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La 'golden
retriever' de
Francisco
Álvarez Hidalgo





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- Lealtad
-
- “Cuanto
más conozco a la gente, más quiero a mi perro”. (Anónimo)
-
- Mi perro tiene corazón humano,
- leal, ardiente, generoso, atento;
- Y en su mirar oscuro y somnoliento
- flotan estrellas de fulgor
lejano.
-
- Veo su lengua acariciar mi mano
- con afecto y con agradecimiento;
- no me mostró jamás
resentimiento,
- y más que un fiel amigo, es un
hermano.
-
- Me ve por lo que soy, no lo que
tengo;
- lo que le ofrezco acepta, no lo
exige;
- y si le dejo solo no se ofende.
-
- Eufórico saluda cuando vengo;
- más por amor que por favor se
rige,
- y ni olvida, ni juzga, ni
pretende.
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- "Gipsy"
fue el primer perro, bueno, en realidad, perra, a quien
- de verdad
he podido llamar mía.
- La
adquirí en 1984, poco después de haber comprado la casa
- en que
aún resido.
- Tenía
tres meses y era una verdadera delicia. Siempre lo fue.
- Un
carácter dulce, suave, juguetón. Nunca se la vió un gesto
- airado.
- Tan
pronto como llegó a casa empecé con una serie de trabajos
- de
carpintería, mi afición en aquellos tiempos, y me propuse construir
- la casa
más sofisticada que ningún perro haya podido tener.
- Claro que
el papel de las paredes interiores, con motivos geográficos,
- no duró
mucho, y la puerta, con un muelle que siempre la mantenía
- cerrada,
fue sistemáticamente mordida, supongo que en momentos
- de
aburrimiento, hasta perder una buena parte.
- De todos
modos, la casa subsiste después
- de haber
sido utilizada por cuatro generaciones de perros:
- Gipsy, Argos,
Lady, y
Ginger. (Ginger es la perra de Andrew, mi hijo,
- que ha
estado con nosotros desde Septiembre 2002 a julio 2003).
-
- A Gipsy
le encantaba ir de camping con la familia. Bueno, le
- encantaba
todo, y siempre tuvo un cariño muy especial por toda
- clase de
animales, particularmente los gatos, de los que hubo en casa dos
- durante
una buena parte de su vida. Todavía nos acompañan, 'Frisky'
y 'Logan'.
- Ella les
adoptó como si fueran sus hijos.
- Aún los
pájaros venían a aprovecharse de su comida, y ella les contemplaba
- como si
tuvieran su derecho a ello. Para evitarlo tuve que construir una caja
- donde
poner el plato de la comida, con un resorte en la tapa, que se abría
- sólo
cuando Gipsy se acercaba y ponía su peso en una plataforma.
- Fueron
años en que me refugié tanto en ella, como en Argos,
que llegó al
- año
siguiente, y que me hicieron llenar las horas libres.
- Tuvo
muchos problemas con sus oídos, y buena prueba de ello son
- las
facturas del veterinario.
-
- En 1995
se nos fue con bastante rapidez, debido a una forma de cáncer
- que se
extendió muy rápidamente por su cuerpo.
- Fue un
golpe muy duro, porque había llegado a ser desde el principio
- un
miembro más de la familia. Pero todos estuvimos a su lado cuando
- fue
necesario darle la inyección final para evitar que sufriera más.
-
- 'Argos'
se quedó sin compañera, aunque él también quiere mucho a los
- gatos,
pero no es lo mismo. Así que decidimos buscarle otra compañera,
- pero
tenía que ser, como él, mezcla de 'golden retrieer' y 'pastor
escocés' (sheltie), porque esa misma combinación
- había
demostrado en él ser maravillosa.
- No fue
fácil, pero al fin encontré una. Sólo que en 'Argos'
predominaba
- el
'pastor escocés' y en 'Lady'
el 'golden retriever'.
- También
'Lady'
fue una excelente compañera para 'Argos', hasta
- su muerte.
-
- Algo
curioso sucedió cuando abrí una webpage para 'Lady'.
- Una mujer
de Barcelona (España) de algún modo entró en esa
- página y
al ver la foto de 'Lady',
tan tan parecida a su perrita 'Lusy',
me envió
- un email.
Ese fue el principio de una maravillosa amistad que ha sobrevivido
- varios
años y mucha turbulencia.
- Cuando 'Lusy'
murió hace años, la animé a adquirir un 'golden retriever',
- por la
excelente experiencia que yo había tenido con esa raza.
- Y así lo
hizo ella, bautizando a su nueva perra...'Gipsy'.
- En cierto
modo era como mi 'Gipsy' de alguna forma hubiera '
- resucitado
en la distancia.
- Dos fotos
de la nueva 'Gipsy' aparecen más abajo, tomadas
- en una de
mis visitas a Barcelona.




