Original de
 



 

 

 
(Lámina de Luis Royo)

 
Te ví como surgiendo de las olas, 
aún con los pies anclados en la tierra,
y desaté el deseo en mis entrañas,
y le envié a enroscarse entre tus piernas,
sin advertir que en torno a los tobillos
arqueaba su lomo una pantera.
Y me quedé perdido en la distancia, 
y tú quedaste en permanente ofrenda...
        
 

XLIV

 

(Abril 2000)
 

 

Poemas para ser leídos en voz alta

 

  


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 Comentarios a los poemas -     


 


 

 

 



Breverías de Abril
(552-559)
   
Felicidad                        
Marcada al nacer            
Es de noche sin ti           
Reiteración                     
Malogrados encuentros   
Lazarillo de Tormes         
Garcilaso de la Vega        
Entrañable contacto
Un minuto
Amigos
Sospechas
Separación
Perenne abrazo
Reinvéntame el amor
Archipiélago
Inmovilidad
Autoerotismo

            

 

 



552
Teclado usurpador de los contactos
que de sus dedos a mi piel se deben;
al absorber sus gráciles impactos,
las apáticas letras se conmueven.
 
Pero ellas no transmiten los temblores
a sus hermanas ante mí anhelantes,
e inmóvil frío de marchitas flores
entumece mis dedos repicantes.
 
 
553
Eres mi tono, soy tu resonancia,
soy la palabra si eres tú la idea,
serás la llama cuando soy la tea,
y el camino he de ser si eres distancia.
 
 
554
Lágrimas del silencio, inexplicadas,
brotando de razón desconocida;
¿cómo mi mano atenderá a tu herida,
si tus palabras duermen expatriadas?
 
 
555
Oh, la promesa de tu danza impura,
traslúcida en tus velos; ¿qué testigo
resistiría esa desenvoltura?
No dances para mí, danza conmigo.
 
 
556
Ven a mi lado tan frecuentemente
que no logre pensarte de visita;
y que tanta constancia me permita
considerarte eterno residente.
 
557
No sabemos amar…; cuando decimos
esas palabras mágicas, cantamos
la canción que de niños aprendimos,
y como niños distraídos vamos,
y el mismo sonsonete repetimos,
y de tanto decirlo, lo agotamos.
La acción es del amor llave maestra,
porque el amor no se habla, se demuestra.
 
 
558
Llena de noche llevo el alma mía,
y mis ojos naufragan
en la deslumbradora luz del día.
 
Tanta belleza,
tanta armonía, y tanto ofrecimiento
en la naturaleza.
 
Y en las profundidades,
donde la luz no llega,
cuánto dolor, tristeza y soledades.  
 
559
Como ayer, te recuerdo;
como siempre, te espero;
como nunca, te quiero;
y sólo en ti me pierdo.

 

(Indice) 

       

   

342 - Felicidad
 
Nos prodiga la vida cien senderos,
o uno solo con cien bifurcaciones,
y cada una de tantas direcciones
libres nos puede hacer o prisioneros.
 
Hombres de paz o espíritus guerreros,
mentes de sensatez o sinrazones,
en solitario, en aglomeraciones,
todos en cierto modo compañeros;
 
pretendientes de idéntico objetivo,
eternamente azul, radiante, vivo,
en búsqueda perenne, sin llegar.
 
Pues la felicidad no está en la meta,
sino en las huellas que cada alma inquieta
deja en el polvo gris al caminar.
 
Los Angeles, 4 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)  

343 - Marcada al nacer
 
Al emerger en flor tu nacimiento,
doblaron las campanas de mi vida
con tañido de gozo y bienvenida,
nunca más anhelado advenimiento.
 
Te vi mujer entera en un momento,
adyacente a mi piel, semidormida,
de ilusiones tan sólo revestida…,
qué invitación al reconocimiento!
 
Establecí mi marca en tu futuro,
para mí tan diáfano y seguro
como la luz que pertenece al día.
 
Y desde entonces me has pertenecido,
y a mí vendrás, aún sin haber sabido
que antes de dar un paso ya eras mía.
 
Los Angeles, 5 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)

 
344 - Es de noche sin ti
 
Raudo el jinete de la noche avanza,
y de los pliegues de su capa vierte
taciturno temblor, frío de muerte,
en negra sombra de desesperanza.
 
Tiempo sin ti, fatídica alianza
del dolor y el recuerdo, que convierte
la azul serenidad en hueco inerte,
la nostalgia en cruel punta de lanza.
 
