Índice general de Hispánica

 

Averroes y uno de sus manuscritos

 

Indice

Abul Kasim Az-zahrawi (860-961)
Ibn Masarra, Muhammad (883-931)
Ibn Fothais (980-1034)
Ibn Hani (siglo X)
Ibn Hazm (994-1063)
Ibn Essamej (siglo XI)
Ibn Hayyan (1009-1077)
Ibn Jair (siglo XII)
Abul Fazel El Maliki (1108-1152)
Ibn Quzman (m.1159)
Ibn Tufayl, Muhammad (1110-1185)
Aben Dihya (1176-1235)
Ibn al Abbar (1199-1262)
Ibn Beithar (murió en 1216)
Ibn Said el Magrebí (1214-1274)
Abu Marwan Abd al-Malik Ibn Zuhr

Abu Muhammad Abdallah Ibn Ahmad Ibn al-Baitar Dhiya al-Din al-Malaqi
Abulcasis (Abul Qasim Khalaf ibn al-Abbas al-Zahrawi)
Abu Abdallah Muhammad Ibn AbdallahIbn Idris al-Qurtubi al-Hasani
,
Averroes (Abul-Walid Muhammad ben Ahmad Ibn Rusd)
Avempace (Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-sa'iq ibn Bayya)

 
Abd al-Rahman I (737-788)
Abd al-Rahman II (790-852)
Abd-ar-Rahman III (889-961)
Almanzor (940-1002)
Abd al-Malik (973-1008)
Abd Allah (844-912)
Al-Hakam I 
Al-Hakam II (915-976)
Almundir
Ben abd-Allah Al-Gafiqí, Abd al-Rahman (  -732)
Hisham I (757-796)
Hisham II (965-1013)
Ibn Arabi (1165-1240)
Muhammad I (823-886)
Sanchuelo. Abd al-Rahman ibn-Sanchul (984-1009)





