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Original
de

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- Oh, el espejo, custodio de secretos,
- testigo universal, que observa y calla;
- sin presentar chantajes o batalla
- ni a los prudentes ni a los indiscretos.
-
- Cuántos estratos de íntimas escenas
- guardan los sótanos de sus archivos,
- silenciosos, incomunicativos...
- ¿Serás tú, de mis gozos y mis penas?
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Número
75b 2ª entrega
Octubre 02
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- 957
- Dicen
que la belleza es residente
- de
los ojos que miran; falsa idea;
- tu
rostro testimonia convincente
- que
la belleza vive independiente
- de
que haya una mirada que la vea.
-
-
- 958
- Vives
en mí...., qué plenitud de vida,
- de
sombras y cadáveres cercada;
- todo
el ayer murió, no queda nada;
- tú
eres hoy y mañana, mi elegida.
-
-
- 959
- Hicimos
el amor sobre la estera,
- junto
al fuego desnudo, acariciante;
- amor
unánime, de enredadera
- enmarañando
amante con amante;
- el
día se detuvo, y la bandera
- de
humo, sobre el tejado, fluctuante,
- llevó
aviso de cita clandestina,
- en
silencio, del valle a la colina.
-
-
- 960
- Vuelvo
el rostro hacia atrás, como si oyera
- tus
pasos a mi espalda, y no te veo.
- ¿Tal
vez ya no me sigues? Más bien creo
- que
dentro de mí vives, compañera.
-
-
- 961
- En
mí te has destilado, gota a gota,
- permeando
el terreno
- que
antes al labrantío estaba ajeno,
- y
ahora una rosa de mi suelo brota.
-
-
- 962
- Rompo
hacia ti en amor de horizontales,
- no
de materia inerte,
- mas
de fieros impulsos animales
- arribando
en tumulto a tus umbrales
- en
intento febril de poseerte.
-
- No
como lápida de mármol fría,
- mas
como superficie rumorosa
- de
mar convulso en ancha rebeldía,
- que
nunca entendería
- repliegue
abyecto o fuga ignominiosa.
-
-
- 963
- En
la dársena, tú, mi carabela,
- mástil
yo, en soledad, desarbolado,
- doblemente
en la noche desvelado,
- enhiesto,
en permanente centinela.
-
- Tense
el cordaje, crujan las poleas,
- alce
su curva rítmico el velamen,
- que
de nuevo los vientos me reclamen,
- y
que eufórica en mí de nuevo creas.
-
-
- 964
- Tus
caminos de ayer, los que azarosos
- desgastaron
tus pies, sin norte fijo,
- están
hoy en desuso, silenciosos,
- desnudos
de color y regocijo;
- ha
cavado el olvido vastos fosos,
- y
un bondadoso genio los maldijo.
- Nuevo
camino hoy sigues, que yo abrí:
- de
mí procede y desemboca en mí.
-
(Indice)
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- 685
- Mi
derecho
-
- Me
reconozco un único derecho,
- perenne,
inalienable y exclusivo;
- no
es el de haber nacido o seguir vivo,
- ni
el de gritar las quejas de mi pecho;
-
- que
hay mordaza y puñales al acecho,
- y
le pueden matar o hacer cautivo;
- mi
derecho es de sólo un objetivo,
- tal
vez inaccesible, insatisfecho.
-
- Pero
derecho al fin, y he de escudarle
- contra
la adversidad, y ejercitarle,
- traiga
victoria, humillación o muerte.
-
- Pues
aunque no protejan mis fronteras
- el
derecho de que un día me quieras,
- siempre
tendré el derecho de quererte.
-
- Los
Angeles, 15 de octubre de 2002
(Indice)
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- Sombra
en el espejo
-
- Al
mirarte al espejo hubo una sombra
- que
rechazó tu imagen, ese espejo
- tan
parte de tu vida, que se nombra
- tu
medio confidente, amigo viejo.
-
- ¿Será
tal vez que le has enmascarado
- tu
reciente verdad, la que agarrota
- tu
garganta, y mantiene perturbado
- al
corazón que calla y casi explota?
-
- Sombras
en el espejo siempre ha habido,
- inconsistentes,
tránsfugas, ligeras,
- pasando
al fondo efímeras, sin ruido,
- como
el polvo de trigo de las eras.
-
- Pero
esta sombra, como nube densa,
- se
cierne sobre ti, te engolfa y ciñe,
- y
aunque lo ocultes, lo que piensas,
piensa,
- y
más que un vaho en el cristal, lo tiñe.
-
- Sólo
la voz de tu raíz más honda
- la
desvanecerá, como una toalla
- de
mágicos poderes, que responda
- con
la verdad que tu silencio calla.
