|
Índice
general de Hispánica

Martirio de San Lorenzo

La religión
católica es algo consustancial a España desde tiempo de los
emperadores Constantino y Teodosio, en el siglo IV de nuestra era.
Hispania parece tierra apropiada para que el cristianismo arraigue,
con una clase media latinizada en las ciudades y un campo en el que
no habían llegado a penetrar los ídolos romanos y su culto
imperial, mientras seguían ciertas prácticas paganas ancestrales.
Campo abonado, efectivamente, para una religión que se dirige al
individuo y a la sociedad al margen del Estado, y que se ocupa más
del espíritu que de lo material. Predica el amor, la sobriedad, lo
sobrenatural, incluso el sacrificio y el martirio en defensa de la
fe, algo que tan bien se presta a la tradicional devotio hispánica.
Pocas, casi
nulas, las noticias sobre los inicios de la propagación del
cristianismo en la Península. Entre la Historia y la leyenda, la
venida del apóstol Santiago, la devoción itinerante de Europa, la
tradición del Pilar y la visita a España que anunciaba san Pablo
en su epístola a los Romanos.
Según Tertuliano, la nueva religión se extendió al norte
peninsular con verdadero éxito entre cántabros y astures, que
tanto habían resistido a las legiones romanas. En cambio, entre los
vascones, que no se habían resistido, tardó mucho años en
penetrar en sus valles pirenaicos, que siguieron largo tiempo
hundidos en el paganismo y la brujería.
Contribuyeron a la expansión del cristianismo los llamados Varones
Apostólicos: Torcuato, Tesifonte, Indalecio, Segundo… Este último
nombrado obispo de Abula, probablemente Ávila. En conjunto puede
decirse que había ya varias comunidades cristianas a fines del
siglo II. También que las primeras persecuciones contra ellas
fueron las de Decio y Diocleciano. En su tiempo, Roma seguía
considerando a los cristianos como un peligro para el Imperio.
(José Antonio
Vaca de Osma)
Concilio de Iliberis (Elvira)
En el año 314 se reunió este concilio al que
asistieron 19 obispos, entre ellos el gran Osio de Córdoba. Los cánones
de este concilio nos dan una idea de como era la sociedad cristiana
en España a primeros de siglo IV. El canon 60 trataba de frenar el
celo exagerado de algunos fieles, indicando que no se considerará mártir
de la fe al que hubiera derribado los ídolos y sufriera muerte por
ello. En el canon 51 se prohibía a los clérigos y también a los
fieles comer con los hebreos bajo pena de excomunión. El mismo
canon mandaba a los propietarios que en ninguna manera consintieran
a los judíos bendecir las mieses, para que no esterilizaran la
bendición de los cristianos. En cuanto a la condición moral de la
sociedad, podemos adivinar la situación a través de los 14 cánones
dedicados al matrimonio: Se niega la comunión a la mujer bígama en
el canon 8; al incestuoso en el canon 66; al adúltero pertinaz en
los cánones 47 y 48; a la infanticida en el 63; al marido
consentidor en el adulterio de su esposa en el 70; e impuso penas a
la viuda caída en pecado en el canon 72; a la mujer que abandone a
su consorte, en el canon 9; y aún a las casadas que dirijan a los
laicos en nombre propio cartas amatorias, en el canon 81. Excluye de
la comunión al reo de homosexualidad (71); a las prostitutas y
alcahuetas (12); al clérico fornicador (18); manda a obispos, diáconos
y presbíteros abstenerse de sus mujeres (33), e impone siete años
de penitencia a la mujer que con malos tratos cause la muerte de su
sierva. En este concilio aparece por primera vez en la historia de
la Iglesia una disposición a favor del celibato del clero. También
prohibe el Concilio los matrimonios de cristianos con gentiles,
herejes o judíos, porque no puede haber sociedad alguna entre el
fiel y el infiel.

- España cristiano-romana:
- Santiago de Compostela:
- El misterio de Santiago:
-
- Orígenes de la Iglesia en España:
-
- Santiago en los textos literarios:
- Peregrinaciones a Santiago:
-
Índice
general de Hispánica


 

|