Original de

 
 




Desnúdate a la luz, tan lentamente 
que mi deseo intente espolearte, 
y al semidescubrirme cada parte 
deba frenar el ímpetu impaciente. 

Es cada pliegue un diablo irreverente 
que descubre y encubre, sin mostrarte 
en tu esplendor total, y he de gozarte 
en pausado proceso intermitente. 

 

 
XLII
-
(Febrero 2000)
-
Poemas para ser leídos en voz alta
 
 


 
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-
 
 
 
 
 
Breverías de Febrero  -- (533-539)
Conmigo          
Merodeantes     
Breves momentos  
Contrastes  
Rebelión 
Limitación  
Aridez 
Renacer  
El fin   
Hijos de nadie  
Vendré  
Ansiedad  
Utopía  
Hoy  
Dos mundos


533 
Quiero forjar recuerdos a tu lado 
que enriquezcan mi vida en el futuro; 
recordar es el medio más seguro 
de volver a vivir lo que ha pasado. 
 

534 
Oh, duerme, sueña, que tu fantasía 
vuele en torno de mí incesantemente; 
hazme en tu pensamiento residente, 
tanto de noche como soy de día.  
 

535 
Los ojos son llegada, la espalda es despedida, 
los brazos el reposo, y el juego, y el placer; 
ven a mí y entrelaza tu vida con mi vida, 
y nunca me permitas ver tu espalda, mujer. 
 

536 
¿Qué valen las palabras si me llegan escritas? 
¿De qué sirven los besos si no irradian calor? 
¿Cómo puedo abrazarte, si aunque tanto me incitas, 
la distancia te impide percibir mi temblor? 
 

537 
En el alma dolorida existe un hueco, 
que otros besos solamente han de llenar, 
extinguiendo el insistente, amargo eco 
de la voz que consiguió hacerla vibrar. 

  
538 
¿Cómo canta el amor?¿Con el bramido 
del mar airado en invernal tormenta? 
¿Con el feroz y súbito estallido 
del trueno que al crepúsculo revienta? 
¿Con el salvaje, trémulo alarido 
que se alza de la jungla turbulenta? 
No, su cantar es primoroso y suave, 
brisa en las ramas, sobre el agua nave. 
 

539 
Las palabras adustas y cortantes 
no infligen tanto daño 
como lo hace el silencio a los amantes, 
más letal cada día, y más extraño 

(Indice) 

 
 

 

 

326 - Conmigo
 
Te ví surgir sin causa ni destino;
no sé de dónde vienes, ni quién eres,
ni a dónde te dirijes, ni qué quieres;
pero escogiste andar en mi camino.
 
Calculado es mi ritmo y paulatino
en la contemplación de amaneceres,
de pájaros, de rosas, de mujeres,
y así mi marcha diaria determino.
 
No soy más que un extraño vagabundo,
ahora superficial, luego profundo,
según lo dicte el tiempo o la ocasión.
 
Si aún así aceptas caminar conmigo,
podré ser compañero, amante, amigo,
que ni exige ni ofrece sumisión. 
 
Los Angeles, 14 de febrero de 2000
(Indice)       (Comentario)

Merodeantes
 
Aires renovadores nos circundan
que hubieran flagelado a nuestras madres
con la brutalidad de una blasfemia,
con el baldón de un sacrilegio infame.
 
Pero hemos vuelto hacia el ayer la espalda,
y hemos visto infiltrarse
insistentes en nuestra periferia
imágenes audaces,
sentimientos prohibidos,
amplias ideas, nuevas libertades.
 
Hoy la revolución de la palabra
desnuda de temores los mensajes,
y lleva la diabólica sonrisa
más melodía que el laúd del ángel.
 
Desarraigados de principios viejos,
hemos cerrado a pasador y llave
la conciencia asentada en lo aparente,
la vida inmersa en las austeridades.
 
Te hablaré sin doblez, con la espontánea
diafanidad de voces familiares,
las que ignoran la falsa hipocresía
tras la máscara oscura del lenguaje.
 
