Poesía del momento, Nº 168 a

Año 14

Primera de julio de 2010

Poemas de amor,

de soledad, de esperanza

               

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¿Dónde están los trofeos, las victorias,
a través de la edad acumulados?
Exiguos rastros de pasadas glorias,
chatarras afectivas, a ambos lados
del sendero otoñal de las memorias,
árboles secos ya, desarraigados.
Corta las rosas de hoy, y los claveles,
que también reverdecen los laureles.


Brevería Nº 2105

 

Breverías

   
2306
Deja pasar los días; no regreses
a lo que sucedió o pudo haber sido.
El ayer está muerto, y los reveses
deben dormir bajo edredón de olvido.
Al extender los brazos, cuando beses
a quien venga después, sea el rugido
de la fiera en ti aún viva lo que advierta,
y no la sombra de una sombra incierta.

 
2307
He visitado arúspices y brujas,
cuyas prácticas siempre desprecié
como aire, argucias, cháchara o burbujas
indignas de un adarme de mi fe.

Y a todos ellos les pedí un conjuro
que antes de hoy conceptuara incoherencia:
Que no tengas presente ni futuro
que excluya nuestra mutua dependencia.

2308
No te obstines en el resentimiento,
que no ha devolverte lo perdido.
Quien vive en el rencor, ha guarecido
huésped abjecto en el alojamiento
de su mente, que no le paga renta,
y sin cesar le amarga y atormenta.

2309
Ella fue la mujer que conocía
la canción que mi propia alma gestara,
que yo incesantemente repetía
dentro de mí, tan juvenil, tan clara.
Y luego, en la fatídica agonía
de la memoria que me desampara,
ella la entona para mí, al oído,
mientras pretendo yo quedar dormido.

2310
Son blandos mis recuerdos. Los cubiertos
de aristas, sangre, clavos o asperezas,
permanecen dormidos, si no muertos,
dentro de sus recónditas cortezas.

En aquéllos me abismo o los afloro
en horas solitarias, cuando crece
la orfandad del espíritu, y el coro
de amargas plañideras aparece.


(Indice)

Poemas

   
2405 - Los momentos

He olvidado los años, los lugares,
y ya sólo recuerdo los momentos;
no todo el recital, mas los fragmentos,
analógicos fueran o dispares;

no todo el tren de rostros familiares,
sino esas ventanillas a que atentos
volvíamos la vista, tan hambrientos
de belleza, de luz, de pleamares.

Eternas o fugaces situaciones,
instantes siempre, puros, ilusiones,
aunque perecederas, permanentes.

He desechado al fin cuanto interfiera
con esta realidad, o esta quimera,
que hace esas menudencias trascendentes.

Los Angeles, 3 de julio de 2010

(Indice)

   
2406 - Por si acaso

Alquimista, expatriado, peregrino,
en impremeditado movimiento,
al impulso del ala del momento,
impávido a criterio o desatino.

Así es mi caminar. No determino
hora o lugar, proyecto o reglamento;
tengo alma desligada, como el viento,
sin ruta a recorrer, y sin destino.

A nadie dejo atrás, y a nadie llevo,
aunque me apropio siempre de algo nuevo
de cada cual, y a cada cual traspaso

un tanto de mí mismo al alejarme.
Es un modo informal de desterrarme
sin renunciar al mundo, por si acaso.

Los Angeles, 4 de julio de 2010

(Indice)

   
2407 - Nunca el amor

Nunca el amor se morirá de viejo;
de viejo morirá el enamorado,
mas no a causa de haberse desangrado,
o haber desatendido tal consejo.

Nos da el amor sus horas de festejo,
momentos de aflicción, sol y nublado,
y un día al fin desplómase el tinglado,
huye su imagen, quiébrase el espejo;

y en tantas piezas, con su rostro ausente,
se reproduce el nuestro, deprimente,
la vida fragmentada, en agonía.

Mas sin morir, aunque el amor ha muerto;
dejándonos, de su íntimo concierto,
sólo ecos de lejana melodía.

