3 de Octubre de 1997
-
-
- 39- Lamento
de la Amante
-
- Deposité mi cuerpo entre tus manos
- y te abrí el manantial del sentimiento;
- te embriagaste
de mi al estar sediento,
- y tus deseos fueron soberanos.
-
- Ni inaccesibles fueron ni lejanos
- mis sentidos, y fue mi ofrecimiento
- absoluto, leal, sin desaliento,
- y nunca fueron mis impulsos vanos.
-
- Has consumido mis mejores años;
- y ahora desciendes el telón sobre ellos,
- marchando en una nueva dirección.
-
- Te alejas cual si fuéramos extraños,
- despedazando los momentos bellos
- atesorados en mi corazón.
-
Madrid,
5 de Octubre de 1997
-
-
- 40- Ilusión
muerta
-
- Nació con fiero impulso una mañana,
- me abrasó con su llama al mediodía,
- y al declinar aquella tarde fría,
- murió triste con un beso de hermana.
-
- Tanta esperanza, ahora marchita y vana;
- tanta ternura estéril y baldía,
- tanto amor en el alma, ahora vacía
- al sentirla tan cerca y tan lejana.
-
- Vino hacia mí como caricia suave
- cicatrizándome la herida abierta
- de un imposible y malogrado amor.
-
- Me habló de su querer, la dí la llave
- del corazón, y me cerró su puerta,
- dejándome anegado en el dolor.
-
Cantabria,
7 de Octubre de 1997
-
-
- 41- Nueva
decepción
-
- ¡Cómo soñé contigo en la distancia,
- desde el castillo de mi fantasía,
- poniendo al corazón como vigía
- y testigo de mi perseverancia.
-
- Bajé la guardia de mi vigilancia,
- olvidando el dolor y la agonía,
- y me engañé esperando una alegría
- que no he vuelto a sentir desde la infancia.
-
- Una vez más, herida y fugitiva,
- vi alejarse sangrando la esperanza,
- rodando sin retorno, como un río.
-
- Y una vez más la vida insensitiva
- atravesó mi pecho con su lanza,
- asesinándome el amor tardío.
-
Cantabria,
7 de Octubre de 1997
-
-
- 42- Angela,
a los quince meses
-
- Los ojos se te llenan de riquezas
- y en tu
alma angelical los atesoras:
- suaves colores, resplandor de auroras,
- dulces sonrisas, diminutas piezas...
-
- El mundo nace aquí, porque tú empiezas
- a sentirle, y al punto le incorporas
- a tu vida pequeña, cuando lloras,
- o ríes,
o caminas, o tropiezas.
-
- Se abre ante tí un magnífico futuro
- de imágenes, de ideas, y de amores,
- de alegrías, promesas, e ilusión.
-
- No te encierres jamás detrás de un muro;
- Cura con optimismo los dolores.
- y abre de par en par tu corazón.
-
Cantabria,
12 de Octubre de 1997
-
-
- 43- Juntos
-
- Por cauce horizontal y paralelo,
- mi mano, cabalgando en tu figura,
- baja de la cadera a la cintura,
- ronda los senos y ensortija el pelo.
-
- Tu intimidad sensual levanta el vuelo
- descubriendo vibrante una estructura
- con ansiedad de entrega y de aventura
- y la agresión de una leona en celo.
-
- He de hacer de tu cuerpo una mordaza,
- y formarán tus labios un camino
- de humedad, arrastrándose en mi piel.
-
- Verás mi círculo de amor que abraza
- tu temblor en furioso torbellino,
- y plantaré mi flor en tu vergel.
-
Cantabria,
12 de Octubre de 1997
-
-
- 44- Reencuentro
II
-
- Voz que quedó en el tiempo enmudecida,
- aún cuando siempre resonó en mi mente:
- Hoy vibró en mis oídos transparente,
- de júbilo y sorpresa enardecida.
-
- Fue una belleza apenas conocida,
- y un alma juvenil y sonriente,
- que a poco de llegar se me hizo ausente
- por el sendero oscuro de la vida.
