- 391 - Dependiente
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- ¿De qué libertad hablas, si mantienes
- servil mentalidad de mensajera
- que transmite y no piensa, prisionera
- que ni aún dominio de tu nombre tienes?
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- Nacida esclava, ni heredaste bienes,
- ni has logrado adquirir algo que fuera
- tuyo propio; hasta el nombre se te diera
- sin ganarlo, y prestado lo retienes.
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- No hay en ti más riqueza que el deseo,
- y su desbordamiento es el trofeo
- que otro, no tú, recoge y enarbola.
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- Episodio en la piel del caminante,
- amando siempre sin tener amante,
- qué sola estás, mujer, sola, tan sola…
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- Los Angeles, 31 de octubre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
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- Tu
alma ausente
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- Mis nudillos se desangran
- de tanto como golpeo
- ininterrumpidamente
- la puerta de tu silencio.
- Quiero que me digas cómo
- puedes sobrevivir dentro,
- doblada sobre ti misma,
- sellada a piedra y a hierro.
- Ah, la soledad vacía
- que colma todos tus huecos,
- paraliza la palabra
- y amordaza el sentimiento.
- Estatua inmóvil, dormida
- sobre el pedestal del tiempo,
- que el desencanto ha impedido
- revitalizar su cuerpo.
- Presa en el mármol, tan fría,
- tan callada, que enmudezco
- yo mismo con la esperanza
- del crujido del deshielo.
- Llamando sigo a la puerta;
- tú imperturbable, y yo tiemblo
- de la frialdad que irradia
- tu vida de alma en destierro.
- Levantó la indiferencia
- en torno a ti un mausoleo
- que ni reconoce el nombre
- de los sentimientos muertos.
- Mi fe olvidó los milagros,
- pero sin embargo espero
- el soplo que resucita,
- y las voces del regreso.
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- Los Angeles, 31 de octubre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
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- A
tu espalda
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- Mis manos se
arremolinan
- desde tu
vientre a tus senos
- al
retrasarse tus pasos
- en la
frontera del sueño.
- Tan callada, tan inmóvil,
- tan voraz yo,
tan inquieto.
- Pecho
adosado a tu espalda
- con el corazón
sin frenos
- en carrera
de latidos,
- y tus
latidos tan lentos
- que no
consigo dejar
- sincronizados
los ecos.
- Suave
llamada la mía,
- no es voz
clara, es balbuceo
- de
imperceptibles suspiros,
- navegando en
el aliento,
- y enredados
en la oscura
- maraña de
tu cabello.
- No los oyes.
En la niebla
- de tu
espacio soñoliento
- se deshacen
los sonidos,
- pero
responde tu cuerpo
- a la
insistente llamada,
- cálida, del
sexo erecto,
- con
incipientes temblores
- de muslos
semidespiertos,
- cuatro
columnas truncadas,
- cuatro ríos
paralelos.
- Vuelves de
la bruma, vuelves,
- melodía de
silencio
- en cuerdas
de arpa perdida,
- recobrada
entre mis dedos.
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- Los
Angeles, 2 de noviembre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 392 -
Moribunda
(A Angelita)
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- Es tan sólo una voz en la distancia,
- sin mirada, sin piel y sin colores,
- voz que apenas disfraza los dolores,
- voz que se quiebra en triste disonancia.
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- Me has hablado y te hablé. Tu
circunstancia
- de angustia se revela en los temblores
- que ajan la lozanía de tus flores,
- sueños de juventud, juegos de infancia.
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- Qué azar desventurado, qué injusticia,
- la oscuridad avanza su caricia,
- y la luz enmascara sus reflejos.
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- Y no puedes saber en esta hora
- si el resplandor final, la última
aurora
- te miran desde cerca o desde lejos.
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- Los
Angeles, 8 de noviembre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
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- Incorporado
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- Tengo que
perderlo todo
- para
encontrarme a mí mismo,
- arrojando al
mar el lastre
- que me da un
falso equilibrio,
- y así, con
el alma limpia,
- podré
renacer contigo.
-
- Libre
gaviota, has volado
- sin haber
establecido
- ni huellas
sobre la arena,
- ni sobre el
aire caminos.
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- Por ti no se
hicieron leyes,
- que la ley
hace cautivos,
- y si no
aceptaste yugos,
- al yugo
también resisto.
-
- Codo con
codo avanzamos,
- mismo paso,
mismo ritmo,
- dos mentes
emancipadas,
- dos
corazones fundidos,
- en ideas,
exigentes,
- en
sentimientos, sumisos.
-
- Haya ruta
definida,
- o intrincado
laberinto,
- haya aurora
luminosa,
- o crepúsculo
sombrío,
- irá mi mano
en la tuya
- y tus pies
junto a los míos.
