Siempre me he referido al conjunto de mis poemas como un "Diario sentimental". No porque recojan exclusivamente aspectos autobiográficos sino porque expresan sentimientos, no necesariamente acciones, de determinados momentos de mi vida. Y por eso siempre me he negado a corregir, alterar o pulir mis poemas. Son una expresión de un momento concreto y como tal se quedan. Uno no edita su propio diario, porque le restaría frescura y autenticidad.

Internet ha tenido un influjo considerable en mi creación. Es un fenómeno relativamente reciente, pero que ha alterado las vidas de millones de personas, para bien o para mal.

Pero las avenidas de comunicación que se nos han abierto en los últimos años han sido utilizadas por infinidad de personas para expresarse más libremente y amar más libremente también.

Mis sentimientos no tienen nada de especial, son los mismos sentimientos que cada uno percibe en su interior en unas ocasiones o en otras. De ahí que tantos miles de lectores se identifiquen con lo que escribo. Porque todos atravesamos por circunstancias muy similares, aunque no todos lo gritan a pleno pulmón.

También bajo mis versos fluye una corriente de erotismo, siempre franca, pero nunca cruda. ¿Qué sería del amor sin la sensualidad? Terminaría apagándose como el fuego sin combustible. "El amor, decía Balzac, es la poesía de los sentidos". Y con frecuencia mis versos reflejan la sensualidad del amor.

En cuanto a la técnica poética, es demasiado obvia mi tendencia a las formas clásicas de ritmo y rima. Y a la claridad y fluidez de expresión. Mis poemas son para ser leídos en voz alta, acentuando su musicalidad. Machado definía la poesía como "pensar alto, sentir hondo y hablar claro".Yo adopté esa frase como lema y espero haberme atenido a ella.

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