Original de
 
 
 





   
Rózame con las yemas de los dedos,
y te daré suspiros entrañables;
asciende en mis escalas y desciende
con paso insinuante.
 
Hiere mis escalones de marfil
a golpes de alborozo innumerables,
y te devolveré por cada impacto
un grito apasionante.



(Febrero 2001)
-Poemas para ser leídos en voz alta
 
 

 
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Comentarios a los poemas


 

 

 

 

Breverías  (686-690)

¿Qué libertad?
Con furia
Doble aspecto
Roce
Sideral
Silla en la acera
Mesa
En el aparador
Mujer con libro
Relato erótico
Fiereza
Aparte
Rejuvenecimiento


 

 


 
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.
 
686
Eres mi viejo vino de solera;
aspiraré tu aroma, a sorbo lento;
y pensarás, al aspirar mi aliento,
que eres besada por la vez primera.
 
 
687
Bate mi fantasía alas gigantes
sobre nubes de ensueños y de euforia;
pero sucumbe en ruinas humeantes
a la llamada cruel de la memoria.
 
 
688
Más que de noche, de día
despierta mi mente sueña,
concibe, pare y diseña
hijos de la fantasía.
Unos gritan rebeldía,
y otros callan sumisión;
yo a todos presto atención,
que todos me pertenecen:
lloren, rían o bostecen,
todos cantan mi canción.
 
 
689
No importa lo conquistado,
sino el haberlo emprendido;
que el haberse decidido
se antepone al resultado.
 
 
690
Feroz de noche, mansa a la alborada;
tan pronto como ve la luz primera
del nuevo amanecer, queda a la espera
del nuevo anochecer, fiera domada.
 
(Indice)

 

 

 

 
 
¿Qué libertad?
 
¿Qué fe hemos adquirido? ¿Qué libertad tenemos?
Ni verdad ni mentira, sólo abrazamos dudas;
ni realidad ni sueño, sólo nos mantenemos
de formas nebulosas, de ideologías mudas.
 
Si está atento el oído, si se extiende la mano,
si enmudecen los labios para aspirar los besos,
y sólo pasa el aire tórrido del verano,
abrasando la carne, pero helando los huesos;
 
si el deseo es un río tremendamente largo
que ni expira en los mares ni en el lago se pierde,
descargando sus aguas un sabor tan amargo
que la sed estimula, y amarillea el verde;
 
si las desilusiones a golpes despedazan
el castillo de arena con esmero erigido;
y los brazos que ayer abrazaron ya no abrazan,
¿qué libertad tenemos? ¿Qué fe hemos adquirido?
 
Los Angeles, 18 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
Con furia
 
Avida de caricias voluptuosas
reptando audaces bajo su ropaje;
de manos trémulas, al abordaje,
exploradoras de entrañables fosas.
 
Insaciable la vi, bajo escuadrones
de usurpadores dedos posesivos,
de rígidos avances agresivos,
sudor, sondeos, y perforaciones.
 
Se detuvo en su intento un sólo instante,
alarmada tal vez de su lujuria,
pero volvió a intensificar la furia
devoradora de su propio amante.
 
Y a cada asalto yo correspondía
con el mismo vigor, igual deseo,
sin evadir demanda o forcejeo,
porque la quiero lúbrica y bravía.
 
Los Angeles, 21 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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Doble aspecto
 
Al proferir ‘te quiero’, puedo pensar en rosas,
puedo exhalar suspiros y las voces más tiernas,
contemplarme en tus ojos…, y puedo, entre otras cosas,
acariciarte el pubis escalando tus piernas.
 
Al proferir ‘te quiero’, puedo inventar un sueño
en que cruces el cielo sobre las pardas nubes,
cabalgando la luna…, a la vez que te enseño
a domeñar mi potro, rebelde, si a él te subes.
 
Al proferir ‘te quiero’, puedo evocar ideas
durante años dormidas, vivificar la roca,
pluralizar oasis, prorrogar las mareas…,
y reventar un géiser al fondo de tu boca.
 
Al proferir ‘te quiero’, puedo eclipsar el día,
iluminar las noches, interceptar los ríos,
puedo amarrar los vientos…, y tener la osadía
de entre tus muslos tibios intercalar los míos.
 
Al proferir ‘te quiero’, puedo anular tu suerte,
abrogar mi carácter, neutralizar el mundo…;
y puedo, y quiero, y tengo que abrazarte más fuerte,
e invadir tus entrañas hasta lo más profundo.
 
