Índice general de Hispánica

Alfonso X el Sabio

 

 

(Siglos VIII-XV)

Indice

Teodulfo (760-821)                                              
Beato de Liébana (murió en 798)
Alvaro Cordobés (murió hacia 861)
Fernán González (murió en 970)
Berceo, Gonzalo de (1180-1246)                            
Raimundo de Peñafort, San (1180-1275)               
Domingo de Guzmán, Santo (1170-1221)
Bonifaz, Ramón de (1196-1256)
Lulio, Raimundo (1235-1316)                                
Arnaldo de Vilanova (1238-1311)
Alfonso X el Sabio (1252-1284)
Infante Juan Manuel (1282-1349)
Arcipreste de Hita (1282-1350)
Eiximenis, Francesc (1325-1409)
Lopez de Ayala, Pedro (1332-1407)
Eymeric, Nicolás
San Vicente Ferrer (1350-1419)                               
Alvarez de Villasandino (murió hacia 1425)
Beato Alvaro de Córdoba (murió en 1430)
Serra, Pere (1345-1406)
Villena, Marqués de (1384-1434)
Ausias March (1397-1459)
Arcipreste de Talavera (1398-1470)
Santillana, Marqués de (1398-1458)
Juan Alfonso de Baena (1406-1454)
Mena, Juan (1411-1456)
Martorell, Joanot (1420-1486)
Jorge Manrique (1440-1479)
Ferrer de Blanes, Jaime (1445-1526)
Torquemada, Juan (s. XV)


Amadís de Gaula



Teodulfo (Theodulfus, Theodulfe)
Obispo de Orleans, sobresalió como excelente poeta y docto teólogo. Nació en España hacia 760, y murio en Angers, Francia, el 18 de diciembre de 821. Descendiente de godos, en 794 se incorporó a la corte de Carlomagno, donde fue, junto con Alcuino, el intelectual mas distinguido. Carlomagno le concedio en 798 el obispado de Orleans, y varias abadías. Trabajó incansablemente en su diócesis como reformador del clero y de los fieles, como puede verse en sus dos Capitularios, uno de los cuales tiene 46 capítulos; también promovió las escuelas. En 798 fue enviado, junto con el obispo Leidrad de Lyon, como mensajero real al Sur de Francia.  En su poema "Versus contra judices", critica duramente la severidad de la ley Franca, y dirige duros comentarios a los jueces. Detalla sus experiencias durante su misión.

Como escritor de Teología participó en la disputa sobre el término "Filioque" (procedencia del Espíritu Santo del Hijo tanto como del Padre) y defendió esta doctrina a petición de Carlomagno en su tratado "De spiritu sancto".

También escribió, por deseo del Emperador, "De ordine baptism", una descripción de las ceremonias del bautismo. También parece ser el autor de una exposición de la Santa Misa y el Credo. 

En cuanto a lenguaje y metro ocupa el primer lugar entre los poetas de la era carolingia, distinguiéndose por su espíritu y destreza. De particular interés son las cartas que escribió en forma de poemas dando una animada visión de la vida de la corte.

Es el autor del himno del domingo de ramos "Gloria, laus et honor". También es conocido como protector de las artes.

Acusado más tarde de participar en la conspiración del rey Bernardo de Italia, fue depuesto en 818 y exiliado a Angers.
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Beato de Liébana (murió en 798)
Monje de la Montaña de Santander. Se distinguió en la lucha contra el adopcionismo junto a Eterio, obispo de Osma. Dedicó a éste sus 'Comentarios al Apocalipsis' (776), que sirvieron de base a diversos manuscritos de los siglos X al XIII, adornados con magníficas miniaturas de estilo mozáraba. El Padre E. Flórez dió a conocer el texto de los Comentarios en 1770.
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Alvaro Cordobés (murió hacia 861)
Escritor mozárabe. Se esforzó por mantener la formación humanística latina entre los cristianos. Es autor de un Indiculus luminosus (854), contra el Islam y en defensa de los mártires, de una biografía de San Eulogio de Córdoba (860), de unas diez piezas poéticas y de un epistolario compuesto de veinte cartas, resultado de una polémica con su amigo Juan Hispalense.
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Fernán González (murió en 970)
Primer Conde independiente de Castilla. En 929 regía ya el territorio de Lara, y más tarde acumuló los condados de Burgos y Alava. Acompañó a Ramiro II en sus campañas reconquistadoras (batalla de Simancas, 939), y repobló Sepúlveda (940). Llevó a cabo una política particularista frente a León, y enn 943 se rebeló junto con Diego Muñoz, con la intención de ligar hereditariamente Castilla a sus descendientes. Aunque fue encarcelado (944), recobró la libertad y en 946 el condado de Castilla, previo juramento de fidelidad al monarca. En 947 casó a su hija Urraca con el primogénito Ordoño III, tomó partido a favor de Ordoño IV, casado con la viuda Urraca, contra Sancho I, pero fue capturado por los navarros en Cirueña (960). Al año siguiente fue liberado por García Sánchez de Navarra y se trasladó a Burgos, de donde expulsó a Ordoño y le obligó a dejar a su esposa e hijas. Durante la minoría del nuevo rey leonés, Ramiro III, consiguió unificar las diversas circunscripciones castellanas y legarlas a su hijo García Fernández.
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Domingo de Guzmán, Santo (1170-1221)
Nació en Caleruega (Burgos) en 1170, en el seno de una familia profundamente creyente y muy encumbrada. Sus padres, don Félix de Guzmán y doña Juana de Aza, parientes de reyes castellanos y de León, Aragón, Navarra y Portugal, descendían de los condes-fundadores de Castilla. Tuvo dos hermanos, Antonio y Manés.