Casi te tuve un día, casi fuiste
verídica y tangible; mas hoy triste
añoro tanto lo que no fue mío…
 
Qué infausta noche, noche inagotable,
cuya luna en menguante, como un sable,
me rasga el corazón, mudo y sombrío.
 
Los Angeles, 6 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)

345 - Reiteración
 
Enfermaron las lágrimas sus ojos,
arrancándole el brillo a la mirada,
filtrándose hasta el fondo de la almohada
más de triste abandono que de enojos.
 
Precintó el corazón con diez cerrojos,
y se evadió a su sombra en retirada,
de amor dolida, de vivir cansada,
quedando de su ayer sólo despojos.
 
Desangrándose el alma en tanta espina,
se prometió no restaurar la ruina
infligida a su vida en tal fracaso.
 
Y se dejó dormir en su agonía,
sin advertir que al despertar un día
volvería a beber del mismo vaso.
 
Los Angeles, 8 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)

346 - Malogrados encuentros
 
Vecindario de cien casas vacías
rezumando abandonos y querellas,
con lobreguez de noches sin estrellas
y soledad de madrugadas frías.
 
Tus propias desventuras se hacen mías,
al marcar, como en tí, el tiempo sus huellas
en las moradas de mi ayer tan bellas,
hoy ruinas olvidadas y sombrías.
 
Qué vano afán, qué trágicos destinos,
hombres sin casas, casas sin vecinos,
sueños errantes, gentes sin soñar…
 
Y tal vez el amor clamando intacto
por el descubrimiento de un contacto
improbable de materializar.
 
Los Angeles, 10 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)  

40 - Lazarillo de Tormes
 
Pertenezco a esa nueva clase astuta
forjada en el crisol del bajo mundo,
graduado en peripecias, vagabundo,
docto en tretas, ajeno a la disputa.
 
Duro es sobrevivir sobre la ruta,
pero mi aprendizaje en ella fundo,
que el ingenio deviene más fecundo
cuanto menos el ánimo disfruta.
 
Hubiera sido caballero andante,
cual lo fuera Amadís, como Tirante,
si en otro siglo hubiera amanecido.
 
Mas no en éste, de ciegos y rufianes,
hidalgos, clérigos y ganapanes,
cuyas míseras vidas he sufrido.
 
Los Angeles, 12 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)

19 - Garcilaso de la Vega
 
"Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero:
Qué buen caballero era". (R. Alberti)
 
 
La espada del poeta en sangre escribe,
con la pluma guerrea el caballero,
y el pastor, en acento plañidero,
el dulce lamentar de amor describe.
 
Verde aroma silvestre el campo exhibe,
de églogas virgilianas hervidero,
y agoniza el amante, prisionero
del desdén despiadado que recibe.
 
Oh, bucólica vida de rebaños,
de paz, de languidez, mientras los años
se van unos tras otros sucediendo.
 
Y la amada glacial, inasequible…
En esta soledad inextinguible,
“salid sin duelo, lágrimas, corriendo.”
 
Los Angeles, 12 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario)

334 - Entrañable contacto
 
Abstenerme podré de la alegría,
autorizando el sueño a mis canciones;
abdicaré de tantas obsesiones
como pululan en mi fantasía.
 
Sordo he de ser a la íntima armonía
generadora de mis ilusiones;
y aún puedo declinar las inserciones
que a la vez me hacen tuyo y te hacen mía.
 
Por tí renunciaría a cuanto el mundo
sembró en el sedimento más profundo
de este alma trashumante, libre, infiel.
 
Mas no prescindiré de la ternura
que envuelve mi figura y tu figura
en desnudo calor de piel a piel.
 
Los Angeles, 19 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

335 - Un minuto
 
¿Cuánto tiempo me has dado de tu vida?
¿Un año, un mes, una hora, un minuto?
Año de gozo es lapso diminuto,
y el minuto es eterno al alma herida.
 
Es el tiempo entidad indefinida
a que cada uno ha de pagar tributo;
yo, al pensarte, te tengo, te disfruto,
y te lloro en ausencia dolorida.
 
Qué minuto tan insignificante,
tan largo, y a la vez tan fulgurante…
¿Te he conocido ayer, o hace mil años?
 
Y este minuto que se hará futuro,
¿será la puerta abierta, o será el muro?
¿nos tornará en amantes, o en extraños?
 
