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Original de
- Sigue
lloviendo sobre mí, en silencio,
- yace
el silencio en mi interior, lluvioso,
- si
a este presente en sombra me sentencio,
- ¿qué
futuro me aguarda tenebroso?
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Número 77a
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Primera entrega
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Diciembre 02
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- 978
- Vino,
besó y se fue, sin dejar huella
- ni
en mi piel ni en la tuya su retozo;
- fue
una sonrisa más, un nuevo gozo,
- una
caricia sin más nombre que ‘ella’.
-
- Sobre
ambos fue superficial contacto,
- y
efímeros sobre ella los dos fuimos;
- ella
fue préstamo, tú y yo nos dimos...
- ¿qué
nos impide reiterar el acto?
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- 979
- Oh,
si la luz de la mañana fuera
- tibieza
sensorial de ignota mano
- en
mi desnuda espalda viajera;
- y
en este claroscuro en que desgrano
- mis
horas solitarias, se ofreciera
- en
amalgama de animal y humano...
- Qué
voluntaria víctima sería
- de
tal asalto, tal galantería.
-
-
- 980
- Se
me cierran opacas, implacables,
- las
puertas del salón del regocijo;
- yo,
tan presta al solaz, ahora me aflijo
- viendo
infeliz rodar interminables
- las
horas de un programa que no elijo.
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-
- 981
- Un
alto en el camino, y una oferta
- para
el desconocido viajero;
- tal
soy, en alma y cuerpo descubierta,
- como
flor sin maceta o jardinero;
- si
pasas, me verás libre, despierta;
- sino
tú, otro será; yo, en tanto, espero
- la
mano inquieta, la palabra tersa,
- y
el alma ingenua, y a la vez perversa.
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- 982
- Partió
con frialdad, sin dar razones,
- como
quien lleva obligación de empresa;
- como
agente vulgar, al que interesa
- más
el contrato que las ilusiones.
-
- Mi
convenio con él no estaba escrito,
- aunque
tuviera fuerza de muralla;
- y
ahora, en mi soledad, la boca calla,
- pero
la voz del alma estalla en grito.
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-
- 983
- Ya
no sé distinguir en mi correo
- superficial
publicidad o chiste,
- ofertas
de negocios o de empleo,
- razón
aislada o sinrazón que insiste;
- todo
lo lleva el viento, sólo leo
- cuanto
nació de ti, porque aún subsiste
- entre
sus líneas la fragancia intensa
- de
quien por mí desea, siente y piensa.
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-
- 984
- Hubo
quien me besó, y a quien besé,
- quien
me hizo y a quien hice yo el amor,
- quien
me amó y a quien yo tal vez amé,
- y
unas fueron mejor, y otras peor;
- y
cuando al fin mi vida en ti instalé,
- fue
tal la conmoción, tal el temblor,
- que
mirando hacia atrás, me parecía
- ser
mi vida la de otro, no la mía.
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-
- 985
- Persiste
día a día ante mi espejo
- el
sueño de que me abra tu ventana,
- y
ver, al clarear de la mañana,
- tu
despertar desnudo en su reflejo.
-
- Y
tal vez logre, al extender la mano,
- acariciar
tu piel semidormida,
- sintiéndola
de nuevo estremecida
- cual
la sentí en un tiempo ya lejano.
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- 986
- Nadie
me toca, y hay una marea
- de
manos sobre mí; una caricia
- universal
que tiembla y me rodea;
- tacto
invisible de sensual pericia,
- y
a su calor la espalda se me arquea...
- Y
hay también desengaño, y la
injusticia
- de
que debo en la mente recrearte
- en
tanto que tú y yo estemos aparte.
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- 987
- Sigue
lloviendo sobre mí, en silencio,
- yace
el silencio en mi interior, lluvioso,
- si
a este presente en sombra me sentencio,
- ¿qué
futuro me aguarda tenebroso?
-
-
- 988
- Extraño
mundo la obsesión del hombre,
- y
extraña la obsesión de la mujer;
- uno
y otro incapaces de entender
- las
mismas cosas con distinto nombre.
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(Índice)
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- Atadura
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- La
venda de los párpados descansa
- tenue
sobre los ojos; la serena
- mirada
es hacia dentro; la melena
- cuelga
sobre los hombros, suelta y mansa.
-
- Circunda
una maroma su figura
- sobre
los senos trémulos, desnudos;
- y
los pezones rígidos, agudos,
- vivos
arpones son en miniatura.
-
- Aire
de abdicación, de acatamiento,
- de
honda sensualidad su cuerpo engloba;
- y
en su concentración nadie le roba
- la
magia voluptuosa del momento.
-
- Un
hombre de mirada firme y densa
- se
perfila a su espalda, silencioso;
- y
a la vez delicado y vigoroso
- con
ambas manos la maroma tensa.
