| Poesía
del momento, Nº 113 c1 |
Tercera
de diciembre de 2005 |





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"¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?"
"Don Juan Tenorio", José Zorrilla
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Doña Inés
"Y sólo en vida más pura
los justos comprenderán
que el amor salvó a Don Juan
al pie de la sepultura."
(José Zorrilla, "Don Juan Tenorio")
A ti viene a caballo del deseo,
o más bien galopando la arrogancia,
novicia en tan extraña circunstancia,
objeto de una apuesta de recreo.
Tan lejos del solaz, del devaneo
que el mundo en copa de falacia escancia,
tú, la rosa gentil, cuya fragancia
de más alto señor fuera trofeo.
La magia del amor, su magnetismo
salvó la longitud del vasto abismo
que aleja lo divino de lo humano.
Y al sonar su reloj la última hora,
el alma de Don Juan, ultrajadora,
fue redimida por tu propia mano.
Los Angeles, 23 de diciembre de 2005
Soneto Nº 1389, de Francisco Alvarez Hidalgo
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Argumento de la obra "Don Juan Tenorio", de Zorrilla
Tras un año de
aventuras, Don Luis Mejía y Don Juan Tenorio se reúnen para completar una
apuesta, en la que debían demostrar quién de los dos podía hacer más daño
con mayor fortuna. Al decir ambos sus conquistas, batallas ganadas, asaltos
venturosos y demás, se dieron cuenta de que quedaron empatados, así que
decidieron una revancha que consistía en que esa misma noche, Don Juan debía
conquistar a Doña Ana de Pantoja, con la que debía casarse Don Luis (que
consideró imposible de lograr) al día siguiente, y a Doña Inés de Ulloa,
desde recién nacida recluida en el convento. Don Juan, más audaz que el mismo
demonio, secuestra a Don Luis mientras realiza sus hazañas para que no le
estorbe. Doña Ana es seducida por Don Juan haciéndose pasar por su prometido.
Doña Inés es engañada por Brígida y enamorada por ella hacia Don Juan. Él
la saca
del
convento a punto de llegar Don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés, y
llevada a casa de Don Juan, a las afueras de Sevilla, en las orillas
del
Guadalquivir
. Al momento llega Don Luis, embozado, pero sus ganas de matar al dueño de la
casa le hacen ser reconocido. Don Juan insiste en que ha ganado la apuesta, pero
Don Luis asegura que es su contrincante el que ha de perder la vida porque ha
incumplido las normas al conquistar a su prometida haciéndose pasar por quien
no es. Ciutti avisa a Don Juan de que Don Gonzalo ha llegado con más gente
armada, así que Don Luis es retirado a otra habitación mientras Don Juan
declara su amor verdadero por Doña Inés, postrándose de rodillas ante su
padre, el Comendador, quien no le cree. Oyéndolo Don Luis, se une a Ulloa, y
Don Juan enojado da un pistoletazo al uno y una estocada al otro cayendo muertos
los dos. Al tiempo, éste se escapa y soldados y justicia entran para
encontrarse los dos cadáveres.
Tras años de fuga,
Don Juan regresa a Sevilla y en lugar de su casa se encuentra un cementerio, con
las tumbas de su padre, y de otras tres personas: Don Luis, Don Gonzalo y
Doña Inés; cada tumba tiene sobre su lápida una escultura, cuyo creador está
a punto de marcharse, pero Don Juan se acerca a él para informarse sobre lo
ocurrido durante su ausencia. El escultor le cuenta que su padre, Don Diego
Tenorio, hizo destruir el palacio para crear en su lugar un panteón para él y
para cuantos murieron a manos de su hijo; también que Don Juan estaba
desheredado y que Doña Inés murió de sentimiento al regresar al convento
abandonada por su amado, aunque la muerte no la trató mal. Tras esto, el
escultor, al enterarse de con quien estaba hablando, se marchó para dejarles el
problema a los sevillanos.
Al
quedarse sólo comienza a hablar con las esculturas, y cuando habla con Doña Inés,
rompe a llorar, al momento en que su estatua se desvanece y aparece en su lugar
la sombra de su amada. Ésta le dice que Dios la ha dejado esperarle en su
sepultura para darle una última oportunidad. Pensando en lo ocurrido, razona
equívocamente que todo fue obra de su imaginación. Ahora se reencuentra con
sus amigos Centellas y Avellaneda, que ya estuvieron con él en el primer
encuentro por la apuesta, y deciden ir a cenar a casa de Don Juan. Allí aparece
la estatua de Don Gonzalo, cayendo Centellas y Avellaneda desvanecidos, y éste
le dice de parte de Dios que no falte esa misma noche a su cita en el panteón.
Ahora se le vuelve a aparecer la sombra de Doña Inés, recordándole lo mismo
que la estatua de su padre. Cuando ella desaparece Don Juan corre a despertar a
sus amigos, y éstos, pensando que les había drogado, comienzan a discutir y
terminan en la calle a muerte. Tras matarles, arrepentido por lo recientemente
hecho, acude a su cita en el cementerio. Allí, tras hablar con la estatua de
Don Gonzalo, a punto de ser llevado al infierno, aparece Doña Inés, que
gracias a cuyo amor, Dios le concede el cielo a Don Juan.
(Texto de http://html.rincondelvago.com/don-juan-tenorio_jose-zorrilla_25.html)
- Relación entre la mujer y la muerte:
- http://members.aol.com/adriana116/donjuan.html
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