Los Angeles, 22 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
Roce

A la sombra de los muslos
mi sexo estaba dormido,
auriga a quien sobre el carro
se le ha cerrado el camino;
sin sueños alborotados,
ni recuerdos, sólo olvido;
en la horizontalidad
yacente del obelisco
que sobre la tierra tibia
renunciara al equilibrio;
y lo despertó al pasar
el roce de tu vestido,
cálida sombra indecisa
de perfiles curvilíneos
surcando indolente el aire
en pausado remolino.
Como si una mano suave
llamara con sus nudillos
ligera, tímidamente,
con discreción de mendigo.
Voz fuiste inarticulada,
eco de mundos y siglos,
que arropada llegó en pliegues,
llamándolo del exilio.
Y a quien tendido dormía
tu silencio se hizo grito,
alzándolo a borbotones
erecto como un cuchillo.
Leve contacto, manténte;
no pases como navío
hacia horizontes oscuros,
que es glacial el infinito;
lanza las anclas al fondo
en la rada del instinto.

Los Angeles, 25 de enero de 2001 
(Indice)     (Comentario)
416 - Sideral
 
Te tengo sin tenerte, llevo impreso
sobre la piel del alma tu semblante,
sin lograr contemplarlo, amor distante,
astro girando en la órbita del beso.
 
En mi universo aislado sigo preso,
entre ti y el dolor equidistante,
años de luz integran cada instante,
y en cada instante acecho tu regreso.
 
No me basta llevar tu imagen dentro,
necesito engendrar un nuevo encuentro
para dejar tu carne en mí engarzada.
 
Sé la estrella fugaz que huye su elipse,
dorada luz solar tras el eclipse,
porque sin ti soy noche despoblada.
 
Los Angeles, 25 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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409 - Silla en la acera
 
Sólida, invitadora, inelegante,
frente a la calle de quietud aldeana,
en calma espera al pie de la ventana,
bajo el sol matinal acariciante.
 
Espera la llegada vacilante
de quien abandonó ciudad lejana,
de quien labra los campos y se afana,
de quien marca su paso itinerante.
 
Y al reposo que ofrece une el abrazo
de su respaldo, maternal regazo
de paz, rusticidad, y aceptación.
 
Si tú pasaras junto a mí algún día,
yo tu sosiego y tu solaz sería,
en permanente abrazo, en sumisión.
 
Los Angeles, 1 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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410 - Mesa

Recuerda el roble que aceptó la muerte
por ti. Sus ramas, reciamente erguidas,
descansan hoy humildes, invertidas,
y en ellas firme debes sostenerte.

Tronco sin venas, alisado, inerte,
savia, elegancia, dignidad perdidas,
de hacha y sierra borradas las heridas,
sólo su resistencia en ti se vierte.

Y sobre ti se come, y se medita,
se lee, se escribe, se habla, se dormita,
y en torno a ti el silencio es división.

Mesa de regocijo y de largueza,
mesa de hambre y de rostros de tristeza,
qué microcosmos de contradicción.

Los Angeles, 2 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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411 - En el aparador

Quedó el húmedo barro moldeado,
cesó el torno su giro en espirales,
y en las cerámicas, tras los cristales,
duerme el fuego del horno, ya apagado.

Destella en la vajilla el decorado
de azules, verdes, oros otoñales,
de volutas, viñedos y rosales,
de ambiente idílico, afiligranado.

Y a manos de sirvientas y asistentes,
como sus uniformes, refulgentes,
con tintineo alegre pasarán.

Y en el mísero hogar del desvalido,
burdo jarrón de un clavo suspendido,
y olla de arcilla su menaje harán.

Los Angeles, 2 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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412 - Mujer con libro
 
Bajo las sábanas desnuda, leo
de autor extraño estilizada prosa,
inaccesible libro, que reposa
sobre la almohada, donde no te veo.
 
En desesperación la espalda arqueo,
ofreciéndome a ti, voluptuosa,
y me allana el desánimo, esa losa
de fría ausencia contra mi deseo.
 
Brazos abiertos este libro muestra
sobre una cama que ya no es la nuestra,
abrazo que recibo inadvertida.
 
Habla, pero no escucho; y al mirarlo,
pensando que eres tú, intento besarlo,
y su inacción me deja dolorida.
 
Los Angeles, 2 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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413 - Relato erótico
 
Tuve que hacer un alto en la lectura,
y volver a leer lo ya leído;
no por dudas de haberlo comprendido,
mas por vivir de nuevo la aventura.
 
En esa zona que alguien llama oscura,
donde el instinto yace sumergido,
esas palabras se han introducido
estremeciendo mi íntima estructura.
 
Narraciones eróticas encienden
lenguas de fuego que a la piel se extienden,
estallando en desnudos y avidez.
 
