Poesía del momento, Nº 122 c

Tercera de septiembre de 2006

 


Cada vez que te sueño, cada vez, toda vez,
suprimo la distancia, creándote a mi lado;
se me alberga en la mente la íntima insensatez
de que nunca has venido, que nunca te he soñado,

porque te he hecho tan mío que no has estado aparte,
eres casi yo misma, bajo mi piel te agitas;
por eso ni te añoro ni tengo que esperarte,
tú, mi sueño dorado, que en mis sueños habitas.

Brevería Nº 1215

 

 

Breverías

   
1556
Yo debo hablar de mí; ¿quién me conoce
tan bien como yo pueda conocerme?
Sólo tal vez quien me dialoga en roce,
y a través de mis ojos logre verme.

Los demás no ven más que una silueta,
fantasean los rasgos, no los saben;
desestimo esa imagen incompleta,
ya me desacrediten o me alaben.

1557
No me pidas que entienda
el alcance, el sentido de la vida;
ésta no es una senda,
bosque es cuya salida
es a la vez incierta y conocida.

No hay lógica en los sueños,
y es un sueño la vida, revoltijo
de blasones pequeños,
dolor y regocijo;
y mutabilidad, lo único fijo.

1558
La vida no es agenda, ni memoria,
no es línea recta, ni cronología,
es sólo una aventura exploratoria
sin más contexto que el presente día.

1559
No te daré una rosa,
delicadeza efímera, si bella;
no te daré una estrella,
inalcanzable opción, si luminosa;
un árbol te daré, por mí plantado,
duradero, asequible y arraigado.

1560
El alma a grito de clarín te llama,
el puente descendido, el fuerte abierto;
sobre el más alto torreón proclama
el heraldo un saludo, y una dama
deja el lecho de pétalos cubierto.

Extático entre sábanas te espero,
sedosa luz flotando en el ambiente,
y en el muro la sombra de un lancero,
centinela por ti; y yo el guerrero
que en lugar de luchar, sólo consiente.

(Indice)

 

Poemas

   
 
Ciudades

Las ciudades antiguas tienen alma,
y hablan desde las piedras
que los siglos tallaron;
lo hacen a gritos desde las almenas
Ávila, Carcasona, Rodas, Lucca,
en suspiros y púrpuras Venecia,
Granada en rumor de agua,
Salamanca en pregón de conferencias,
Sevilla en coplas, Burgos en espadas
y Santiago en ultreyas.
Por sus calles caminan
caballeros, cronistas y poetas,
si invisibles los más, tan verdaderos
como quienes generan ruido y huellas.
Brota un calor genuino
de cada monumento por sus grietas,
como si un sol de eterno mediodía
calcinara sus huesos. Cada puerta
cerrada no parece
bloquear el acceso; cada reja
de las ventanas no es dispositivo
de refugio o defensa;
más que beligerancia hacia lo extraño,
es la piel, la cubierta
que encierra el alma, que escaparse quiere
por plazas y callejas.

Pero New York, Los Ángeles, Chicago,
hierro y cemento, fría línea recta,
carecen de alma, mudas de palabra,
exhalan cifras, cuentan.
Rostros pálidos, chatos, sin relieves,
sin color, sin calor, sin transparencia.
Son la repetición, el aislamiento,
la fantasía muerta.

La piedra tiene luz de piel desnuda,
se deja moldear, suda nobleza,
y cuanto más los años la envejecen,
tanto mejor se expresa.

En las fachadas de cristal, ¿quién habla?
¿quién suspira? ¿quién tiembla?
Androides de metal, sin emociones,
plasma de oro fluyendo por sus venas,
vendiendo rosas de papel a amantes,
y a quien se atreve a meditar, la niebla.

Hombre soy de pasión y de conceptos
que prefiere vivir entre las piedras.



Los Angeles, 24 de septiembre de 2006
(Indice)

   

1557 - Habrá otro día

"Hoy como ayer, mañana como hoy,
y siempre igual;
un cielo gris, un horizonte eterno,
y andar, andar…"
(Rima LVI de Bécquer)

Soñar se puede sin estar dormido,
y morirse también sin quedar muerto;
tanto he soñado ya, siempre despierto,
tantas veces morí y he renacido.

Maltratado del tiempo, no vencido,
llevo la fantasía al descubierto,
sin autoprotección; voy tan abierto
como si nunca hubiera padecido.

Y soñaré otra vez, y diez mil veces,
y habré de cometer insensateces
que hagan palidecer las perpetradas.

Y moriré de nuevo en agonía;
pero amanecerá, y habrá otro día…
con los mismos trasteos y cornadas.



Los Angeles, 25 de septiembre de 2006
(Indice)

   
1558 - Mis manos

Miro mis manos y te veo en ellas,
o, desenvueltas, sobre ti las veo,
tú, superficie de agua en burbujeo,
que no sé si te irrumpo o me atropellas.

Las examino, me presentan huellas
de ti misma y evoco el escarceo,
percibiendo el aroma y el deseo
de horas tan carismáticas y bellas.

Tan yuxtapuesta a mí, tan adherida,
tiempo atrás, que has quedado entretejida
en la red de mis surcos dactilares.

Y al alzarlas al rostro, qué delicia
sentir que en cada dedo me acaricia
la esposa del Cantar de los Cantares.


