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Original de:

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- Dame
una noche sobre el mar rizado,
titilando en la sombra los reflejos
de polícromas luces a lo lejos,
sólo el rumor del agua y tú a mi lado.
La barca dormirá, sueltos los remos,
en el vaivén sereno de las olas,
y en total desnudez ambos, a solas,
aún logrando soñar, no dormiremos.


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-
-
- 99
- Impetu varonil
que se desploma
- como ola
quebrantada por la roca,
- te ha de cubrir,
y aspirarás su aroma
- derramándose
en flor sobre sobre tu boca.
-
-
- 100
- Me acercaré a
tu espalda con ternura
- reclinando en
el hombro mi barbilla,
- rozaré
suavemente tu mejilla,
- y anudarán mis
brazos tu cintura.
-
-
- 101
- El alma está
en el cuerpo aprisionada;
- ¿cómo he de
conseguir allí besarte?
- Si estás tan
firmemente amurallada,
- sólo podré si
logro penetrarte.
-
-
- 102
- Declaración de
guerra has recibido,
- y han sido tus
defensas abatidas;
- te invadiré,
con mi estandarte erguido,
- mi lanza en
ristre y mi corcel sin bridas.
-
-
- 103
- Te duermes cada
noche en mi regazo,
- y al sentir tu
calor, te sueño mío;
- semidormida,
extiendo a tí mi brazo,
- y, al no
encontrarte allí, me invade el frío.
-
-
- 104
- En la noche, mi
amor quiere que acudas,
- noche oscura
sin tí, noche callada;
- vienes a mí en
el sueño y te desnudas,
- y despierto
abrazado a mi almohada.
-
-
- 105
- En mí no has
de encontrar una mirada,
- ni tampoco
hallarás una sonrisa,
- y una caricia
te será negada.
- Ambiciosa te
quiero, e insumisa,
- exige todo o no
te daré nada.
-
-
- 106
- Me esperabas
con alma descubierta,
- y el alma
entera con pasión te dí.
- Me entreabriste
tu más secreta puerta,
- y mi puerta
secreta yo te abrí.
- Mi vida estaba
estéril y desierta,
- y entraste en
ella cuando entré yo en tí.
- Y sólo quiero
al verme en tu mirada,
- tenerte para
siempre penetrada.
-
-
- 107
- Se deslizan las
nubes silenciosas
- pariendo nuevas
formas a su paso;
- y así voy yo,
arrastrando hacia el ocaso
- las auroras un
tiempo luminosas
- en mutación
del éxito al fracaso.
-
- Apareció ante
mí radiante un día
- e
imperceptiblemente fue cambiando,
- surgiendo, sin
saber cómo ni cuándo,
- de la sonrisa
que antes me ofrecía,
- la mueca del
amor agonizando.
-
-
- 108
- Desprendiose la
rosa uno por uno
- de los húmedos
pétalos abiertos,
- y desnuda quedó.
-
- Viola el lirio
y abrió su blanca copa,
- ofreciendo el
estambre endurecido,
- y la rosa aceptó.
-
-
- 109
- Siento el feroz
impulso de arrancarte el vestido
- y lanzar mis
instintos sobre tu cuerpo entero...
- Pero hoy he de
llevarte, susurrando en tu oído,
- cogidos de la
mano, por el viejo sendero...
-
-
- 110
- Me he
acostumbrado a ti, y en mí has crecido,
- cubriéndome
implacable como hiedra;
- mas cuando hoy
vi que no habías venido,
- de tí desnudo
me sentí, y hundido,
- como en el agua
azul se hunde la piedra.
-
-
- 111
- Llévame en tí
en tu caminar constante,
- en el alma, en
la mente o de la mano;
- envuélveme en
tu abrazo, sé mi amante,
- sin tí todo lo
pierdo, en ti lo gano.