Reviviré la escena, al repasarla,
como hago con tu cita, al recordarla,
siempre esperando hacértelo otra vez.
 
Los Angeles, 7 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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414 - Fiereza

Bronce desnudo inmóvil, reteniendo
concentrado en los ojos el deseo,
puma a punto de ataque: Así te veo,
agonizante sin estar muriendo.

Y esperándote estoy; ni me defiendo,
ni rechazo tu brusco forcejeo;
mi cazador, tu presa y tu trofeo;
de tus garras y fauces ya dependo 

Magnética fiereza en la mirada,
melena montaraz, alborotada,
irrevocable acometividad.

Cuanto más implacable te presentas,
tanto más dinamizas y acrecientas
la vibración de mi sensualidad.

Los Angeles, 10 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
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415 - Aparte
 
No te veo desnuda, te imagino;
no me roza tu piel, pero la siento;
no logro penetrarte, aunque lo intento;
quiero llegar a ti, mas no hay camino.
 
Para estrecharte tengo un remolino
de brazos en superfluo movimiento;
para hablarte, no más soy pensamiento;
y si brindo por ti, me falta el vino.
 
Tú estás allí, yo estoy aquí, tenemos
un vacío que enlaza ambos extremos,
besos sin labios, sexo artificial.
 
No somos más que sombras vigilantes
ancladas a dos álamos distantes,
sueño común y vida individual.
 
Los Angeles, 10 de enero de 2001  
(Indice)     (Comentario)
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Rejuvenecimiento
 
Ese cielo que azul fuera
se ha vuelto gris, y el paisaje,
desnudo ya, está a la espera
de una nueva primavera
que renueve su follaje.
 
Dormida tu compañía,
sola, en vela, y olvidada,
deja que se acerque el día
en que pueda hacerte mía,
piel a piel, alborozada.
 
Juventud que resucita
quiere más, y ambos lo haremos;
y saturará esa cita
cuanto en el sexo palpita;
y después nos dormiremos.
 
Los Angeles, 16 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)    




 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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o
Sabemos lo que queremos, pero no sabemos cómo conseguirlo. Quizá tenemos un objetivo y la libertad de ir hacia el mismo, pero las circunstancias parecen estar en contra nuestra. Y si no alcanzamos lo que perseguimos, ¿de qué sirve la fe que nos guía y la libertad que nos empuja?
-

 

Los sentimientos deben ser expresados con la misma intensidad que son sentidos, sin temores, sin dudas. A veces uno se siente abrumado por el ímpetu de los mismos, y tal vez ocurre una cierta vacilación, pero es necesario sobreponerse a ella y seguir adelante. Nada hay mejor que la espontaneidad y la franqueza. Nada peor que los disimulos.
-

 

El amor no debe manifestarse únicamente de manera sentimental y romántica, con delicadeza y las llamadas ‘buenas maneras’. El amor tiene su lado pasional, a veces un poco brutal, y no hay por qué esconderlo. Unas y otras son facetas de lo mismo.
-

 

En ocasiones, detalles tan insignificantes como una mirada, un movimiento, o simples y tendencias inesperadas. La calma en que uno puede encontrarse puede ser sacudida de repente poo de esos detalles, que pueden despertar repentinamente la pasión dormida

 

Sideral:
Soneto de conceptos astronómicos, que describe el amor lejano como un astro girando en su órbita sin acercarse.
-

 

Los objetos más insignificantes pueden tener, o bien una historia importante, o un significado muy especial si se los mira con atención. Puede ser su origen, o su destino, lo que son, lo que pueden ser, lo que nos sugieren, nos ofrecen…
-

 

La soledad de la cama con la compañía del libro. Un libro puede ser un gran amigo, pero nunca un amante.
-

 

Al leer un pasaje sensual, erótico, con frecuencia uno vuelve la página para releerlo, con el deseo de revivir la escena. Lo mismo que sucede con los capítulos más pasionales de nuestra vida.
 
Aunque lo ideal de cada relación sería un equilibrado intercambio de entrega y acción, con frecuencia existe un cierto desequilibrio, casi siempre mutuamente aceptado, de agresor y víctima. Un célebre tratadista político dijo que la diplomacia es la guerra por otros medios. Quizá el sexo sea el amor por otros medios. O debería serlo.
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Otra visión del amor a distancia, del que tantos internautas conocen tanto.
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Un nuevo ciclo en esta vida en que despertamos, y dormimos, y volvemos a despertar para volver a dormir. Los amores vienen y van, y vuelven, y cada uno parece dar nuevo sentido a la vida, y nueva angustia, y un nuevo renacer. El eterno retorno.
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