Poesía del momento, Nº 112 a

Primera de noviembre de 2005

 

Marcan mis brazos interrogaciones,
quedándose en el aire, sin respuesta;
y me abrazo a la luz, y a las visiones
de tu forma a la mía yuxtapuesta.

Esta mi soledad tan creativa
que reproduce tu figura ausente,
tan ceñida a mi lado, tan esquiva,
tan pausada en llegar, tan de repente.

Brevería Nº 1409

Poemas

   
Seguidillas

1
Se me escapan tus muslos,
ay, se me escapan
entre labios y dedos,
viento en las ramas;

agua en el río,
que me tiembla en las manos,
y ya se ha ido.


Pero al volver de nuevo,
no retroceden,
lados de ángulo agudo
brindando el vértice;

qué geometría
desde el plano del vientre
a las rodillas.


El viento se ha dormido
ceñido al árbol,
el río es invisible
pausa en el lago;

adormecido
en abrazo de muslos
quedo contigo.



2
La corriente del río
canta a la aurora,
mas no sé si de noche
canta o implora.

Siempre rodando,
hay quien dice que el agua
baja llorando.


Canto a la luz del día
cuando amanece,
y me acongoja cuando
se desvanece.

Ay, si tuviera
mi brazo en tu cintura
la noche entera.



3
Un marinero, madre,
un marinero,
quiere llevarme a bordo
de su velero.

Quiere llevarme,
ay, madre, que esta noche
voy a embarcarme.


El marinero, madre,
me ha seducido,
bajé a su camarote,
perdí el sentido.

Qué desventura
sería liberarme
de esta locura.


Marinero que al viento
izas la vela,
no quiero desde el puerto
mirar la estela.

Que no persigo
otra ambición que siempre
bogar contigo.



Los Angeles, 2 de noviembre de 2005

(Indice)

   

Sevillanas

3
En mi palabra existes
cuando recito
lo que mis manos antes
en ti han escrito.

En ti han escrito, niña,
equidistantes
de cariños de amigos,
tactos de amantes.

Vuelvo a leerte
cada vez que mis ojos
gozan de verte.

Y los temblores
de mis dedos son cantos
de trovadores.


4
Al perfil de tu cuerpo
mi piel se anuda,
firme y enmadejada,
tersa y desnuda.

Tersa y desnuda, niña,
como la entrega
del amor clandestino
que so se niega.

Cómo convida
a repentina fuga
la despedida.

Cuánto te quiero,
que por ti olvidaría
meta y sendero.



Los Angeles, 2 de noviembre de 2005

(Indice)

   
Soleares

8
A una mujer quise yo
que no se lo merecía,
pero ya se me olvidó.


9
La enterré en la galería
del ayer, y sin embargo
la recuerdo todavía.


10
Pero no voy a volver
a quererla, porque ahora
me enamora otra mujer.


11
¿Dónde ocultabas la cara
cuando iba de galanteo
las noches de luna clara?


12
Sólo me queda tu voz,
y el recuerdo de mis manos
abriéndote el albornoz.


13
Ay, cuánto tiempo perdí
amando a quien no debiera,
en lugar de amarte a ti.


14
Nacieron beso y temblor
a la sombra y el aroma
de los naranjos en flor.


15
Vengo hacia ti desde lejos
para conocer tus luces,
y no sólo tus reflejos.


16
Te espero en el corazón,
ya que es demasiado frío
el hostal de la razón.


17
Aun sin mirarte te veo,
sin platicarme te escucho,
sin tenerte te poseo.


18
Entre todos los lugares
quisiera quedar contigo
perdido en los olivares.



Los Angeles, 2 de noviembre de 2005

(Indice)

   
Redondillas

1
Te espero en el olivar,
donde en los atardeceres
las niñas se hacen mujeres,
los hombres se hacen amar.


2
En arrullo de palomas,
en canto de ruiseñores,
en sonrisas, en temblores,
me hablas en tantos idiomas.


3
Por ti soy ladrón de estrellas,
pastor de nubes, pirata
del mar verdiazul y plata,
sólo por ti, no por ellas.


4
Las piedras, las golondrinas,
los olmos, las amapolas,
y tú y yo entre ellos, a solas,
tú, que a mí te arremolinas.


5
Ay, qué mañana radiante
la que a tal noche se anuda,
tan bella como desnuda,
tan amada como amante.


6
Ayer quise y ya no quiero,
hoy vuelvo a querer, mañana
desgana, interés, desgana,
que el amor no es duradero.


7
Si no lo hago con locura,
¿de qué forma te amaría?
El amor es agonía,
y sólo en dolor madura.


8
Eres la casa sin puerta
por donde voy a pasar,
y me dejarás entrar,
porque estás para mí abierta.


9
Es el amor contrariado
el más durable, aunque triste;
porque tanto más persiste
cuanto menos es amado.


10
Amor con celos implora,
se desespera y consume;
amor sin celos, perfume
que en el aire se evapora.



Los Angeles, 2 de noviembre de 2005


El Haikú

Género poético japonés, originado a primeros del siglo XVI.

Sus primeros representantes fueron Yamakazi Sokán (1465-1553) y Arkida Moritake (1473-1549), y se consolida con Matzuo Bashó (1664-1694)

En su forma externa, consta de 17 sílabas en tres versos de 5-7-5

Su contenido ha sido definido así: "En el camino al mutismo, el instante se impone primero; un Haikú es el registro, o el eco, de esas impresiones/ventanas por las que se atisban las orillas del tiempo; es una visión fugaz de lo inmenso. La poesía que en él hubiera tenderá un puente entre misterios, como un tenuo destello que separa y comunica dos instantes contiguos de silencio." ..."Ser objetivo sin dejar de ser subjetivo; específico, sin dejar de perder la amplitud sensual y al mismo tiempo espiritual..., ésta es la meta del Haikú"


   

Haikú


85
Quietud de aldea.
Fumando está su pipa
la chimenea.


86
Los almendrales
se han vestido de novias
tradicionales.


87
En las colinas
verde y oro; en el aire
las golondrinas.


88
Bajo la hiedra,
en vertical abrazo,
duerme la piedra.


89
Tantas estrellas
chapotean el agua
sin dejar huellas.


90
Otoño triste.
Quieren dormir las hojas.
El viento insiste.


91
La luz descansa
al ocaso, arropada
de sombra mansa.


92
Llueve y salpica.
En las gotas, la luna
se multiplica.


93
Se aleja el río.
No se aleja, se queda.
Dique y navío.


94
La lluvia hilvana
largas lágrimas fuera
de la ventana.



Los Angeles, 2 de noviembre de 2005


Puedes ver más Haikú en las siguientes páginas mías:

Ráfagas

Rasgos

Besos dormidos



(Indice)


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