Original de
 
 
 







No me eleves, mujer, a un pedestal,
si han de quedar tus pies a ras de tierra;
a mi nivel te quiero, igual a igual, 
cuerpos de viento, mentes de cristal,
mano que a mano en robustez se aferra.

     -

(Marzo 2001)
-Poemas para ser leídos en voz alta
 
 

 
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Breverías (691-700)

Brújula
El fin
Evocación
Indeleble
Tankas
Partida
Muerto
Sin perdón
Contigo y sin ti
Esta línea que somos
Cantares
Distantes
Tempus fugit
Ese amor que te acecha

 



 
 
.
691
En torno a ti tal vez los ojos giro,
y te ojeo, y te hojeo, y no te leo;
no te conozco tanto si te miro,
como te reconozco si te veo;
como el suspiro es tanto más suspiro
ahondando su raíz en el deseo.
Ojo que mira, mano es enguantada,
ojo que ve, piel es galvanizada.

692
Quizá otros ojos fueron creados para ver:
acariciando bosques, sobrenadando ríos;
no los tuyos, fundidos para ahogarme, al caer
hasta su propio fondo del fondo de los míos.
 
 
693
Sin ti, en mi soledad, tan limitado,
que la muerte me cierra la salida;
mas si hay contigo eternidad en vida;
adhiérase tu piel a mi costado.
 
 
694
Son más largas e intensas las memorias
del alborozo que de la congoja;
mi alma mira hacia atrás, y se despoja
de sus reveses, no de sus victorias.
 
 
695
No me eleves, mujer, a un pedestal,
si han de quedar tus pies a ras de tierra;
a mi nivel te quiero, igual a igual,
cuerpos de viento, mentes de cristal,
mano que a mano en robustez se aferra.
 
 
696
Sólo podremos entender la vida
volviendo atrás los ojos;
pero la misma debe ser vivida
mirando hacia adelante, y protegida
del ayer anudado a sus despojos.
 
 
697
Libertad de expresión, qué brava idea,
reivindicada en ciega rebeldía
por tanto irresponsable que alardea
de hablar, pero no piensa, y que vocea
la palabra sobre la ideología.
 
 
698
Ay de aquel que se atormente
por lo que pueda venir,
pues cierto será el sufrir
aunque el mal sea aparente.
Los cuidados del presente
ya dan sobrada ansiedad;
ignora la adversidad
que de actualidad se viste,
y sólo en la mente existe,
pero no en la realidad.
 
 
699
Cuanto más numerosos los errores,
tanta más competencia y maestría;
maestro en amor soy, y cada día
más experto en heridas y dolores.
 
 
700
Eres mi compañero, y no te entiendo
aunque vamos asidos de la mano;
veo las mismas cosas que estás viendo,
el cerro, el mar, el manantial, el llano;
ambos en paso unísono vertiendo
en idéntico surco el mismo grano;
más que hermanos, adustos centinelas,
dos enigmas en vidas paralelas.

(Indice)


 

 



 
417 - Brújula
 
Un norte tuve, y a él siempre orientada
mi aguja estuvo con fervor de amante;
un norte y una dirección constante,
una meta, un camino sin llegada.
 
Paso a paso contigo, la mirada
fija sólo en tu punto del cuadrante,
sin mirar carabela o navegante,
en plena libertad, aunque encerrada.
 
Y un día en que perdiste el magnetismo,
yo seguí siendo yo, pero tú mismo
dejaste de ser tú, y me vi perdida.
 
Y ahora giro alocada, sin enfoque,
desimantada, y añorando el toque
de tu fuerza vital sobre mi vida.
 
Los Angeles, 30 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
418 – El fin
 
Llegó el tiempo, verdugo insobornable,
y ajustició al amor que ambos tuvimos;
ambos, como él, un tanto sucumbimos,
y a tus ojos, tal vez, soy el culpable.
 
Arbitrario el destino es, y mudable,
si disfrutado ayer, hoy lo sufrimos;
cuanto logramos, cuanto decidimos,
antes de hacerlo se hizo inevitable.
 