-
-
- 112
- Tus palabras
penetran el recinto
- donde otras
voces no se aventuraron,
- y acarician las
carnes del instinto,
- e iluminan lo
que otros apagaron.
-
-
- 113
- Es invierno en
tu ausencia, y se despliega
- la nieve,
blanca y fría, en un sudario,
- amortajando el
alma, que se niega
- a completar sin
tí el itinerario.
-
-
- 114
- Presiento la
tristeza entre tus dedos
- al roce de tu
mano en mi mejilla...
- ¡Qué oscuras
son las cuevas de tus miedos,
- qué luz tan pálida
en tus ojos brilla!
-
-
- 115
- Se arrastran
los rumores de la noche callada,
- entre besos
furtivos y promesas de amores;
- y la luna
refleja la profunda mirada
- de una mujer
lejana con alma apasionada
- soñando un
estallido de luz y de colores.
-
-
- 116
- En cada nube
veo tu figura,
- surcando el
cielo azul, como una nave;
- y yo quisiera
transformarme en ave
- para adentrarme
en tu íntima espesura,
- y en tí
acunarme en balanceo suave.
-
-
- 117
- De mi ribera a
tu ribera, un puente
- cruza a
zancadas sobre el agua clara;
- fluye y llora
en sus ojos la corriente,
- como lloran los
ojos de tu cara;
- avanza el corazón,
duda la mente,
- y a la vez que
nos une, nos separa.
- Mas yo lo habré
de atravesar un día,
- y tu ribera
habrá de ser la mía.
-
-
- 118
- Veo tus ojos en
el parabrisas,
- y en la copa en
que bebo mi licor;
- los veo en la
mirada y las sonrisas,
- y en las manos
de mi interlocutor;
- y en los
pliegues de blusas y camisas,
- y en la luna,
en el árbol y en la flor;
- dondequiera que
miro, allí los veo,
- y más me miran
cuanto más te leo.
-
-
- 119
- Tiéndete junto
a mí sobre la arena,
- y deja al mar
acariciar tus pies;
- vendrá el aire,
agitando su melena,
- sobre la
acacia, el olmo y el ciprés;
- para vernos,
saldrá la luna llena,
- te besará
primero, y yo después…
- Arrópate en mi
abrazo tierno, afable,
- para dormir un
sueño interminable.
-
-
- 120
- Lágrimas
corren sobre la pantalla
- entrelazando su
mensaje triste;
- nublan los ojos,
y la mano calla,
- y el fondo azul
de negro se reviste.
-
-
- 121
- Cántame una
canción de nubes blancas,
- de vientos
remolcando nubarrones,
- de rosas rojas
que del alma arrancas,
- de trompetas,
violines y trombones,
- de arroyuelos,
colinas y barrancas,
- olas azules,
tiernas sinrazones…,
- para poder
purificar mi oído
- de tantas voces
y de tanto ruido.
-
-
- 122
- Ojos oscuros y
mirada clara,
- Blancas las
manos, verde el pensamiento,
- intensa la pasión,
roja la cara,
- débil la
voluntad, que se prepara
- a la entrega y
al estremecimiento.
-
-
- 123
- Déjame entrar
en tí por las esquinas,
- tocándote la
mano con la mano,
- el brazo en la
cintura si caminas,
- o el beso del
amigo o del hermano.
-
- Pero ábrete
también a mis deseos,
- con impulsos
desnudos y humedades,
- sin escrúpulos
y sin titubeos,
- con invasiones
y voracidades.
-
-
- 124
- Descubierta
tengo el alma,
- tengo el alma
descubierta…
- A ver quién
abre la puerta,
- y me arrebata
la calma.
-
-
- 125
- Bajo el ímpetu
de los huracanes
- sucumben
quienes hacen resistencia;
- Déjate
avasallar por mi insistencia,
- que han de ser
entrañables mis desmanes.
-
-
- 126
- El año
fugitivo y moribundo
- se arrastra con
los últimos temblores.