De los siete a los catorce años (1177-1184), bajo la preceptoría de su tío el Arcipreste don Gonzalo de Aza, recibió esmerada formación moral y cultural. En este tiempo, transcurrido en su mayor parte en Gumiel de Izán (Burgos), despertó su vocación hacia el estado eclesiástico.

De los catorce a los veintiocho (1184-1198) vivió en Palencia; seis cursos estudiando Artes (Humanidades superiores y Filosofía); cuatro, Teología; y otros cuatro como profesor del Estudio General de Palencia.

Al terminar la carrera de Artes en 1190, recibida la tonsura, se hizo Canónigo Regular en la Catedral de Osma. Fue en el año 1191, ya en Palencia, cuando en un rasgo de caridad heroica vende sus libros, para aliviar a los pobres del hambre que asolaba España.

Al concluir la Teología en 1194, se ordenó sacerdote y es nombrado Regente de la Cátedra de Sagrada Escritura en el Estudio de Palencia.

Al finalizar sus cuatro cursos de docencia y Magisterio universitario, con veintiocho años de edad, se recogió en su Cabildo, en el que enseguida, por sus relevantes cualidades intelectuales y morales, el Obispo le encomienda la presidencia de la comunidad de canónigos y del gobierno de la diócesis en calidad de Vicario General de la misma.

En 1205, por encargo del Rey Alfonso VIII de Castilla, acompaña al Obispo de Osma, Diego, como embajador extraordinario para concertar en la corte danesa las bodas del príncipe Fernando. Con este motivo, tuvo que hacer nuevos viajes, siempre acompañando al obispo Diego a Dinamarca y a Roma, decidiéndose durante ellos su destino y clarificándose definitivamente su ya antigua vocación misionera. En sus idas y venidas a través de Francia conoció los estragos que en las almas producía la herejía albigense. De acuerdo con el Papa Inocencio III, en 1206, al terminar las embajadas, se estableció en el Langüedoc como predicador de la verdad entre los cátaros. Rehusa a los obispados de Conserans, Béziers y Comminges, para los que había sido elegido canónicamente

Para remediar los males que la ignorancia religiosa producía en la sociedad, en 1215 establece en Tolosa la primera casa de su Orden de Predicadores, cedida a Domingo por Pedro Sella, quien con Tomás de Tolosa se asocia a su obra.

En septiembre del mismo año, llega de nuevo a Roma en segundo viaje, acompañando del Obispo de Tolosa, Fulco, para asistir al Concilio de Letrán y solicitar del Papa la aprobación de su Orden, como organización religiosa de Canónigos regulares. De regreso de Roma elige con sus compañeros la Regla de San Agustín para su Orden y en septiembre de 1216, vuelve en tercer viaje a Roma, llevando consigo la Regla de San Agustín y un primer proyecto de Constituciones para su Orden. El 22 de Diciembre de 1216 recibe del Papa Honorio III la Bula “Religiosam Vitam” por la que confirma la Orden de Frailes Predicadores.

Al año siguiente retorna a Francia y en el mes de Agosto dispersa a sus frailes, enviando cuatro a España y tres a París, decidiendo marchar él a Roma. Allí se manifiesta su poder taumatúrgico con numerosos milagros y se acrecienta de modo extraordinario el número de sus frailes. Meses después enviará los primeros Frailes a Bolonia.

Habrá que esperar hasta finales de 1218 para ver de nuevo a Domingo en España donde visitará Segovia, Madrid y Guadalajara.

Por mandato del Papa Honorio III, en un quinto viaje a Roma, reúne en el convento de San Sixto a las monjas dispersas por los distintos monasterios de Roma, para obtener para los Frailes el convento y la Iglesia de Santa Sabina.

En la Fiesta de Pentecostés de 1220 asiste al primer Capítulo General de la Orden, celebrado en Bolonia. En él se redactan la segunda parte de las Constituciones. Un año después, en el siguiente Capítulo celebrado también en Bolonia, acordará la creación de en ocho Provincias.

Con su Orden perfectamente estructurada y más de sesenta comunidades en funcionamiento, agotado físicamente, tras breve enfermedad, murió el 6 de agosto de 1221, a los cincuenta y un años de edad, en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, lo canonizó.

(http://www.dominicos.org/op/Domingo/stoindic.htm)

Información adicional:

Perfil espiritual:
Perfil evangélico:

 


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Berceo, Gonzalo de (c.1180--c.1246)
  ....Maese Gonzalo, de Berceo nonmado, nació hacia las postrimerías del siglo XII, en el lugar de Berceo, que se halla en los límites de la diócesis de Calahorra y el territorio de la abadía de San Millán de la Cogolla, lugar cuyo nombre ha pasado a la posteridad por haber sido la cuna de tan delicado poeta.
     Poco se sabe acerca de él y su vida, pero pasa por cierto que tuvo un hermano, maese Juan, que como él fue clérigo y nació en igual lugar.
     De sus Padres, nada se sabe.
     Mas sabido es que pasó sus primeros años en el vetusto monasterio de San Millán de Suso, sin que se pueda precisar si allí se hallaba como puesto por sus padres para recìbir cristiana y ejemplar educación, según usanza de la época, o en calidad de monacillo destinado al servicio de la religión.
     Lástima es que tanto acerca de tan eximio poeta como de tantos otros, se esté falto de datos precisos, pues los poquísimos que se tiene son deducidos de sus propias obras, en algunos de cuyos pasajes alude incidentalmente a sí mismo, como en éste :

Gonzalo fue su nombre, quien hizo este tratado,
en San Millán de Suso fue de niñez criado,
natural de Berceo, ond' san Millán fue nado (I).