Abul Kasim Az-zahrawi (860-961)
Famoso médico hispano-árabe, nacido en Córdoba, murió a los 101 años de edad.
Poco se sabe de su vida, excepto que fue el primer cirujano de su tiempo, y acaso el más ilustre de la Edad Media. Su obra, 'Tesrif', se divide en 30 libros, y es una verdadera enciclopedia médica. El primer libro es una teoría general de la medicina; el segundo, trata de la práctica terapéutica; los 23 siguientes, sobre medicamentos compuestos, y los últimos, sobre el régimen alimenticio, clasificación de alimentos, etc. El libro 30 es un tratado de cirugía, con figuras de más de 200 instrumentos. Según el francés Dr. Leclerc "la obra de Abul Kasim debe quedar en la Historia como la primera expresión de la Cirugía, constituyéndose en estado de ciencia distinta , y fundándose en el estudio de la Anatomía".
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Ibn Masarra, Muhammad (883-931)
Filósofo árabe, de Córdoba. Reunió un grupo de discípulos en una ermita cercana y fundó la 'escuela masarrí'. Acusado de herejía, se expatrió con algunos de sus discípulos. Visitó Medina y la Meca, recorriendo los países orientales, y regresó a Córdoba en tiempos de Abd al-Rahmán III, donde reanudó su enseñanza. Sus doctrinas ofrecen muchas semejanzas con el seudo Empédocles, y se le considera un continuador occidental del neoplatonismo alejandrino. Autor del 'Kitab altabsira' (Libro de la explicación perspicaz) y del 'Kitab al-huruf' (Libro de las letras). Tanto éstos como el resto de sus obras se han perdido.
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Ibn Fothais (980-1034)
Bibliófilo hispano-árabe, nacido en Córdoba. Muy versado en todos los conocimientos de su tiempo, especialmente en las ciencias históricas. Tuvo una auténtica pasión por los libros, reuniendo una biblioteca tan numerosa y selecta que sus herederos obtuvieron por ella más de seis millones de reales.
Entre sus obras están el 'Libro de narración de las causas por las cuales descendió el Corán', en 100 partes. 'Libro de las lámparas sobre las excelencias de los Cahibes', o compañeros del Profeta, también en 100 partes.
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Ibn Hani (siglo X)
Gran poeta e historiador árabe, natural de Sevilla.
Residió algunos años en Egipto, donde murió muy joven, a los 36 años de edad.
Aben Jalikan le juzgó así: "Si no fuera por ciertas exageraciones que rayan en la impiedad, su obra 'Diwam' sería lo más hermoso que ha producido la lengua árabe, pues no hay poeta occidental entre los antiguos ni los modernos que se halle a la altura de Aben Hani, siendo éste el mayor poeta de todos en absoluto".
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Ibn Hazm (994-1063)
Escritor árabe, de Córdoba. Es sus últimos años fue perseguido por profesar el rito zahiri. El rey de Sevilla, al-Mutamid, mandó quemar sus obras. Autor de un célebre tratado sobre el amor, 'El collar de la paloma' (1023), donde expone su concepción platónica del mismo, ilustrada con una serie de descripciones de gran interés para conocer la vida sentimental y amorosa de los árabes españoles. Otras obras de importancia son: 'Epístola en elogio de Al Andalus', 'Linajes árabes', 'Historia crítica de las religiones, sectas y escuelas', 'Polémica religiosa con Ibn al Nagrella', donde ataca el judaísmo. Es uno de los autores árabes más traducidos a las lenguas occidentales y de mayor influjo en su época.
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Ibn Essamej (siglo XI)
Matemático hispano-árabe, discípulo de Abul Moslema. Entre sus obras están los 'Comentarios a los tratados de Geometría de Euclides', como introducción a las Matemáticas. 'De la naturaleza de los números', 'De los cálculos usados en el comercio', así como un tratado Magistral de Matemáticas, obra notabilísima para aquellos tiempos. 'Tratado de la construcción y uso del astrolabio', en colaboración con su discípulo Aben Essofar.
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Ibn Hayyan (1009-1077)
El más famoso de los historiadores musulmanes, nacido en Córdoba. Dejó más de 50 obras escritas sobre distintos puntos de la historia de su raza. Pocos pueden compararse con él y ninguno le aventaja en la exactitud de la narración, y en los análisis y consecuencias que deduce de los hechos que analiza. Escribió una 'Historia de España' en 10 volúmenes. 'Al Matin', o historia contemporánea, en más de 60 volúmenes.
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Ibn Jair (siglo XII)
Orador y bibliófolo, natural de Sevilla. Sobresalió en todos los ramos del saber, y fue el maestro más respetado de su época. 'El Bernamech' es un trabajo de capital importancia para la Bibliografía.
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Abul Fazel El Maliki (1108-1152)
Nació en Ceuta y se educó en Córdoba con más de cien profesores, entre ellos Averroes. Llamado 'el Sabio de Occidente' por sus grandes conocimientos de la historia antigua y genealogía de los árabes, gramática, lexicografía, filología y tradiciones.
Sostuvo activa correspondencia sobre diversos puntos de las materias indicadas con los hombres más célebres de su tiempo. Los autores hacen grandes elogios de su estilo y de la imparcialidad que resplandece en sus escritos históricos.
Escribió 'Historia de los Cordobese', 'Libro de la riqueza o suficiencia' (conjunto de biografías de algunos faquíes y doctores españoles y africanos).
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Ibn Quzman (m.1159)
Poeta árabe español. Autor de un Cancionero que recoge composiciones líricas , en lengua vulgar. Sobresalen la canción contra Alfonso el Batallador, de 1126, y la dedicada al filósofo Averroes, de 1150.
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Ibn Tufayl, Muhammad (1110-1185)
Médico y filósofo místico musulmán, de Guadix, conocido por Abentofail. Influido por Avicena, Algazel y Avempace. Su obra principal es 'Secreto de la filosofía iluminativa' (El filósofo autodidacto), en la que sontiene la tesis de que la razón natural, separada del conocimiento sensible, se basta para alcanzar las verdades divinas e incluso la unión mística con Dios.
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Aben Dihya (1176-1235)
Nació en Valencia y murió en Egipto. Erudito, cuyos méritos y gran talento, así como insaciable actividad, dejaron huellas perdurables es sus lecciones orales y numerosos escritos. Dedicose al conocimiento de la lengua árabe, de las guerras, poesía y especialmente tradiciones y ciencias auxiliares.
Viajó por toda España, norte de Africa, Siria, Irak, Persia, etc. En todas partes adaptó culturas y costumbres, y oyó a los principales maestros. Desempeñó altos cargos, especialmente en Egipto, donde fundó la escuela 'Kamilia' en honor de su discípulo y protector Almalik el Kamil.
Escribió el 'Libro de la Antorcha' (sobre la historia de los Abbasidas), 'Libro de la iluminación' (sobre el nacimiento del Profeta), etc.
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Ibn Beithar (murió en 1216)
Médico y botánico hispano-árabe, de Málaga. Viajó por España y otros países, y su reputación fue tan grande que los académicos de Egipto le consideraron el protomédico de su tiempo. Nombrado Visir y director de los jardines de Damasco, clasificó filosóficamente las plantas, analizando sus virtudes.
Escribió 'Gran colección de medicamentos y alimentos simples', el más insigne trabajo botánico de la Edad Media. Dio a conocer más de 200 especies nuevas. Menéndez y Pelayo le llamó el Dioscórides español del siglo XIII.
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Ibn Said el Magrebí (1214-1274)
Nació en Granada y murió en Damasco. Fecundo escritor, autor de más de 400 obras, aunque sólo unas pocas se conservan, entre ellas 'Libro de la esfera de la Literatura', dividida en dos partes, la primera del Occidente, y la segunda del Oriente.
Se educó en Sevilla, y emprendió una peregrinación a Oriente con su padre, pasando por Marruecos, Túnez, Egipto, donde murió su padre. Pasó a Bagdad, visitando 36 bibliotecas, copiando fragmentos de manuscritos. En su ansia de encontrar nuevos sabios, visitó los confines de Persia. 'Historia Breve', sobre los sabios de su tiempo. 'Descripción Geográfica e Histórica del Orbe', etc.
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Abu Marwan Abd al-Malik Ibn Zuhr Nace en Ishbiliya [Sevilla] en 1091, siendo el médico más ilustre de su tiempo. Al contrario de como hacían los estudiantes de su tiempo, centra todos sus estudios en una única rama de la medicina. Al servicio de los sultanes al murabatun [almorávides] primero y de los al muwahadun [almohades] después, sirviendo a Abd al Mu'min. Destaca por un gran espíritu de observación que le lleva a no someterse a las enseñanzas de los antiguos y a realizar curaciones consideradas milagrosas,  descubriendo algunas enfermedades como las inflamaciones y abscesos del pericardio y del mediastino y las parálisis parciales, principalmente la del esófago. Pese a ello es un gran enemigo de la cirugía que rehúsa de hacer sangrar a sus enfermos. Entre sus obras destacan Kitab al Iqtisad fi Islah al Anfus wa al Ajsad [Libro del curso medio sobre la reforma de las almas y los cuerpos] (sobre enfermedades, terapias y medidas de higiene), Kitab al Aghthiya [Libro sobre alimentación] (sobre los tipos de comidas y drogas y sus efectos en la salud) y Kitab al Taisir fi al Madawat wa al Tadbir [Libro de la Simplificación de terapias y dietas] (escrito a petición de Ibn Rushd, a quien se la dedica, es su principal obra). Sus libros serán traducidos al latín y al hebreo y tendrán gran importancia hasta el siglo XVIII. Muere en su ciudad natal en 1162.
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Abu Muhammad Abdallah Ibn Ahmad Ibn al-Baitar Dhiya al-Din al-Malaqi Nace en Malaka [Málaga] en 1201. Tras estudiar medicina y botánica de la mano de su maestro Abu al-Abbas al-Nabati, recorre al Andalus, Norte de África y Egipto (no se sabe exactamente el itinerario pero si que pasa por Bugia, Qstantunia [Costantinopla], Tunis [Túnez], Trípoli, Barqa y Adalia) recogiendo nuevas plantas y dando a conocer más de doscientas especies nuevas y siendo su fama. Su reputación es tal que los académicos de Egipto le consideran el protomédico de su tiempo. Tras 1224 entrra al servicio de al Kamil, el gobernador de Egipto y es nombrado jefe de herbolario. En 1227, al Kamil extiende su dominio a Damasco e ibn al Baitar le acompaña para poder recoger plantas de la zona. Nombrado Visir y director de los jardines de Damasco, clasifica filosóficamente las plantas, analizando sus virtudes. Escribe notables obras como la Kitab al-Jami al-Adwiya al-Mufrada [Gran colección de medicamentos y alimentos simples], que es sin duda el mejor trabajo botánico de la Edad Media; esta enciclopedia abarca 1400 temas de plantas medicinales y vegetales, de los que 200 son plantas no conocidas hasta ese momento. Su segunda gran obra es el tratado Kitab al-Mlughni fi al-Adwiya al-Mufrada, que es una enciclopedia de medicina en la que las drogas son listadas de acuerdo a su valor terapéutico; sus 20 capítulos asocian las plantas con las enfermedades de la cabeza, oído, ojos, ... La contribución de Ibn Baitar se caracteriza por la observación, el análisis y clasificación . Muere en Damasco en 1248.
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Abulcasis (Abul Qasim Khalaf ibn al-Abbas al-Zahrawi) Nace en Madinat Zahra en 936.  Es el primer cirujano conocido y el más reconocido de su tiempo. Trabaja como médico y cirujano en la corte de Abd al-Rahmán III y gozando de gran prestigio, llegando su fama hasta el Próximo Oriente. Su principal obra, Al Tasrif, es una verdadera enciclopedia médica muy ilustrada que será muy estudiada en todo su tiempo y en la que se presenta la cirugía como una ciencia independiente de la medicina basada en la anatomía. Al Tasrif consta de 30 tomos: el primero es una teoría general de la medicina, el segundo trata de la práctica terapéutica, del tercero al veinticinco habla sobre los diversos medicamentos compuestos, los cuatro siguientes últimos sobre la alimentación y el último es un tratado de cirugía en el que se representan más de 200 instrumentos. Esta obra, en su parte sobre cirugía, será traducida al latín por Gerardo de Cremona en Tulaytula [Toledo]. Al Tasrif contiene numerosas ilustraciones y diagramas de instrumentos quirúrgicos que, o bien emplea o bien ha inventado el mismo; entre los instrumentos de cirugía que inventa, destacan tres: uno para examinar el interior del oído, otro para la inspección interna de la uretra y otro para introducir o extraer cuerpos extraños. Todos estos aspectos de la cirugía emanan de operaciones realizadas por él mismo. Perfecciona diversas operaciones delicadas, como la extracción de fetos muertos y las amputaciones. En esta obra, también se habla de la preparación de medicinas como complemento al tratamiento quirúrgico. También trabaja la odontología, hablando de instrumentos que emplea y de importantes operaciones; también re refiere a problemas como las dentaduras mal alineadas o las deformidades y como corregirlas. También desarrolla una técnica para realizar dientes artificiales que sustituyan a los defectuosos. Es el primer médico que efectúa una cistotomía, el primero en describir la homofilia. Muere en Qurtuba [Córdoba] en 1013.
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Abu Abdallah Muhammad Ibn Muhammad Ibn AbdallahIbn Idris al-Qurtubi al-Hasani, Nace en Sabta [Ceuta] en 1099. Educado en Qurtuba [Córdoba], viaja a la corte de Palermo. Pocos datos más se tienen de él pues los biógrafos musulmanes le tienen por un renegado que vive en cortes cristianas trabajando y escribiendo para ellos. Reside un tiempo en la corte de Roger II en Sicilia. Su contribución a la medicina está recogida en varios libros, especialmente en el Kitab al-Jami-li-Sifat Ashtat al-Nabatat. Estudia y revisa toda la literatura existente sobre la literatura referida a plantas medicinales, llegando a la conclusión de que desde el tiempo de los griegos muy pocos conocimientos nuevos se habían añadido a la materia. Recopila plantas y datos de los que no se había escrito hasta la fecha. Así, se recogen un gran número de nuevas plantas con su evaluación como material de medicina. Además, hace contribuciones a la geografía, en especial en lo que toca a los factores económicos, físicos y culturales. Realiza un planisferio en plata para el rey Roger II y describe el mundo en Al Kitab al Rujari [El Libro de Roger], también titulado Nuzhat al-Mushtaq fi Ikhtiraq al-Afaq [La iluminación de quien desea viajar a través de los climas], una enciclopedia práctica de su tiempo que contiene información no solo de Asia y África, sino también de los países occidentales. Más tarde, al Idrisi realiza otra enciclopedia geográfica más completa titulada Rawd-Unnas wa-Nuzhatal-Nafs [El placer de los hombres y la iluminación de las almas], también conocida como Kitab al-Mamalik wa al-Masalik. Además de la geografía y la botánica, también escribe sobre fauna, zoología y aspectos terapeúticos. Sus trabajos serán pronto traducidos al latín y sus libros serán muy conocidos en Oriente y Occidente durante varios siglos. La fecha de su muerte no es un dato seguro: unas fuentes hablan de 1166 y otras de 1180.
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Averroes. Abu I-Walid ibn Rusd (1126-1198)