-
- Estremecida
y muda, esta mujer
- parece
el alma de un escalofrío,
- pero
en el interior es todo un río
- volcado
en cataratas de placer.
-
- Los
Angeles, 28 de noviembre de 2002
- (Índice)
- Este poema puede verse en la serie "Erótica":
- http://poesiadelmomento.com/erotica/55.html
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- 693
- En
tu ausencia
-
- Nada
existe en mi entorno; me rodea
- una
tiniebla densa en un vacío
- que
filtra en mi interior su propio frío,
- e
impide que te sienta y que te vea.
-
- En
tu ausencia, mi mano me moldea;
- por
donde tú avanzabas, yo me guío,
- pero
me encuentro transformada en río
- sin
cauce, en mente huérfana de idea.
-
- Hoy
me has abandonado sin saberlo,
- cuanto
hicimos los dos, yo no sé hacerlo,
- y
el recuerdo se niega a imaginarlo.
-
- Prefiero
no soñarte así, despierta,
- porque
al salir del sueño estaré muerta,
- y
un muerto no podría superarlo.
-
- Los
Angeles, 28 de noviembre de 2002
- (Índice)
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- Irremediablemente
-
- Sólo
soy dueño de mi pensamiento,
- el
corazón sazona, o languidece,
- o
corre desbocado, y no obedece,
- vagabundo
en perenne ofrecimiento.
-
- Dueño
soy de conceptos e intenciones,
- no
de sentir, sintiendo aunque no quiera;
- llevo
dentro de mí tal primavera
- que
evapora las otras estaciones.
-
- Si
me esforzara un día en no quererte,
- rendiría
mi afán tan malogrado,
- como
si pretendiera haber dejado
- maniatadas
las manos de la muerte.
-
- No
hay mérito en mi amor, no es
voluntario,
- es
fuerza inevitable que se impone;
- la
mente es dúctil, ve, piensa y expone,
- el
corazón es siempre autoritario.
-
- Por
eso te recuerdo libremente,
- pero
te amo en impulso inevitable;
- y
así, aunque no te vea o no te hable,
- conmigo
estás, irremediablemente.
-
- Los
Angeles, 28 de noviembre de 2002
- (Índice)
- Este poema puede verse en la siguiente postal:
- http://poesiadelmomento.com/postales5/214.html
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- El
pasado
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- Menos
viví de lo que siempre quise,
- menos
de lo que piensas he vivido;
- y
aún eso está en tal forma
oscurecido,
- que
invisible será a quien lo revise.
-
- Volar
pueden recónditos fragmentos
- como
las hojas del otoño secas;
- surgir
pueden sonrisas, como muecas,
- desarraigadas
de los sentimientos.
-
- Sombras
serán de efímera memoria
- que
perdieron calor, cuerpo y vigencia
- a
tu llegada; no hay interferencia:
- Son
vagabundos ecos de la historia.
-
- Fantasmas
en tiniebla, encadenados
- al
fondo lúgubre del calabozo
- del
olvido, forjado con el gozo
- sembrado
en torno a mí por tus cuidados.
-
- Cuando
un pasado, como el nuestro, forra
- de
nostalgia y ensueño nuestras vidas,
- se
hace actual, aunque se hallen
malheridas,
- y
el pasado anterior huye o se borra.
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- Los
Angeles, 1 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- 694
- En
suavidad vibrante
-
- Quizá
es la arremetida de la fiera
- lo
que aflora inminente en la mirada;
- o
punta de puñal, filo de espada,
- en
ti, mujer, con alma de pantera.
-
- Ojos
de terciopelo, en la frontera
- del
animal salvaje en la cañada
- desgarrando
a zarpazo y dentellada,
- y
la serenidad de la palmera.
-
- No
sé si he de esperar el aura suave
- trayéndote
hacia mí, como una nave,
- o
si cabalgarás el vendaval.
-
- Vendrás
tal vez con ambos de la mano,
- y
encontrarás tan sólo un ser humano,
- que
te amará con alma de cristal.
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- Los
Angeles, 2 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- 695
- Percepción
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- Recostada
en el cuenco de mi mano,
- encendido
carbón sobre ceniza,
- arde
y no abrasa, hiere y cauteriza,
- y
yo pretendo acariciarla en vano.
-
- Imagen
leve de un perfil lejano,
- como
sombra imprecisa, huidiza,
- que
entre mis dedos duerme, y se desliza
- indiferente
al ansia en que me afano.
-
- Incorpórea,
sutil, voluta de humo,
- en
cuyo apresamiento me consumo,
- diminuta
apariencia de mujer.
-
- Y
la mujer real, por quien yo clamo,
- la
que en ausencia vive, la que amo,
- ¿cuándo
podrá a mi lado amanecer?