(I) Nacido.

     Por el cariño a estos lugares y sus glorias que toda la vida el poeta mostró, los que de todo sacan partido para sus ideas personales han pretendido poder deducir y aseverar que era monje de aquella abadía, mas no hay pruebas eficientes en apoyo de esta tesis. En cambio, parece ser que no cabe dudar de que fue clérigo secular, pues aunque algunos lo han puesto en duda, documentos hay en que aparece su nombre con el calificativo de preboste, como en una sentencia pronunciada por don Juan, abad de San Millán, en donde se puede ver que en la lista de testigos, figuran: ... de Berceo, DON GONZALVO, don Aznar, don D.°, don Esteban, prestes.
     Esto es todo lo que se puede decir acerca de su vida.
     Pero si ésta es casi desconocida, no cabe decir lo mismo de su obra, pues que conocemos los preciosos poemas por él hechos tomando como asunto la vida de los santos : Domingo de Silos, Millán, Lorenzo, Oria virgen, y Auria virgen, a los que hay que añadir su famoso poema de Alejandro Magno, el de los Loores de Nuestra Señora, el de los Milagros de Nuestra Señora, el Duelo de la Virgen María, etc.
     De notar es la influencia que este gran poeta ha tenido en la literatura universal, pues es a él, en occidente, el verdadero padre del verso alejandrino, por ser este metro el por él empleado para cantar las glorias del gran Alejandro, que ha sido el adoptado por casi todos los grandes trágicos posteriores a él, en sus principales composiciones: en las literaturas europeas, y principalmente en la francesa, en la cual, más que en ninguna otra, es el verso heroico por excelencia.

(Antología de los mejores poetas castellanos, Rafael Mesa y López. Londres: T. Nelson, 1912.)

Información adicional:

Obras completas:

http://www.bibliotecagonzalodeberceo.com


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Raimundo de Peñafort, San (1180-1275)
Jurista y canonista. Estudió en la Universidad de Bolonia, y allí enseñó de 1218 a 1221. En 1222 ingresa en la Orden de Predicadores. Fue nombrado penitenciario papal por Gregorio IX en 1230, y escribe el 'Liber Extra' o colección de Decretales de Gregorio IX. En 1226 regresa a España y es nombrado general de su Orden. Deja el cargo en 1240 para dedicarse a la conversión de moros y judíos. Entre sus amigos estaban Gregorio IX, Jaime I el Conquistador y Santo Tomás de Aquino. Fue canonizado en 1601. Sus obras más destacadas son 'Summa Iuris canonici', que no completó. 'Summa de casibus poenitentiae', que sirvió de guía práctica para los confesores; 'Summa de matrimonio'. Se le han atribuído muchas obras, entre ellas 'Tractus de bello et duello'. En su obra se refleja el movimiento canonístico que va desde el Decreto de Graciano a Gregorio IX. Influyó en posteriores canonistas y moralistas
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Bonifaz, Ramón de (1196-1256)
Marino español, al servicio de Castilla. Fernando III le encargó en 1247 la organización y dirección de la escuadra que intervino en la conquista de Sevilla. La tradición se ha considerado como el creador de la marina de Castilla.
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Lulio, Raimundo (1235-1316)
Poeta y filósofo español. Pasó la primera mitad de su vida en la disipación y en los placeres de escandalosa galantería. Pero a los 30 años, aunque casado y padre de familia, renunció al mundo y tomó el hábito franciscano. A partir de este momento consagró su vida a una cruzada espiritual, a convertir a los infieles, no por la fuerza de las armas, sino con los argumentos de la razón. Con este fin aprendió las lenguas orientales y se dedicó al estudio de la Lógica. Ideó un sistema que llamó 'Ars magna', que presentó como método para encontrar la verdad y probarla automáticamente. Consistía en una combinación de conceptos referentes, en su mayor parte, a Dios y al alma, fomando unas tablas que podíannn manejarse como un simbolismo matemático para hallar y demostrar los atributos de Dios. Después de enseñar su método en Montpellier, Roma, París y Génova, en 1289, cansado de las repulsas de los soberanos y de los Papas, a quienes había pedido auxilio para su cruzada espiritual, e indignado, pero no desesperado, por haber oído al Papa Benedicto VIII calificarle de loco, resolvió llevar a cabo, sin auxilio de nadie, el apostolado con que soñaba. Con tal resolución partió para Túnez en 1292 y obtuvo un triunfo completo sobre los filósofos averroístas. Desde allí fue a Bona y Argel. En 1315 volvió a Túnez, donde según cuenta la tradición fue muerto a pedradas por los habitantes de la ciudad. Un buque genovés recogió su cuerpo llevándolo a Mallorca donde fue inhumado. Las obras principales de Lulio son 'Llibre de contemplació en Deu', 'Ars Magna', 'Ars generalis ultima', el libro místico 'Llibre de amic e amat' que forma parte de su novela filosófica 'Blanquerna'. Como filósofo su reputación no tuvo límites, tanto en Europa como en Africa, pero solamente dejó un simpre recuerdo en los anales de la filosofía. Se puede decir que fue un gran filósofo que legó al mundo una pequeña filosofía. Su formación era profundamente franciscana, con cierta base platónica y agustiniana, culminando en una mística. Hay una clara primacía del saber teológico sobre toda otra ciencia. Como químico descubrio algunos productos, que mas tarde sirvieron como base para iniciar y afianzar un gran número de adelantos. A este respecto los histoiradores de la química cuentan a Raimundo Lulio entre los padres de la misma. Como poeta, su poema 'Desconsuelo' es las más alta revelación del espíritu de Raimundo Lulio. Es uno de los monumentos de la literatura del siglo XIV, y la primera gloria de la poesía de Mallorca. Lo que más destaca en definitiva es su gran personalidad. Este Doctor Iluminado, con cuyo nombre se le llegó a conocer, gozó de gran admiració en su época y en tiempos posteriores.
"Si hay en la Edad Media una creación original, completa y coherente en todas sus partes, es la de nuestro mallorquín, 'hombre de genio verdaderamente divino', como le llamara Giordano Bruno". (Men. y Pelayo) "Reunía en su persona la pasión del saber enciclopédico del siglo XIII, y el espírity visionario, aventurero y teosófico del XIV. Dos siglos antes que Colón soñó con nuevos mundos. Su poesía sutil y vigorosa todavía nos conmueve poderosamente, su 'Libro del Amigo y del Amado' es una de las grandes obras de la España mística; imitó a los místicos musulmanes y sobre todo a Abenarabi de Murcia, y al par que San Vicente Ferrer con respecto a los judíos, constituye Lulio un ejemplo admirable de la ardiente fe católica española, que llega hasta el sacrificio entero y hasta el martirio a la vez que significa la más generosa comprensión del infiel, tratándole por la persuasión y la caridad. Descartes, que en su 'Discurso del Método' dedica una despectiva alusión a Lulio, pudo dignarse de haberlo conocido mejor; en realidad en su 'Ars Magna' ha forjado Lulio un proyecto tan grandioso como el del príncipe de los filósofos modernos. Aún hoy en Mallorca circula su obra en la que todavía se respira la nobleza, la poesía, la sabiduría y los presentimientos de la Edad Media cristiana." (Maurice Legendre)
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Arnaldo de Vilanova (1238-1311)
Médico y teólogo espiritualista laico, nació probablemente en Valencia y murió en un naufragio frente a Génova. Estuvo en buena relación con la casa real aragonesa, asistió en su última enfermedad a Pedro III y fue médico de Jaime II. Asistió también como médico al papa Urbano VIII. Había aprendido medicina en Montpellier, y teología con los dominicos, y siguió en su opiniones reformistas el espiritualismo visionario de Joaquín de Fiore. Su 'Rahonament d'Avinyó', interpretación religiosa de ciertos sueños del rey Federico II de Sicilia, hermano de Jaime II de Aragón, le indispuso con éste. Temperamento inquieto y dado a interpretaciones apocalípticas, explicó en París sus ideas, y en 1299 los doctores de la Sorbona le hicieron encarcelar. Bonifacio VIII y Clemente V le protegieron. Poseía al parecer el hebreo y utilizaba fuentes griegas. En latín escribió varios tratados médicos: El más famoso, 'Antidotarium'. Se le han atribuído varias obras filosófico-teológicas y de alquimia, publicadas mucho después de su época, entre ellas 'Thesaurus thesaurorum' y 'Novum lumen'.
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Alfonso X el Sabio (1252-1284)
Rey de Castilla y León desde el año 1252 al 1284, hijo de Fernando III el Santo y de doña Beatriz de Suabia. Fue aspirante al trono del Sacro Imperio Romano Germánico, y uno de los reyes más importantes del medievo europeo, no sólo por su actividad política sino, sobre todo, por su gran preocupación cultural. Subió al trono a los treinta y un años, habiéndose casado al los veintitrés con Violante, hija de Jaime I de Aragón y de Violante de Hungría. Sus pretensiones a la corona imperial se basaban en los derechos de su abuelo, el duque de Suabia, que había sido reconocido como emperador de Alemania, pero finalmente fue elegido emperador Rodolfo de Habsburgo. En cuanto a política interior, tampoco fue muy afortunado. Conquistó algunas plazas en Andalucía (Jerez, Medina Sidonia, Lebrija, etc.) y sofocó la sublevación de los mudéjares murcianos y andaluces. Sin embargo tuvo que ceder el Algarve a Portugal, y fracasó en sus aspiraciones al reino de Navarra, y en sus proyectos de cruzada en África. En lo que realmente sobresalió su reinado fue en su extraordinaria labor científica y cultural. Esto fue debido al desarrollo incipiente de la joven cultura occidental, en su expresión castellana. Se considera a Alfonso X el fundador de la prosa castellana y el primer historiador que adopta una visión moderna de la ciencia histórica. Organizó el estudio de diferentes ámbitos del conocimiento: Leyes, Historia, Ciencia, y Artes Recreativas en los tres centros culturales de su reino: Toledo, Sevilla y Murcia, con la colaboración de un equipo de traductores, compiladores y autores originales. Durante esta labor se encargó de recoger y supervisar la documentación manejada por este grupo de colaboradores,por lo que a pesar de ser una tarea de equipo, destacó en ella su estilo personal.