- ¿Han de morir
también nuestros amores,
- o habrán de
descubrir un nuevo mundo?
-
-
- 127
- Se nos acerca
alegre y optimista
- el año nuevo,
impetuoso y fuerte;
- y ha de trocar
sin duda nuestra suerte,
- porque el
tiempo es magnífico alquimista.
-
-
-
-
-
-
-
- Muerta
-
- Al
despertar los ruidos una mañana fría
- me arrebató
la muerte lo que yo más quería.
-
- Oh muerte
insobornable, de inflexible guadaña,
- que siegas
el palacio al igual que la cabaña.
-
- ¿Por qué
no cortas sólo la cosecha madura,
- las mieses
agostadas, o la maraña oscura?
-
- ¿Por qué
arrancas el árbol joven y florecido,
- pisoteas
las rosas y destruyes el nido?
-
- ¡Qué
suprema injusticia tratar de igual manera
- al niño
balbuciente y al viejo que te espera!
-
- Y un día
inesperado sigilosa llegaste,
- sin llamar
a la puerta... y me la arrebataste
-
- aún
brillando en sus ojos el intenso fulgor
- que
reflejaba el fuego de su primer amor;
-
- y aún
reciente en sus labios el calor de los besos
- que otros jóvenes
labios la dejaron impresos;
-
- y aún
resonando el eco vibrante en sus oídos
- de las
palabras tiernas y los dulces gemidos.
-
- Y tú me la
llevaste, cruel y caprichosa,
- antes de
que pudiera ser madre o ser esposa.
-
- Tú
apagaste sus ojos y helaste su sonrisa,
- y la
arrancaste el alma, que se perdió en la brisa.
-
- Yo te
maldigo, muerte, porque tu mano siega
- tanta vida
temprana con inclemencia ciega;
-
- porque en
los rudos giros de tu lúgubre danza
- asesinas
las almas y entierras la esperanza.
-
- ¡Cómo
siento tu ausencia, cómo me invade el frío,
- cómo el
mundo en mi entorno parece tan vacío,
-
- tan inútil,
tan lejos, desde que tú te fuiste;
- y cómo me
he quedado tan dolorida y triste!
-
- Sólo la
dulce imagen de tu gentil belleza
- aligera la
enorme carga de mi tristeza.
-
- Pero cómo
me faltas, y cómo yo te añoro,
- y cómo
noche y día te recuerdo y te lloro…
-
-
- Fue al
despertar el día, que sus ojos durmieron,
- cuando los
ruiseñores su canto enmudecieron;
-
- Fue al
despertar el día, cuando una noche oscura
- se me
instaló en el alma, y abrió mi sepultura;
-
- Fue al
despertar el día, cuando una lluvia densa
- me inundó
con el llanto de su nostalgia inmensa.
-
- Pero yo
ahora te pienso como un ángel callado
- con eterna
sonrisa que está siempre a mi lado.
-
- Y al sentir
que la brisa juega con mis cabellos,
- sabré que
es la caricia de tus manos en ellos...
-
- Los
Angeles, 1 de Diciembre de 1997
- Amiga,
amante, cómplice, y aventurera
-
- En la
memoria duerme tu imagen por el día,
- y al
cerrarse la noche mi instinto la despierta,
- y un lecho
de sonrisas le hace mi fantasía
- tras
derribar a golpes de deseos la puerta.
-
- Viniste
como amiga tendiéndome la mano,
- te besé en
la mejilla y acaricié tu pelo;
- trocamos
lejanías en paisaje cercano
- bajo la
misma luna, aunque en distinto cielo.
-
- Pero manos
tendidas y besos en la frente
- son la
fuente que mana con frescor incesante;
- ahora
arrastras el agua en ímpetus de torrente
- rodando tu
lujuria con pasiones de amante.
-
- Me has
anegado el alma con tu corriente brava,
- y tiemblan
en mi carne las rosas de tus dedos,
- y el agua
arrolladora se ha transformado en lava
- incinerando
dudas, vacilación y miedos.