Los Angeles, 5 de julio de 2010

(Indice)

   
2408 - De ella aprendí

De ella aprendí el amor, y cuanto entraña
de rendición, sensualidad, entrega;
y el arte de obtener, que nunca ruega,
pues el ruego no roza, sino araña.

Y me enseñó a sentir, sin la cizaña
del temor o la duda, con la ciega
fe de los mártires, que no repliega
pisada o provisión, y que no engaña.

Me demostró la conexión que existe
entre el amor y el sexo, que no insiste,
porque nace de su espontaneidad.

Pero no me indicó de qué manera
resucitar un alma que se muera
después de haber amado de verdad.

Los Angeles, 5 de julio de 2010

(Indice)

   
2409 - Rastro de ti

Aún llevo en mí las huellas dactilares
de tus dedos, resueltos viajeros,
indagando barrancas y senderos
en zonas desde entonces familiares.

Jueguen otros a rutas estelares,
quehacer mental; a ardid de caballeros
en gestas imposibles; a tinteros
donde traman sus coplas los juglares.

Mi mundo es más auténtico y tangible,
cruza de lo sensual a lo sensible,
entre provocativo y soñador.

Hay una zona en mí que ha preservado
ese rastro de ti, ya derivado
en parte mía propia, por amor.

Los Angeles, 5 de julio de 2010

(Indice)

   
Tal como soy

Cuando te amé, (y te amo todavía),
alcé una torre que envidiaran reyes.
No la fundé en cimientos de promesas,
mampostería poco consistente;
ni la erigí en palabras, que se tornan
arenas movedizas, o juguetes
movidos a capricho,
ejercicio banal de vida breve.
La edifiqué sobre la firme base
de lo que soy, en corazón y mente,
a la luz, sin ardides,
sin asenso de expertos, sin papeles.
Desde ella te miraba. No sólo eso,
en ella me veías. No se puede
desvariar sobre un bloque de granito;
es lo que es, terso, estable, sin repliegue.
No sé si hubieras preferido adornos,
fachadas repujadas, ajimeces,
puertas claveteadas,
artesonados, fuentes.
Eso fuera venderte una apariencia,
muy bella, sí, pero que no mantiene
la personalidad del fabricante,
la brasa de su espíritu, su temple.
‘Los árboles no dejan ver el bosque’,
y el orden de las cosas se subvierte.
Torre soy, levantada a mi medida,
índice al cielo, como los cipreses.

Los Angeles, 6 de julio de 2010

(Indice)

   
2410 - Amor es movimiento

Ah, los amores a primera vista,
qué efímeros o inciertos, si atractivos.
Irrumpen en ciclón, pero elusivos
en tenue brisa agotan su conquista.

Sé más bien como el agua, que persista
tu corriente de avances progresivos,
penetrantes; sé puntos suspensivos,
que logren sugerir, sin que se insista.

La suavidad es arma que supera
la metralla del ímpetu; es hoguera
nacida en lentitud, no en explosión.

Más que por instantáneo nacimiento,
el amor se elabora en movimiento,
y a él abocamos por adaptación.

Los Angeles, 8 de julio de 2010

(Indice)

   
2411 - Ciego sordomudo

Mi condición de ciego sordomudo
acentúa la ráfaga lejana
que viene de tu imagen y engalana
en volutas sensuales mi desnudo.

Y aunque hablarte no puedo, te saludo
desde el fondo del alma, y aunque es vana
mi avidez de escucharte, la mañana
me trae palabras que tu voz no pudo.

Y aun sin poderte contemplar, te veo
dentro de mí, y en manso galanteo
me adjudico tus formas complacientes.

No estás, mas te percibo y eres mía.
Tan real…, aunque sin anatomía.
Asintiendo los dos, ambos yacentes.

Los Angeles, 8 de julio de 2010

(Indice)

 




 

Último poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

El correo frankalva@earthlink.net

está cerrado. Por favor dirigirse a:

franciscoalvarezhidalgo@gmail.com

La familia de Francisco te responderá agradecida.

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