Saturado el oído
de tonos neutros, libres de contrastes,
ha ensordecido, y ahora
tan sólo escucha el ritmo de la sangre.
 
El esposo y la esposa, entrelazados,
glorifican el sexo, y satisfacen
su primitiva urgencia, y uno de ellos
hace el amor de lejos a su amante.
Oh la magnificencia
del deseo insaciable,
forjado en noches tibias de abandono,
uno quizá dormido, otro vibrante.
Y mientras uno sueña en su inconsciencia,
navega el otro rutas estelares
recogiendo pasiones que germinan
como rosas sensuales.
Cómo de las entrañas surge un grito
protestando el ultraje
de dos tan lejos en el mismo lecho,
y un tercero tan cerca y tan distante.
Oh, los besos adúlteros espléndidos,
perdidos en el aire,
besos sin exigencias ni convenios,
fragantes siempre, nunca artificiales.
¿Dónde te ocultas, que mi vida fluye
por el desierto de mis soledades,
y en estéril terreno
vierto las puras aguas que en mí nacen?
Caminante sin rumbo, peregrino
ignorante del tiempo y del paisaje,
explorador de yermos,
siempre la meta fuera de mi alcance.
Esta aparente libertad me cerca
de límites, y vallas, y baluartes,
y ni vienes a mí, ni ir a tí puedo,
ambos cargados con el mismo lastre.
 
Cómo vagamos incesantemente
reventados de fieras ansiedades,
en este mundo del amor perdidos,
sin alcanzar el fin, merodeantes. 
 
Los Angeles, 17 de febrero de 2000
(Indice)       (Comentario)

 

323 - Breves momentos
 

    "Ojos claros, serenos,
    ya que así me mirais, miradme al menos"
    (Gutierre de Cetina)

Un día prometido… ¿Qué es un día?
Debo expresarte siglos de ansiedades, 
ahondar millas en tus profundidades
y apropiarme tu eterna melodía. 

Horas tan breves en tu compañía
vendrán en lobreguez, no en claridades,
resaltando las largas soledades
engendradas en tanta lejanía.

Tan efímero tiempo habrá partido
casi al punto de haber sobrevenido,
y sembrará, más que placer, dolor.

Pero si es tal el precio de tenerte,
téngate un día, aunque haya de perderte,
y viva en mi recuerdo tu esplendor.

Los Angeles, 8 de febrero de 2000 
(Indice)       (Comentario)
 

324 - Contrastes

Hambriento yo de amores, y ella hambrienta
de amor inalterable, amor eterno:
ella en su primavera, yo en mi invierno,
la ingenuidad a la destreza atenta.

Su exigencia exclusiva representa
desafío a mi forma de gobierno;
y aún sin haber patrón ni subalterno,
este contraste la armonía ahuyenta.

¿Abrazará al torrente la laguna?
¿Se entenderán las sombras y la luna?
¿Convivirán bonanza y tempestad?

¿Podrá adaptarse el cóncavo al convexo?
Y si al amor se le arrebata el sexo,
¿no languidecerá de frialdad?

Los Angeles, 10 de febrero de 2000
(Indice)       (Comentario)
 

325 – Rebelión

Sobreviene el ataque al poderoso
refugiado en castillo de arrogancia,
ignorante de la beligerancia
niveladora de muralla y foso. 

Surge de entre las sombras, sigiloso,
espíritu rebelde en vigilancia,
intolerante de la intolerancia
que al débil amordaza temeroso.

Y la columna del poder parece
que sobre la peana se estremece,
amenazando la estructura ruina.

Y es que el gigante tiene pies de arcilla,
y acabará doblando la rodilla,
que también hay flaqueza en quien domina.

Los Angeles, 11 de febrero de 2000
(Indice)       (Comentario)
 

Limitación 
 

    “Ser en la vida romero, romero..., sólo romero. 
    Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni el cuerpo, 
    pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero, 
    ligero, siempre ligero”.  (León-Felipe)
Soy hombre de monótonas costumbres, 
y de programa fijo.  

