Poesía del momento, Nº 109 b

Segunda de agosto de 2005

 


Quiero un sueño tan hondo que si me despertara
ni me encuentre a mí misma, ni mi propio sendero;
sólo si en ti tropiezo, recuperarme espero,
tú en cada noche oscura, cada mañana clara.

Brevería Nº 916

Breverías

   
1381
Hablaré con la lluvia, que me cuenta tus cosas,
sabe de tu ventana, mira entre las cortinas;
los mil ojos inquietos de sus gotas curiosas
rastrean el proceso de todas tus rutinas.

Encapótese el cielo, que llueva, llueva, llueva…
aguacero o llovizna son noticia o recuerdo
que descubren o extraen cada faceta nueva,
y sólo en las mañanas soleadas te pierdo.

1382
Al fondo de tus ojos hay costumbre de auroras,
estallidos de luces, penetración visual,
hay un reloj que marca por siglos, no por horas,
hay sueños fabricados de rosas y cristal,
y dos manos que se alzan, tejiendo trepadoras,
una maraña angélica, y erótica, y mental.
Flota en cada retina mi retrato redondo,
y yo intento lastrarme para llegar al fondo.


1383
Como el junco, mi joven compañera,
se deja acariciar de la corriente,
me dejo yo de ti, tan quedamente…;
como el junco temblando en la ribera


1384
Se percibe el hogar, la puerta abierta,
rumor de callejuelas y de plazas,
y el abrazo del niño que despierta,
en el cálido olor de las hogazas.


1385
Víspera de alborozo; me golpea
un aldabón minúsculo las venas.
¿Has arribado ya? Si no alborea,
y las sombras aún yacen en cadenas.

Te esperaba cuando éstas se liberen,
desvaneciéndose en callada huida;
tal vez mis añoranzas te requieren
sin más espera junto a mí tendida.


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Poemas

   
1327 - Hermano

Una imagen de ti sólo me queda
colgada en la pared, hermano mío;
en la memoria un hueco, tan vacío,
y un dolor que en el alma se me enreda.

Las armas nunca callan. La humareda
del conflicto persiste. Y ese río
de historia a medio hacer, tan largo y frío,
no se detiene nunca, y rueda, rueda.

No recuerdo tu andar, ni tu sonrisa,
ni el tono de tu voz. Ay, cuánta prisa
te diste en tu carrera hacia la muerte.

Al contemplar tu estática figura,
siento que llevo en mí tu sepultura,
y sé que ya no volveré a perderte.


Los Angeles, 9 de agosto de 2005
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1327 - "Muerte" de una bicicleta

"Sin ti, ¿qué hubiera sido del poeta?
Perro fiel, a la puerta te esperaba
el galgo viejo de la bicicleta".
(Alfredo Marqueríe)

Y se negó a seguir. Treinta y tres años
de simultaneidad itinera
nte,
servil y conformista, Rocinante
forastero a molinos y rebaños.

Dinámica y juncal, sin los extraños
narcisismos de artera, gris amante,
cabalgadura atlética durante
mi vagar por ciudades y aledaños.

Pero llegó su día. La fatiga
del metal la quebró como una espiga,
y se tendió en la calle, perro herido.

Yo sanaré; mas ella, mutilada,
ha recibido la última estocada…
Duerma en paz quien tan largo me ha servido.



Los Angeles, 10 de agosto de 2005
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Tus ideas

Vivo, me desenvuelvo, fluyo y canto
en la ancha libertad no restringida
del inquieto hervidero de tu mente;
tus ideas me cercan sorprendidas,
o extasiadas tal vez. Ellas, tan sobrias,
siempre tan esquemáticas, tan frías,
han hinchado sus venas y horneado
su blanca sangre; mudas se arraciman,
en torno de este intruso,
como un bosque de antorchas encendidas.
Tus ideas se metamorfosean
sin yo intentar modificarlas; vibran
y alborozadas danzan,
vírgenes despertando en rebeldía.
Ya no son incunables polvorientos
que en anaqueles de nogal dormitan.
Una corriente eléctrica,
un seísmo sensual las moviliza,
una lluvia de azules, verdes, rojos
colorea sus togas metafísicas,
y un nuevo ritmo alegre las impele.
Dejan de ser ideas cristalinas
y devienen propósitos, impulsos,
alborotando viejas galerías.
Se han desnudado todas,
danzan en torno a mí, se me aproximan,
me desnudan del último vestigio
de ayer, y se me entregan. Qué conquista
tan íntima y extraña;
vencedor y vencido se equilibran.