Además de protector de las arte y el saber, cultivó como ningún otro el ideal del  imperator litteratus. Constituye el gran baluarte de las letras medievales castellanas en su época más temprana, por su interés en ennoblecer la lengua vernácula, el castellano, y dotarla de valor literario y poder como transmisora de cultura, en detrimento de la lengua latina. Asimismo, intentó lograr la paz dentro de las fronteras de sus reinos castellano y leonés, y dotar a sus posesiones de códigos legales avanzados. Por otro lado, en el terreno de la política europea, optó a la corona imperial. Junto a ello, destaca la colaboración que procuró entre las tres culturas de la España medieval  (cristiana, árabe y judía),que se fraguó en los trabajos de traducción y redacción de su scriptorium, que fue la continuación de ese fenómeno cultural que denominamos Escuela de Traductores de Toledo, extendiéndola a Sevilla y Murcia. Los hechos históricos más importantes de su reinado (al que accedió en 1252) son su labor en el proceso de reconquista, con la incorporación de Murcia a sus tierras, la firma del tratado de Almizra, la toma de Jerez, del reino de Niebla y de Cádiz, así como sus aspiraciones al imperio romano-germánico, que, desde 1256 hasta 1275 (fecha de su renuncia al mismo ante Gregorio X) le ocasionaron la enemistad de la nobleza castellana y, finalmente, la lucha con su propio hijo Sancho (futuro Sancho IV).
La obra de Alfonso X se organiza como un gran corpus dotado de pretensiones enciclopédicas y subordinado a su dimensión histórica española y europea. En él las obras históricas nacen con el intento de recuperar, en parte, el pasado hispano, en especial el visigodo, y de asentar las bases de autoridad sobre las que desplegar sus demandas a la corona imperial. Las obras jurídicas se explican dentro de su perfil hispánico, como baluartes de la paz y unidad nacionales. Sus obras científicas y didácaticas se articulan como integradoras de las culturas de la Península Ibérica. Su obra lírica rinde tributo a Dios por mediación de la Virgen María, insertando su mundo histórico de saber y actuación política en el marco apropiado de la religiosidad y la devoción medievales.
Las dos obras históricas alfoníes son la Estoria de España y la General Estoria. El proyecto de la Estoria de España parece haber recibido atención prioritaria por parte del monarca desde 1270 hasta 1275, pero al llegar a su capítulo 616 lo abandonó; no obstante, su scriptorium continuó compilando y añadiendo materiales. En la Biblioteca de El Escorial se conserva un manuscrito, E1, que recoge hasta el capítulo 565. La Estoria, hasta el capítulo 616, abarcaba desde la historia romana hasta el reinado de Alfonso II el Casto, y es la parte considerada generalmente como alfonsí; no obstante, es la segunda parte la que con más frecuencia ha atraído la atención de la crítica, pues es en ella donde aparecen los cantares de gesta prosificados que tan importantes son para conocer nuestra épica castellana medieval. El problema de las dos versiones de la leyenda de Bernardo del Carpio, asunto que se relataba en el capítulo 616, se solucionó de dos modos diferentes, dando origen a la versión regia y la versión vulgar. La primera, realizada en tiempo de Sancho IV, también se denomina Versión amplificada de 1289, y se recoge en un manuscrito lujoso denominado E2; la segunda, dividida en otros cuatro manuscritos y extendida a lo largo de otros casi doscientos capítulos, fue utilizada para la creación de las crónicas generales del siglo XIV (Crónica de tres reyes, Crónica de veinte reyes, etc.) . Alfonso X se sirve del Toledano, el Tudense, crónicas latinas, leyendas, historiadores y poetas clásicos, historiadores árabes y cantares de gesta épicos que se prosificaron en la redacción. La General Estoria se incia en 1272. Las pretensiones europeístas alfonsíes hacen que el proyecto de la historia española se abandone en detrimento de esta nueva empresa; en ella se relata la historia del  mundo, dividiéndola en seis edades,según el modelo de los Cánones de Eusebio de Cesarea, revisados por San Jerónimo. Incluye los hechos de Egipto, Asiria, de los reyes de Inglaterra, de  Babilonia, Media, Persia, Egipto, Grecia, Roma y la historia de la España anterior al  nacimiento de Cristo. La quinta parte está incompleta, así como la sexta, sólo pergeñada, y que hubiera llegado hasta los padres de la virgen María. La historia bíblica, G. de Monmouth,Lucano y Ovidio son parte de las influencias que se observan en la obra, concebida como un  conjunto orgánico y enciclopédico.
La obra jurídica alfonsí se inspira en el deseo de lograr la paz y unidad nacionales y, como la histórica, está redactada en romance. La primera obra emprendida por Alfonso fue el Setenario, comenzado a ruegos de su padre Fernando III y concluido cuando ya era rey. El libro, con rasgos claramente enciclopédicos, se estructura con acuerdo al patrón  del número siete y aborda numerosas materias de tipo eclesiástico. A ella siguió el  Fuero real (redactado hacia 1255), única obra legal que llegó a promulgarse en vida del monarca y que cuenta con una riquísima tradición manuscrita por haberse otorgado a múltiples lugares; el propósito del monarca era aquí el de abolir, mediante una única obra, la  multitud de fueros legales particulares castellanos y leoneses. El Espéculo ha hecho dudar a la crítica si se trata de una