Muerto ha mi amor. Si enamorado un día
parte fui de una ardiente fantasía,
ésta en mi alma ya se ha desvanecido.
 
Mira hacia atrás, archiva nuestra gloria
en el viejo anaquel de la memoria,
y rescátalo un día del olvido.
 
Los Angeles, 30 de enero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
419 – Evocación
 
Náufrago de la amnesia a la memoria,
tu recuerdo es olvido intermitente;
diluído tu rostro entre la gente,
eres ya más derrota que victoria.
 
Despierto en añoranza de una historia
que fue tal vez engendro de la mente,
ya que en las mudas ruinas del presente
no suena el eco de pasada gloria.
 
Y sin embargo quiero que hayas sido,
aunque te hayas después desvanecido;
sólida realidad, no mera idea.
 
Si hoy en el tiempo tu entidad se pierde,
déjame que te sueñe y te recuerde;
que aún sin estar, de algún modo te vea.
 
Los Angeles, 1 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
420 - Indeleble
 
Profundiza en el surco la semilla,
cede el mármol a golpes de cincel,
crines al aire estampará el corcel
sus herraduras en la roja arcilla.
 
El galeón arrastrará su quilla
sobre el mar, arañándole la piel;
mas pasará sin dejar rastro aquel
que besa solamente en la mejilla.
 
Quiero un beso de huellas y raíces,
beso de extenuación y cicatrices,
de firmeza que no disperse el viento.
 
Y al transvasar dos almas por la boca,
forme unidad con solidez de roca,
quedando cada amante aún más hambriento.
 
Los Angeles, 1 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
Tankas
 
1
Blanca gaviota,
síntesis de luz y alas
que al sol explota.
Sobre mi mente ondea
tu libertad, mi idea.
 
 
2
Estanque helado;
sólida el agua, el viento
pasa embozado.
Solitario y sombrío
ciprés. Escalofrío.
 
 
3
Repiqueteo
de la lluvia en el charco:
Ya no me veo.
Con arrugas de viejo
se ha empañado el espejo.
 
 
4
Nube plomiza,
de la cumbre nevada
torva nodriza.
Cruzó sobre esa cuna
temblorosa la luna.
 
 
5
Azul y verde,
ola que avanza, y pronto
huye y se pierde.
¿Indecisa o valiente?
¿Tímida o persistente?
 
 
6
Inmóvil flota
la hoja arrancada al olmo
que el aire azota.
Y sobre el agua mansa
derrotada descansa.
 
 
7
Los crisantemos,
blanquecinos y verdes,
nos ven, los vemos.
Múltiples cabezuelas
brotan de almas gemelas.
 
 
8
Agua en la arena,
absorbida, evacuada,
propia y ajena.
Vienes, te acepto, y huyes,
vuelves, y me destruyes.
 
 
9
El lobo fiero
hermano es para el lobo,
su compañero.
Si el hombre hermano fuera
para el hombre, y no fiera…
 
 
10
En los cristales
los surcos de la lluvia
tan desiguales.
Sobre ellos mi alma lanza
semillas de añoranza.
(Indice)     (Comentario)
. 
Partida
 
Una tarde será, no un claro día,
cuando la luz agota su trayecto,
durmiéndose en la almohada de la sombra,
que bordaran los hilos del silencio.
Una tarde será, no en primavera,
cuando los ruiseñores hayan muerto,
y el bullicio colgado de las ramas
se desplome sin fuerza sobre el suelo.
Una tarde será, de niebla densa,
de fina lluvia, de sereno invierno,
cuando todas las puertas se han cerrado,
y el campo insomne permanece quieto.
En ese instante, en tu reloj de arena,
caerá el último grano, mientras duermo
en mis alas plegadas, inconsciente
de que en otro país, lejos, muy lejos,
has iniciado un viaje sin retorno,
desplegando tus alas en el vuelo.
Y quizá al despertar ya no me encuentre,
carente de sentidos, como el viento,
mi organismo absorbido por la fuerza
de un torbellino que invadiera el sueño.
 
