Poesía del momento, Nº 161 c

Tercera de diciembre de 2009

 

                 

                         

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No te daré una rosa,
delicadeza efímera, si bella;
no te daré una estrella,
inalcanzable opción, si luminosa;
un árbol te daré, por mí plantado,
duradero, asequible y arraigado.


Brevería Nº 1559    

 

Breverías

   
2206
Tanto lamento, tanta interrogante
me llegan desde el centro del fracaso,
que no quiero escuchar, peso agobiante
cargando mis oídos paso a paso.
Mi vino de solera estimulante
ya es jugo amargo desbordando el vaso.
Procuro ensordecer a tanta queja,
mas no me deja el alma, no me deja.

2207
Se me revuelve el mar, la tierra, el cielo,
tornando al caos precreacionista;
he perdido la historia, y me congelo
en un cosmos vacío, fatalista.

No sé cómo iniciar el prototipo
del orden nuevo para programarlo;
me dejaron sin nada, y no anticipo
divina voz para otra vez crearlo.

Tal vez si me levanto de mí mismo
disminuya mi propio cataclismo.

2208
Atardece; y el sol entra en la tierra;
qué amplio lecho de amor para ellos dos.
Apunta el alba en lo alto de la sierra.
Malhumorado se levanta el dios.

2209
En espiral de impulsos silenciosos
te amaría esta noche, y la siguiente;
y en secuencia de besos temblorosos,
y en arabescos de humo, y en la fuente
del patio que te canta en rumorosos
surtidores de abrazo transparente.
En modos que aún no ve mi fantasía
te amaría, mi amada, te amaría.

2210
No basta sacudirse los zapatos
para adentrarse en mí. Debes, amiga,
desnudarte a la puerta.

Sólo espíritus libres, o insensatos,
tienen acceso; a nadie se le obliga.
Y aquél que sabe lo que quiere, acierta.

Transparencia es la clave,
propósito voraz, contacto suave.


(Indice)

Poemas

   
 
2285 - Felicidad

Ah, la felicidad, procaz ramera
danzando alrededor, en contoneo
de caderas y senos, su flirteo
promesa azul tornándose quimera.

Se ofrece en vendaval, en torrentera,
con atavío de inmortal trofeo,
mas siempre en marcha, errático trineo
del que ni rastro queda en primavera.

Su placer es efímero; si activa
la más arrebatada expectativa,
con igual diligencia la rescinde.

Va la felicidad siempre de paso,
y oscilando del éxito al fracaso,
mas vuelve a veces a quien no se rinde.

Los Angeles, 11 de diciembre de 2009

(Indice)

   
 
2286 - Bella y distante

Era hermosa y distante, era el navío
que, aun amarrado al muelle, permanece
proa enfilando el mar, y se estremece
frente a su rumoroso desafío.

Desnuda estatua inmóvil, como río
fluyendo en vertical, que empalidece
todo a su alrededor, cuando enaltece
sus líneas el cincel en mármol frío.

Venus de Milo al fondo del abrazo,
yerta y glacial, enfático rechazo,
concepto abstracto, no vigor concreto.

Y así quedó, en su pedestal de diosa,
fantaseando Olimpos, tan hermosa,
inasequible, marginal objeto.

Los Angeles, 11 de diciembre de 2009

(Indice)

   
 
Amor y muerte

Es el amor hermano de la muerte,
como ella tan incierta;
viene sin anunciarse, y nos subvierte
la propia realidad. Nos desconcierta
cada uno en su llegada,
tan temporal aquél, tan inestable,
aun negándolo el alma enamorada;
y ella tan terminante, inapelable,
su golpe de guadaña tan certero
como ambigua la flecha del arquero.

Muerte y amor, sin ley de calendario,
paralizan el tiempo; aunque uno sólo
de forma temporal, su itinerario
se rige por el mismo protocolo.
Si el uno es sueño sin dormir, y abrazo
juzgado, por error, indestructible,
sueño dormido es ella, en un regazo
de sombra irreversible.
No es más la vida que una muerte en marcha,
y es el amor crepúsculo en progreso,
la noche aproximándose, la escarcha
cuajando en el cristal de cada beso.

No temo la arribada de la muerte,
temo el adiós al barco de la vida,
ni me acongoja tanto tu partida
como el vacío que vendrá al perderte.


Los Angeles, 13 de diciembre de 2009

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2287 - A pesar tuyo

Sigo viéndote en mí, bajorrelieve
esculpido en el más sensible muro
de este alma que albergó cuanto de puro,
de sombra y luz, y de sensual te mueve.

Ascendiste a mi mente, que se atreve
a pensarte en ausencia, y me saturo
de tu aire una vez más, mientras procuro
que a diario tu imagen se renueve.

Si estás en mí no es mera subsistencia,
ni parte de perfecta coexistencia,
eres afinidad compenetrada.

Aunque ya no lo sabes, ni te importa.
Pero la vida es demasiado corta
para apagar la vieja llamarada.


Los Angeles, 13 de diciembre de 2009

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2288 - Silencio por respuesta

Palabra soy perdida en cierto oído
que se augura de tímpano quebrado;
nace, vuela, y se posa, mas blindado
se halla el umbral, o el recital prohibido.

Mi verso, ineficaz o enmudecido,
es mar muriendo en el acantilado,
o grito de ansiedad que, rechazado,
se me devuelve en eco dolorido.

Hable, prorrumpa, desvaríe o cante,
naufraga mi palabra, navegante
por aguas ayer mías, hoy ajenas.

Quien habla al que no escucha, no dialoga,
se dirige a un fantasma y le interroga,
mas la respuesta fluye por sus venas.


Los Angeles, 14 de diciembre de 2009

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2289 - Eterna juventud

Vienes con luz de aurora, transparente,
y puedo verte el alma y cada idea;
ignoro qué objetivo te espolea,
pero avanzas a ritmo convincente.

La túnica de piel adolescente
que te arropa en firmeza, no flamea;
adherida a tus formas, serpentea,
toda tú ondulación, brasa, corriente.

Verde campo cuajado de rocío,
desnudo al sol, no sé de otro atavío
que la piel temblorosa y anhelante.

Desnuda tú, desnudo yo, perfiles
en perfecto engranaje, juveniles,
nunca la edad factor determinante.


Los Angeles, 14 de diciembre de 2009

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2290 - Mi nave dorada

Carga sobre mis ojos la fatiga
de esperar carabela que no llega;
frente al mar, cuya luz azul me ciega,
bajo el sol estival que me fustiga.

Cada hora que rueda es mi enemiga;
indiferente a mi ansiedad, me niega
la visión de ese barco que navega
lejanos horizontes, y me obliga

a una prórroga más en esta espera
que de mi desaliento se apodera,
contemplando distancia tan vacía.

Ah, mi nave dorada, de alta vela,
por quien en permanente centinela
persevero en la roca día a día.


Los Angeles, 15 de diciembre de 2009

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2291 - Perenne lucha

Mano que nunca rozará tu seno
ni ascenderá tu muslo tembloroso;
ligero pie negándose reposo,
incapaz de adentrarse en tu terreno;

lengua vedada de soltar el freno
de su elocuente verso voluptuoso;
húmedo labio impúdico, carnoso,
de beso amedrentado, sin estreno;

ojo que mira, mas no ve; que sueña,
pero sin despertarse; que diseña
quimeras que jamás podrá alcanzar;

y oído que no te oye, aunque te escucha.
Esa es mi extenuación, perenne lucha
que me desgasta el alma sin triunfar.


Los Angeles, 16 de diciembre de 2009

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