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- Los
Angeles, 9 de noviembre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 393
- Mi
sirena
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- Cubierta por mis aguas, sumergida
- dentro de mí en palacio de cristal,
- e instalada en
la cámara nupcial,
- fluctuante nereida, mi elegida.
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- Libre un día en la mar embravecida,
- tan inmune a la edad como inmortal,
- y hoy unida al cordón umbilical
- con que te anudas a mi pobre vida.
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- En servidumbre ha entrado tu existencia
- tras abjurar la fiera independencia
- de tu idílico estado precedente.
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- Ahora, ya toda mía, tan humana,
- efímera y gentil rosa temprana,
- mortal serás, pero amorosamente.
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- Los Angeles, 9 de noviembre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 394 - Angelita
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- (In
memoriam)
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- En la noche
llegó, sombra furtiva,
- tras largo
acecho en los alrededores,
- pisoteando
en el jardín las flores,
- ladrón de
vidas, muerte vengativa.
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- De
insaciable avidez, tan posesiva
- que con
nadie comparte sus horrores,
- ajena a los
lamentos precursores
- de su
macabra y triste comitiva.
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- Silenciosa
avanzó por el pasillo,
- bajo el
capuz siniestro un débil brillo
- al fondo
oscuro de la calavera.
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- Subió a su
lecho, la absorbió el aliento,
- y se apartó,
exhalándolo en el viento,
- y su alma ya
no gime prisionera.
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- Los
Angeles, 17 de noviembre de 2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 395 - Celos
del mar
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- “El mar, el mar, el mar”, me repetía
- con el alma en los labios, insistente,
- derramada su voz sobre el rompiente
- de mis oídos, pleamar bravía.
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- Ambos sobre la roca, en la bahía,
- ceñidos por el viento, frente a frente
- de un azul infinito tan presente
- que olvidó y olvidé su lejanía.
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- Pensé que esa llanura movediza,
- cuya incansable danza tanto hechiza,
- entre los dos podría interponerse.
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- Oh, no le mires, que en cada ola ofrece
- un suspiro de amor que me entristece
- por ver mi amor en el azul perderse.
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- Los Angeles, 19 de noviembre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 396 - En
ti duerme
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- Tanto hay dentro de ti que desconoces:
- Tonos vibrantes, pulsos temblorosos,
- íntimos júbilos voluptuosos
- hirviendo en casi imperceptibles roces.
-
- Tal vez los ves y no los reconoces,
- o quizá zigzaguean sigilosos
- bajo la piel, o son tan misteriosos
- que a ti hablan en silencio y a mí a
voces.
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- Desenterraré en ti lo que está vivo,
- lo taciturno tornaré festivo,
- e irás de represión a libertad.
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- Y la idea, el sentir, la preferencia,
- no seguirán hipócrita conciencia,
- sino espontánea y firme voluntad.
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- Los Angeles, 20 de noviembre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 397
- Esperanza
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- Fabricaré esperanza de esta espera
- que a desesperación me ha provocado;
- la espera es el presente no logrado,
- la esperanza, el futuro que quisiera.
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- El hoy traba los pies, enredadera
- obstructora del paso apenas dado;
- el mañana parece estar clavado,
- y ayer fue sólo ráfaga ligera.
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- Deseos de arribar, alas de acero
- que hacen del hombre libre prisionero,
- siempre en camino, sin jamás llegar.
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- Pero el fulgor que lejos parpadea
- estímulo será que le espolea
- para intentar una vez más volar.
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- Los Angeles, 20 de noviembre de
2000
- (Indice)
(Comentario)
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- Mujer
total
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- El aire se repliega cuando avanzas,
- tan temeroso de rozar tu rostro;
- las indecisas hojas amarillas
- evaden tu contacto bajo el olmo;
- los hombres al pasar son incapaces
- de mantener sus ojos en tus ojos;
- como si una aureola de inocencia
- alzara obstáculos en tu contorno,
- o ángeles, para ti sólo invisibles,
- jinetes de unicornios,
- cabalgaran severos a tu lado,
- blandiendo alfanjes flameantes de oro.
- Inasequible, etérea, misteriosa,
- para los más; glacial para los otros…
- No para mí, que supe tu corteza
- atravesar, calándote hasta el fondo.
- Y bajo la apariencia sosegada
- de arpa y violín en soñoliento tono,
- pude escuchar la furia de atabales
- y de trombones en fragor sonoro.
- Me proclamaste entre los elegidos,
- privilegiados, y a la vez tan pocos,
- que introduciéndose en tu santuario,
- exploraron tus íntimos fiordos.
- Qué borrasca sensual, qué hambre de
sexo,
- qué salvaje avidez llevas a bordo;
- no imagen intangible, estatua inerte:
- mujer total con la pasión del gozo.
- Rompe conmigo moldes y barreras,
- arrasa, exprime, absorbe, que respondo.
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- Los Angeles, 29 de noviembre de
2000
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(Indice)
(Comentario)
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