-
- Cómplice
de secretos y de maquinaciones
- con
objetivos claros y mente decidida,
- aunque hoy
sólo se extiende a las imaginaciones
- que
hubieran enlazado tu vida con mi vida.
-
- Qué enérgica
amadora, qué dulce aventurera,
- soñadora
de mundos posibles e imposibles,
- de impulsos
indomables, en permanente espera,
- de brazos
extendidos, tiernos e irresistibles.
-
- Amante
transparente, y apasionada amiga,
- callada
aventurera y cómplice luminosa,
- quisiera
ser el hombre que algún día consiga
- de tu alma
y de tu cuerpo la canción y la rosa.
-
- Los
Angeles, 5 de Noviembre de 1997
- Tan
cerca y tan lejos
-
- Estamos a
ambos lados de la misma ventana
- cuyo
cristal opaco no nos permite vernos;
- la mano sólo
toca la superficie plana,
- y no el
suave contorno de los rasgos externos;
- la palabra
nos llega camuflada y lejana,
- desnuda del
hechizo de los acentos tiernos;
- y sólo
conseguimos derivar alegría
- de los
impulsos ciegos de nuestra fantasía.
-
- Pero los
sentimientos fluyen intensamente,
- sin
encontrar al paso ni zanjas ni barreras;
- y aunque
este amor resida tan lejano y ausente,
- será en
nuestro camino un oasis de palmeras,
- con claros
horizontes y un cielo transparente,
- sin necias
restricciones, sin absurdas fronteras;
- y el brillo
de tus ojos formará una aureola,
- testigo
para el alma de que ya no estás sola.
-
- Los
Angeles, 7 de Diciembre de 1997
- 63- Sola
-
- ¿Dónde
estará mi amor, que nunca llega?
- ¿Qué haré
para obtener su compañía?
- Parezco
haber perdido mi alegría,
- y aunque
sonrío, el corazón lo niega.
-
- Siempre
presta llevé para la entrega
- la flor del
alma en rítmica armonía,
- y siempre
me quedé en la lejanía,
- desamparada
el alma, muda y ciega.
-
- Está mi
corazón fortificado
- con alambre
de espino y torreones
- que ni
puedo ni sé desmarañar.
-
- Sé que la
vida así me lo ha dejado,
- quizá para
abrigar mis ilusiones,
- ...o quizá
para estar sola al llorar.
-
- Los
Angeles, 7 de Dieciembre de 1997
- Junto
al fuego
-
- Ven hacia mí
en silencio, con la sonrisa abierta,
- absorbiendo
en los ojos la noche iluminada;
- deslízame
en la mano la imperceptible oferta
- del rayo
que la luna depositó en tu almohada.
-
- Reclínate
en la alfombra y oye el rumor del fuego
- cuyas
lenguas nerviosas erotizan el leño;
- que su
calor tu cuerpo revitalice, y luego
- encienda tu
mirada y acaricie mi sueño.
-
- A tu lado
en el suelo veré los diablos rojos
- de las
llamas inquietas, con tu mano en mi mano,
- y las
chispas revueltas danzarán en tus ojos
- como
estrellas fugaces en un cielo lejano.
-
- Descenderá
mi brazo de tu hombro a tu cintura,
- despertando
temblores en tu piel descubierta,
- y acercarás
el rostro bañado de ternura
- para
aspirar los besos de mi boca entreabierta.
-
- Las cien
lenguas del fuego se deslizan lascivas
- en torno al
tronco envuelto por el abrazo ardiente,
- y tus trémulas
manos se arrastrarán furtivas
- asiendo el
miembro erecto gentil y firmemente.
-
- En tu mirar
directo flotan complicidades
- que acercan
a mi mundo tu intensidad de amante,
- y percibo
tu entrega y calmo tus ansiedades,
- mientras
entre tus dedos me retienes vibrante.
