Duermes como las islas, apacible, flotante
sobre un mar todo tuyo, que a la vez te posee;
duermes como la amante
que, abrazada al amado, no quiere que alboree;
duermes como si el sueño fuera un valle infinito
por el que no te cansas, feliz, de caminar;
duermes como si el mundo fuera un lugar maldito;
duermes como si nunca quisieras despertar.
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