| Poesía
del momento, Nº 143 c |
Tercera
de junio de 2008 |







- He llegado al confín de la fatiga
y no recuerdo cómo se descansa;
tal vez con abandono lo consiga,
como hoja verde sobre el agua mansa.
Pero quizá me arrastre la corriente
turbando su revuelo mi sosiego;
dormiré los sentidos y la mente,
y la luz dormirá, dormirá el fuego.
Brevería Nº 547
|





Breverías
-
1886
-
Me llamas hoy y me verás mañana,
y no habrá soledad al tercer día;
si cada mano en la otra piel se afana,
labrando delicada orfebrería;
si caminan en larga caravana,
ambas ritmo y el mundo algarabía;
si voz, y ojos, y manos nos abrazan,
¿qué nos importa si otros nos rechazan?
1887
Ya no creo en las sombras de la tarde
como preludio a glorias de la noche;
ni creo en el derroche
de luz temprana que en los ojos arde.
Hoy creo en el momento,
que llega impetuoso, inesperado;
y también creo en el puñal clavado
que nos deja con vida y sin aliento.
-
1888
Voy a arrancarte ese perfil que llevas,
y forjando un troquel, multiplicarte;
haré de ti un enjambre, todas nuevas,
y así, cuando decidas alejarte,
diciendo, o sin decir, que me relevas,
yo, a tu pesar, insistiré en amarte,
pues no todas se irán; quedará alguna
que no halle mi querencia inoportuna.
-
1889
Hay un rumor que se repite tanto…
Me dice que al amor sigue el olvido,
como la risa desemboca en llanto,
como la lejanía en el descuido.
Vences en dos, en una te adelanto,
tú al sol y en paz, yo en sombra y en gemido.
Experta en abandono y negligencia,
enséñame a extirpar tanta dolencia.
-
1890
Llegan ojos de añil y me confortan,
llegan cálidos labios y me besan,
llegan blandas palabras y me exhortan,
llegan sedosas manos y me apresan.
Y entre todas las cosas que me importan,
ya no estás tú, tus cosas no regresan.
Al alcanzar mi nueva encrucijada
reafirmo el pie, y enfoco la mirada.
-
(Indice)
|
|
|



Poemas
-
1883 - Llamas mi nombre
Me llamas por mi nombre, me despiertas,
tal vez me resucitas. No sabría
decir si era de barro, si dormía,
o si era sombra de canciones muertas.
Me habitaba el silencio en las desiertas
angosturas del alma, donde ardía
tenue llama, velada, casi fría,
recinto sin ventanas y sin puertas.
La mano que juzgué de gentileza,
se cubrió de repente de aspereza,
y entre mis muros me dejó encerrado.
Pero tu voz, súbito ariete, estalla
cuarteando baluartes y muralla;
llamas mi nombre, quedo rescatado.
Los Angeles, 16 de junio de 2008
- (Indice)
|
|
|




1884 - Recuerdos
Cuando se pierden los recuerdos, todo
cuanto nos dio la vida se evapora,
cual si una ráfaga aniquiladora
sumergiera perfiles en el lodo.
Nos hacemos llanura en cierto modo,
sin relieve o silueta. Cada hora
es neutral, ni se ríe ni se llora,
nuestro nombre no es nombre, es un apodo.
Miramos, pero no reconocemos,
y las vivencias nuevas que tenemos
huérfanas son de padre, sin memoria.
Será trivial lo que el cerebro olvida,
mas el alma que sangra por la herida,
si cicatriza, perderá su gloria.
Los Angeles, 16 de junio de 2008

- (Indice)
|
|
|




1885 - Confluencia
Ella le vio al pasar, como se mira
el libro ya leído, o el paisaje
por el que un día fuimos de viaje,
algo que estimuló, mas ya no inspira.
Él la observó en profundidad, sin ira,
como quien no ha abdicado su bagaje
de afectos, pero ve en el andamiaje
del pasado artificio de mentira.
Y así dos rostros en la turba hundidos
se cruzan como dos desconocidos,
en ausencia de gestos y reproches,
negándose a sí mismos la ventura
de seguir evocando la locura
que ambos elaboraron tantas noches.
Los Angeles, 16
de
junio de 2008

- (Indice)
|
|
|









1888 - Bek
Ah, la mirada tranquilizadora,
clara y directa de mi perro, atento
sólo a mi gesto, en sumisión, contento
de yacer a mis pies, hora tras hora.
Feliz presento, cuando se incorpora,
mi muslo a su cabeza; en tal momento
me revelan sus ojos crecimiento
de animal en amigo, que me implora
suave palabra, prolongado roce;
ambos, tacto y sonido, reconoce
como idénticas formas de cariño.
No hay misterios al fondo, sólo afecto,
diafanidad, euforia, y me connecto
con él como lo haría con un niño.
Los Angeles,
18
de
junio de 2008

- (Indice)
|
|
|




1889 - Una voz, otras voces
No me puedes oir. Si en noche muda
te hablo en voz baja, o en ruidoso día,
si no tu oído, tu alma escucharía;
mi palabra, aun callada, te saluda.
Clamorosa palabra, nunca ruda,
sólo por ti vibrando en lejanía,
brisa y estruendo, gozo y agonía,
que a tu cintura, ajena a ti, se anuda.
Pero no la percibes, desatenta.
Si es la de siempre, ya no representa
lo que hoy, inquieta, de la vida exiges.
Otras voces erráticas te llegan;
tal vez lo que te dicen o te entregan
no es tan halagador, pero transiges.
Los Angeles, 18 de junio de 2008
- (Indice)
|
|
|






|