No tengo más que un punto de partida 
y un punto de destino, 
un sendero invariable que los une, 
y en él la misma huella, el mismo ritmo. 

A mi mesa se sirven los manjares 
que ayer y antesdeayer fueron servidos, 
se hablan idénticas trivialidades, 
se bebe el mismo vino. 

Siempre el mismo color de indumentaria, 
la rutinaria copla en mis oídos. 

La estantería de mi biblioteca 
contiene un solo libro, 
y me pierdo en sus líneas cada día, 
siempre la misma historia, siempre el mismo 
desfile de palabras 
que inadvertentemente memorizo... 

“Oh, me dirás, que tedio de existencia, 
qué fastidioso espíritu aturdido...” 

Y ¿cómo vive quien su propia vida 
con sólo una persona ha compartido? 

Hombre, mujer, detrás de tus montañas,  
hay otros valles, fluyen otros ríos, 
pueblan el aire melodías nuevas, 
se exprimen variedades de racimos, 
y multiplicidad de mentes libres 
plasmaron sus ideas por escrito. 

No permanezcas en la servidumbre 
de la arcaica estrechez de tu recinto. 

Los Angeles, 31 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

319 - Aridez 

He labrado la tierra en mi desierto, 
irrigándola en lluvia de sudores, 
y quedó estéril bajo los rigores 
del tiempo, la semilla al descubierto. 

Sé que no he sido agricultor experto, 
acumulando errores sobre errores, 
pero aspiré a que tal vez unas flores 
pudieran adornar el campo muerto. 

Ni besos ni caricias sazonaron, 
en sus jóvenes tallos se agostaron 
sin despuntar un día y sonreir. 

Y hoy te espero, mujer, como el que espera 
que una nueva y fecunda primavera 
traiga un mejor sentido a su vivir. 

Los Angeles, 1 de febrero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

320 - Renacer 

Sal de la catacumba del olvido 
donde el fúnebre espectro del pasado 
yace de fría sombra amortajado; 
vive otra vez, aun cuando malherido. 

En cada espíritu desfallecido 
hay siempre otra faceta, un otro lado, 
más luminoso, menos desdichado, 
presto a iniciar un nuevo recorrido. 

¿Y a dónde irás?, preguntas. Y ¿qué importa? 
¿No ves, acaso, que la vida es corta? 
Piensa en fluir más que en desembocar. 

Tiende la mano, y la palabra, y besa 
a la plebeya como a la princesa, 
pero sin elevarlas a un altar. 

Los Angeles, 2 de febrero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

321 - El fin 

Se extinguieron las luces, y dormida 
definitivamente la esperanza, 
quedé en la oscuridad de la añoranza 
que prevalece en toda despedida. 

Oh, si pudiera ser restablecida 
la integridad de aquella confianza,  
si se rehabilitara la alianza 
que han dejado los meses destruída. 

La vi desvincularse lentamente, 
como quien se avergüenza y arrepiente 
de haber amado y de dejarse amar. 

Y no insistí, porque el amor es obra 
de dos, y si uno falta, el otro sobra; 
y ya estoy agotado de luchar. 

Los Angeles, 2 de febrero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

322 - Hijos de nadie 

¿Qué ocultan en sus mentes retraídas 
esos niños de grandes ojos lentos, 
ignorantes de risas, macilentos, 
de miradas nostálgicas perdidas? 

¿Quién arrancó los juegos de sus vidas? 
¿Por qué no hay luces en sus pensamientos? 
Tanto de amor como de pan hambrientos, 
y sin tener quien lave sus heridas. 

De noche en frías soledades gimen; 
y desinteresados de ese crimen, 
parece que aún los cielos los ignoran. 

Pobres hijos de nadie, abandonados, 
en el más ínfimo escalón sentados 
de un mundo que no escucha cuando lloran. 