Has de partir un día, imperceptible,
tenue, aromática espiral de incienso.
Caminarás sobre las blancas nubes,
dejando atrás el lastre de tu cuerpo,
y al buscarme entre amigos y entre extraños,
no me hallarás, porque me llevas dentro.
 
Los Angeles, 4 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
421 - Muerto
 
Sus palabras anidan en mi oído,
y en mí resuena el eco de su risa;
tan inmóvil, quien tuvo tanta prisa;
tan presente y real, quien ya ha partido.
 
Fue innovación sobre lo consabido;
fue costumbre en el cambio que revisa;
fue huella en el sendero que otro pisa,
fue vigía en el campo adormecido.
 
Fue, fue, no es ya, pero aún hoy sigue siendo.
Vivió, cuando otros iban subsistiendo,
como si nunca hubiera de morir.
 
Y aunque se fue, se quedará conmigo,
padre, y hermano, y sobre todo amigo,
de quien ni sé ni quiero prescindir.
 
Los Angeles, 6 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
422 - Sin perdón
 
¿A qué nivel te encuentras del perdón?
¿Lo ha recibido acaso tu enemigo?
¿Lo has otorgado al que aún te llama amigo?
Y en tu familia, ¿hay reconciliación?
 
En el camino de la compasión
con frecuencia el extraño va contigo,
y el rencor ejecuta su castigo
sobre quien más merece tu atención.
 
Hipócrita conducta que alardea
de sentimiento humano, y no lo emplea
en quien su propia sangre ha recibido.
 
Superficial, ególatra, que existes
en camuflada soledad, qué tristes
los años sin perdón que has consumido.
 
Los Angeles, 11 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
423 - Contigo y sin ti
 
Dos nubes de mis ojos han surgido,
nubes de soledad y agua salada;
descarga amargamente enamorada
sobre tu indiferencia habré llovido.

Nubes densas, que me han obscurecido
esta visión de ti, tan arraigada,
que al quedar en la sombra arrinconada
en el silencio muero de tu olvido.

Nubes opacas hoy, que fueron antes
de vivo mediodía, altas, radiantes,
al aguacero y la penumbra ajenas.
 
Pero se ha puesto el sol, avanza el frío,
y aunque me aferro a ti, ya no eres mío,
y a estar sin ti y contigo me condenas.
 
Los Angeles, 12 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
.
.
.

Esta línea que somos  
 
Sobre la piel del alma, extenuados,
milenios duermen. Yo no soy de ahora,
y si voy al futuro, voy de espaldas,
con los ojos clavados en la historia.
Ciego para el mañana, indiferente
a los minutos que se desmoronan
en un hoy evasivo,
que llama y huye en fuga vergonzosa,
como niño travieso,
temeroso de que alguien le responda.
Es la vida una línea,
en el pasado firme y sinuosa,
inalterable, pero no evidente,
cuanto más se la mira más asombra.
Un punto es el presente,
en febril gestación reproductora,
filtrado entre los dedos como arena,
sin permanencia, solidez ni forma.
Y el porvenir oculta
entre los pliegues de su densa sombra
un proyecto de línea aún no trazada
que paso a paso avanza y se transforma.

Tres segmentos del tiempo
forjando a golpes nuestra vida toda.

Cuanto no ha sucedido no es aún mío,
ni lo miro, lo sueño o me acongoja.
Y tampoco soy dueño
de esa belleza efímera en las cosas,
que, apenas nacen, se abren y se mueren,
rosa, mujer, canción, palabra, aroma.
Sólo tenemos un ayer dormido,
impreciso y concreto, paradoja
que de los hechos más irreversibles
obtiene una versión con vida propia.
Y aunque haya sido en mármol esculpido,
no obstante en nuestra mente evoluciona.
 
Entonces, ¿qué nos queda? Lo que somos:
Un deseo, un instante, una memoria.
 
Los Angeles, 15 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
Cantares
 
I
En la noche te canto,
siempre a la espera,
disimulando el llanto,
mi compañera.
 