borrador de las Siete Partidas o de una obra posterior a ésta. Aunque fue enviado a todas las ciudades para que lo usaran, no se promulgó nunca en vida del monarca. Sin duda alguna, la obra jurídica de mayor importancia  de Alfonso X son las Siete Partidas, concebida como un tratado de derecho civil, penal y eclesiástico que regula todos los aspectos del vivir nacional; de la redacción  vernácula, Alfonso pensaba pasar a una versión en latín para todos sus súbditos de Europa,  algo que nunca tendría lugar al frustrarse sus aspiraciones al imperio romano-germánico. Las Partidas fueron sancionadas definitivamente por Alfonso XI en el Ordenamiento de Alcalá de Henares de  1348; desde ese momento, y en aquellas materias que sólo en este cuerpo legal se trataban, se usó comúnmente, se estudió en profundidad y se glosó. Especial  fama tuvo, por sus  títulos sobre los caballeros y el arte militar, la Segunda Partida.
Junto a la obra histórica y jurídica, Alfonso X fomentó la traducción de libros astronómicos y astrológicos, en especial de procedencia árabe y judía, traducidos por lo general al latín y  de esta lengua al castellano. Entre éstos pueden citarse los Libros del saber de astronomía y los cuatro libros astrológicos, el Libro de las cruzes,el Libro conplido en los iudizios de las estrellas,el Libro del cuadrante señero y el Picatrix, en los que se mezclan enseñanzas astronómicas,  cabalísticas, virtudes de las piedras, etc. Parecido al último título citado, cuyo original árabe  parece remontar al siglo XI, es el Lapidario, obra de Yhuda Mosca, incluye hasta cincuenta dibujos que representan figuras de animales zodiacales; en éste, la astrología aparece claramente ligada a la ciencia de las piedras y la medicina, algo propio de aquel momento. Como en el caso de las obras históricas y líricas, es difícil imaginar cuál fue la participación autorial del monarca en estas empresas. La crítica ha aceptado que su labor se  redujo, en la mayoría de las ocasiones, a la de organizador, director e inspirador del trabajo.  Sin embargo, su participación en los prólogos de las obras mencionadas parece más  personal.
Entre las obras recreativas que se escribieron por mediación de Alfonso X, destaca el Libro del axedrez, dados e tablas, en la que el monarca posiblemente participó de modo personal y que recoge el simbolismo de las figuras y movimientos del ajedrez, de origen  árabe. También vertió al castellano un tratado cinegético árabe: el Libro de los animales que  caçan, cuyo bello y temprano manuscrito principal fue adquirido por la Biblioteca Nacional de Madrid en 1984. También algunas obras didácticas fueron animadas por el Rey Sabio, la más importante de las cuales es el Calila e Dimna, una labor llevada a cabo cuando aún era  príncipe; desconocemos el grado de relación que pudo tener con obras que fueron  igualmente preparadas durante el reinado de su padre, como diversas obras encargadas  por el monarca a Juan Gil de Zamora, entre ellas un Ars  musica, obras históricas y una colección de milagros de la Virgen María; además, a Alfonso X se le debe el encargo de  las vidas de santos compiladas por Bernardo de Brihuega.
La obra literaria del monarca sabio no sólo se reduce a la prosa sino que también abarca la poesía. En este caso, siguiendo la moda de la época, su producción lírica se escribe en gallego-portugués. Las Cantigas de Santa María es una obra de colaboración pero con la huella personal y autorial del monarca; constituye un conjunto de 427 poemas, repartidos entre milagros marianos, cantigas amorosas y loores (una de cada diez, en lo que C. Nepaulsingh ha denominado una  estructura de rosario) de la Virgen. La crítica ha señalado que el poeta Airas Nunes debió de  tener una gran participación en la obra como organizador. Las Cantigas, asimismo, pensadas como un conjunto de 100 composiciones, crecieron en diversas etapas hasta  albergar el número de composiciones mencionado desde 1270 hasta 1282. Las formas métricas utilizadas son abundantes, destacando entre ellas el uso del villancico. Los cuatro  manuscritos que han conservado la obra (entre los que destaca el códice rico) nos han transmitido la música de muchas de ellas. Igualmente, estos manuscritos nos han  transmitido las miniaturas que acompañaban a estas composiciones líricas, obra primorosa  de la iluminación medieval.
Con el cuerpo de obras que acabamos de revisar la crítica, Gonzalo  Menéndez-Pidal habla de dos épocas de creación: la primera (1250-1260), volcada a la  traducción, mientras la segunda (1269-1284) corresponde a las obras originales, como sus  dos crónicas o las Cantigas de Santa María. En esta última fase, y especialmente en su obra  poética, se cree que participó más activamente el Rey Sabio, aunque por regla general su  actuación se limitase a las tareas indicadas en un célebre pasaje de la General Estoria: así como dixiemos nos muchas vezes, el rey faze un libro, non por que'l él escriua con sus manos, mas porque compone las razones dél, e las enmienda e yegua e enderesça, e muestra la manera de cómo se deuen fazer, e de sí escriue las qui él manda; pero por esto dezimos por esta razón que él faze el libro. Como quiera que sea, la empresa cultural alfonsí no resiste parangón en el siglo XIII peninsular, pues es el mensajero de un despertar cultural que continuaría, a pesar de las ideas heredadas, durante el reinado de Sancho IV.