-
- Lame
incesante el fuego, y es cálida tu boca,
- en aquel,
sequedades, y humedades en ésta;
- labios que
se resbalan, y paladar que toca,
- y relieves
e impulsos que el amor manifiesta.
-
- Arde el leño
sin tregua, con ligeros chasquidos,
- y se elevan
las llamas en ondas desiguales;
- y en tu
ascenso y descenso hay rítmicos sonidos
- de
profundos y tensos contactos guturales.
-
- El leño se
retuerce bajo el calor intenso
- y explota
en la alegría de una amplia llamarada;
- y tus ojos
revelan el repentino y denso
- fluir de
surtidores en garganta infiltrada.
-
- La lumbre
ya se extingue, y el tronco está deshecho;
- ven, mujer,
y sonríe, y abrázame apacible,
- reposa tu
cabeza gentil sobre mi pecho,
- y soñemos
el sueño de un futuro tangible.
-
- Los
Angeles, 19 de Diciembre de 1997
- 64- Aún
espero
-
- Vacío
tengo el corazón de amores,
- y un viento
helado me dejó extinguida
- la lámpara
que ardió ininterrumpida
- vistiéndome
de luz y de colores.
-
- Qué frío
estoy, y cómo los temblores
- corren bajo
mi piel estremecida,
- agolpándose
al borde de la herida
- y
agudizando al paso mis dolores.
-
- Amé con
los impulsos de un guerrero,
- canté con
la dulzura de un poeta,
- me entregué
como ofrenda en un altar.
-
- Fui
derrotado y hecho prisionero,
- y oculto mi
dolor tras la careta,
- pero aún
espero que me vuelva a amar.
-
- Los
Angeles, 12 de Diciembre de 1997
- 65- Tú
eres el mar
-
- Vendrás a
mí como una marejada
- de
verdiazul e intenso ofrecimiento,
- y mi cuerpo
te hará el recibimiento
- dejándose
inundar en tu avanzada.
-
- Mis brazos
han de ser la balaustrada
- circundando
tu flujo turbulento,
- y habrá en
tu pleamar, flotando al viento,
- estallidos
de espuma alborozada.
-
- He de
flotar sobre tu aguas claras,
- descenderé
sin miedo al fondo oscuro,
- sumergiéndome
en tí y en tí quedando.
-
- Habrás de
entrar en mí, y si lograras
- permanecer
en mi interior seguro,
- eternamente
te estaré abrazando.
-
- Los
Angeles, 12 de Diciembre de 1997
- 66- Sauce
y ciprés
-
- Soy el
sauce de ramas encorvadas
- hacia la
tierra, austero y abatido,
- porque tu
voz carece de sonido
- y mis manos
se mueren desterradas.
-
- Cuando a tí
lleguen, suaves y calladas,
- y tus
palabras vibren en mi oído,
- seré el
ciprés robustamente erguido
- taladrando
tus aires a lanzadas.
-
- Y tú no
huirás. Ofrecerás el pecho
- a mi agresión,
mirándome a la cara
- con
ansiedad tras de tan larga espera.
-
- Y al
recoger mi amor sobre tu lecho,
- harás mi
noche oscura noche clara,
- y anclaré
mi bajel en tu ribera.
-
- Los
Angeles, 15 de Diciembre de 1997
- Sueño
surrealista
-
- Sobre las
aguas flotan semiesferas
- enarbolando
rígidos pezones,
- flexibles y
ondulantes cordilleras
- ocultando
latentes erupciones.
-
- Y entre las
rocas del acantilado
- la marea
incesantemente bate
- el oscuro
refugio reservado
- a una
invasión sin presentar combate.
-
- Un escuadrón
de penes combativos,
- en formación
compacta se alza en vuelo,
- rondando en
círculo los objetivos
- con ímpetu
de ataques desde el cielo.
-
- Vibran
mudas las cargas explosivas
- en los
cilindros de los bombarderos;
- serán sus
intencions agresivas,
- no serán
sus espíritus guerreros.