Los Angeles, 4 de febrero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

316 - Vendré 

No sé cómo llegar a ti. ¿Vestida 
de la túnica gris de la costumbre? 
No, no, así no, que entre la muchedumbre 
seré una sombra más que va perdida. 

¿Vendré envuelta en la niebla enmudecida, 
leve espectro en nocturna mansedumbre? 
No, que al mirarme con incertidumbre 
mi forma flotará desvanecida. 

¿Cómo vendré hacia ti, que sólo al verme 
puedan tu cuerpo y alma conocerme 
sin titubeo, ni temor, ni duda? 

Vendré con paso firme, con audacia,  
arropada del velo de mi gracia: 
vendré tal como soy y estoy: Desnuda. 

Los Angeles, 24 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

 

Ansiedad 

Tanto tiempo perdido, clavada en el deseo, 
a la voraz espera de quien nunca aparece; 
y esta carne que tiembla libremente se ofrece, 
pero si él no me invade, ¿cómo yo lo poseo?  

A la luz de la lumbre de rojos resplandores, 
te espero entre las blancas pieles de osos polares; 
puebla mi superficie de huellas dactilares,  
humedece mis miembros de tus propios sudores. 

Mira que he sido fruta a lo largo del camino, 
y no ha habido una mano que a hacia mí se extendiera; 
que nadie halla la sombra al pie de mi palmera, 
nadie bebe del agua en mi arroyo cristalino. 

Ven con la fuerza brava que estremezca mi mundo, 
los ímpetus sensuales más salvajes del hombre, 
descarga tu lujuria hasta que olvide mi nombre, 
y refleje mi rostro un aspecto moribundo. 

Que registre la tierra movimientos tectónicos, 
despierten los volcanes violentas erupciones, 
y así reviente el flujo de nuestras sensaciones, 
en contorsiones fieras y con gritos agónicos. 

Ven, que el fuego crepita, y ardiendo estoy en fuego, 
y los días son largos, y las noches tan solas 
que soy un mar de carne rizado por las olas 
y a tu quilla, marino, mi superficie entrego. 

Los Angeles, 24 de enero de 2000  
(Indice)       (Comentario) 
 

317 - Utopía 

Tantos años gastados dando voces,  
tal vez oídas, pero no escuchadas; 
blandiendo lanzas, empuñando espadas, 
en huestes más pasivas que feroces; 

cabalgando los sueños más veloces 
en gestas de antemano fracasadas; 
y amurallándote en las barricadas 
frente a competidor que desconoces. 

Ya han sucumbido las revoluciones,  
se funden bayonetas y cañones, 
y nace al mundo colosal campana. 

Y como onda expansiva en el paisaje, 
su voz de bronce cantará el mensaje 
de una armonía universal mañana. 

Los Angeles, 25 de enero 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

 

318 - Hoy 

Vengo de ayer, y traigo un cargamento 
de nostálgicas lunas evasivas, 
cómplices de fervientes tentativas, 
de serena quietud, de atrevimiento. 

Y de besos inéditos que intento 
verter en oleadas sucesivas, 
de antiguas ansias, nuevamente vivas, 
de viejo impulso en renovado acento. 

Yo soy de ayer, y tu eres de hoy; tenemos 
la voluntad y el tiempo, si queremos; 
¿qué diferencia puede hacer un día? 

He de quedar en tu hoy, porque mañana 
tiene una perspectiva muy lejana, 
y no he de esperar más a hacerte mía. 

Los Angeles, 26 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 

Dos mundos 

Hay un mundo de encanto, de íntima fantasía, 
donde nunca anochece ni se mueren las rosas; 
mundo que no depende de la tecnología, 
y donde las amantes son a la vez esposas. 

Fluyen claros los ríos, y germina la tierra 
sin que rasgue su entraña la reja del arado; 
el viento desconoce el estruendo de la guerra,  
porque es ahora poeta quien antes fue soldado. 

Y los tiernos amores, como las flores, nacen 
fecundos y espontáneos en campos y senderos;  
el instinto en las fieras se pacifica, y yacen 
en la misma guarida leones y corderos. 

