Poesía del momento: Nº 92b Segunda entrega de Marzo 2004

   

     

 

Original de

Francisco Alvarez Hidalgo

 

 

 

 
1044 - Exánime 


Soy la celeste mano improvisada
que recoge tu forma desvalida;
desnuda estás, no sé si adormecida
o con el alma al sol crucificada.

Qué absoluta fatiga, qué lanzada
de tedio arrebatándote la vida,
qué canción ancestral ya enmudecida,
mujer, sombra de ayer, abandonada.

Se cerrarán los dedos de mi mano
en torno a ti, como quien trata en vano
de reanimar alondra agonizante.

Escúchame, regresa de tu fuga,
que el corazón al verte se me arruga,
tan joven, tan inmóvil, tan distante.

Los Angeles, 2 de marzo de 2004
(Indice)
(Postal)

Breverías

   
1183
Ignorante de ti, tan ignorante
que sólo sé tu nombre,
nombre al que intento apellidar amante,
llegando a conocerte al fin como hombre.
1184
Ya lo enterré; murió sin decir nada,
porque no había nada que decir;
hay veces que quien no sabe vivir
debe aprender a abrir la retirada.
1185
He vuelto a ver la espalda de los sueños,
que sólo dejan verla al evadirse;
aunque siempre se van sin despedirse,
cuanto más arraigados, más risueños.
Nunca lloré por ellos; me impartieron
música y luz, y una esperanza intensa;
ellos fueron mi sola recompensa,
no lo que se alcanzó, lo que ofrecieron.
1186
Candelabro de bronce, ahora truncado,
con la llama en temblor, agonizante;
duerma la llama enferma, y humeante
elévese el recuerdo estilizado.
1187
Tú y yo inventamos vuelos y corrientes
en la quietud de nuestro abrazo puro;
nos dejamos llevar, y no hubo muro
que aislara empeños, detuviera mentes.
Dinamitamos el reloj, rompimos
los troqueles que el uso determina,
y al fondo oscuro de cada retina
un recíproco mundo descubrimos.
1188
Su voz ya no era voz, sólo era el eco
de palabras perdidas en la tarde,
tibio rumor de espíritu cobarde
arrastrándose en búsqueda de un hueco.
No supo articular la despedida,
ni expresarla le fuera necesario;
era tan sólo un pobre mercenario,
que no supo de amor nunca en su vida.
(Indice)
(Postal)

 

 

Poemas

1045 - Efímeros recuerdos

Cierras los ojos y despierta el antes
que tan atrás quedó; se abre un concierto
de violines sonámbulos, desierto
de músicos, oyentes y cantantes.

Se escuchan voces, pero no hay semblantes,
vacío llega el bergantín al puerto,
huellas sin pies van por el campo abierto,
y no hay vida gozada, sólo instantes.

Fuera, brisa y albor, nubes, rumores,
dentro, besos marchitos y temblores,
efímeros recuerdos, tan ligeros.

Todo desvanecido, sólo queda
una imprecisa sensación que rueda
como polvo en anónimos senderos.

Los Angeles, 3 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

 

1046 - Retrato de mujer (III)

Te ofreces instantánea en el retrato,
inmediata visión imperativa,
con tono de expresión definitiva,
nervio cristalizado en arrebato.

Es breve el día, hay un temblor innato
al fondo de la noche fugitiva,
frágil es la memoria, y evasiva,
y el amor un acuerdo sin contrato.

Todo fluye, sin rastro, sin estela,
como muere la luz de la candela
al roce de una ráfaga de viento.

Sólo tu rostro en lienzo es inmutable,
pero a la vez tan vivo y entrañable
que se percibe el soplo de tu aliento.

Los Angeles, 4 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

1047 - Retrato de mujer (IV)

Enmarcada ya estás; voy a dejarte
colgada en la pared, tu santuario;
es absolutamente innecesario
volver atrás los ojos y mirarte.

Te das de un solo golpe, pero al darte
devienes erupción, no itinerario
mostrando cada rasgo en solitario
a la mano que intenta dibujarte.

He de engendrarte a lápiz, trazo a trazo,
como envolviendo en paulatino abrazo
tu perfil, emergiendo de la nada.

En cada línea, temblorosa o firme,
irás naciendo, habré de diluirme,
eterna creación, nunca ultimada.

Los Angeles, 4 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

1048 - Sólo hay tiempo sin ti

Sólo hay tiempo sin ti; todas las horas
que arranqué del reloj, a tu costado,
fueron suspiro de aire enamorado,
luces intemporales, cegadoras.

Contigo el tiempo muere; soñadoras
se atrofian las agujas; un candado
de silencio arrincona amordazado
el tic tac de rutinas incoloras.

Sólo hay tiempo sin ti, tan gris, tan largo,
que el reloj me adormece en un letargo
de indiferencia a cuanto me rodea.

Ven y aplasta esta máquina, que quiero
sólo ese punto inmóvil, hervidero
de cuanto un alma a la otra balbucea.

Los Angeles, 6 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

1057 - Yo sonrío

El viento se hace un nudo en torno mío,
y me invita a bailar bajo las ramas;
el día es un altar envuelto en llamas,
canta bajo la piel la voz de un río.

Cada nube es la quilla de un navío
en otro terso mar; todas las camas,
inmóviles, suspenden sus programas,
como a la expectativa. Yo sonrío

con antojo sutil, casi perverso,
como si el eje azul del universo
cruzara por mis hombros; y al instante,

nueva Venus surgiendo de las olas,
no es el viento, eres tú, piel de amapolas,
en desnudez angélica, mi amante.

Los Angeles, 18 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

 

1058 - Vengo

Vengo hacia ti como la luna llena,
de tantas fases y rodar cansado;
vengo, torrente exhausto, apaciguado,
que por ti sólo su ímpetu refrena.;

vengo, león que agita su melena
y se acuesta pacífico a tu lado;
vengo, marea blanquiazul, lanzado
sobre el regazo suave de tu arena.

Vengo de cien caminos y vertientes,
alma y cuerpo agotados y dolientes
de los injustos golpes de la vida.

Vengo sin pretensión, sin ambiciones,
con una alforja llena de canciones,
y ninguna es canción de despedida.

Los Angeles, 20 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

1059 - Trípode

Se me ablanda la piel de las ideas
cuando te piensan, porque yo no pienso;
yo soy en parte sentimiento intenso,
y en parte soy sentido que espoleas.

Pero en la mente, eufórica, alboreas,
lúcida aurora o espiral de incienso
que en delicado, luminoso ascenso,
no sé si te moldeo o me moldeas.

Trípode equilibrado, de alta mira:
Corazón que, ensanchándose, suspira,
intelecto de vasto panorama,

y voluptuosidad desafiante;
tres condiciones para ser mi amante,
y mi alma, en esas tres, se te derrama.

Los Angeles, 21 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

1060 - Ábreme

Escucho tu canción en la frontera
de la serenidad y el estallido;
hay notas de sollozo y de rugido,
dentro de ti la rosa y la pantera;

y también la vestal y la ramera,
ruta de lo legal a lo prohibido;
ábreme las compuertas del sentido,
dejando en plena libertad la fiera.

Quiero olvidar tu vertical, la mía,
y revolcar tu piel en rebeldía
sobre la hierba joven de mi ofrenda.

¿Qué importa ya sumisa o dominante?
El amor es un potro galopante,
ni fusta necesita ya, ni rienda.

Los Angeles, 23 de marzo de 2004

(Indice)

 (Postal)

 

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

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Música: Etude 2 de Chopin, interpretado por Julio Cazes