-
- En
el tanque se agita el combustible,
- y el piloto
al disparo se prepara,
- y una
lluvia de fuego irresistible
- caerá en
los senos, sobre el agua clara.
-
- Veloces
kamikazes atacando
- desatarán
su lastre de torpedos,
- que avanzarán
seguros, penetrando,
- pero sin
destrucciones y sin miedos.
-
- Plataforma
de cúpulas, cavernas,
- enjambre de
vibrantes erecciones,
- fálico
acoplamiento entre las piernas,
- fricción,
ofrecimiento, introducciones.
-
- El aire está
agitado, el mar en calma;
- yo estoy
arriba y bajaré en picado,
- y el cuerpo
me abrirás, porque en el alma
- a fuego y
sangre ya me has cincelado.
-
- Los
Angeles, 17 de Diciembre de 1997
- Sólo
el presente
-
- Yo olvidaré
el pasado, y tú el futuro,
- arrasando
las ciegas disensiones
- que entre
los dos pueden alzar un muro,
- y vestir de
dolor nuestras canciones.
-
- No
quiero ver tus lágrimas de nuevo,
- ni la
sombra a que tu alma se destierra;
- sobre mis
manos una ofrenda llevo
- de rosas de
pasión, no armas de guerra.
-
- Estás en mí,
mas no estás a mi lado;
- estoy en tí,
pero me veo ausente;
- Tu eres mi
patria y yo estoy exiliado,
- y en
nuestra sierra eres la otra vertiente.
-
- Mas hemos
de escalar esa montaña,
- enlazando
en la cima nuestros brazos;
- y no
seremos una idea extraña,
- ni un corazón
partido en dos pedazos.
-
- No te veré
tan sólo con la mente,
- porque mi
mano tocará tu mano;
- sin mañana
ni ayer, sólo el presente
- florecerá
con su calor humano.
-
- Ni
miraremos hacia atrás con ira,
- ni hacia
adelante con incertidumbre;
- el tiempo
estará inmóvil mientras gira
- un huracán
de amor en nuestra cumbre.
-
- Me amarás
con instinto y con dulzura,
- y yo con
suavidad y vehemencia;
- y no ha de
haber más sólida atadura
- que el amor
que ha dictado esta sentencia.
-
- Los
Angeles, 22 de Diciembre de 1997
- 67- Sólo
en la noche
-
- Al pie de
tu ventana, tembloroso,
- fría
lluvia en la piel, mudo el ladrido,
- sus ojos,
de mirar triste y perdido,
- piden verte
en el marco luminoso.
-
- Ensimismada
estás en el reposo
- de un sueño
ya despierto o ya dormido,
- sin
percibir el singular gemido
- del animal
que aguarda silencioso.
-
- Y, al
asomarte, ves como testigo
- la inmensa
soledad de su mirada,
- y el
revivir de su esperanza muerta.
-
- Y le
admites en casa, como amigo,
- sin
preguntarle ni exigirle nada...
- Fui yo, mi
amor, quien franqueó la puerta.
-
- Los
Angeles, 22 de Diciembre
de 1997
- Acurrucada
-
- Reclina el
cuerpo junto a mí, apoyando
- la cabeza
en mi hombro, y tu cabello
- rozará mi
mejilla, derramando
- su caricia
a lo largo de mi cuello.
-
- Cierra los
ojos y abre la sonrisa,
- recógete a
mi lado, diminuta,
- haz tu
memoria oscura e imprecisa,
- y olvida el
ajetreo de la ruta.
-
- Quiero
sentir tu pulso y tus latidos,
- cerca de mí,
tan cerca que parezca
- una fusión
de cuerpos encendidos,
- y un alma
sola que a ambos estremezca.
-
- Deja volar
los sueños de alegría,
- mientras mi
mano te acaricia entera;
- habrá
unicornios en tu fantasía,
- y milagros
habrá en tu sementera.