Pero existe otro mundo de envidia y de recelo, 
que hace al hombre una fiera que devora a su hermano; 
en que las gentes tienen un pedazo de hielo 
donde vibrar debiera su corazón humano. 

Mundo de divisiones, de lujos y pobreza, 
de inútiles pigmeos con aires de gigantes; 
de absurdos violadores de la Naturaleza, 
con hacha arboricida, mentes intolerantes. 

Yo he visto esos dos mundos, fantástico y real,  
podría, si quisiera, pertenecer a aquél, 
viviendo en la caricia de un sol primaveral, 
pero me quedo en éste...porque tú estás en él. 

Los Angeles, 27 de enero de 2000 
(Indice)       (Comentario) 
 
 
 


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Conmigo:
 
Algunas de las personas que escogemos como compañía, o que nos escogen como tal, 
son una incógnita para nosotros. Esto es evidente en internet. 
No sabemos, al menos al principio, prácticamente nada de él o ella. 
Este amante pone sus condiciones claras desde el principio. 
Es un vagabundo y ni se doblegará ante el advenedizo ni tampoco
 le abrumará con imposiciones. 
Cada uno conservará su independencia y formarán un equipo basado en la igualdad.
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Merodeantes:
 
Merodear es vagar o andar por los alrededores de un lugar, observando con curiosidad.
¿No es esto lo que hacemos constantemente en Internet?
Muchas cosas han cambiado en los últimos tiempos. 
Ha habido una explosión de libertades, sobre todo de expresión. 
Hoy día muchas personas, sobre todo mujeres, se sorprenden a sí mismas 
hablando en un tono y con una franqueza que ni se lo imaginaban hace años. 
Y de esta libertad de expresión ha surgido una independencia de acción. 
También la sorpresa de hacer muchas cosas que hace tiempo quiza les hubiera escandalizado. 
Quizá esta independencia no es totalmente real, más bien imaginativa, 
en el sentido de que la persona querría, pero no se atreve, a romper con la situación establecida.
 Pero su corazón y su mente están muy lejos de donde su cuerpo está.
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Breves momentos:

Este soneto arranca del conocido madrigal de Gutierre de Cetina:

“Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me mirais, mirais airados?” etc