-
- Y
te verás, y me verás de nuevo,
- porque
me ves a mí cuando te ves;
- a
mí, que soy tu espejo, y que te llevo
- mejor
que a ti puedan llevar tus pies.
-
- Los
Angeles, 15 de octubre de 2002
- (Indice)
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-
- Preguntas
-
- Se
me clavan agudas en el alma
- las
preguntas impresas en mi carne,
- que
antes podían parecer dormidas
- sobre
la fértil savia de la sangre.
- Tanto
las ignoré, fui tan inepto
- indagando
respuestas, como el aire
- rechazado
al llamar a la ventana,
- rodando
extraviado por la calle.
- Astillas
renegridas
- bajo
la piel, que llegan a olvidarse,
- y
sólo el roce a veces
- recuerda
su presencia penetrante.
- Yo
las dejé dormir en el silencio
- que
duerme como un perro en sus umbrales,
- caminando
a su lado de puntillas,
- medio
feliz con sus oscuridades.
- Y
hoy llegaste; tu paso alborotado
- fue
como una rotura de cristales,
- como
un timbal sonando tu venida...
- y
me las despertaste.
- Y
sin otras respuestas,
- sin
más certeza que el dolor sangrante,
- no
sé si quiero que de nuevo duerman,
- o
dormir yo en un sueño interminable.
-
- Los Angeles, 15 de
octubre de 2002
-
(Indice)
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-
- Tu
recuerdo
-
- La
infinita memoria de mis manos,
- versadas
en tus ángulos y aristas,
- te
recrea incesante en la distancia,
- cada
hora lenta, cada noche tibia.
- Tengo
una réplica de tu alma, tengo
- un
doble exacto de tu imagen viva,
- tan
precisa a mi lado, que me asaltan
- dudas
de si es mi hacer, o eres tú misma.
- Y
cada pensamiento que le otorgo,
- cada
proposición, cada caricia,
- me
hacen sentir infiel, como si diera
- a
otra mujer la flor de mi sonrisa.
- Cómo
costeo el golfo de tus sueños,
- cada
recodo en la escarpada orilla,
- cada
golpe de mar contra las rocas,
- cada
fulgor del faro en tus pupilas.
- Y
mis manos, galera de diez remos,
- surcan
tu superficie curvilínea,
- sin
saber si eres tú, si eres mi idea,
- o
mezcla de ambas, realidad ficticia.
- Forjándote
en mi mente y en mis dedos,
- soy
tu re-creador en lejanía.
- No
sé si soy enteramente dueño
- de
la mujer que alguien formó de arcilla;
- la
que a mi lado yo he reconstruído,
- esa
me pertenece, es toda mía.
-
- Los Angeles, 16 de octubre de
2002
- (Indice)
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-
- Políticamente
correcto
-
- Tantas
ideas yacen reprimidas,
- tanto
silencio cubre mis palabras,
- tantas
cadenas sin cesar chirrían
- en
esta cárcel donde gime el alma...
- Quisiera
alzar mis gritos o mi llanto
- con
autenticidad de puñalada,
- con
el feroz impulso de quien rompe
- a
través de su miedo envuelto en rabia.
- La
paz que nos flanquea, nos limita;
- no
es paz, sino desmayo, es la mordaza
- que
prensa las ideas en la mente,
- las
que sin expresarse, no son nada.
- Quiero
alzar el bloqueo silencioso
- que
asfixia la verdad o la quebranta,
- y
a golpes de razón nombrar los vicios
- que
tantos, como yo, saben y callan.
- La
timidez frente a los atrevidos
- nos
ha obligado a revestir de máscaras
- los
vocablos inocuos, que evitamos,
- aunque
el sentido auténtico se alcanza.
- Ya
no será el pan, pan, ni el vino, vino,
- serán,
con circunloquios y acrobacias
- mentales,
cualquier cosa desabrida,
- que
si hoy, correcta, ofenderá mañana.
- Absurdas
minorías han impuesto
- códigos
de conducta tan bastarda,
- que
victimizan a la mayoría,
- pues
quien clama la injuria es quien
ultraja.
- Ya
es tiempo de salir del escondite,
- hora
es de devolver a las palabras
- su
virginal sentido, sin adornos,
- y
hablar con claridad, caiga quien caiga.
-
- Los
Angeles, 18 de octubre de 2002
- (Indice)
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-
- Cuando
a mi lado duermes
-
- Cuando
a mi lado duermes,
- ¿duerme
también tu pensamiento, o vagas
- por
las extrañas zonas del pasado,
- que
tal vez aún no han sido erradicadas?