Quién me diría
que hay canto, espera, y llanto
también de día.
 
 
II
Bajo el álamo verde
besarte quiero;
y el beso se me pierde
por el sendero.
 
No das ni niegas,
porque donde te aguardo,
ni estás ni llegas.
 
 
III
A ti en la tarde vengo,
y eres el humo
que abrazo y no retengo.
Cómo consumo
 
sin ti mis días,
y cuanto más te sigo,
más te desvías.
 
 
IV
En la noche serena
yo te persigo
bajo la luna llena,
sin dar contigo.
 
Y mi lamento,
sin encontrar tu oído,
vuela en el viento.
 
 
V
Al estallar la aurora
por el collado,
sangre de ausencia aflora
de mi costado.
 
Ya no rastreo
tus huellas, mas persiste
vivo el deseo.
 
Los Angeles, 19 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
424 - Distantes
 
Oh la absoluta entrega en la distancia
del sol, en el azul salobre hundido;
lento descenso, en amargor sumido,
y sofocada tanta exhuberancia.
 
Muerta la luz, se yergue en vigilancia
dorada grey de estrellas; cesa el ruido;
descansa el horizonte adormecido,
y despierta en las rosas su fragancia.
 
Y al fin de su pasaje submarino
reanuda el sol en alza su camino,
nueva resurrección, vívida oferta.
 
Como tu mano que hacia mí se tiende;
como el ardor que en mi interior se enciende;
perenne ofrenda, realidad desierta.
 
Los Angeles, 21 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
425 - Tempus fugit (El tiempo huye)
 
Voy cabalgando a lomos de la vida,
dura jornada, avance sin repliegue,
incapaz de saber si cuando llegue
silencio habrá o espléndida acogida.
 
Ni espuelas llevo ni preciso brida,
pues marcado está el ritmo, y cuando entregue
mi encomienda, quizá no se me niegue
la dulce calma a que el final convida.
 
No sé decir a veces si yo avanzo,
o si las cosas me huyen, y no alcanzo
a acoplarlas al hueco de mi mano.
 
Tanto dejado atrás, tanto perdido,
que no puedo decir que haya vivido,
sólo que estuve y que me fui temprano.
 
Los Angeles, 22 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)
. 
Ese amor que te acecha
 
Juventud y soledad,
qué dos términos extraños,
invocando desengaños
en tan prematura edad.
¿Dónde tu sensualidad
se refugia insastifecha?
Si en el afecto no hay fecha,
ni condición, ni lugar,
déjate inmovilizar
por ese amor que te acecha.
 
 
Pero no te inmovilices
como muro que rechaza;
sino como árbol que abraza
la tierra con sus raíces.
Siente todo cuanto dices,
y di siempre lo que sientes,
que quien hace a dos vertientes
sólo en una es conocido;
ni te ofrezcas dividido,
ni te ocultes de las gentes.
 
 
Que los besos en tu boca
no cesen de reventar
con el ímpetu del mar
despedazado en la roca;
la insistencia con que toca
cada ola nueva la arena;
y la suavidad serena
de la superficie en calma;
déjame surcarte el alma,
con vela de luna llena.
 
Los Angeles, 26 de febrero de 2001
(Indice)     (Comentario)    


-

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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oo--

 

Brújula:
Mientras la relación perdura, los amantes parecen tener una dirección única, y una sola meta. Pero al perder uno de ellos el interés, la otra parte experimenta una desorientación, como si hubiera sido privada de destino y propósito en la vida.
 

Tanto se sueña con el amor eterno, y en nuestra miserable limitación de seres humanos, nada es permanente. Ese amor con que soñamos, que deseamos, con que nos han bombardeado películas y novelas, parece no existir, aunque es bello soñar con él. El amor es hoy, y tal vez ayer, pero no sabemos si lo será mañana. Pero si mañana trae su desaparición, no por eso se debe olvidar. Por muy decepcionante que sea el fin, siempre ha sido precedido por tiempos con frecuencia maravillosos.
 

