Índice general de Hispánica

 

Cuatro pilares del pasado de España:

 

Nox fugit Historiae lumen dum fulgit iberis.

(Cada vez que sobre Iberia resplandece la luz de la Historia, la noche se bate en retirada.)

“Podemos decir que somos afortunados entre todos los pueblos de la tierra; pues, más o menos, y en una época o en otra, lo hemos tenido todo”. (Men. y Pel., ‘La ciencia española’) 

“España ejerció una ascendencia intelectual indiscutible en Europa, y esto en casi todas las ramas del saber...; se tenían por disciplinas peculiares de España los trabajos sobre medicina tropical, navegación, mineralogía, metalurgia, y minería. Desde el predominio en Trento de los teólogos españoles, prosigue su superioridad en enseñanza y en originalidad de pensamiento. (Trevor Davis, ‘El siglo de oro español’)

“En ningún otro lugar los temas repetidos y siempre lozanos de la Religión cristiana han producido obras maestras más originales que en España, obras maestras de arquitectura, escultura, pintura, poesía y prosa. En ningún otro sitio (salvo en la obra de Homero) las cosas ordinarias, los sucesos de todos los días, las vidas de la gente común, se han presentado en forma tan épica.” (Audrey Bell, ‘Literatura castellana’)

“Tal vez ningún otro pueblo ha dado concreta forma artística, claridad y énfasis a tanta realidad espiritual, celeste, ultraterrena, fantástica o grotesca”. (idem)

“No se podrá citar a ninguna otra nación que estuviera dispuesta a incorporar la idea a la vida corriente y popular, como la española”. (Goethe)

 

 

 

 

“La Iglesia española, la de los Leandros, Isidoros, Braulios, Tajones, Julianes, Eugenios, para no separarse ni dividirse nunca, aún en los tiempos de bárbaras invasiones, de disgregación territorial, de mudanza de rito o de general incendio religioso, como fue la Reforma. La Iglesia es el eje de oro de nuestra cultura: Cuando todas las instituciones caen, ella permanece en pie; cuando la unidad se rompe por guerra o conquista, ella la restablece, y en medio de los siglos más oscuros y tormentosos de la vida nacional, se levanta, como la columna de fuego que guiaba a los israelitas en su peregrinación por el desierto. Con nuestra Iglesia se explica todo; sin ella, la historia de España se reduciría a fragmentos.” (Menéndez y Pelayo, ‘Historia de los Heterodoxos’).

“Sólo en la literatura española, con la única excepción de Dante, se descubre que la Religión y el Arte no son forzosamente potencias hostiles; y sólo en la literatura española – y en este caso sin excepción – la alegría del vivir aparece no solamente como compatible con aquella raíz que en las mejores obras de otras literaturas se esconde bajo la tierra y sólo envía su oculta savia a través de los tallos y hojas del deber y el anhelo humano, sino como su misma flor. La razón de esta grande y admirable singularidad ha sido principalmente, al parecer, la singular actitud de los mejores espíritus españoles ante la religión. Para ellos la religión ha sido, como debía ser, una pasión humana”. (Coventry Patmore, citado por Audrey Bell, ‘Literatura castellana’). 

“Cuanto en España se construya con carácter nacional debe estar sustentado sobre los sillares de la tradición. Eso es lógico y eso es lo noble, pues habiéndonos arruinado en la defensa del catolicismo, no cabría mayor afrenta que ser traidores con nuestros padres, y añadir a la tristeza de un vencimiento, acaso transitorio, la humillación de someternos a la influencia de las ideas de nuestros vencedores”. (Angel Ganivet, ‘Idearium’).

 

 

 

 

España conservó, más que ninguna otra nación europea, el acerbo cultural geográfico, náutico y astronómico de la antigüedad, a través de las traducciones árabes, a más de las propias obras. Alfonso el Sabio (1221-1284) se interesó grandemente por las ciencias astronómicas, creando las Tablas Alfonsíes, que tuvieron una gran influencia en tiempos posteriores.

La aventura marítima de España como nación empieza a finales del siglo XV, aunque el Reino de Aragón y Cataluña tuvo una brillante historia medieval de dominio marítimo.

Es sin embargo a raíz del descubrimiento de América y las intervenciones en las guerras en el continente europeo cuando el mar cobra una enorme importancia en la Historia de España.

No sólo fue el arrojo de los navegantes portugueses y españoles, que vincularon los más lejanos y desconocidos puntos del orbe con sus naves, sino también el desarrollo de las ciencias náuticas, y en particular de la cartografía, tanto en la Escuela de Segres, como en la Escuela Náutica de Sevilla, lo que cobró una gran importancia en la historia de los dos países peninsulares.

 

 

 

“El espíritu guerrero es un esfuerzo contra la organización; el espíritu militar es un esfuerzo de organización. Un país que confia en sus fuerzas propias desdeña el militarismo, y una nación que teme, que no se siente segura, pone toda su fe en los cuarteles. España es por esencia, porque así lo exige el espíritu de su territorio, un pueblo guerrero, no un pueblo militar”. (Angel Ganivet, ‘Idearium’).

“Los españoles son tenidos por guerreros duros y crueles, y acaso sean los que han ofrecido más ejemplos de piedad y de magnanimidad, no porque sean más magnánimos y más piadosos, sino porque han peleado siempre muy cerca del enemigo.” (Angel Ganivet, ‘Idearium’)

 

 

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