- Cuando
a mi lado duermes,
- te
percibo tan mía y tan lejana
- como
siente la piel el toque cálido
- del
sol a tantas millas de distancia.
- Cuando
a mi lado duermes,
- y
observo tu figura inmóvil, plácida,
- no
me atrevo a abrazarte,
- y
sé que lo he de lamentar mañana.
- Temo
a ese mundo que fue tuyo un día,
- que
quizás en el sueño te reclama,
- que
al recuerdo dormido solicita,
- y
al repudio despierto da la espalda.
- En
el telón oscuro de tus párpados
- proyecta
sus imágenes lejanas,
- cubiertas
de nostálgicos colores,
- despojadas
de sombras y de escarcha.
- Por
eso te contemplo sin tocarte;
- temo
que al despertar, si te abrazara,
- la
realidad que tuya fue despierte
- envuelta
en un embozo de añoranza,
- y
al mirarte en mis ojos sólo veas
- un
sueño que no es mío, de fantasmas.
- Te
dejaré dormir, aunque te alejes,
- mi
abrazo y voz en frenos y mordaza;
- tal
vez al despertar se muera el sueño,
- y
tu memoria no recuerde nada.
-
- Los
Angeles, 20 de octubre de 2002
- (Indice)
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-
- Recuperemos
-
- Recuperemos
el amor, cautivo
- en
las oscuras cárceles del sexo,
- en
las lúgubres cajas de caudales,
- en
la penumbra de los cementerios.
- Pertenece
a la luz, en plena calle,
- sin
sonrojo, ni lágrimas, ni precio;
- con
la libre expresión que enorgullece,
- no
la vergüenza que lo oculta en hielo.
- Hay
amores que salen al camino,
- disfrazados
de viejos pordioseros,
- mendigando
limosnas
- con
fúnebres lamentos.
- Amores
que responden al sonido
- de
la moneda de oro, o al destello
- de
la espada aristócrata,
- o
del fanático puñal de acero.
- Amores
residentes entre muslos,
- que
no saben calar hasta los huesos,
- y
en su debilidad, se desvanecen
- a
la primera ráfaga de viento.
- Y
hay amores cadáveres
- que
sufrieron de mucho o poco tiempo.
- El
amor no es de ayer ni es de mañana,
- sino
de cada mágico momento;
- ignorante
de planificaciones,
- no
sabe de estadísticas ni arqueo,
- es
íntimo y abierto y rebosante
- de
sensibilidad como de sexo,
- todo
en intensidad, en alegría,
- y
todo al mismo tiempo.
- El
amor que nos venden no es legítimo,
- queremos
el auténtico.
-
- Los
Angeles, 20 de octubre de 2002
- (Indice)
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- 686
-
Paz en el
alma
-
- He
reencontrado el alma a su regreso
- del
prolongado exilio de las dudas,
- y
en lo que fueron antes noches mudas,
- tañen
campanas y se forja el beso.
-
- Amores
hay de avance y retroceso,
- de
hoscos silencios y palabras rudas,
- de
verdades vestidas y desnudas,
- dejando
un sello en la memoria impreso.
-
- Pero
mi alma, hoy diáfana, se llega
- purificada,
luminosa, ciega
- a
las vacilaciones del pasado.
-
- Llegó
a su patria, ya no más errante
- en
éxodos inciertos, y anhelante
- por
reclinarse extática a mi lado.
-
- Los
Angeles, 24 de octubre de 2002
- (Indice)
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-
- Niégate
a la mañana
-
- Prolóngame
la sombra agonizante
- de
esta noche contigo, que la aurora
- con
espada de luces vengadora,
- cabalga
hacia el balcón, beligerante.
-
- Esta
aurora asesina, que no nace
- sino
para matar sueños furtivos;
- que
nos convierte en tristes fugitivos
- a
mandobles de luz, y nos deshace.
-
- Descuelga
de su nido la persiana,
- permite
que se abracen las cortinas,
- muerde
tu voz, que ya por las esquinas
- avanza
el escuadrón de la mañana.
-
- Tal
vez la casa les parezca muerta,
- y
no intenten entrar. Cuando su paso
- se
haya desvanecido en el ocaso,
- clavemos
las ventanas y la puerta.
-
- Los
Angeles, 26 de octubre de 2002
- (Indice)
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-
- 295
-
- Voy a pintarte en el cielo,
con los dedos de la mano,
- cinco rayas y tres notas para tocar
al piano.
-
- La letra dirá “Te quiero”
debajo del pentagrama,
- y la hierba fresca y verde nos
ofrecerá una cama.
-
- Tú a mi oído, susurrando, cantarás
la melodía;
- yo besaré tu sonrisa, al tiempo de
hacerte mía.
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