Los Angeles, 20 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)
 

Amigos
 
Déjame ser tu amiga, aunque me impidas
traspasar la frontera de los besos;
pero descubre ante mi vista el campo
de tus ideas y tus sentimientos;
quedaré penetrada por tu mente,
y tu sentir me arrollará de lleno,
aún viendo tus impulsos divididos
en tantas direcciones por el viento.
Intima cercanía, ni tan cerca
ni en tanta intimidad como deseo,
pero en comunidad de tentativas,
y en tolerancia de los desacuerdos.
 
Quiero ser el espejo de tu imagen,
guardando y devolviendo tu reflejo,
sin limitarte ni ejercer dominio,
mío y en libertad, mas nunca lejos.
 
Has de seguir tu ruta, yo la mía,
nunca en oposición, mas paralelos,
tan accesibles que la mano de uno
sirva de apoyo al otro en el tropiezo.
 
Amarás, amaré, y entre nosotros,
amantes, camaradas, y sin celos,
coexistirán las tres intensidades,
más fuerte la amistad por el respeto.
 
Revélate, y a tí he de revelarme,
entrañable intercambio de secretos…
Qué redención, sin culpas, sin engaños…
Que vivan otros en su cautiverio,
tú y yo abriremos puertas y ventanas,
y un aire puro, con olor de almendro,
llevará a nuestros íntimos rincones
la lozanía que desconocieron.
 
Los Angeles, 21 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

336 - Sospechas
 
Siento emanar de tí infidelidad,
aunque carezcas de infidelidades;
pero el hielo de tus frivolidades
ha de cristalizar mi soledad.
 
Me encuentro en el confín de la verdad
y en el borde de las perplejidades;
mas no he de provocar hostilidades,
más bien me ocultaré en la oscuridad.
 
¿Por qué abatir obstáculos surgidos,
sean ya verdaderos o fingidos,
si una ruina no más ha de quedar?
 
Sigue tu rumbo sin mi compañía,
que yo continuaré en la lejanía
amando aún más a quien no supo amar.
 
Los Angeles, 22 de marzo de 2000
(Indice)       Comentario)
 

337 - Separación
 
Percibirás mañana en mi mirada
esa caricia prolongada y triste
del que a la despedida se resiste;
y al partir quedarás en mí encerrada.
 
Vestida irás de mí, galvanizada
por el mismo fervor que en mí encendiste,
bajo el velo de besos que aún persiste
sobre tu ávida piel arrebatada.
 
Y cuando te hayas ido, y estés lejos,
me verás en el agua, en los espejos,
en la nube, en el pájaro, en la flor.
 
Y así yo te he de ver, omnipresente,
en cada rostro mustio o sonriente,
en la nostalgia, el sueño y el dolor.
 
Los Angeles, 23 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

338 - Perenne abrazo
 
Has nacido de nuevo, y soy la cuna
recogiendo tu cuerpo en mi regazo;
sazona lenta, para que mi abrazo
te pueda retener. Y si en alguna
 
ocasión nos traiciona la fortuna
cercenando implacable nuestro lazo,
ya con daga sutil, ya de un zarpazo,
forzándote a virar…, mira a la luna.
 
En cada rayo puro, cristalino,
yo estaré iluminando tu camino,
te seguiré abrazando, aún sin tenerte.
 
Tal vez no me verás, pero en tu ocaso
sabrás que te he seguido paso a paso,
desde que a mí naciste hasta la muerte.
 
Los Angeles, 24 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

339 - Reinvéntame el amor
 
Reinvéntame el amor…, que ha envejecido
agobiado de besos rutinarios
y vacíos, monótonos rosarios
de palabras ya faltas de sentido.
 
Forja su génesis con estallido
de silenciosos besos incendiarios;
sepulta en el olvido los horarios,
la costumbre, la técnica y el ruido.
 
Reinvéntame el frescor de la sonrisa,
transformada hoy en mueca, e improvisa,
que aborrezco la premeditación.
 
No hay mañana ni ayer, sólo el momento
de la ardiente verdad, de acción hambriento…
reinvéntame el amor sin la razón.
 
Los Angeles, 24 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

340 - Archipiélago
 
Qué regalo del mar, islas desiertas,
inexploradas, nunca solitarias,
al espíritu exhausto hospitalarias,
sin murallas, obstáculos ni puertas.
 
En estas horas de mi vida inciertas,
dormido en situaciones rutinarias,
me ofreceis perspectivas visionarias
tan sólo en vuestro encierro descubiertas.
 