-
- Aprisióname
el tiempo con cadenas,
- destruye la
clepsidra del horario
- diseminando
al viento sus arenas,
- y apuñala
el reloj y el calendario.
-
- Arráigate
en mi vida en permanencia,
- y átame
con el nudo de tus brazos;
- corta las
alas de mi independencia,
- y borra en
mi sendero ajenos trazos.
-
- Construye
en torno a mí muralla firme,
- y rodéame
de ancho y hondo foso,
- levanta el
puente, y nunca podré irme
- de tu
castillo mágico y airoso.
-
- Me tendrás
a tu lado eternamente,
- reclinándote
en mí con abandono;
- y pasarán
las horas lentamente,
- a la
escucha del canto que te entono.
-
- Los
Angeles, 25 de Diciembre de 1997
- Preguntas
-
- ¿Quién
piensas que te quiere?
- ¿Quién
quieres que te quiera?
- ¿Quién tu
dormir altera?
- ¿Quién a
tu piel se adhiere?
- ¿Quién
lentamente muere,
- y tanto
desespera?
- ¿Quién
tanto te ofreciera,
- aunque nada
obtuviere?
- Y ¿quién
es quien te llama
- en noches
de tristeza,
- soñando tu
belleza
- desde
lejana cama?
-
- (Quizá
alguien que te ama)
- Verónica
-
- Tengo
atadas las manos, la lengua tengo atada,
- y el temor
me acongoja y me turba la mirada.
-
- Mis pies
incontrolables me arrastran a su lado,
- pero mi voz
se apaga y me quedo desolado.
-
- Lucho
incesantemente con mis indecisiones,
- incapaz de
expresarla mis propias emociones.
-
- Y no sé si
me espera, si me acepta o me ignora,
- no sé si
ella sonríe mientras mi vida llora.
-
- Hay días
que me siento como un barco perdido,
- sin conocer
mi rumbo, ni de dónde he venido.
-
- Y hay días
soleados que acarician el alma,
- desvanecen
las nubes, y establecen la calma.
-
- Pero si me
dirige su mirar penetrante,
- vacilan mis
impulsos en el preciso instante.
-
- Pienso a
veces que ofrece su corazón abierto,
- pero al
punto parece que yo sueño despierto.
-
- Y si un día
la hablara de mi amor, ¿qué diría?
- ¿me abriría
sus brazos con pasión y alegría?
-
- ¿O tendría
en sus labios una sonrisa irónica?
- Aún así
la diría: Yo te quiero, Verónica.
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- Los
Angeles, 27 de Noviembre de 1997
- Barco
prisión “Alfonso
Pérez”
-
- El
27 de Diciembre de 1937, en plena Guerra Civil
- española
el buque carbonero
“Alfonso Pérez”,
- anclado
en el Puerto de Santander, y albergando
- varios
centenares de presos políticos en sus bodegas, fue
tomado por asalto por las turbas, que
- asesinaron
a una gran parte de los prisioneros.
-
- Llegan los
bombarderos desplegando las redes
- y arrojando
su pesca de negros proyectiles,
- cayendo a
coletazos de una danza macabra
- sobre los
viejos barrios, variando sus perfiles.
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- Un himno de
violencia resuena en la distancia,
- con acordes
salvajes de gritos y explosiones,
- y en las
bocas del odio sacrílegas blasfemias,
- y en las tímidas
sombras, calladas oraciones.
-
- De entre
las ruinas surge una avalancha fiera
- rodando por
las calles sedienta de venganza;
- monstruo de
mil cabezas que arrastra en torbellino
- el rencor y
la furia, y avanza, avanza, avanza.
-
- Se extiende
sobre el muelle en el crepúsculo triste,
- bajo las
nubes grises que arriban desde el mar,
- y no siente
el azote del viento de Diciembre,
- pues caldea
sus miembros el ansia de matar.