Si el poeta hubiera vivido en nuestros tiempos, quizá no se hubiera
enamorado de unos ojos (no es fácil en internet),
pero quizá sí de una personalidad. Y hubiera confrontado
el mismo problema que tantos de nosotros confrontamos:
Cómo condensar una relación en un breve encuentro,
cuando tenemos tantos sentimientos que expresar,
tantas caricias que otorgar y recibir, tantos besos que intercambiar...
Un día es tan poco..., pero es mucho mejor que nada.
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-
Contrastes:
No sé si es verdad que los extremos se atraen.
Lo que sí es cierto que muchas relaciones nacidas en internet
no habrían quizá existido si el conocimiento de ambas partes
hubiera tenido lugar en la vida real. Hay una serie de
factores insubstanciales que consideramos al encontrarnos con una persona,
y esos factores a menudo pasan a segundo término si el encuentro
se produce a través del teclado. Pero no es ya la diferencia de edades,
de características étnicas, religiosas, sociales, culturales...
Hay otras muchas facetas que al mismo tiempo nos atraen y nos repelen.
Pero por mucho que nos compenetremos, existe el espectro de la distancia,
de la ausencia más o menos permanente.
¿Cómo puede subsistir un amor que carece de contacto físico?
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-
Rebelión:
No me gusta mucho este soneto, pero me vino la idea al leer
en la prensa cómo unos ‘hackers’ habían saboteado los programas
de algunos gigantes de internet, como Yahoo.
Por más que esas acciones sean ilegales, no deja de inspirar
una cierta simpatía el ver un elemento pequeño paralizar a un elemento grande.
Es como si una sardina inmovilizara a un tiburón.
Con frecuencia en la historia vemos repetido el caso de David y Goliat.
Y en el fondo todos sonreímos un poco cuando alguien hace temblar a los poderosos.
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Limitación:
Creo que mucha gente me odiará por este poema.
Parece un ataque al matrimonio monógamo, o las relaciones ‘limitadas’.
A veces me pregunto que pensaríamos de una persona que sólo lee el mismo
libro una y otra vez, que sólo ve la misma película, come siempre lo mismo,
camina por el mismo sendero, da mi vueltas a la misma conversación...
Definitivamente pensaríamos que es una persona aburridísima.
Bueno...., ese es el punto.
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Aridez:
Tantas veces hemos intentado construir una relación con paciencia,
esfuerzo y esperanza, sólo para encontrarnos con el fracaso.
Quizá no poseíamos toda la experiencia necesaria para la empresa,
pero al menos podríamos haber recogido algún fruto,
y nos parece que hasta eso se nos negó.
Sin embargo, parece que la esperanza nunca muere.
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Renacer:
Y tras el fracaso, ¿qué? ¿Nos encerraremos en nosotros mismos,
lamentando nuestro dolor?
Aún en la más oscura noche puede percibirse una lucecita lejana.
No es necesario seguir en esa dirección, pero sí es necesario empezar a caminar.
Porque encerrados en nosotros mismos nos cerramos a toda posibilidad,
mientras que si empezamos a caminar, aunque sea sin una direccion determinada,
porque a lo largo del camino encontraremos algo.
Y un pequeño consejo: Nunca se debe divinizar a la persona a quien se ama.
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El fin:
Trata de la situación en que se encuentra el o la amante cuando
esplendor del día parece encaminarse al ocaso. En sentido figurado, claro.
Las rupturas rara vez suceden de repente.
Se fraguan a lo largo de un tiempo más o menos largo.
Y llega un momento es que hay que dejar partir a quien desea partir.
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Hijos de nadie:
Con frecuencia aparecen fotos en la prensa fotos de niños abandonados,
de grandes ojos tristes, hambrientos, malvestidos. Es el crimen del mundo.
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Vendré:
La amante considera diferentes maneras de acercarse a su amado,
y una a una las va rechazando como insuficientes o insatisfactorias; excepto una.
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Ansiedad:
Creo que todos, en un momento u otro de nuestras vidas,
hemos sentido ese deseo de entrega absoluta...,
sólo que no encontramos a quién entregarnos.
Y dejamos pasar el tiempo a la espera de que algo materialice.
Y nunca más que en el tiempo que internet ha facilitado
tanto los contactos iniciales entre ambos sexos.
Aunque los contactos reales, los auténticos,
los que de verdad buscamos, no se materialicen con tanta facilidad.
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Utopía:
Muchos saben que una utopía es una idea maravillosa
que no puede realizarse. No muchos saben el origen de esta palabra.
En 1516 el escritor inglés Sir Thomas More escribió un libro titulado Utopía.
Esta palabra viene del griego, y significa “no es un lugar”.
More describía una isla imaginaria así llamada, donde todo el mundo vivía feliz,
sin pobreza, compartiendo todo en común, con matrimonios ideales,
y los hijos a cargo del Estado. Es decir, algo irrealizable.
Este soneto describe un mundo en el que, tras agotar todos los
medios ineficaces de obtener la felicidad, finalmente una sociedad armónica es creada.
Un sueño más.
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Hoy:
Un hombre, o quiza una mujer, se siente renovado en sus
sentimientos y sensaciones, quizá tras un período gris o inactivo.
Y decide ignorar cualesquiera diferencias que puedan existir
entre él y la persona recién encontrada.
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Dos mundos:
Aquí resurge de nuevo el mundo de utopía,
pero en este caso opuesto al mundo real.
El amante compara ambos mundos, y si tuviera la opción
de escoger en cual vivir, no lo dudaría un momento:
Con tal de permanecer con su amada, aceptaría vivir en el peor de los mundos.
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