Entrevista publicada en "La Opinión de Zamora", en agosto del 2000, a raíz de obtener el primer premio del Concurso Internacional de Poesía "Bellido Dolfos":
 
-¿Por qué decidiste presentarte a este premio?
 
La convocadora del mismo, María del Carmen Acosta, conocía mis páginas en Internet y me invitó a participar. El tema del mismo fue una agradable sorpresa para mí, ya que los acontecimientos del Cerco de Zamora, sobre todo a través de las Crónicas medievales y los romances viejos, me había fascinado desde joven.
 
 
 
-¿Qué significa para ti que un Premio Nacional de Poesía como
Félix Grande, entre otros jurados, haya decidido que tu poema es el mejor?
 
Es altamente satisfactorio recibir un elogio de quien ha sido considerado entre los mejores. A través de mis páginas en Internet he recibido multitud de comentarios altamente positivos, pero por lo general provienen de un círculo de lectores, aunque entusiastas de la poesía, no necesariamente con profundo sentido crítico. El haber sido seleccionado por profesionales lo considero un honor.
 
 
-¿En tu poema has sido fiel a la historia o has dejado volar la
imaginación?
 
La gran pasión de mi vida ha sido la Historia. La poesía ha estado siempre en segundo término, aunque últimamente la he dedicado mucho más tiempo, en parte por la favorable aceptación que tiene entre los internautas. Por tanto, en mi poema he combinado ambos aspectos, el histórico y el imaginativo, pero con mas hincapié en el histórico.
 
-¿Tu interés por el cerco de Zamora deriva de tu estancia en
Salamanca?
 
En mis tiempos de estudiante en Salamanca fui en cierta ocasión a una finca cuyo nombre creo recordar era La Flecha, donde según la tradición acudía Fray Luis de León a retirarse ‘del mundanal ruido’. Uno de mis compañeros llevaba un ejemplar del Romancero, y casi al azar empecé a leer los relativos al Cerco de Zamora. Los encontré fascinantes.
Por mi formación clásica estaba muy familiarizado con la Ilíada, y me pareció encontrar un cierto paralelismo entre la leyenda épica del Cerco de Troya y el de Zamora.
 
 
-¿Visitaste Zamora, que recuerdas de aquel viaje?
 
Visité Zamora algún tiempo después, y más tarde en 1971. El historiador dentro de mí a veces no me permite ver las cosas como son, sino como fueron. Ese es el mayor incentivo que siempre he encontrado en mis viajes. Las piedras como tal tienen un valor frío. Lo que las confiere calor son las figuras con que nuestra imaginación y nuestra memoria las puebla. Y en Zamora no fue distinto. Creo que me entregué más a la ensoñación que a lo que pululaba a mi alrededor. Por otra parte tengo un recuerdo imborrable de la simpatía, la hospitalidad y la franqueza de las gentes que sin conocer llegué a tratar brevemente.
 
-Dentro de los personajes históricos del cerco, ¿cuál crees que
es el de mayor entidad?
 
Es difícil señalar a un solo personaje. Doña Urraca es un carácter enormemente atractivo, quizá más a causa del elemento fantástico que del real. La nobleza de Arias Gonzalo y su espíritu de sacrificio. Aún Diego Ordóñez, el caballero valiente, quizá un tanto alocado, pero tan herido por la pérdida de Don Sancho, su Rey, su familiar, y su amigo.
 
 
-¿Cómo compaginas tu dedicación profesional con  la actividad
creativa?
 
A costa de la vida social, casi podría decir. Mi vida profesional es de lo más prosaico que se puede pensar, así que la poesía pone ese tono de belleza que todos necesitamos para establecer un poco de equilibrio en nuestras vidas.
 
-¿Bellido Dolfos traidor o héroe?
 