Aspectos musicales
En el terreno musical creó la cátedra de música de la Universidad de Salamanca (1254) y fue protector y admirador de muchos trovadores, como Bonifacio Calvo, Guiraut, Riquier o Guillén de Cervera. Rey de un territorio donde convivían cristianos, judíos y musulmanes, Alfonso X, a diferencia de la gran mayoría de monarcas europeos de la época, protegió las herencias culturales de todas las culturas. El resultado musical más importante de estos esfuerzos fueron las Cantigas de Santa María, una compilación de 428 obras, la mayoría escritas en gallego, de las que se sabe que el rey compuso varias personalmente.
En esta obra se aúnan con brillantez las influencias romanas, visigóticas, árabes, hebreas y trovadorescas, se consiguen importantes innovaciones, y constituye en general una de las obras principales de la Edad Media europea. Comprenden melodías gregorianas cantadas en lengua vulgar, motetes latinos cantados polifónicamente, y su parte más importante procede directamente del folclore tradicional de los diferentes pueblos del reino de Castilla. Otras son directamente innovaciones de Alfonso X y su equipo de compositores.
La influencia de esta compilación sobre la música medieval europea fue muy grande. Han inspirado incluso obras de compositores actuales como, Julián Orbón y Mauricio Ohana.
 
 
Bibliografía
A. G. Solalinde, ed. General Estoria, I (Madrid, 1930).
A. G. Solalinde, ed. General Estoria, II (Madrid, 1957-61).
J. E. Keller: Alfonso X el Sabio (Boston, 1976).
R. Menéndez Pidal, ed. Primera Crónica General de España (Madrid, 1977).
J. T. Snow: The Poetry of Alfonso X el Sabio: a Critical Bibliography (Londres, 1977).
L. A. Kasten y J. Nitti: Concordances and Texts of the Royal Scriptorum Manuscripts of Alfonso X el Sabio (Madison, 1978).
K. Vanderford, ed.: Setenario (Barcelona, 1984).
W. Mettmann, ed.: Cantigas de Santa María (Madrid, 1984-89).
F. Rico: Alfonso X el Sabioy la General Estoria (Barcelona, 1985).
J. R. Craddock: The Legislative Works of Alfonso X el Sabio: a Critical Bibliography (Londres, 1986).
Marc Honegger, Diccionario de la Música. Espasa Calpe, Segunda Edición. Madrid, 1993.
Federico Sopeña Ibáñez, Historia de la Música. Epesa, 1974.

(http://www.learnlink.emory.edu)