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- Sobre el
agua acostada la silueta del buque
- se acuna
lentamente, y en su vientre encerrado,
- el cargo
humano escucha las voces de las masas,
- y un
estremecimiento trepa por su costado.
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- Fusiles
empuñados y el gesto amenazante,
- las culatas
golpean en el casco sombrío,
- y las
turbas escalan e invaden la cubierta,
- jauría
incontrolable en funesto desvarío.
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- Guardas y
autoridades abdican sus deberes;
- no hay
valor en la vida del prisionero oculto,
- arrancado
del pueblo por absurdos rencores,
- o por odios
sectarios, o por remoto insulto.
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- La
burocracia juega su papel en el crimen,
- y la lista
de presos facilita el ultraje.
- Una voz
grita el nombre, y el prisionero asciende
- la insegura
escalera de su último viaje.
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- Los
disparos resuenan en la trágica noche,
- clavando
los oídos de la ciudad despierta;
- y las
bodegas se hunden en terror y en silencio,
- con el
presentimiento de una sentencia cierta.
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- Los nombres
se suceden, se siguen los disparos,
- ríen los
milicianos, brutales e inclementes;
- suben los
prisioneros, y se les va la vida,
- en un
charco de sangre sobre cuerpos yacentes.
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- Pero el
orden es lento, y es impaciente el odio,
- las
llamadas se alargan, la represalia apremia;
- y se lanzan
las listas al viento alborotado,
- y las
hordas se embriagan de vino y de blasfemia.
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- Se
descuelgan granadas como aves de rapiña
- arrancando
la carne en ruidosas explosiones,
- rebotando
en los muros de metal y anidando
- bajo la
piel, sangrienta de las perforaciones.
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- La luz de
la escotilla dibuja un cono pálido
- y los
presos se ocultan en las negras esquinas,
- pero el
rosal siniestro de la ametralladora
- distribuye
la muerte con su lluvia de espinas.
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- El dolor y
el gemido baten sus alas rotas
- sobre las
rojas flores de los cuerpos sangrantes,
- y ascienden
las plegarias de labios moribundos,
- inmunes a
las balas y voces discordantes.
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- Ecos sordos
de tiros en la nuca se estrellan
- en la noche
siniestra, con maldita insistencia;
- pululan en
cubierta milicianos borrachos,
- de bocas
desdentadas e ignorante inclemencia.
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- Y el último
quejido se acuesta en las tinieblas,
- envuelto en
los fragmentos del cerebro deshecho,
- y el manto
del silencio se extiende sobre el buque,
- y los
buitres del odio se quedan al acecho.
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- Es una
estatua fría La Piedad, con la madre
- sosteniendo
el cadáver del hijo en el regazo;
- pero es múltiple
y viva entre los prisioneros,
- recogiendo
al herido moribundo en el brazo.
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- Se requiere
la ayuda de los supervivientes,
- y los
cuerpos inertes se agolpan en camiones,
- dejando
hilos de sangre por las calles desiertas,
- y miedo
encaramado en ventanas y balcones.
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- Han de
yacer los cuerpos en anónima fosa,
- en el
abrazo frío de prematura muerte;
- pero sobre
ella un ángel extenderá las alas,
- y regará
la tierra con el llanto que vierte.
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- La turba se
retira, dispersando sus miembros
- por los sórdidos
antros de tabernas sombrías,
- y en ácidas
palabras o voces arrogantes
- pregonan
engreídos sus propias cobardías.
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- Son parte
de un programa político de izquierdas
- para
cambiar el curso de un país postergado,
- pero sus
mentes tienen un vacío infinito,
- y sus almas
desprecios y rencor despiadado.
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- Hay
hermanos y padres en su sangre abatidos,
- y lejanas
familias en abandono hundidas,
- con
tropeles de viudas y huérfanos en llanto,
- arrastrando
miserias en sus precarias vidas.
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- Mas la
ajena desgracia les es irrelevante,
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