Seguro de tan cálida acogida
dejo mi casa en sigilosa huída,
y me refugio en vuestra soledad.
 
Oh, mis islas, mis sueños, mi retiro,
sólo en vosotras de verdad respiro
lejos de tan absurda realidad.
 
Los Angeles, 26 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

341 - Inmovilidad
 
Varado está en la playa tu velero,
tan inmóvil y tan sin esperanza,
el velamen izado, en añoranza
del impulso del viento marinero.
 
Varado está en la playa, prisionero,
mientras el agua a su costado danza,
el mástil aún erguido, como lanza
firme en el puño de feroz guerrero.
 
Así te veo, ¿así te ves?, tendida
al borde de la inercia, restringida
a utopías, quimeras y reflejos.
 
Quieres huir sin dar el primer paso,
triunfar, pero le temes al fracaso;
oh velero, alta mar está tan lejos…
 
Los Angeles, 27 de marzo de 2000
(Indice)       (Comentario)

Autoerotismo
 
Una noche cualquiera y unos brazos desiertos,
una mente poblada de cálidos desnudos,
la conciencia dormida, los instintos despiertos,
y la piel reventándose en alaridos mudos.
 
El la vistió de rostros múltiples, recogidos
en cines y oficinas, plazuelas y tabernas,
y derramó en sus huecos la flor de los sentidos,
exprimida en un nudo de brazos y de piernas.
 
Ni oposición obtuvo, ni consiguió su ayuda,
ella un ente ficticio, y el un hombre fogoso,
subyugando impaciente a una imagen desnuda,
para ultimar su esfuerzo en solitario reposo.
 
Y al filtrarse los rayos del sol por la persiana
resaltando perfiles en la cámara oscura,
percibió el desencanto flotando en la mañana,
y un sabor en el alma de profunda amargura.
 
Los Angeles, 1 de abril de 2000
(Indice)       (Comentario) 
 

 



 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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Felicidad:

 Con frecuencia nos obsesionamos con la conquista de la felicidad,  y pienso que la felicidad no existe, porque si la tuviéramos en un momento,  sólo por el temor de perderla nos haríamos infelices.  La felicidad es más que una meta, un proceso.  Como decía Machado, “Caminante, no hay camino,/ se hace camino al andar”.

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Marcada al nacer:

Hay una expresión popular que a veces se aplica a ciertos enamorados: 
“Nacidos el uno para el otro”. En este soneto el amante parece haber seleccionado, 
de una manera misteriosa, a su amada desde el momento del nacimiento de ésta.
 Claro que esto supone una cierta diferencia de edad. 
Como si la hubiera marcado como suya. Y ella dirigirá sus pasos hacia él, 
inconscientemente, sin percibir esa especie de predestinación.

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Es de noche sin ti:

Un encuentro soñado que no llegó a realizarse.  Sé que muchos lectores se identificarán con esta situación,  por haberla vivido. La ansiedad y la ilusión que preceden al encuentro  sólo pueden compararse al tremendo vacío que surge al enfrentarse  a la imposibilidad de realizarlo por circunstancias inesperadas.  Y la noche que debería haber sido maravillosa, se convierte en noche de pesadilla.  

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Reiteración: 

Fracaso sentimental. Y en medio del dolor, la promesa  que uno se hace a sí mismo de no caer de nuevo en situación semejante.  Hasta que repetimos lo mismo. “El ser humano es el único animal  que tropieza dos veces en la misma piedra”.   O como alguien definió los segundos matrimonios:  “El triunfo de la esperanza sobre la experiencia”.

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Malogrados encuentros:

Siempre me ha fascinado, aunque tristemente,  el hecho de que hay tantas mujeres en busca de hombres  y tantos hombres en busca de mujeres, y ambos permanecen en tan terrible soledad.  Es como tener dos multitudes frente a frente,  avanzando una hacia la otra, y entrecruzando las lineas sin tocarse.  Demasiados prejuicios nos mantienen aparte.

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Lazarillo de Tormes:

Mi serie de sonetos y páginas agrupadas bajo el título de Luminarias,  consiste de dos categorías, una sobre escritores españoles que  han influído sobre mí de alguna manera especial a lo largo de los años,  y otra una serie de mitos, principalmente griegos, que me han fascinado desde niño. Es una serie que tengo algo abandonada, pero de cuando en cuando añado algo,  como el mito del Lazarillo, el héroe o más bien antihéroe  de la Novela Picaresca española del siglo XVI

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Garcilaso de la Vega:

Caballero primero y poeta después. Escribió poco,  pero su influencia en la literatura española ha sido enorme. Uno de esos genios malogrados, muerte en plena juventud, un poco de machada,  al lanzarse el primero al asalto de una fortaleza en el sur de Francia, sin escudo ni casco. Sus poemas son del tipo bucólico tan popular en aquel tiempo,  describiendo “el dulce lamentar de dos pastores”.

