La jura de Sata Agueda pintura
de Marcos Giráldez de Acosta


 
 
Alfonso VI (1040-1109), rey de León (1069-1109) y de Castilla (1072-1109). Hijo de Fernando I el Magno, rey de Castilla y de León (1035-1065). En 1065 recibió la Corona de León por voluntad de su padre. Los primeros años de su reinado se caracterizaron por las luchas fratricidas que se desencadenaron tras la desaparición de la reina Sancha (1067). La muerte de su hermano Sancho II de Castilla (1065-1072), que se había hecho con la Corona leonesa, le permitió recuperar su trono y reclamar para sí el de Castilla. En este momento se sitúa la jura exculpatoria de su posible participación en la muerte de Sancho, que le tomó El Cid a Alfonso en la iglesia de Santa Gadea de Burgos. Para evitar una nueva lucha fratricida encarceló a su hermano García, privándole de su reino de Galicia. A partir de este momento se dedicó a engrandecer sus territorios, fundamentalmente a costa de los musulmanes, combinando la presión militar y la extorsión económica. El 25 de mayo de 1085, y después de un largo asedio, conquistó Toledo. Este triunfo significó la incorporación a su reino de la tierra situada entre el sistema Central y el Tajo. Tras esta victoria, el monarca se tituló emperador de las dos religiones. Los reyes taifas, que se vieron acorralados por la presión castellana, decidieron pedir ayuda a los almorávides. El emir Yusuf ibn Tasfin consiguió vencer a Alfonso VI en Sagrajas, cerca de Badajoz (1086). El monarca castellano-leonés volvería a ser derrotado en Uclés (1108) donde además morirá Sancho, su único hijo varón. La Corona terminaría por ello en manos de la infanta doña Urraca.
En el terreno cultural Alfonso VI fomentó la seguridad del camino de Santiago e impulsó la introducción de la reforma cluniacense en los monasterios castellano-leoneses. El monarca sustituyó la liturgia mozárabe o toledana por la romana.