Nacido en Córdoba, su nombre árabe era Abu I-Walid ibn Rusd. Es miembro de una prominente familia de juristas. Su abuelo había desempeñado el cargo de cadí e imán de la Gran Mezquita y es el autor de un famoso tratado legal. Su padre, también cadí, fomentó su educación entre destacados miembros de la intelectualidad cordobesa, como Abu Ya´far Harun de Trujillo, con quienes se familiarizó con las obras de Aristóteles, Galeno e Hipócrates. La amistad con el médico y filósofo Abu Ya´qub Yusuf también fue muy influyente para la personalidad y la obra de Averroes. En 1169 Averroes, quien por entonces lleva diez años viviendo en Marraquech, gana la confianza del califa al serle presentado por Ibn Tufayl y obtiene el cargo de cadí en Sevilla y Córdoba. A la muerte de éste, le sucede como médico de cámara del soberano cordobés. La subida al trono de Ya´qub al-Mansur supone para Averroes el destierro a Lucena en 1195 y la prohibición de sus obras, deseoso el monarca de atraerse el favor del partido integrista de los alfaquíes. Sin embargo, en 1198 fue llamado a la corte, donde morirá meses más tardes. La base del pensamiento averroista está en el intento de conciliar la teología musulmana con el pensamiento aristotélico, cuyos comentarios pronto serán traducidos al hebreo y al latín y ejercerán una profunda influencia en la escolástica medieval. Intentó conciliar la verdad religiosa -esto es, creencial- con la verdad filosófica -es decir, racional. Para Averroes, Dios ejerce de creador, siendo lo creado no consecuencia de Dios sino emanación de la divinidad. Así, puede interpretarse que lo creado, en tanto consecuencia de una acto divino, ha de ser eterno, de donde se deduce la eternidad de la materia y, por tanto, del mundo. Resolvió la distancia existente entre la inteligencia en acto y lo inteligible pensado, afirmando la participación del entendimiento humano (pensamiento) en el entendimiento agente (acción). Además, otra obra importante será "Tahafut al-tahafut", en latín "Destructio destructionis", en la que manifestará su desacuerdo con la crítica hecha años antes por Algazel a los seguidores de Aristóteles y otros filósofos griegos. No obstante su marcada tendencia aristotélica, en algunos puntos se mantuvo crítico con el filósofo griego, destacando errores y flancos débiles de su sistema astronómico y del ptolemaico. En medicina, su obra "al-Kulliyat" ("Colliget", en latín) recoge los conocimientos vertidos por Aristóteles y Galeno en los ámbitos fisiológico, terapéutico, higiénico y patológico. Autor de unos "Comentarios a Aristóteles", su filosofía influyó de manera notable en los pensadores de los siglos XIII al XVI.