-
- Los
Angeles, 5 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- Negreros
de hostelería
-
- Al
restallar su látigo el negrero
- sobre
el torso desnudo del esclavo,
- erigía
murallas de silencio,
- amordazando
el llanto amedrentado.
-
- La
plantación mantiene sus jardines,
- sus
columnas de mármol,
- la
gracia fría de sus blancas damas
- pasando
de abanicos a pianos;
- aunque
el sudor y sangre no se mezclan
- ya
con las aguas turbias de los charcos.
-
- Hoy
otras plantaciones han surgido,
- no
en campos de algodón, como fue antaño,
- mas
entre mesas, sillas y cristales,
- al
borde del asfalto.
- Ayer
fue el blanco encadenando al negro,
- hoy
es el blanco esclavizando al blanco.
- Idéntica
rudeza, mismo abuso,
- la
palabra sin alma como látigo;
- ya
no los llaman siervos,
- les
llaman empleados;
- y
estrangulan sus vidas
- por
medio de exigencias y de horarios.
- Y
tal vez los domingos se arrodillan,
- fariseos
hipócritas, rezando
- al
sonido del órgano,
- cada
oración un nuevo martillazo
- sobre
las existencias
- de
quienes sólo tienen su trabajo.
- Sus
retinas no ven a la persona,
- es
un número más, no un ser humano;
- no
aceptan el murmullo de sus quejas,
- rinde
mejor el siervo silenciado.
- ¿De
qué sirve el hablar si nadie escucha?
- ¿A
qué fin el reclamo
- para
quien siempre tiene un pie en la calle,
- carente
de seguro y de contrato?
- Una
canción sólo oyen sus oídos,
- la
del gentío en confusión de pasos,
- de
los euros rodando hacia la caja,
- del
negocio vertido en cada vaso.
- Y
si el esclavo un día se derrumba,
- se
lo reemplaza, que no es más que
esclavo.
-
- Negreros
de las nuevas plantaciones,
- almas
de piedra envueltas en harapos
- de
desdén y cinismo,
- de
decepción y engaño;
- hay
una guillotina en el futuro,
- y
caerá en vuestro cuello su zarpazo.
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- Los
Angeles, 7 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- 696
- Fuimos,
y ya no somos
-
- No
sé si este dolor es tuyo o mío,
- ni
si es mía o es tuya esta amargura;
- la
sangre que otras veces se apresura,
- parece
haber perdido ahora su brío.
-
- Ya
no soy yo; soy un escalofrío
- pálido,
estremeciendo mi figura,
- al
borde oscuro de la sepultura
- en
que desagua el tiempo como un río.
-
- Ya
no eres tú; la ráfaga que fuiste,
- mansa
en mi rostro, es hoy un aire triste,
- crepúsculo
del alma y de la piel.
-
- Fuimos,
y ya no somos; qué infortunio;
- de
vibrar en brillante plenilunio,
- a
temblar en aurora de papel.
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- Los
Angeles, 10 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- 697
- Remota
junto a mí
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- El
amor me retarda este proceso
- de
envejecer un poco cada día;
- viste
de intrepidez mi cobardía,
- y
obliga a desandar mi retroceso.
-
- Si
un río se interpone, lo atravieso;
- ¿alguien
me frena?, me alzo en rebeldía;
- pero
sucumbo a la melancolía
- de
no alcanzar tus labios con un beso.
-
- Mirando
al mar, semidormido en bruma,
- veo
mi cuerpo de encrespada espuma
- sobre
tu cuerpo lúbrico de ola;
-
- y
me parece ver sobre la arena
- las
huellas de tus pies, mientras
resuena
- tu
voz al fondo de una caracola.
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- Los
Angeles, 10 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- Hay
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- Hay
silencios que duermen en abrazos
prohibidos,
- anacondas
que ciñen, mientras a otro
envenenan;
- hay
palabras habladas en tonos
escondidos,
- que
como trueno al fondo del corazón
resuenan.
-
- Hay
tal vez una duda con tintes de
certeza
- que
progresa hacia norte de infalible
verdad,
- y
cubre nuestros días de una inmensa
tristeza
- más
tangible y concreta que cualquier
realidad.
-
- Hay
dolores que aplastan, y que nunca se
olvidan,
- y
hay amores que parten, que no saben
morir;
- y
hay puñales alzados que a la muerte
convidan,
- y
una vida inflexible que debemos
vivir.
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- Los
Angeles, 11 de diciembre de 2002
- (Índice)
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- Quizá
es la arremetida de la fiera
- lo
que aflora inminente en la mirada;
- o
punta de puñal, filo de espada,
- en
ti, mujer, con alma de pantera.
-
- Ojos
de terciopelo, en la frontera
- del
animal salvaje en la cañada
- desgarrando
a zarpazo y dentellada,
- y
la serenidad de la palmera.



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