-
- ¡Tantos años mirándola de lejos
- sin ver la evolución de su figura,
- y añorando su dulce compañía!
-
- ¿Tendrán sus ojos ahora los reflejos
- de entonces, y sus labios la dulzura?
- Yo siempre la veré en su lozanía.
-
Burgos,
15 de Octubre de 1997
-
-
- 45- Superficialidad
-
- Deserté los amores incipientes
- en el tiempo de joven ignorancia,
- atribuyendo efímera importancia
- a ciertas relaciones permanentes.
-
- Malgasté en el cultivo las simientes
- que hubieran germinado la constancia,
- y sólo valoré la circunstancia,
- dando a mi amor carácter aparente.
-
- Guardé las rocas y perdí las perlas,
- y dejé deslizarse entre mis dedos
- bellas almas en ciega sucesión.
-
- Al cabo de los años volvía a verlas,
- y maldije la duda y los enredos
- culpables de mi necia indecisión.
-
Madrid,
16 de Octubre de
1997
-
-
- 46- Estragos
del tiempo
-
- Quiero rebobinar el viejo ovillo
- de esta vida despótica que avanza,
- imponiendo incesante la mudanza,
- matando el tono, y apagando el brillo.
-
- Ruinas son hoy lo que antes fue castillo;
- fragilidad, lo que un día pujanza;
- son decepciones lo que fue esperanza,
- y es el vacío el único estribillo.
-
- Espléndidas bellezas juveniles
- se han transformado en pétalos marchitos,
- porque
el tiempo es cruel, y no perdona.
-
- Los ojos ahora ven otros perfiles,
- y sólo el alma puede ver escritos
- en ellos el valor de la persona.
-
Madrid,
17 de Octubre de
1997
-
-
- 47- Tu
hija
-
- ¡Dime cómo es tu hija, amiga mía!
- ¿Ha heredado
tus ojos soñadores?
- ¿La has dado un alma abierta a los amores?
- ¿Es, como tú, a la vez dulce y bravía?
-
- Como entonces, te veo todavía,
- suave al contacto, incierta en los
temblores;
- y sé que ni alegrías ni dolores
- habrán cambiado tu fisonomía.
-
- Si los años quizá te han alterado,
- has renacido
en tu hija esplendorosa,
- y así un triunfo mayor habrás logrado.
-
- Ha surgido una rosa de otra rosa,
- y es como si te hubieras transformado
- de la crisálida en la mariposa.
-
Madrid,
17 de Octubre de
1997
-
-
- 48- Momento
perdido
-
- Un recuerdo jamás desfallecido
- tengo de aquella noche, que merece
- ser un canto de amor que no envejece,
- aunque su tono no llegó a tu oído.
-
- Percibiste el matiz enternecido
- de una entrega inicial que nace y crece,
- pero en
un punto cesa y no
se ofrece,
- siendo excesivamente precavido.
-
- Ni tu piel, por la luna plateada,
- ni tu suave sonrisa invitadora,
- ni en tus ojos el cálido fulgor,
-
- lograron desatar mi voz callada,
- y te perdí en la magia de tal hora,
- ahogando el sueño de un posible amor.
-
Madrid,
20 de Octubre de 1997
-
-
- 49- Nocturno
-
- Inúndame la noche con tus besos
- bajo los álamos de la ribera,
- y hagamos una ardiente sementera
- de juegos espontáneos y traviesos.
-
- Libertaremos los sentidos presos
- de la adusta conciencia carcelera,
- espoleándolos en la carrera
- de los impulsos hacia los excesos.
-
- Rayos de plata de serena luna,
- descolgándose tibios de las ramas,
- lúbricos danzarán sobre tus senos.
-
- Y yo bendeciré nuestra fortuna,
- que hace en la hierba innumerables camas,
- y nos embriaga con sus mil venenos.
-
Sobre
el Atlántico, 21 de Octubre de 1997
-
-
- 50- La
vida
-
- Sobre tu cuerpo yo seré el labriego
- trazando el surco con el recio arado,
- y aceptará tu suelo alborozado
- fértil simiente en ímpetus de fuego.