Los Angeles, 11 de agosto de 2005
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Dentro de mí está todo

Tal vez tengan mis versos olor de primavera,
tal vez se aloje en ellos el salmo de las aves,
tal vez filtren rumores del viento en la chopera,
o floten en las blancas estelas de las naves;

reposen en los suaves crespones de la nube,
canten con el murmullo bucólico del río,
o cabalguen la espalda del águila que sube,
saeta inverosímil, hacia el sol del estío.

Tal vez, tal vez. La trama de mis versos, mi esquema,
lo que mueve las ruedas de esta máquina extraña
soterrada en la mente, cuando escribo un poema,
es la mágica sombra que siempre me acompaña.

He ordenado a mis ojos que miren hacia dentro,
a mi oído que escuche la voz íntima, pura,
que resuena en el fondo del alma, en su epicentro,
y a mis manos que escriban de mi propia locura.

Me desvío del tacto de la naturaleza,
de cuanto me desplaza de este mundo tan mío
que acumula más viva y armónica belleza
cuanto más me libero de objetos y gentío.

Dentro de mí está todo, fuera de mí no hay nada,
si la belleza tiene destellos, los percibo
sobre el plano sereno de mi alma enamorada,
que me imparte en voz baja todo cuanto yo escribo


Los Angeles, 12 de agosto de 2005
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1329 - El Doncel de Sigüenza

Sólo doncel, doncel y caballero,
sin más prebenda o título ostentoso
que el de hombre soñador y vigoroso,
mente sagaz y brazo de guerrero.

La muerte lo encontró por el acero
en verde juventud; y nunca ocioso
en tantos siglos de semireposo
lee y medita en su diván austero.

¿Qué piensas, Martín Vázquez, qué has leído
que tu mirada ya se ha retraído
del libro abierto, y hacia el suelo mira?

¿Qué narrador, filósofo o rapsoda
tan hondo a tu intelecto se acomoda
que a los quinientos años aún te inspira?


Los Angeles, 15 de agosto de 2005

Información sobre 'El Doncel de Sigüenza':

http://www.aache.com/alcarrians/doncel.htm

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1330 - Irremediable

Hombre que piensa forja su destino,
hombre que siente sólo lo soporta;
el corazón socava y nos recorta
el asfalto mental, nuestro camino.

El paso, ni seguro ni genuino,
se desnuda de ideas; ya no importa
la sensatez que Sancho Panza exhorta:
Brazos serán, y no aspas de molino.

Y así el destino, brújula variable,
deviene manantial irremediable,
cuyo curso se adopta, no se altera.

Tal vez la voluntad se piense viva,
pero no es más que un tronco a la deriva
llevando a bordo imágenes de cera.


Los Angeles, 15 de agosto de 2005
(Indice)

   

1331 - Mundo sutil

Encadenada estás a mi deseo,
y estoy a tu deseo encadenado;
qué eslabones dorados ha forjado
esta avidez de sueños que poseo.

Sigo tu voz callada, ronroneo
alterador del ritmo en el teclado,
y queda mi cerebro desgajado
del mundo sensorial que ya no veo.

¿Qué importa lo que soy, lo que parezco,
si sólo en la apetencia me enriquezco
de lo que espero, lo que aspiro a ser?

La realidad se hundió, sólo hay a flote
ese mundo sutil de Don Quijote,
y el amor que nos hace estremecer.


Los Angeles, 15 de agosto de 2005
(Indice)

   

1332 - Y de repente

Cuando te amé supe batir las alas,
elevarme a otros mundos, a otra altura,
ser libro para ti, cuya lectura
entre necesidades intercalas.

Cuando el libro durmió en las antesalas
de clínicas anónimas, qué dura
se hizo la realidad, qué rasgadura
sufrió el ajuar de mis mejores galas.

Ya no pude volar de las heridas,
al costado mis alas adheridas,
de mi pecho la sangre a borbotones.

Y de repente un día, cada pluma
sintió la ligereza de la espuma,
y volé por terrados y balcones.


Los Angeles, 15 de agosto de 2005
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