"Cada
cual lleva en el fondo de sí mismo
un pequeño cementerio de los que ha
amado." (Romain Rolland)
Sembrada
está de cruces mi parcela,
de túmulos en mármol y granito,
entre lo temporal y lo infinito,
entre ayer y mañana, centinela.
Por
cada nombre amado arde una vela,
a cada vela hay un clavel adscrito,
y por cada alma que besé repito
leve suspiro que en el aire vuela.
Aunque
muertos a mí, viven conmigo;
no sé si es galardón o si es castigo
esta fiel permanencia en la memoria.
Para
uno seré amor, para otro olvido,
otro me evocará con un rugido;
todos son para mí dolor y gloria.
Los
Angeles, 23 de diciembre de 2003
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- Soneto
Nº 997 de
- Francisco Alvarez Hidalgo
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