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En las relaciones humanas, como en todo, existe una jerarquía de valores.
 Hay quien da excesiva importancia al sexo, por ejemplo, 
y hay quien no se la da suficiente. 
Tal vez tengamos que establecer un cierto equilibrio 
en tantas tendencias como nos acosan. Este amante, al menos en esta circunstancia, 
está dispuesto a renunciar a todo menos a esa situación de proximidad y contacto inmóvil.

 
 
Cuando tratamos de medir con cierta exactitud el tiempo 
que permanecemos en contacto con quien nos ama, 
descubrimos con frecuencia que es muy poco. 
Claro que aunque fuera mucho nos parecería excesivamente corto. 
Aunque en verdad, lo que verdaderamente cuenta no es la cantidad sino la calidad del tiempo.
 A veces un momento, un detalle, puede hacer o deshacer toda una vida.

 
 
Todos tenemos amigos, más o menos superficiales o sinceros.
 Y creo que cada cual tiene una idea diferente de lo que constituye una auténtica amistad. 
También es muy discutible si entre un hombre 
y una mujer puede haber auténtica amistad. Quienes hayan visto la película
 “When Harry met Sally”, con Billy Cristal y Meg Ryan, 
recordarán la discusión entre ambos sobre el tema.
 ¿Podrán un hombre y una mujer ser amigos, hacer el amor, 
y no sentirse celosos cuando ambos hagan el amor con otras personas? 
Creo que eso sería una sólida amistad.

 
 
También existen demasiadas ideas erróneas sobre la fidelidad. 
A veces pensamos que si nuestra pareja no se acuesta con alguien, 
que nos permanece fiel. Y en realidad la fidelidad es algo 
que reside en el corazón más que en el sexo. 
Hay muchas personas que se acuestan con otras, pero son adúlteros de corazón.
 Esto no es una crítica, sino una observación. Yo no tiraría la primera piedra.

 
 
El tema de la despedida una vez más. Todos hemos pasado por ello en diversas ocasiones. 
Y nunca es fácil. Porque quien se va, tanto como quien se queda, 
mantiene incorporado a sí mismo una parte del otro. 
“Partir c’est mourir un peu”, dice un proverbio francés. El partir es morirse un poco.

 
 
No hay verdadera relación sin abrazos. 
En realidad la relación debe ser un abrazo permanente. 
Por eso es tan difícil el cyberamor eterno. No es que sea imposible, 
pero es más difícil aún que el amor real, es decir, de presencia. 
Pero eso no quiere decir que no haya intensidad en el amor distante.

 
 
El amor rara vez tiene muerte repentina. Muere de aburrimiento, de rutina, de abandono, 
y es una muerte lenta, y a veces imperceptible. Por eso es necesario reinventar el amor, 
reanimar la sonrisa, dejar libre al corazón en sus momentos locos, 
porque el amor vive de momentos, y si nos detenemos a pensar, puede pasar de largo.

 
 
Nadie es completamente feliz, ni completamente libre, 
ni está rodeado de las mejores compañías a cada momento.
 Por eso es necesario tener esas islas desiertas a las que podamos retirarnos, 
para vivir unos momentos de paz con nosotros mismos. 
Ya sea la isla de la música, la isla de la lectura, la isla del arte, 
o la isla de los sueños y de la imaginación. 
Son refugios que nos protegen de la ramplonería circundante.

 
 
Y así estamos a veces, indecisos, como un barco encallado en la playa. 
Y sin tener la fuerza de voluntad suficiente para deshacernos de 
esa prisión que nos sujeta, que nos corta las alas. Demasiada precaución, 
o demasiado temor a lo desconocido. 
Todos somos culpables de esto, unos más y otros menos.

 
 
Hay cosas que a veces pueden ser causa y efecto de lo mismo, 
aunque parezca contradictorio. Pero si lo observamos bien, 
¿no es el autoerotismo al mismo tiempo efecto de la soledad y causa de ella? 
No siempre, que todas las generalizaciones son malas, incluyendo ésta. 
Pero ahí queda el poema, para tu consideración.



(Indice)