Es el mismo tema del soneto anterior, aunque desde la perspectiva del mañana, cuando la relación ha terminado. 
El amante aún se recrea en el recuerdo, a pesar del dolor.
 

El beso en la mejilla es sólo un prólogo. El texto del ‘libro’ está formado de mucho más. Quien se detiene en el prólogo no tiene idea de lo que el libro encierra.
 

“Tanka” son pequeños poemas tradicionales japoneses. Constan de cinco versos, de 5-7-5-7-7 sílabas, por un total de 31. 
Aparecieron por primera vez a finales del siglo VIII
Nótese que el “Haiku”, con sus 17 sílabas en tres versos de 5-7-5 constituye la primera parte del “Tanka”.
Su origen fue de tipo filosófico-religioso del Budismo Zen, y esencialmente se diferencian poco del “Haiku”, aparte de la diferencia en la extensión.
El pensamiento arranca siempre de una observación de la naturaleza, aplicada de algún modo al estado de ánimo del escritor.
Aunque quienes han practicado este género en español eluden la rima, yo me adhiero a ella de una manera algo caprichosa, es decir, rimando en consonante el primer verso con el tercero y el cuarto con el quinto, dejando el segundo libre. De este modo, en mi opinión, adquieren más musicalidad.
 

Una mirada hacia la muerte de la amada, o del amado.
 

En ciertas épocas de la vida no se valora tanto como se debiera la existencia de otras personas que se hayan ligadas a nosotros por razón de parentesco, sobre todo los padres. Es necesario que la vida nos zarandee un poco para que iniciemos esa vuelta hacia ellos, con una admiración que no habíamos descubierto antes. Hay quien nunca se separa. Hay quien se separa y al fin regresa. Hay quien nunca regresa. Estos últimos no saben lo que se pierden, hasta que lo pierden.
 

Hasta cierto punto este soneto se relaciona con el anterior. Esas pequeñas diferencias, o aunque sean grandes, deben ser superadas, archivadas, olvidadas, en aras del perdón y de la reconciliación. Sólo vivimos una vida y ésta es corta.
 Y si vivimos en el rencor, esa vida, corta en años, 
será muy larga en tristeza y soledad.
 

El lamento de la amante abandonada, o a punto de serlo. Esa presencia física que ya se ha desvanecido, o que aún permanece en medio de un abandono emocional, condenan a la amante a vivir con y sin el amante.
 

Nuestra propia existencia no es más que una línea, firme, y sinuosa en el pasado, con sus variaciones, pero su condición definitiva, imborrable. El presente no es más que un punto. El futuro es una línea invisible. Sólo parece que poseemos el ayer, porque aún el hoy es tan fugitivo que no parece nuestro. No somos más que un recuerdo del pasado, un instante en el presente, y un deseo hacia el futuro.
 

Temas y formas populares.
 

El sol se entrega totalmente a las aguas del mar, aunque esto sea una ilusión óptica. Parece morir, pero resurge al amanecer. Y siempre tan lejano. Como tantos amores, en permanente ofrenda, y sin verdadera realización
 

Los antiguos relojes solían tener algunas frases latinas en relación con lo efímero del tiempo, como ésta que se traduce literalmente “El tiempo huye”.
Este soneto aborda el tema de la caducidad de las cosas. Por más que nos apresuremos, no avanzamos más deprisa. Tenemos un camino marcado, y no podemos desviarnos de él. A veces nos parecerá que no nos movemos, y que las cosas son las que se alejan de nosotros, como cuando vamos en el tren. Y al mismo tiempo todo se va tan rápido que la hora de la partida siempre parecerá temprana.
 

Poema en tres décimas.
Asociamos la juventud con el alboroto, la alegría en grupos, la despreocupación. Y no percibimos con frecuencia la tremenda soledad en que muchos jóvenes se encuentran. Una soledad que a veces inmoviliza.
Que esa inmovilización sea de un abrazo permanente, no de una lejanía absurda. Hay demasiado amor que repartir por el mundo para que perdamos el tiempo aislados de los demás.

 

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