Poesía del momento, Nº 140 a

Primera de marzo de 2008

 

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Entra en el agua azul de la laguna,
que te envuelva la luz, te abrace el viento,
y en la desnuda piel baile la luna
con lúbrico y callado movimiento.

Y en círculos concéntricos las ondas
circunscriban y estrechen tu cintura,
y en su inquietud reflejen las redondas,
sensuales formas de tu arquitectura.

Brevería Nº 396

 

 

 

Breverías

   
1811
Duermen en calma suave mis panteras
bajo la piel ociosa de mis manos,
soñándote con garras extendidas.

Yo esperándote estoy. Y tú, ¿a qué esperas?
Poblado estoy de tactos artesanos
que no provocan, lamen las heridas.

1812
¿Qué se nos disipó? ¿Qué hemos perdido?
¿Cómo ha ocurrido el desmoronamiento
del alcázar que ayer edificamos?

¿Soñamos demasiado? ¿Es el olvido
sombra al acecho, o es el desaliento 
que nos traba los pies cuando avanzamos?

1813
Voy a cerrar la puerta. Se ha ido el día,
y no quiero que vuelva y me devore
su insensibilidad. La noche es mía;
su oscuridad me invita a que te añore,
y te pueble de formas, de alegría, 
mientras la luz me induce a que te llore. 
En la noche te me unes, te poseo
en todo tu esplendor, sin titubeo.

1814
Tal vez perdí la amante, quedándome la amiga.
Qué suerte, dirá alguno. Yo no digo qué suerte.
Soy el carro que avanza desprovisto de auriga,
corceles al galope, rondándole la muerte.

1815
El silencio se hacía más integral, más denso,
como si el campo, el bosque, y el cerro se murieran;
ya todo estaba dicho; queda un hombre indefenso
cuyos días perdidos ya no se recuperan.


(Indice)

Poemas

   
 
A la ventana

A la ventana, siempre a la ventana, 
ávido centinela que se niega
al oscuro reposo de la noche,
pero despierto su utopía sueña.
Ventana al interior, cuadro en el muro
de la memoria, en que revolotean
conceptos que se hicieron percepciones,
crecidas en apegos y querencias,
con raíces de impulsos y deseos,
y en heridas sangrientas
que el sollozo lavó, y degradó al rango
de primitivas, cíclicas ideas.
Todo archivado. Todo se repite,
sin más innovación que la careta.

Ve desfilar dispares caravanas
que tiempo atrás, cargadas de promesas,
bajo blanda envoltura deleitable, 
llegaron a su puerta;
tanteó indagador la mercancía,
y halló brillo, oropel y bagatelas,
y las dejó pasar, humo en el aire,
insustancial corteza.
Ve acercarse la forma peregrina
a la que un día abrió su residencia,
creyendo ser de claridad y aliento,
y descubriendo al fin sombra y pavesas.

Y abrió la otra ventana, hacia la calle,
en esperanza de que al fin vinieran
la luz, y la palabra, y el sonido
con su auténtico toque, gracia y fuerza.
Creyó haber avistado
lejana, conocida silueta,
una de esas imágines rotundas
que uno a veces encuentra,
y contempla a distancia, irresoluto,
como quien ve dorada carabela
en ruta hacia otro puerto,
incapaz de desvío…, pero espera.
Y contra todo augurio,
al fin, un día afortunado, llega.

Se cierra la ventana hacia el recuerdo, 
y desde el amplio marco de la nueva
se ve la realidad recién creada,
mundo virgen, sin brújulas, sin huellas.

Uno parece renacer. Risueño
se hace el albor, festiva la tiniebla,
y la edad avanzada cobra pulso
de sabia adolescencia,
con el temor, temblando entre los dedos,
de una vez más perdernos en la niebla.
En la niebla los bultos son iguales,
se tambalea el pie, la vista es ciega,
y acoplamos vivencias del presente 
a antiguas experiencias;
y lo que es singular, inconfundible,
como copia servil se manifiesta.

Original te quiero, tan distinta
que a nadie te parezcas;
que no encajen en moldes obsoletos
ningunas de tus piezas;
ni me fuerce el fantasma del pasado,
con su mezquina, compulsiva mueca, 
a encajarte en perfil ya sin latidos, 
o entreabrirte decrépitos esquemas.
No me hagas recordar sombras malditas,
camina en lealtad y transparencia.



Los Angeles, 2 de marzo de 2008
(Indice)

   

Me dueles

Me dueles en el alma, los huesos y la vida,
como daga sangrante, con desesperación, 
eres acoplamiento, y estás a mí adherida,
te llevo como un clavo de mi crucifixión.