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Ibn al Abbar (1199-1262)

Abu 'Abdullah Muhammad ibn ‘Abdullah ibn Abu Bakr al Quda'i, conocido por Ibn al Abbar. Nace en Balansiyya [Valencia] en enero o febrero del año 513 H [1199]. Al Abbar es el laqab o sobrenombre de su antepasado, acaso indicativo de su oficio: fabricante de agujas. Los quda'ies constituían una familia yemení establecida desde antiguo en Onda, ciudad del reino de Balansiyya [Valencia]. El padre de Al Abbar era uno de esos poetas alfaquíes que entonces componían la élite de Valencia. Refiere Ibn al Abbar que recibió de él la mejor educación, y que le llevaba a las tertulias literarias a las que asistía. De Abul Rabl' ibn Salim y de AbuI Jattab ibn Wayib al Qaysi obtuvo su sólida formación de historiador, que le hizo uno de los más importantes de Al Andalus. Al parecer, no tiene hermanos varones, pues no los cita al hablar de su padre, ni al referir que heredó de él «todos sus libros». En su alegre juventud, cultiva la poesía. Pronto inicia su carrera de funcionario. Viaje por al Andalus para ampliar sus conocimientos de hadiz. En 619H [1222], estando en Badajoz, conoce la muerte de su padre, retornando de inmediato a Balansiyya [Valencia]; allí queda bajo la tutela de su maestro, Abul Rabi ibn Salim. Entra por esta época a trabajar de secretario del gobernador Abu Zayd y al tiempo contrae matrimonio con una mujer de la familia de Ibn al Wazir, originaria de Paterna. En el año 626 H [1229], Abu Yamíl ibn Zayyan ibn Mardanish, hijo del héroe local que se alzó contra los almorávides, protagoniza ahora el mismo papel contra los almohades. Abu Zayd huye con su secretario a tierra cristianas y se acoge a la protección de Jaime I de Aragón para que le ayude a recuperar Balansiyya [Valencia]. Como acabase haciéndose cristiano, lbn al Abbar decide abandonarle y volver a al Andalus. Tras una serie de peripecias lo hallamos de nuevo en Balansiyya [Valencia] en el 629 H [1231], reconciliado con Ibn Mardanish, que en la época almohade había sido amigo y colaborador suyo y ahora le nombra su visir. Tras la derrota de Las Navas de Tolosa (609 H (1212)], al Andalus se divide en unas nuevas taifas, las terceras de su historia. El caudillo andalusí lbn Hud es aclamado en Mursiyya [Murcia] y, casi todo al Andalus, e lbn Mahfuz se apodera de Niebla, pero nadie puede impedir que Fernando III conquiste Qurtuba [Córdoba] (634 H [1236]). Jaime I derrota a los musulmanes en Pueyo de Cebolla (635 H [1237]), y un año después inicia el asedio de Balansiyya [Valencia]. Abu Yamil decide enviar una embajada marítima a pedir socorro al emir hafsi de Túnez, poniendo al frente de ella a lbn al Abbar. Allí recita su famosa casida en la que describe las trágicas circunstancias que atravesaba al Andalus «Tabernas donde antes hubo lugares sagrados, iglesias donde antes hubo mezquitas». Emocionado, el sultán resuelve ayudarles enviando doce naves con armas, pertrechos y dinero, pero al llegar a Balansiyya [Valencia] se encuentran el puerto bloqueado y han de desviarse a Daniyya [Denia]. Cuando Ibn al Abbar llega a Valencia sus habitantes ya se disponen a rendirse. El emir le elige mediador en las negociaciones y el 29 de Septiembre de 1238 [636H] firman el acta de entrega. De Balansiyya [Valencia] van a  Daniyya [Denia], desde donde se les vuelve a expulsar más tarde. Habiendo vuelto a acudir a Túnez en 637 H [1239], el quda'i regresa a Mursiyya [Murcia] con Abu Yamil en el año 638 H [1240], para poco después emigrar con su familia a Túnez, donde permanecerá el resto de su vida. El emir lo acoge excelentemente, haciéndole su panegirista y el escriba de su divisa en los documentos oficiales. Pero el hecho de ser sustituido en esta última función por un escriba oriental parece que es la causa de que exprese sus protestas y el emir le destierre a Bugía en el 646 H [1248]. Lo cierto es que Ibn al Abbar tienea ya algunos enemigos en la corre, como el envidioso visir Ibn Abul Husayn. En Túnez ha terminado de escribir su Takmila li Litab al Sila, sobre biografías de sabios de al Andalus. En Bugía termina al Hulla Isiyara, biografías de los príncipes poetas que hubo en el Islam. Allí mismo escribe I'tab al kuttab [Disculpa de los secretarios], en cuya introducción pide al emir y a su heredero que le perdonen. Es perdonado por Abu Zakariyya, pero éste muere poco después y le sucede su hijo ‘Abdullah, más tarde llamado al Mustansir billah, monarca cruel que durante su vida habrá de sofocar constantes revueltas. Ibn al Abbar pasa a ser su consejero. Los historiadores posteriores tienden a describir a Ibn al Abbar como orgulloso y antipático, señalando que suele irritar al emir con su erudición y sus elogios a al Andalus. Es muy probable que su carácter se hubiera degradado desde que se exiliara de al Andalus, al perder amigos y recuerdos. Por otra parte la emigración andalusí ha ido a parar mayoritariamente a Bugía y Túnez, en cuya administración se colocan muchos de ellos, lo que provoca la hostilidad de los tunecinos. No se sabe por qué, en el año 650 H [1252], al Mustansir le destierra a Bugía como hiciera su padre antes, y allí escribe su Durar al simt fi jabar al sibt, además escribe una obra análoga en verso hoy perdida. Al extinguirse definitivamente el califato de Bagdad en 1258, al Mustansir se proclama califa, y las mismas Medina y Meca le dieron su reconocimiento. En el 560 H [1259] Ibn al Abbar recibe una carta en la que se le comunica que ha sido perdonado, pero un año más tarde sus enemigos urden contra él el peor complot, que desemboca en su condena a muerte. Se desconoce la causa exacta de su ejecución, pero se barajan varias: que había hecho un horóscopo al príncipe heredero al Wathiq que había desagradado a su padre, que se le acusaba de practicar la astrología y de ser shi'í (¿acaso por su obra: Durar al simt?), que había hablado o escrito mal de su emir o que estaba implicado en una gran conspiración. El resultado es que el califa mandó hacer un registro de su casa a sus peores enemigos, que encontraron allí un verso en el que insultaba así a al Mustansir: «En Túnez reina un tirano al que neciamente llaman califa». lbn al Abbar muere alanceado el 6 de enero de 1260 [658H], y su cadáver y sus libros son quemados. Sin embargo hoy es famoso en todo el mundo árabe y recibe elogios de los historiadores europeos, sobre todo en su calidad de historiador. Conocemos siete u ocho de sus discípulos, entre ellos a lbn Salilh al Kinani, de Shativa [Játiva] (muerto en 1299), que transmite su libro Durar al simt, al historiador y místico al 'Abdari y a otros, y fue maestro de Abul Muhayman al Hadrami; Abu Ishaq ibn Abul Qasim al Tuyani (muerto en 1.262 dC), funcionario tunecino que le defendió entre sus compatriotas, y su hijo Abul Hasan ibn 'Ali, que recibió de Ibn Salih el Durar al simt. 

