Poesía del momento, Nº 117 b

Segunda de abril de 2006

 

"Las tentaciones de San Antonio Abad", Salvador Dalí


Somos en fin los hijos de la tierra,
caminantes erguidos o arrastrados,
en son de paz, o con clamor de guerra,
jugando a la ilusión o a los soldados.

Vamos con los demás codo con codo,
pero con más frecuencia es a codazos,
porque nuestra ambición lo quiere todo,
aunque todo termine hecho pedazos.

Pero llegará un día
en que se iguale el débil con el fuerte,
y sin saber vivir en armonía
seremos todos hijos de la muerte,


Del poema "Somos"

 

 

Breverías

   
1476
¿Eres libre? ¿De quién? No de ti mismo,
martillado a la cruz de la costumbre;
no de quien compra tu quehacer, tus horas;

ni libre de malicia, o de cinismo;
eres esclavo de la incertidumbre,
y más esclavo cuando te enamoras.

1477
Cuando te vas, te quedas más conmigo
que al sostener mi mano en tu presencia;
porque sin ti me obligo
a revivir mi propia dependencia.

1478
La juventud es viento desatado
que ni entiende, ni ve, ni saborea.
Nunca la he preferido o añorado;
en madurez mi entraña te desea.

1479
¿Te hubiera amado entonces como ahora?
¿Hubiera visto la explosión de luces
que en perenne relámpago te aflora?
En la senda por donde te conduces,
¿vería tu mirada soñadora,
oiría los rumores que produces?
Desestimo el ayer, me abrazo al hoy;
sólo con quien hoy eres quedo y voy.

1480
Perdí el dolor una mañana pura
en que vino a mi encuentro, cautelosa.
Su cautela partió, y en mí perdura
mi alma serena, su alma luminosa.

(Indice)

 

Poemas

   
 
1452 - Leve tacto

Diez mil kilómetros por sólo un beso;
no velas, alas el amor precisa.
Romeo, Ofelia, Fausto y Eloísa
saben de vuelo exento de regreso.

Yo sé volar también. Libre del peso
de obsoleta pasión, mustia sonrisa,
floto sobre las crestas de la brisa
y en mi jornada hacia tu umbral progreso.

Una vez más te miraré de frente
con la mano en tu espalda, que absorbente
captará cada trémulo relieve.

La mano inmóvil, cuyo leve tacto
descubrirá el perfil lúbrico, exacto,
que antes de ser tocado se conmueve.



Los Angeles, 14 de abril de 2006
(Indice)

   

1453 - Ni respeto ni perdón

"Las fuerzas lideradas por Estados Unidos, que están utilizando la antigua ciudad de Babilonia como base militar, han causado un "daño importante" a uno de los más famosos tesoros arqueológicos, según un informe del Museo Británico."
(Noticia de prensa)

El nuevo bárbaro del norte asola
las reliquias del tiempo; cada ruina
de otros siglos y bárbaros termina
donde avanza la bota y la pistola.

Cada bandera que el cuartel tremola,
cada escuadrón que el polvo arremolina,
es un golpe fatal que determina
el fin del capitel y la amapola.

Hay lógica y belleza en la batuta
y en el libro, mas no en la fuerza bruta;
el déspota carece de razón,

aunque en mantos legales se arreboce.
El que desprecia lo que desconoce,
ni merece respeto ni perdón.



Los Angeles, 14 de abril de 2006

 

Véase la nota de prensa completa

 
(Indice)

   
Lenta la noche

Lenta la noche, inmensamente larga,
río eterno que nunca llega al mar;
y es oscura y callada, y es amarga,
como si nada hubiera que soñar.

Me levanto. La cama es anarquía
de sábanas revueltas; en el techo
se despierta la luz, pálida y fría;
los espejos son buitres al acecho.

Salgo al balcón. La calle, despoblada,
y en quieta vigilancia las farolas.
¿Cuándo reventará la madrugada,
océano de luz en rompeolas?

Me asfixia esta quietud, me incapacita;
se han dormido las horas. ¿Dónde el ruido
de pies sobre el parqué, de voz que grita,
de violento clamor sobre el oído?

La soledad bloquea el aleteo
de los sentidos, y amordaza el alma;
lenta es la noche, y todo mi deseo
se estrella en esta insoportable calma.


Los Angeles, 15 de abril de 2006
(Indice)

   
1454 - En tren

Voy en el tren, mas nadie va conmigo,
cada uno a sus asuntos, a sus cosas;
vías y vidas paralelas, fosas
colectivas de amigo y enemigo.

Nadie me ve, de todo soy testigo,
o tal vez sus miradas son curiosas,
pero no penetrantes, mariposas
que abordan y se van, como el mendigo.

En una misma dirección, parece;
pero son cien distintas, y acontece
que nadie sabe adónde va o por qué.

Cada cual se ve célula a sí mismo
necesaria, vital, de un organismo,
pero eso es sólo y todo lo que ve.


Los Angeles, 15 de abril de 2006


   

Lluvia

La lluvia entona canciones
de bronce, cristal y arcilla,
cuando sus múltiples dedos
juegan a tecla y caricia.
Tan suaves en las campanas
del templo que apenas vibran;
tan mansas en las vidrieras
como el dedo en la mejilla;
tan dulces en los tejados
que parecieran sonrisas.

La lluvia me cubre el rostro
de arañazos sin heridas,
de largos surcos sin grano,
y de pinceladas tibias,
como lágrimas serenas
ignorantes de desdicha.

La lluvia deshoja pétalos
de nostalgia florecida.

Bajo la lluvia te quiero
con tu mirada de niña.


Los Angeles, 16 de abril de 2006
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1455 - Política

¿Has hallado en tu entorno algún gigante
capaz de aniquilarte con el dedo?
No te acobardes, lo domina el miedo,
por eso habla y actúa de arrogante.

Cuanto más fatuo o más gesticulante,
más débiles sus pies, más hueco el credo
en que apoya su mente; no habrá enredo
que no lleve su marca de ignorante.

Cuando la realidad no se acomoda
a sus propias ideas, tala o poda,
en lugar de adaptar su raciocinio.

Su verdad es materia maleable,
o te alías con él o eres culpable;
en tal pilar se asienta su dominio.


Los Angeles, 16 de abril de 2006
(Indice)

   

1456 - Ritual

Hundido en leyes hasta la cintura,
el hacer, el no hacer, lo permitido,
las fórmulas, el rito, lo prohibido…,
algo de juicio, tanto de basura.

Todo tan legislado…La cultura,
los límites del sexo, del vestido,
la palabra, los pasos, el oído,
la propia sensatez, y la locura.

Cansado estoy de tanta cortapisa,
de seriedad que apaga la sonrisa,
de sonrisa que encubre el gesto huraño.

Quiero vivir como si no estuviera
ceñido al mundo, casi en la frontera
de aislamiento y quietud del ermitaño.


Los Angeles, 16 de abril de 2006
(Indice)

   
1457 - San Antonio Abad

¿Por qué, en su pobre choza, sonreía
jovial el venerable anacoreta?
Su luenga barba blanca de profeta
en cascada de luces descendía.

Cerrada ya la noche, con su orgía
de falo y senos en procaz pirueta,
sólo queda una impúdica silueta
desvaneciéndose al entrar el día.

Y un cálido temblor, como si hubiera
escanciado en su copa de madera
el rojo vino de su juventud.

Era un recuerdo sólo. Bajo el manto
pacificó su cuerpo, y el encanto
de su visión plegóse a la virtud.


Los Angeles, 16 de abril de 2006

(Indice)

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

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La familia de Francisco te responderá agradecida.

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