Tal vez te has preguntado, tal vez no lo hayas hecho,
si esta sonrisa mía nació ayer o es de ahora;
la de ayer germinaba de un amor satisfecho,
la de hoy es un plañido que de este modo aflora.

Uno sabe de siempre que nada permanece,
que lo que hoy es eterno mañana ha de morir;
lo que parece nuestro nunca nos pertenece,
y si lo fue algún día, un día habrá de huir.

Pero el saberlo apenas presupone ventaja,
pues no por esperado se aminora el dolor;
ay, como el alma toda tiembla y se requebraja,
y tú ni te apercibes de grietas ni temblor.


Los Angeles, 3 de marzo de 2008

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1833 - La luz que fue

Me vio caído; sí, la que me amaba,
y no me dio la mano. Desolado,
la vi pasar, mirando hacia otro lado;
en mi interior, la fe se desangraba.

Saber que todo cuanto empieza, acaba,
no lo hace menos malaventurado;
ay, del bisoño amante confiado,
ay, del hábil, también, que no dudaba.

A veces se fluctúa, se recela,
pero en vez de movernos con cautela,
barremos la inquietud bajo la alfombra.

Y al fin la dura realidad devasta 
la utopía que alzamos, y desgasta
la luz que fue, legándonos la sombra.


Los Angeles,
4 de marzo de 2008

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1834 - Si...

Quisiera no entender lo que me llega
como hojas perturbadas por el viento:
Retazos de fatiga, desaliento,
y deserción. Si el alma fuera ciega…

Si el peso de la alforja que doblega
mis hombros como saco de cemento
pudiera ser, aunque por un momento,
el tributo de amor que se me entrega.

Si no lograra ver lo que me daña,
el gesto ambiguo, la intención que engaña, 
la inquebrantable, muerta ya, promesa.

Si pudiera saber que quien se llama
mi amante lo hace así porque me ama,
y que es a mí a quien besa cuando besa…


Los Angeles, 5 de marzo de 2008

   

1835 - Esas calles

Me pregunto: Las calles que transitas,
cartera en mano, en trámites de empresa, 
por las que un mundo extraño se atraviesa,
con el que tantas horas cohabitas; 

esas calles, ya ingenuas, ya malditas, 
que llamas tuyas, porque se regresa
siempre a lo poseído, y es en esa
posesión que tus sueños ejercitas;

¿son tuyas esas calles que caminas,
o tú les perteneces, y te obstinas
en pensar que eres dueña y en control?

Son tan pocas las cosas que sabemos, 
tan poco el poderío que tenemos…,
somos luciérnagas de cara al sol.



Los Angeles, 5 de marzo de 2008

 

(Indice)

   
1836 - Mi silencio

Qué silencio éste mío; me sofoca,
nubarrón dilatándose en el pecho, 
avizor cancerbero que al acecho
queda de las palabras en mi boca.

Me niega la expresión; me descoloca
las ideas e infringe mi derecho
a aventar el espíritu. Qué estrecho
me queda este ámbito entre espada y roca.

Si evadiera estos vínculos, si hablara, 
quizá esta reclusión se disipara,
adquiriendo blasón de libertad.

Pero ¿cómo saber si tu lenguaje
me hablará en deferencia y maquillaje, 
o dirá lo que sientes de verdad?



Los Angeles,
6 de marzo de 2008

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1837 - Se me hunde el suelo

Ay del amor que pierde iniciativa,
del amante que vive de respuestas, 
del calendario que perdió las fiestas
y sólo días de labor cultiva.

Cada fecha contigo fue festiva 
gala de amor en las bullentes crestas
de las olas del tiempo, pero hoy éstas
se han desinflado en playa inexpresiva.

Tu llama azul parece que se apaga,
tú, que abordabas, y hoy vas a la zaga
con ese 'yo también' de tibio acento.

Cómo se me hunde el suelo paso a paso,
mi cúpula tan firme, y en tu caso
tan cuarteados muros y cimiento.



Los Angeles, 6 de marzo de 2008

(Indice)

   
1838 - Otra vez

Me derrumbas ideas que erigiera 
a golpes de inocencia y esperanza;
yo, mente escéptica, que se afianza
en cruda realidad que nunca espera.

Porque sueños, ya fueran de madera,
de hierro, de oro, en veleidad o a ultranza, 
tuve y perdí; y arrinconé mi lanza, 
colgué mi escudo, arriando mi bandera.

Mas se fundió a tu arribo mi blindaje,
regenerando el juvenil paisaje
que agostaran recelo y apatía.

Y hoy mi mundo otra vez se tambalea.
¿Será que ya no existe Dulcinea,
y de nuevo tendré el alma vacía?



Los Angeles, 6 de marzo de 2008

(Indice)

 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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