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Avempace (Abu Bakr Muhammad ibn Yahya ibn al-sa'iq ibn Bayya), filósofo, nació en el seno de una familia de artesanos, en Zaragoza, en 1070, en el período de los Reinos de Taifas. Con la desaparición del Califato de Córdoba, la descentrelización política e ideológica fomentó la actividad cultural, con las bibliotecas y los intelectuales, artistas y científicos diseminándose por la Península. Así surgieron las Escuelas de Filosofía de Badajoz, Toledo, Zaragoza y Almería. Avempace estudió en la Escuela de Filosofía de Zaragoza.Su fama como músico, poeta y filósofo se difundió rápidamente.Residió en Sevilla, Granada, Jaén y Fez. Aparte de sus comentarios a Aristóteles, sus obras más importantes son sus comentarios a Galeno y a al-Farabi. Murió envenenado en la corte de Fez en 1138
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Abd al-Malik (973 - 1008) 

En el año 991 Almanzor designaba a su hijo Abd al-Malik como sucesor en el cargo de chambelán. Tenía 18 años y se inició directamente en la política de manera que a la muerte de su padre, en el año 1002, se convirtió en el verdadero dueño de la situación, manejando los destinos de al-Andalus y dejando al margen al califa Hisam II. Abd al-Malik continuó la política de su padre con respecto a los reinos cristianos del norte, realizando habituales campañas que ahora encontraban mayores resistencias. En estos momentos el chambelán tuvo que sofocar una revuelta dirigida por los "saqalibah", fieles al califa, que trataron de derribarlo. Abd al-Malik salió victorioso. Estaba claro que para mantener el liderato había que recurrir a una constante actividad militar y Abd al-Malik forzó la máquina de guerra para conseguir importantes victorias. En el año 1007 y gracias a una de éstas recibía el título de "al-Muzaffar" -el Victorioso o el Vencedor-. No pudo disfrutar mucho de su título ya que al año siguiente fallecía en extrañas circunstancias, especulándose sobre un posible envenenamiento a manos de su hermano Sanchuelo, quien se convertirá en su sucesor.

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Abd al-Rahman I (734 - 788)

Miembro de la dinastía omeya que gobernaba en Damasco, Abd al-Rahman I fue el único de la familia que consiguió escapar con vida en la fatídica tarde del 25 de julio del año 750, cuando los abbasíes acabaron con los omeyas para hacerse con el poder. Abd al-Rahman tenía sangre beréber por parte de su madre y puso rumbo al norte de Africa, tras una breve estancia en Irak. La tribu de Nafta le dio cobijo en Marruecos, en las proximidades de Ceuta donde estaba asentada. Desde allí decidió enviar algunos emisarios hacia al-Andalus donde podía encontrar partidarios, en un momento de revueltas y hambrunas. En efecto, entre las tropas sirias -la mayoría clientes de los Omeyas- la figura de Abd al-Rahman fue recibida con mucho cariño, aunque no experimentó la misma sensación entre los dirigentes del grupo del poder, los qaysíes. No obstante, los sirios se volcaron con el omeya y le dieron su total apoyo para cruzar el estrecho de Gibraltar y desembarcar en Almuñécar (agosto del año 755). Abd al-Rahman se puso al frente de un potente ejército formado por sirios, yemeníes y beréberes, derrotando al gobernador de Córdoba un año más tarde, en mayo de 756. En la mezquita de la capital andalusí Abd al-Rahman era proclamado emir. De esta manera se instauraba el primer poder musulmán independiente del califato. No será fácil la tarea a la que se tuvo que enfrentar el joven omeya ya que los levantamientos fueron continuos, encabezados por el gobernador Yusuf al-Fihrí. Esta revuelta fue sofocada en el año 759, acabando con la vida del antiguo gobernador. El jefe beréber de Cuenca también se rebeló al igual que el caudillo árabe al-Ala ben Mugit. Estas continuas luchas de poder motivarán que un grupo de jefes árabes de la zona nordeste solicitaran ayuda a Carlomagno para levantarse contra Abd al-Rahman. Corría el año 777 y al año siguiente las tropas dirigidas por el rey franco alcanzaron Zaragoza. Carlomagno no pudo rendir la ciudad y regresó a sus posesiones, siendo derrotado por los vascones en Roncesvalles. Estas continuas rebeliones estarían en buena parte motivadas por la diversidad de razas que encontramos en la población andalusí -mozárabes, beréberes, árabes, sirios, etc.-, pudiendo mantenerse el emir en el poder gracias a la creación de un potente ejército profesional que aumentaba en relación con las necesidades. Los beréberes y los esclavos del norte constituían el núcleo de la milicia. Abd al-Rahman tomó como modelo la administración omeya y desarrolló un importante programa constructivo en el que resalta la edificación de la mezquita de Córdoba, que sería después ampliada por Abd al-Rahman II, Al-Haken II y Almanzor. Le sucedió su hijo Hishem I.

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Abd al-Rahman II (790 - 852)

Los treinta años que gobernó Abd al-Rahman II el emirato de al-Andalus fueron de prosperidad y cierta calma. Sucedió a su padre al-Hakam I cuando éste falleció en el año 822. Las revueltas de épocas anteriores continuaron en las zonas periféricas mientras en el centro apreciamos un elevado grado de unidad. Aprovechando las fuerzas destinadas a sofocar estos levantamientos periféricos -encuadrados en las ansias autonomistas de los gobernadores de los territorios fronterizos- se realizaron diversas campañas contra los reinos cristianos del norte. En una de ellas se alcanzó la ciudad de León que fue saqueada e incendiada mientras que en otra aceifa Barcelona y Gerona fueron sitiadas. Los normandos llegaron a tierras andalusíes en el año 844, atacando Lisboa y Sevilla. Fueron rechazados pero se llevó a cabo la construcción de un amplia red de atalayas para evitar nuevos ataques. Esta política constructiva indica la eficacia del régimen. Abd al-Rahman II puso en marcha un importante cambio en la administración, inspirándose en el Imperio Sasánida para superar el modelo sirio imperante hasta entonces. Los usos sociales procedentes de Bagdad se impusieron en Córdoba. A pesar de vivir un periodo de calma social, en el año 850 estallaron ciertas convulsiones entre los cristianos, quienes manifestaron su voluntad de mantener su identidad frente a la creciente arabización que se estaba manifestando en la sociedad. Los mozárabes, dirigidos por san Eulogio o Speraindeo, no dudaron en recibir voluntariamente el martirio con tal de mantener su personalidad religiosa. Esta tensión alteró la pacífica convivencia entre ambas comunidades. Muhammad I sucedió a su padre cuando murió en el año 852.