Creo que la respuesta a esa pregunta no puede ser categórica. En la historia pasada como en la vida presente existen muchos puntos de vista, a veces aparentemente contradictorios. Mucho depende de la interpretación de los hechos, del subjetivismo de las personas que los consideran. Con frecuencia, los traidores de hoy son los héroes de mañana. En gran parte depende de en qué bando se milita. Para Zamora no cabe duda de que Bellido fue un héroe. Se propuso terminar una guerra y lo consiguió. Estoy seguro de que en los siete meses del cerco, con incesantes escaramuzas, muchos zamoranos y muchos castellanos murieron atravesados por la espalda. En la guerra uno no espera a que el enemigo se de la vuelta, para matarle cara a cara.
Los castellanos lo vieron de otra manera, ya que Bellido se había ofrecido en vasallaje al Rey Don Sancho, y como tal le debía fidelidad. Pero ¿quién establece las normas de la guerra? En mi poema cada personaje histórico, y algunos ficticios, presentan su opinión, y el final aparece indeciso. En el Antiguo Testamento hubo un caso muy semejante: Judit. Salió de Betulia, cercada por los asirios, y se encaminó al general del ejército sitiador, ofreciéndole una entrada secreta. Y le cortó la cabeza. Su hazaña es considerada heroica…porque el historiador era judío, no asirio. Caso muy similar con resultados opuestos.
 
-¿Tienes más premios?
 
Algunos poco importantes en mi juventud, nada dignos de recordar.
En realidad siempre he sido un tanto escéptico en cuanto a los concursos literarios.
 
-Si un hecho como el Cerco de Zamora hubiera ocurrido en EE UU
¿lo hubieran valorado más?
 
Los países grandes con historias cortas tienden a valorar mucho más los acontecimientos de su pasado.
 
-De su producción literaria, todo es poesía ¿No le interesa otro
género?
 
En realidad, no. Es decir, nunca lo he considerado. La poesía siempre me ha venido muy naturalmente. La mayor parte de mi producción poética se concentra en los últimos tres años y medio. A un período muy largo de absoluto silencio, ha seguido un período muy corto pero muy intenso de creación poética. Y ese período por el momento continúa.
 
 
-¿Cual es el reflejo de la cultura española en los medios de
comunicación americanos?
 
Existe una tremenda ignorancia sobre la cultura española, no sólo a nivel popular, sino a nivel intermedio. Basta visitar cualquier biblioteca pública para percibir una tremenda ausencia de libros españoles de peso. Es tremendamente lamentable. 
 
-¿La lengua española progresa en número de hablantes, o hay
medidas restrictivas?
 
Las cifras pueden conducir fácilmente a engaño. Es cierto que hay un gran flujo de emigrantes, legales e ilegales, de los países centroamericanos, sudamericanos y sobre todo México. Pero parecen pertenecer a dos tipos de personas: El altamente educado, profesional, y la masa de trabajadores de una cultura muy limitada, por no decir de una ignorancia crasa. Y tantos los unos como los otros se van integrando a la cultura americana. Los profesionales, casi inmediatamente, y los demás, si no en la segunda generación, definitivamente en la tercera. Los que llegan son hispanohablantes, los hijos bilingues, los nietos anglófonos.
 
-¿Qué pasa con las elecciones? Busch o Gore, quien será el
ganador?
 
Hay muy poca diferencia del uno al otro. Por más que se empeñen en diferenciarse ambos partidos, las ideas políticas, al menos en su aspecto práctico, no parecen ser tan opuestas. Y cuando uno analiza a los políticos parecen todos cortados por el mismo patrón. Quizá sea el escéptico dentro de mí quien habla ahora.
El americano está excesivamente aferrado a sus instituciones políticas, y en gran parte han funcionado de una manera aceptable. Pero la elección presidencial, que en último término depende del colegio electoral y no del voto popular directo, parece ser un sistema que debiera ser abolido. Es posible que Bush sea Presidente a pesar de haber obtenido menos votos en general que Gore.
 
-Hableme de su página web sobre el cerco.
 
Esta página está a punto de publicarse en Internet. Más que una página, es una serie de páginas, enlazadas unas a otras. Entre las secciones que contiene están los dos romances que presenté al concurso, y los de los finalistas que han quedado en las cinco primeras posiciones. Otra sección recoge los acontecimientos de la época según aparecen en las Crónicas medievales, una selección de romances viejos sobre el cerco, una serie de enlaces a otras páginas de internet relacionadas con la historia de Castilla y León en el siglo XI, etc.
 
 
 
 
Creo que con esto es suficiente. Le doy las gracias y le mando
un saludo
desde La Opinion de Zamora
Silvia