-
- Misterio germinal seguirá luego
- surgiendo nueva vida en el sembrado,
- y el desarrollo espléndido y callado
- rodará independientemente ciego.
-
- Una brizna, una caña, y unos granos,
- arribando a cosecha tan propicia
- tras larga y silenciosa gestación.
-
- Brazos, ojos, cerebro, piernas, manos,
- hechos para el amor y la caricia,
- nacidos de un momento de pasión.
-
Los
Angeles, 26 de Octubre de 1997
-
-
- Amor
perdido
-
- La noche no se adorna con guirnaldas,
- y los rojos faroles se han dormido
- por no ver al esclavo medio hundido
- con su fardo de pena en las espaldas.
-
- Nació libre y hambriento de belleza,
- mas renunció a la libertad dorada
- al entrarle el amor por la mirada,
- y llenarle de sueños la cabeza.
-
- Abdicó de la fuerza de sus brazos,
- de su propio pensar e independencia,
- y se impuso a sí mismo la sentencia
- de atarse inmóvil en ajenos lazos.
-
- Flotó en las nubes, se acunó en el
viento,
- aspiró los perfumes de las rosas,
- voló sin rumbo con las mariposas,
- siempre impulsado por el sentimiento.
-
- Y un dia un garfio desgarró su entraña,
- perdiendo media vida en los girones,
- sin poder comprender las sinrazones
- de la amante trocada en alma extraña.
-
- La vió alejarse fría, indiferente,
- sin volver la mirada en despedida,
- y allí sintió que la otra media vida
- agonizaba lenta y tristemente.
-
- Ahora él camina con un rumbo incierto,
- agobiado de oscura y honda pena,
- arrastrando a su paso la cadena
- con el lúgubre son del amor muerto.
-
- Los
Angeles, 27 de Octubre de 1997
-
-
-
- Libertad
-
- Vi el águila flotando casi inmóvil
- acariciando el cielo;
- la triangular escuadra de los ánsares
- de estilizados cuellos,
- y línea aerodinámica,
- pregonando en su vuelo
- el retorno a los lares en verano,
- tras el
ciclo emigrante del invierno;
- las palomas rondando las agujas
- de viejas catedrales, discurriendo
- de gárgolas grotescas
- a arbotantes esbeltos...
- Rasgos de libertad cruzan el aire
- con ruidoso aleteo,
- o con mansa espiral majestuosa,
- o flecha de invisible derrotero.
- Yo también quise desplegar mis alas,
- despegarme del tiempo,
- y navegar por mundos de ilusiones
- a cielo y mar abierto.
- Arranqué de mi entraña las reservas
- de osadía
y esfuerzo,
- y comencé a elevarme lentamente
- sobre las azoteas y
los techos,
- sobre los muros y las atalayas,
- junto a las nubes de girones densos.
- ¡Qué alborozo en el alma,
- qué zozobra en el cuerpo,
- estando sobre todo y junto a nadie,
- en incesante ascenso,
- libre, sin ataduras,
- vacío alrededor, pero no dentro.
- Sentí un fuego abrasando mis sentidos,
- y sus fieros reflejos
- me cerraron los ojos, deslumbrados,
- y no pude mirar la luz del cielo.
- La incertidumbre me estrechó en su
abrazo,
- vacilé en mis intentos,
- y al punto sentí el lastre de tu vida
- dejándome desnudo y descubierto.
- Mis alas no eran alas,
- fábrica de mis sueños.
- Nunca fui libre, sólo una cometa
- sin vida, dependiendo
- de la destreza y las maquinaciones
- de tus hilos maestros.
- Creí ser libre, y encontré tu mano
- manipulándome los sentimientos.
- La cometa cayó, y en tu sonrisa
- fría y calculadora, vi de nuevo
- la esclavitud que quise sacudirme
- con fracasado intento.
-
- Los
Angeles, 30 de Octubre de 1997
- (Indice)
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