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Abd al-Rahman III (891 - 961)

La situación de al-Andalus era tremendamente negativa cuando falleció Abd Allah y designó como sucesor a su nieto Abd Al-Rahman III. Tenía sólo 21 años pero ya había demostrado interesante dotes políticas que pronto puso en marcha desde su nuevo cargo. Las perspectivas no eran favorables al mantenerse la rebelión de Umar, dominar los señores de las Marcas la mayor parte del territorio y manifestarse dos graves peligros externos: el reino cristiano de Asturias en el norte y los fatimíes en la actual Túnez. Su primer objetivo será restablecer el orden interno, dirigiendo varias campañas victoriosas contra Umar. Los partidarios del joven emir controlaban las plazas fuertes y los castillos de la zona rebelde, poniendo fin a la revuelta en el año 928 tras tomar la plaza de Bobastro. Las capitales de las diferentes Marcas cayeron también bajo su órbita. Toledo era tomada en 932, Badajoz dos años antes y Zaragoza en el año 937. Una vez solucionados los problemas internos Abd Al-Rahman III pudo dedicarse con fuerza a detener las incursiones cristianas procedentes del norte. Los primeros éxitos -victoria de Valdejunquera (920) donde se vengaba la derrota de San Esteban de Gormaz de tres años antes y se dominaba la zona sur de Navarra- se vieron alterados por las campañas dirigidas por el rey asturiano Ramiro II, especialmente el enfrentamiento en la batalla de Simancas (939) que cayó del lado cristiano, suponiendo un duro varapalo para los andalusíes. Ramiro extendió sus dominios hasta las cercanías de Salamanca pero la muerte del monarca asturiano en el año 950 motivó que Abd Al-Rahman III impusiera su soberanía a los reyes de León y Navarra y a los condes de Barcelona y Castilla, aprovechando su debilidad. El reconocimiento de la soberanía andalusí iba acompañado del pago de un tributo anual. Otro peligro para al-Andalus procedía del sur donde los fatimíes se habían hecho fuertes. Precisamente la amenaza fatimí motivó que Abd Al-Rahman III tomara los títulos de califa, príncipe de los creyentes y defensor de la religión de Dios en el año 929. Con este cargo reivindicaba la independencia política andalusí frente a una autoridad superior, procediera ésta de Bagdad o de Túnez. Un paso más en el control del norte de Africa será la conquista de las plazas de Melilla, Tánger y Ceuta. Las fronteras del reino manifestaban general tranquilidad lo que motivó el desarrollo económico y la prosperidad. El califa controlaba el poder de manera absoluta e inició contactos diplomáticos con los Estados europeos, especialmente con Bizancio y el emperador Otón I. Dentro de este próspero ambiente destaca la construcción de numerosas obras públicas y monumentos en Córdoba, destacando la edificación de una nueva ciudad residencial para la corte en las cercanías de Córdoba: Madinat al-Zahra. Este periodo de paz y prosperidad será continuado por su sucesor, Al-Hakam II.

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Abd Allah (844 – 912)

Las rebeliones marcan el reinado de Abd Allah, sucesor de Almundir al ser ambos hijos de Muhammad I. En Sevilla se enfrentaron miembros de poderosas familias por el poder, al igual que en Granada. Las luchas entre árabes e hispanomusulmanes -llamados muladíes- eran cada vez más enconadas, al considerarse los primeros los únicos dueños del poder que era reclamado por los segundos. De alguna manera el emir intentó mantenerse al margen de las luchas para concentrar toda su fuerza en sofocar la rebelión de Umar ibn Hafsun que ya duraba desde el año 880. Para acabar con la revuelta Umar y Abd Allah alcanzaron un pacto por el que el rebelde se convertía en gobernador de la zona, dependiendo en todo momento de Córdoba. Pero Umar volvió a demostrar que actuaba libremente cuando inició conversaciones con el gobernador de Qayrawuán (actual Túnez) para conseguir apoyo militar y convertirse en emir de al-Andalus. La extensión de los dominios de Umar alcanzaba las actuales provincias de Granada, Jaén y Málaga. La encarnizada lucha con Umar motivó que el rey Alfonso III extendiera sus territorios a costa de las tierras andalusíes, sin poder Abd Allah evitar la expansión cristiana. Bien es cierto que durante la mayor parte de su reinado el poder del emir se reducía a Córdoba y su región circundante, ya que los clanes locales habían ocupado el poder, acercándose a un sistema feudal. Sin resolver el conflicto, Abd Allah falleció designando como sucesor a su nieto Abd al-Rahman III.

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Al-Hakam I
Al-Hakam I sucedió a su padre Hishem I en el cargo de emir de al-Andalus antes de la muerte de éste. De la misma manera que había ocurrido en el emirato anterior, también se produjeron luchas entre bandos por el poder, que en este caso enfrentaron al nuevo emir y sus tíos paternos. La revuelta fue rápidamente sofocada con la muerte del tío de más edad y el reconocimiento de la autoridad de al-Hakam por parte de su otro tío. Pero los conflictos internos no tardaron en llegar, produciéndose la famosa "Jornada del Foso" del año 797. Los notables toledanos que no admitían la autoridad del nuevo emir fueron atraídos al castillo del gobernador para presentar sus respetos al heredero. Una vez en el castillo fueron decapitados uno a uno y sus cuerpos arrojados a un foso. Nuevas rebeliones se sucedieron, esta vez en Córdoba (805), siendo los cabecillas detenidos y ejecutados en número de 72. El motín del arrabal producido en el año 818 fue también duramente reprimido por parte de las tropas del emir que atacaron por la espalda a los amotinados que rodeaban el palacio. Tres mil supervivientes fueron ejecutados y el resto de los habitantes del arrabal fueron condenados a abandonar la ciudad mientras veían como sus casas eran incendiadas. En las zonas fronterizas también se produjeron sublevaciones, especialmente por los intentos autonomistas de los gobernadores de las llamadas Marcas que en número de tres existían: la Marca Superior con capital en Zaragoza, la Media con capital en Toledo y la Inferior con capital en Mérida. El ejército profesional se vio fortalecido con participación de un elevado número de beréberes y esclavos. Al-Hakan I fue sucedido por su hijo Abd al-Rahman II.