Gipsy con Argos en su infancia.


Gipsy y Argos, observando al gato Frisky


- Gipsy con el 'bebe' Frisky, muy amigos.
- A Gipsy le encantaban todos los animales,
aún
- los pájaros que le robaban su propia
comida.


- Gipsy en su 'complejo residencial'.
- Se comió la esquina de la puerta.



- Bueno, otra Gipsy, de la misma raza;
- ésta vive en Barcelona, España,
- y su dueña, una excelente amiga mía, le
nombró
- como mi perra, que ya había muerto al
adoptar la suya.


- Gipsy de Barcelona, sucesora de otra.
- perra, Lusy, igualmente muerta algo antes
- de ser Gipsy adoptada.


- "Lusy"
(Tríptico)
-
- I
- Voz del más allá
-
- “Lusy”,
perrita de 15 años, dormida para siempre
-
- Abre
a la luz los ojos, y encadena
- las
lágrimas vertidas a raudales,
- que
he alcanzado los campos siderales
- libres
de adversidad, fatiga y pena.
-
- Nada
en mi nueva juventud me frena,
- porque
aquí somos todos inmortales,
- sin
las limitaciones y los males
- a
que la vida en tierra nos condena.
-
- Fue
contigo magnífica mi vida;
- tanto
te amé, aún más en la partida,
- que
no has de lamentar tu decisión.
-
- Sentí
tu mano en mi último momento,
- tu
suspiro mezclado con mi aliento;
- y
al partir, me llevé tu corazón.
-
- Los
Angeles, 6 de marzo de 1999
-
-
-
- II
- Gipsy recibe a Lusy
-
- He
atravesado a nado el manso río
- que
marca de la vida la frontera,
- y
al punto de pisar la otra ribera
- mi
cuerpo ha recobrado nuevo brío.
-
- Sobre
la fresca hierba y el rocío
- se
respira perenne primavera,
- y
una recién hallada compañera
- trota
incesantemente al lado mío.
-
- Gipsy
durmió el postrero de los sueños
- hace
tres años ya, pero en sus dueños
- no
se han cerrado aún las cicatrices.
-
- No
nos lloréis, que no nos hemos ido.
- Siempre
en la noche oiréis nuestro ladrido,
- y
sabréis que las dos somos felices.
-
- Los
Angeles, 8 de marzo de 1999
-
-
-
- III
- El tránsito
-
- Monólogo
de la dueña
-
- ¡Cómo
fueron los años triturando
- a
duros martillazos su energía!
- Y
cómo me negué día tras día
- a
aceptar el final que iba llegando.
-
- En
sus ojos la luz se fue enturbiando
- en
neblina de gris melancolía,
- y
otra neblina en la mirada mía
- desenlazada
en lágrimas rodando.
-
- Se
fue serenamente, sin temores,
- y
una aglomeración de ruiseñores
- la
transportó a un palacio inmaterial;
-
- y
desde allí me observa cariñosa,
- tras
la cristalería luminosa
- de
un mágico y etéreo ventanal.
-
- Los
Angeles, 11 de marzo de 1999
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