Los Angeles, 25 de septiembre de 2006
(Indice)

   
1559 - Frustración

Entregado te ves al desespero,
brazo que cuanto emprende desbarata,
nudo que repetidamente se desata,
mensaje que no encuentra mensajero.

Sísifo al borde del despeñadero
cuando el hado su carga le arrebata,
mano de Tántalo, tan inmediata,
y entre los allegados, forastero.

Todo queda tan cerca y tan distante,
cuanto ansías perenne, es un instante,
cuanto quisieras momentaneo, eterno.

Tu afán concreto, mas tu pie impreciso,
siempre en busca de esquivo paraíso,
siempre abocando al borde del infierno.


Los Angeles, 26 de septiembre de 2006


   

1560 - Inspiración

En mis sueños absorbo cuanto el mundo
juzga pertenecerle, y lo hago mío;
por sus blandas imágenes me guío,
que en mí han cuajado hasta lo más profundo.

Las he robustecido, las inundo
de mis propias esencias, las vacío
de absurda insensatez, las atavío
del más puro color…, y las fecundo.

Quedan marcadas ya, son mi rebaño,
se multiplicarán, y su tamaño
crecerá en proporción a sus ideas.

No favorezco forma ni concepto,
un mestizaje de ambos sólo acepto
que se adueñe de ti cuando me leas.


Los Angeles, 26 de septiembre de 2006
(Indice)

   
Agua

El agua nació libre, como el aire; no quiero
recluirla en las formas fijas, rectangulares,
de pálidos estanques, que en las noches de enero
tiemblan de frío, atados a paisajes lunares.

No quiero emparedarla, ni quiero detenerla
tras los diques enormes que la ambición construye
silenciando su arrullo; sólo deseo verla
con su risa y su canto mientras danzando fluye.

Mi mano en el arroyo suscitaba cosquillas
en la traviesa ninfa con bordados de espuma;
y en un abrazo largo y ancho, las dos orillas
estrechaban sus flancos con suavidad de pluma.

Es el agua la virgen que hemos prostituído
por ganancia de un día, por placer cuestionable;
ya ni siquiera tiene fuerza para el gemido;
tal que si amordazada, la hemos prohibido que hable.

El mar no ha permitido doma ni cautiverio,
no han cedido sus márgenes a huestes invasoras;
las olas son las fuerzas armadas de su imperio,
que en pie de guerra avanzan, a veces destructoras.

El hombre es pusilánime, no aborda a los gigantes
que presentan batalla, sino que altivo encara
a los menos fornidos, arroyos susurrantes,
ríos adormecidos en su corriente clara.

Y el agua prisionera ni canta ya ni gime,
en sus cárceles mudas simplemente se queda;
cuanto aprendió en su marcha, lo olvida o lo reprime,
pero de vez en cuando sueña que canta y rueda.


Los Angeles, 27 de septiembre de 2006
(Indice)

   

Siete

Han sido siete, setecientos fueran,
siete golpes de suerte
tan imprevistos como concebidos,
siete largas esperas desde siempre,
siete apremiantes riesgos aceptados
tan mutua, ciega, decididamente;
siete encuentros blindados de silencio,
que tanto han sido y nunca suficientes.
Tantos años siluetas en la sombra,
como de tigres arrastrando el vientre,
tensando músculos, midiendo espacios,
dos asaltantes que el asalto pierden.
Y un día al fin se esfuman los temores,
se derrite la nieve,
se abren las rosas,
y su oro ofrecen a la hoz las mieses.
Un día se despierta la osadía,
la cordura se duerme,
rasga sus vestiduras el silencio,
y dos almas desnudas aparecen.
Espejos, besos, sábanas revueltas,
yemas, cerezas, césped,
confidencias, sondeos,
recovecos, relieves,
ángulos, círculos, cilindros, curvas…,
cantan las formas y a la vez se encienden.
En sigilo uno llega,
en descuido dos crecen,
y en sigilo de nuevo, quien primero
resuelto apareció, desaparece.

Decae la tarde, y en la noche se abre,
lenta, fría, la puerta de un paréntesis,
pero se cerrará, y un nuevo día
romperá sobre el campo, como siempre.
Y seguirá la cuenta,
dos, tres y cuatro, cinco, seis y siete.
Siete ocasiones, setecientas fueran,
y lo serán tal vez, e insuficientes.


Los Angeles, 28 de septiembre de 2006
(Indice)

   
1561 - De noche

Me acerco a ti, de noche, en esperanza
de verte respirar serenamente,
alzándosete el pecho, intermitente
bandeja de oro a que mi mano avanza.

La detengo un momento; se afianza
mi deseo de ti, mas se arrepiente;
vuelvo a alargarla, como quien consiente,
y se hunde una vez más la confianza.

Se entreabren tus párpados; me miras
como si me esperaras, y suspiras;
es casi, o casi no, la invitación.

Tiendes lenta la mano y me aproximas,
desciendo sobre ti, te reanimas,
y oye mi piel latir tu corazón.


Los Angeles, 28 de septiembre de 2006
(Indice)

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

Envía esta página a esas personas
tan especiales en tu vida...
Tu Nombre:
Tu Correo:
Su Nombre:
Su Correo:
Para múltiples envíos, presionar en

Mensaje que deseas enviarle:

Te invito a conocer toda mi producción:

 

 

Si el "banner" anterior no se abriera

Haz "click" en este Enlace

Copyright/Derechos de autor