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Al-Hakam II
A los ocho años fue nombrado sucesor de Abd Al-Rahman III su hijo Al-Hakam. Sin embargo, se hizo cargo del poder con 47 años, tras la muerte de su padre. Su educación fue exquisita y participó intensamente de las actividades de gobierno así como de las campañas militares, acompañando al califa en varias ocasiones. Podemos afirmar que Al-Hakam continuó la política de Abd Al-Rahman III, manteniendo la paz y la prosperidad en al-Andalus. Su califato fue pacífico, abogando por la vía diplomática antes que la militar. No en balde dio órdenes a sus gobernadores para evitar que la población fuera oprimida o se entregara a crueles matanzas. Esta paz sería alterada por los ataques normandos a las costas portuguesas en los años 966 y 971. Daneses y vikingos se retiraron al conocer que los musulmanes "iban a su encuentro y se prestaban a atacarles por tierra y por mar" tal y como nos cuenta el cronista Ibn Hayyan. Al-Hakam II confió en exceso en los funcionarios que le rodeaban, especialmente en el chambelán al-Mushafi, el visir Ibn Abi Amir (futuro Almanzor) y el general Galib, quienes lucharan para ocupar el poder a la muerte del califa. Las relaciones exteriores tendrán dos frentes: la lucha contra los reinos cristianos del norte y la intervención en el norte de Africa. En el Magreb se restauró el protectorado de Marruecos (974) para hacer frente al empuje fatimí. En el frente norte la alianza de León, Castilla, Barcelona y Navarra contra Al-Hakam tuvo como respuesta la toma por parte del califa del castillo de San Esteban de Gormaz (963), imponiendo Córdoba su autoridad. La gran pasión de Al-Hakam II serán las artes y las letras. Reunió una biblioteca de más de 400.000 volúmenes y fundó 27 escuelas públicas en las que los eruditos enseñaban a los pobres y huérfanos a cambio de atrayentes salarios. La ampliación de la mezquita con la exquisita decoración del mihrab pone de manifiesto su admiración artística. El gran error de Al-Hakam sería no nombrar a un sucesor capacitado y eficaz. Su concubina Subh de Navarra le dio un hijo cuando él ya era bastante mayor, siendo el pequeño nombrado sucesor. El nombramiento de Hisam II como califa provocó la lucha entre los poderosos funcionarios para ocupar el poder tras la muerte de Al-Hakam II en el año 976.

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Almanzor. Abi Amir Muhammad
Cuando Al-Hakam II falleció dejó el trono cordobés a un muchacho de once años sin ninguna experiencia política llamado Hisam. El joven califa tenía el apoyo del todopoderoso ministro Yafar al-Mushafi, quien contaba con el beneplácito de la madre del califa, la concubina Subh de Navarra. Al-Musafi contó con la estrecha colaboración de un hombre llamado Abi Amir Muhammad, miembro de una familia árabe con posesiones en Algeciras que se trasladó a Córdoba para estudiar jurisprudencia y literatura. Este Abi Amir será el temible Almanzor cuando en el año 981 se titule "al-Mansur bi-Allah" (el victorioso de Dios), denominación que cristianizada ha dado el nombre por todos conocido. Abi Amir inició su carrera política como escribano y secretario del qadí Ibn al-Salim. Sus aptitudes administrativas motivaron que fuera recomendado al chambelán al-Mushafi, quien le nombró primero administrador de la sultana Subh y después del joven Hisam. De esta manera Abi Amir estrechaba sus lazos con la familia gobernante. A la muerte de Al-Hakam II recibe el nombramiento de visir y tutor del joven califa por lo que Almanzor y su protector al-Mushafi empiezan a enfrentarse abiertamente. En el año 978 aparta totalmente a al-Mushafi del entorno del califa, gracias al apoyo de su suegro, el general Galib, y tres años más tarde consigue que el joven Hisam le otorgue públicamente los poderes absolutos del gobierno, dedicándose el califa a la vida piadosa. Con el poder político en sus manos, la fuerza militar se le resistía ya que Galib aún era fuerte gracias a cierto apoyo de los reinos cristianos. Dando muestras de su sagacidad, Almanzor hizo venir de Africa a otro general con tropas beréberes para convertirlas en su guardia personal, provocando el enfrentamiento con Galib. Este salió derrotado y Abi Amir recibía, a su regreso a Córdoba, el título de "al-Mansur bi-Allah". Desde ese momento y durante más de 20 años ejerció el poder absoluto en al-Andalus. Puso en marcha un programa de reformas tanto en la administración civil y militar y supo atraerse a las clase populares con una política de intensa actividad militar contra los cristianos del norte. Las crónicas hablan de 57 expediciones victoriosas con las que extendió el dominio musulmán a buena parte de la península, imponiendo fuertes tributos a los monarcas de Navarra y León. Incluso forzó a éstos a la entrega de sus hijas para imponer la paz en sus dominios. Los ataques de Almanzor llegaron hasta Barcelona (985), Coimbra (987), los monasterios leoneses de Sahagún y Eslonza (988), Santiago de Compostela (997) y Pamplona (999). Estas campañas motivaron la creación de una alianza cristiana contra al-Andalus que salió contundentemente derrotada en el año 1000. En estas últimas correrías Almanzor atacó el monasterio de San Millán de la Cogolla (1002) y de regreso a Córdoba falleció, en las cercanías de Medinaceli (Soria). La fortaleza con la que Almanzor dirigió los designios de al-Andalus se manifiesta en el intenso programa de construcciones que llevó a cabo, ampliando la mezquita de Córdoba y edificando un nuevo palacio llamado Madinat al-Zahira, donde trasladó la administración para evitar que Hisam tuviera tentaciones de dirigir el gobierno. Designó a su hijo Abd al-Malik como sucesor, estableciendo una dinastía de gobernantes que acabó con su otro hijo Sanchuelo. El gobierno dictatorial de Almanzor se considera como una de las causas que motivaron el estallido de la Gran Fitna y la guerra civil entre los años 1009 y 1031.

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Almundir

El corto gobierno de Almundir, hijo de Muhammad I, vendrá determinado por sus deseos de acabar con la revuelta encabezada por Umar ibn Hafsun. El emir no podía tolerar que el rebelde se asentara en el corazón de sus tierras - en la serranía de Ronda- por lo que dirgió todos sus esfuerzos para acabar con la sublevación. Umar había ampliado su zona de acción al apoderarse de Mijas, Comares y Archidona. Las expediciones enviadas por el emir iban ganando terreno, ajusticiando a los dirigentes regionales que apoyaban al rebelde. La presión de Almundir motivó que Umar iniciara negociaciones con el emir. El rebelde regresaba a Córdoba pero pronto volvería a la sierra. Tomándolo como una cuestión personal, Almundir se dirigió a Bobastro, donde tenía Umar su cuartel general, para poner sitio a la plaza. Durante el asedio fallecía Almundir, sucediéndole como emir su hermano Abd Allah.

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Ben abd-Allah Al-Gafiqí, Abd al-Rahman
 

