Poesía del momento, Nº 138 b

Segunda de enero de 2008

          

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Los ojos que te vieron no te miran,
pero te ven. No importa si los cierro,
si les niego los párpados, si giran
hacia el jardín, o al sueño l0s destierro.

Es como si flotara en mis retinas
sólo tu imagen grácil, transparente;
superpuesta al ejido, a las colinas,
al flujo de los ríos, de la gente.

Brevería Nº 1718

 

 

 

Breverías

   
1786
He visto en ti la eternidad, mirando
desde la sombra densa de tus ojos;
en otros sólo pude ver manojos
de horas, semanas, meses, expirando.

Quizá esa eternidad se disminuya
en un tiempo futuro, ¿quién lo sabe?
Pero hoy es infinita. Ya no cabe
sino tu alma en la mía, que ahora es tuya.

1787
Al tocarte, un tumulto de palomas
invisibles se me alza desde el fondo
del alma, en agitado revoleo.

Me haces hablar en todos los idiomas
que aprendiera la piel, y correspondo
siendo en tus manos cítara de Orfeo.

1788
El cuchillo del tiempo me recorta
cada tallo brotado en tu promesa,
y al final sostendré una vara inerte.

Tal objeto sin vida, ¿qué me aporta?
Tal elemento mudo, ¿qué me expresa?
Sólo en tu esencia viva quiero verte.

1789
Era un clamor, una mujer entera,
que se hace oir, y se hace ver; un viento
que impulsa, envuelve, esparce y aglomera;
era delicia y a la vez tormento;
era fragilidad de cristalera
y fortaleza en cada sentimiento;
era voz sin censura ni querella;
y al conocerla, me quedé con ella.

1790
Aún me queman las manos de tocarte,
y me queman de no volver a hacerlo.
Qué ilógica es la vida, pues imparte
su vigor a quien no puede ejercerlo,
y a quien por la ocasión lo ejercería,
le niega músculo y galantería.

(Indice)

 

Poemas

   
 
1805 - Somnolencia

Exhaustos ya los ojos de fatiga,
enmarañan ensayos de mirada;
ciega la noche en ti, desangelada,
te apremia y, desbordándose, te hostiga.

Ambos rivalizamos en la intriga
de dominar tu mente en retirada;
yo la llamo a tus ojos, y la almohada
a descender los párpados te obliga.

Sigues mirando, pero ya sin verme;
ausente el alma, el cuerpo casi duerme;
estás, pero no estás, y yo te observo.

Y al fin queda tu espíritu apagado,
pero mi pensamiento enamorado
galopa por tu sueño, como un ciervo.



Los Angeles, 15 de enero de 2008
(Indice)

   

1806 - Huérfano de frutos

Hoy he dejado de ser hombre, siento
la náusea emocional de haberlo sido;
se avergüenza mi edad de haber dormido
años de incuria y aletargamiento.

Egocentrista fui, y en mi aislamiento
tapié la vista, endurecí el oído,
y amordacé el frenético alarido
delator de sistema fraudulento.

No puedo desandar lo que ya anduve,
ni abrogar actitudes que mantuve,
ni pretender ser roble a quien es hiedra.

Abdicaré los viejos atributos,
ornato estéril huérfano de frutos,
y en lugar de ser hombre, seré piedra.



Los Angeles, 15 de enero de 2008

(Indice)

   
1807 - Tu libertad, mujer

Estás llegando ya a camino abierto.
Antes, ojos y mente en el anillo,
precisaron tus pies de lazarillo,
ciega en tu día a cielo descubierto.

Hoy ves, no sólo miras; y el desierto
de los años somníferos, sin brillo,
fue torreón de adobe o de ladrillo,
tosca portada, beneficio incierto.

Ahora en mármol tu alcázar edificas
de acuerdo a tu trazado, y modificas
según tu voluntad, sin rendir cuentas.

Libre estás de grilletes y mordaza,
libre es tu voluntad, que opta o rechaza,
libre la mano para cuanto intentas.


Los Angeles, 16 de enero de 2008
(Indice)

   
1808 - Todo fluye

Cómo se aleja todo…Sopla el viento,
encrespado, en la espalda de las cosas,
les nacen alas y, tumultuosas,
huyen atropellándose. No intento

interceptarlas, ni en su seguimiento
acelerar la marcha; soledosas
han de quedar las manos que, amorosas,
lograron, tiempo atrás, acercamiento.

Hoy los relojes son prisa y distancia,
y yo inmovilidad e irrelevancia,
tras haber sido activa transcendencia.

Islote soy en fugitivo río,
y ya no sé si lo que llamo mío
se desliza también o fue apariencia.


Los Angeles, 16 de enero de 2008


   

1809 - Negritud

Hijo soy de la luz, mas me gobierna
el alma de la noche turbadora;
proyectaba una sombra, pero ahora
la sombra no me sigue, se ha hecho interna,

y me puebla, me agobia, me consterna;
ya no tiene silueta, descolora
cuanto llega a tocar, y me devora,
buitre de Prometeo en hambre eterna.

Han perdido mis ojos el paisaje,
como si, sepulcral, el oleaje
de negro mar me hubiera sumergido;

como si el único rumor que advierto
fuera ese golpe de campana, incierto,
que me amortaja en fúnebre tañido.


Los Angeles, 16 de enero de 2008
(Indice)

   
1810 - Río de vida

Veo tu mutación de instante a instante,
río de vida que jamás detiene
su inevitable dirección, que viene,
se queda y va, asentado y trashumante.

Siempre distinta, siempre semejante,
te conocí y al punto sobreviene
alguien que no eras tú, mas que deviene
otra tú, tan vivaz, tan fascinante.

Eres renovación y permanencia,
múltiple y una; cada diferencia
añade sin perder, y yo incorporo

todas tus formas a mi galería.
Las miro todas, y una sinfonía
revienta en miles de instrumentos de oro.


Los Angeles, 16 de enero de 2008
(Indice)

   

1811 - Tu huella

Vagabundo y al sol, por el sendero
que fue testigo de tu paso errante,
como tú, domicilio y caminante,
mochila al hombro, eterno viajero.

Tanta huella en la arcilla…¿Cómo espero
reconocer la tuya? Vacilante
mi pie intenta acoplarse a cada entrante
que endureció la escarcha de febrero,

pero no encuentra molde a la medida.
Y sigo paso a paso, vida a vida,
con la esperanza del descubrimiento.

Cuando encaje mi pie en tu propia huella,
percibiré en el brillo de una estrella
que al fin se ha presentado mi momento.


Los Angeles, 17 de enero de 2008
(Indice)

   
1812 - Un bosque para ti

Te acompañó el abeto, de ramaje
invariable, que no rejuvenece,
en un crepúsculo que se adormece
sin intentar caricia ni lenguaje.

Anoche planté un bosque en tu paisaje,
y su hueste de brazos se te ofrece;
sal al balcón; verás, cuando amanece,
al impulso del viento, su oleaje.

Se propone trepar, audaz marea
de verdes, pardos, rojos; balbucea
tu nombre entre las hojas, te ambiciona.

Sus fragancias dirige a tu ventana,
esperando que la abras, y se afana
por envolver tu cuerpo zona a zona


Los Angeles, 17 de enero de 2008
(Indice)

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