Abd al-Rahman ben Abd Allah al-Gafiqí fue emir de al-Andalus de manera interina en el año 721, siendo designado para el mismo cargo en el año 730. Al igual que sus antecesores se interesó por extender el Islam más allá de los Pirineos, bien fuera a través de expediciones de castigo bien a través de campañas dirigidas a una ocupación efectiva. De esta manera se habían hecho algunas incursiones en territorio francés llegando a sitiar ciudades como Lyon, Aviñón o Tolosa. Anbasa se apoderó de Carcasona y Nimes, alcanzando el monasterio de Moissac. Con estos antecedentes cuando Abd al-Rahman ben Abd Allah al-Gafiqí era nombrado emir de manera efectiva puso todo su empeño en realizar una exitosa expedición por tierras francas. Partiendo de Cataluña, cruzaron la Gascuña, el Poitou y la Turena, derrotando cerca de Burdeos al duque Eudes de Aquitania. La ciudad fue saqueada, obteniendo los musulmanes un cuantioso botín. Pero en Burdeos les llegaron noticias de la existencia de un rico tesoro guardado en el monasterio de San Martín de Tours, hacia donde pusieron rumbo. Utilizando la calzada romana llegaron hasta Poitiers donde se producirá la famosa batalla frente a Carlos Martel, en el mes de octubre del año 732. Según cuentan las crónicas francas, ambos ejércitos acamparon en las cercanías de la ciudad y Abd al-Rahman ben Abd Allah al-Gafiqí dio la orden de atacar; la caballería se lanzó contra los francos quienes aguantaron el empuje como una roca. Hacia las cuatro de la tarde, Abd-al-Rahman se preparó para un nuevo y desesperado ataque contra las líneas francas, con el objetivo de dar el golpe definitivo. El ataque del rey Eudes al campamento musulmán cambio el rumbo de los acontecimientos ya que la formación se rompió y se dirigieron a salvar el botín. Carlos dio orden de ataque a sus soldados y las líneas francas avanzaron. Abd-al-Rahman hacía desesperados esfuerzos para organizar sus tropas. Cuando el emir, rodeado de sus bravos oficiales, cayó bajo las espadas de los cristianos todo el orden desapareció y los restos del ejército musulmán se refugiaron en el campamento. La batalla estaba perdida y los musulmanes huyeron aprovechando la noche.

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Hisham I
La sucesión entre los musulmanes no recaía sobre el primogénito, sino sobre el más cualificado. Este es el caso de Hishem I, que fue elegido por su padre Abd al-Rahman I para sucederle en el emirato de Córdoba, en detrimento de su hermano mayor, Sulayman. Este se consideró agraviado por lo que se rebeló contra el nuevo emir, saliendo derrotado en su intento por ocupar el poder. En el emirato de Hishem I apenas se producen revueltas por lo que los ánimos guerreros de parte de la población se dirigieron a luchar contra los cristianos del norte, quienes aprovechando las luchas intestinas de los musulmanes habían ampliado su zona de influencia. Hishem I dirigió continuas campañas contra los reyes asturianos Vermudo I y Alfonso II. Las tierras francas también sufrieron los ataques islámicos, las llamadas aceifas -del árabe saífa, verano- ya que se realizaban en esta estación del año para destruir las cosechas del enemigo. Las tropas andalusíes alcanzaron la región de Aquitania consiguiendo un importante botín. La doctrina malikí, versión ortodoxa del Islam hispano, fue introducida en tiempos de Hishem I. Le sucedió su hijo al-Hakam I.

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Hisham II
A los diez años Hisam II fue reconocido sucesor de Al-Hakam II. Su madre la concubina Subh de Navarra apostó fuerte por el pequeño ayudada por el visir Ibn Abi Amir, el futuro Almanzor. El ministro Yafar al-Mushafi también apostó por el joven con tal de mantener las riendas del poder en sus manos. De esta manera los tíos y primos más capacitados que el joven Hisam eran apartados de la sucesión. En el año 978 Ibn Abi desplazó a al-Musafi del poder y era nombrado hayib o mayordomo real. El general Galib mostraba su total apoyo al nuevo líder político ya que era su yerno. Desde ese cargo Ibn Abi dirigió al califa hacia los placeres sensuales, encerrándole en su palacio donde se convirtió en un juguete en manos del hayib. Hisam vivía aislado, al margen de las luchas por el poder y dedicado a la devoción y diferentes pasatiempos. La muerte de Almanzor motivó el desplome del califato y el inicio del periodo denominado la "Gran Fitna" en el que Hisam fue depuesto y nombrado califa en varias ocasiones. Su muerte se produjo hacia el año 1013, posiblemente asesinado.

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Ibn Arabi
 

Nacido en Murcia, recibió su educación en Sevilla. Viajó por varios países árabes. Místico, sus revelaciones de Dios llegaron a influir fuertemente en la doctrina sufista islámica. Es el autor de "Las revelaciones de la Meca".

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Muhammad I
 

Muhammad I era hijo de Abd al-Rahman II y le sucedió en el cargo de emir de al-Andalus. La prosperidad iniciada en el reinado anterior continuó, salpicada de sublevaciones que intentaron hacer frente al poder cordobés. La mayoría de las revueltas estallaron en las regiones fronterizas. En el valle del Ebro un miembro de la poderosa familia de los Banu Qasi llamado Musa ibn Musa se autotituló "tercer rey de España". Toledo siguió un camino similar gracias a la ayuda del monarca asturiano Ordoño I pero las tropas musulmanas se impusieron a los rebeldes en la batalla de Guazalete. Extremadura también sufrió la llama de la sedición encabezada por el muladí Ibn Marwan, conocido como el Gallego. Alcanzó cierto grado de independencia y estableció una especie de dinastía que se mantuvo en el poder durante años. En Sevilla también se establecerá un gobierno semi-independiente liderado por el jefe de una familia árabe, movimiento reconocido por el propio emir. Pero el levantamiento más importante tuvo lugar en el seno de la propia Andalucía donde el muladí Umar ibn Hafsun se rebeló en la serranía de Ronda. Esta insurrección durará casi 50 años, siendo sofocada por el califa Abd al-Rahman III. La prosperidad que vivía el Estado Omeya era más bien engañosa y la estructura parecía resquebrajarse, continuando durante los emiratos de Almundir y Abd Allah.

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Sanchuelo. Abd al-Rahman ibn-Sanchul
 

Abd al-Rahman ibn Sanchul es el verdadero nombre del segundo hijo de Almanzor, siendo más conocido como Sanchuelo por ser hijo de Abda la Vascona, hija de Sancho II Garcés Abarca de Navarra. Cuando falleció su hermano Abd al-Malik en el año 1008 -algunos apuntan a que fue asesinado por el propio Sanchuelo- se hizo con el poder desde el cargo de chambelán de Hisam II. Pronto se comportó de manera excéntrica y haciendo gala de delirios de grandeza, haciéndose nombrar heredero del califa a pesar de no pertenecer a la familia califal. Recibió un buen número de títulos: el Leal, el Victorioso y el Supremo Chambelán entre otros, dedicándose al vino y a las mujeres en compañía del califa. La actitud de Sanchuelo pronto levantó ampollas en todo el califato y su marcha a una campaña contra los cristianos en pleno invierno motivó que Muhammad ibn Hisham depusiera al califa y aboliera el régimen. Sanchuelo recibió la noticia en plena campaña, siendo abandonado por su ejército, apresado y ejecutado en las proximidades de Córdoba. El califato estaba herido de muerte y la Gran Fitna se iniciaba con su fallecimiento.

(Varias de estas biografías provienen de www.artehistoria.com) 

 

Mujeres de Al Andalus:
Personajes notables de Al Andalus:
Miguel Asín y Palacios:
Almorávides y Almohades:
Literatura árabe en la época Omeya:
Literatura árabe en los Reinos de Taifas:
Literatura granadina:

 

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