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Infante Juan Manuel (1282-1349)
Escritor castellano, sobrino de Alfonso el Sabio. Su vida transcurre en un período de gran agitación. Participa en la Reconquista, hasta que se retira para dedicarse exclusivamente a su obra literaria, acabando sus días en un monasterio de Peñafiel. Entre sus obras están: Libro del cavallero e el escudero, de tema caballeresco. Libro de los Estados, y el más importante, Libro de Patronio o Conde Lucanor, collección de ejemplos recogidos de la tradición castellana y de apólogos árabes. El esquema de esta obra es simple: Lucanor pide consejo a Patronio, que responde con una fábula, para dejar al final impresa en unos versos la moraleja, que podemos extraer con la sola lectura del cuento o fábula. Más que en la originalidad de los temas, el valor de esta obra reside en el estilo, cuyo rasgo más característico es la concisión y la claridad, pues su propósito era didáctico y precisaba servirse 'de las menos palabras que pudiere'. Pero es un escritor aristocrático, de elegancia y finura que le impiden expresiones populares. El valor de la obra se ve acrecentado por la aparición de la prosa narrativa: cuida escrupulosamente la estética, selecciona su vocabulario, y evita toda expresión que no sea producto de una reflexión atenta. Los argumentos de sus cuentos han inspirado a Shakespeare, Cervantes y Calderón. Don Juan Manuel anticipa en esta obra el género novelesco en Europa.
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Arcipreste de Hita (1282-1350)
Poeta medieval español, de nombre Juan Ruiz. Hombre inteligente y docto, muy entendido en Derecho Civil, Canónico y en la Sagrada Escritura, poseía toda la erudición latino-eclesiástica conocida en su tiempo, y conocía todas las obras que hasta entonces se habían escrito en lengua vulgar. Al parecer gozó de un gran prestigio moral, ya que el cardenal Albornoz le encomendó la difícil tarea de fiscalizar la vida licenciosa de los clérigos de Talavera. Basándose en sus experiencias y observaciones mientras desempeñaba esta labor, escribió la obra De cómo clérigos e legos e frayles e monjas e dueñas e joglares salieron a recibir a Don Anno. Las reacciones a la publicación de esta sátira mordaz no se hicieron esperar. Las protestas de los que se veían reflejados en la obra provocaron la reclusión del poeta en el convento de San Francisco en Guadalajara. Tomando como punto de partida su sátira anterior, escribe durante su cautiverio la obra que le inmortalizará y le convertiría en uno de los escritores europeos más importantes de la Edad Media: El Libro del Buen Amor, que es la única obra suya que se conserva. Este extenso poema constituye una de las obras capitales de la literatura medieval castellana, destacando tanto por su variedad en la forma como en el fondo. La temática del poema es muy variada, alternando partes líricas, narrativas doctrinales, parodias de poemas épicos, etc. Casi todos los episodios están narrados en primera persona, lo que ha dado lugar a que se consideraran autobiográficos. Las intenciones con las que el Arcipreste escribió el libro son confusas. Por una parte intenta satirizar y denunciar la mala vida de los clérigos de la época, y por otra moralizar. Lo cierto es que el Libro del Buen Amor compone un cuadro total de infinita variedad, religioso y profano, jocoso y apasionado, sincero y doliente, ofreciendo una visión compleja del mundo de su tiempo. (Biografías Universales)
"El Greco se queda corto en pintura para lo que en Literatura es Juan Ruiz... No sólo es el primer poeta de su siglo, sino de toda la Edad Media española, y fuera de España tan sólo el Dante puede con él emparejar.. El Libro del Buen Amor, como dice Menéndez y Pelayo, es la Comedia Humana del siglo XIV, y la epopeya cómica de la Edad Media" (Julio Cejador)
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Eiximenis, Francesc (1325-1409)
Fraile franciscano y polígrafo catalán. A mediados de 1374 recibió el grado de maestro en Teología por la Universidad de Tolouse y hasta 1383 permaneció en Barcelona ocupado en la redacción de 'Lo Chrestiá'. Aquel mismo año se trasladó a Valencia, ciudad en la que residió hasta 1408. El Papa Benedicto XIII lo convocó al Concilio de Perpiñán; nombrado patriarca de Jerusalén, en diciembre de 1408 fue consagrado obispo de Elna. En sus escritos, de carácter religioso o moralizador, ofrece un vasto fresco de la vida catalana en las postrimerías del siglo XIV y una de las más conseguidas obras de la prosa catalana. Su libro de mayor ambición es la composición enciclopédica titulada 'Lo Chrestiá', exposición del dogma y la moral cristianos, de la que se conservan cuatro libros de los trece que debían formarla. Otras de sus producciones importantes son el 'Libre dels angels' (1392), el 'Libre de les dones' (1396), donde ejemplariza con anécdotas e historietas algunos vicios femeninos, y la 'Vita Christi' (1397). Obras menores son el 'Tractat de contemplació', el 'Cercapou' y la 'Doctrina compendiosa'.
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Lopez de Ayala, Pedro (1332-1407)
Gran poeta español del Mester de Clerecía. En la turbulencia de su tiempo, tomó partido primero por Pedro el Cruel y después en el bando de Enrique de Trastamara. En la batalla de Nájera cayó prisionero del Príncipe Negro. Más tarde, en 1385, cuando luchaba al lado de Juan I en la batalla de Aljubarrota, fue nuevamente apresado por los portugueses, que le mantuvieron encerrado en una jaula de hierro durante 15 meses. Durante este cautiverio escribió parte del 'Rimado de Palacio' y 'Libro de Cetrería'. Al regreso fue nombrado por Enrique III el Doliente canciller mayor de Castilla. Pedro López de Ayala nos ha legado una amplia producción literaria sobre los temas más variados. Tradujo 'Los morales de San Gregorio' y 'De constantia animi'. Como poeta nos dejó 'Rimado de palacio'. En la primera parte hace una exposición de la doctrina cristiana, en la segunda una sátira político-social en contra de mercaderes, abogados y judíos; la tercera, en una larga exposición de las obras de misericordia, de los vicios y de las virtudes del mundo; la cuarta se centra en una dura crítica contra el cisma occidental; y finalmente una serie de cantigas religiosas y líricas. Consta de unos ocho mil versos. Como historiador, es autor de cuatro grandes crónicas sobre los reinados de Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique II el Doliente. La crónica de Pedro I es la que le dió mayor popularidad; sin embargo escribe como gran prosista en lo que se refiere a Juan I. En ellas nos muestra sus grandes dotes como conocedor de los tipos humanos y escelente moralista. Las crónicas has servido como punto de inspiración para numerosas leyendas y piezas de nuestro teatro.
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Eymeric, Nicolás
"llegaría a ser el hombre más odiado del siglo XIV...Fue autor de unos treinta y siete libros sobre ciencias físicas, códices de Lógica, comentarios sobre los Evangelios, sermones, más once tomos de Teología. No obstante, la obra que le proporcionó la admiración de la Edad Media, y el desdén y mala inteligencia de épocas posteriores, fue su Directorium Inquisitorium" (W. T. Walsh)
Escritor, teólogo y filósofo, n. en Gerona, en 1320; tomó el hábito de Sto. Domingo en su ciudad natal, el 4 ag. 1334. A principios de 1357, sucede a Nicolás Rosell O. P., elevado al cardenalato, como Inquisidor general del reino de Aragón. El 28 ag. de 1358, el rey Pedro IV de Aragón (v.) trata de sustituir a E. por otro inquisidor, causis legitimis que se guarda bien de decir; nuevas quejas del Rey tuvieron lugar en 1360 a causa del modo de proceder como inquisidor contra los frailes menores de Valencia, y en 1360 es destituido en el Capítulo general de la Orden, celebrado en Perpiñán. Dos años más tarde, en el Capítulo de Ferrara es nombrado Vicario general de la Provincia de Aragón, pero no fue reconocido como tal por un grupo de religiosos, quienes eligieron a Fr. Armengol; Pedro IV apoya a éste, mientras que el Maestro general de la Orden, Fr. Simón de Langre, le rechaza, si bien el papa Urbano V tuvo que anular las dos elecciones. E. fue rehabilitado por sus superiores en el Capítulo general de 1363, y a comienzos de 1365 es otra vez Inquisidor.
     
      «Vivió, afirma 1. Carreras Artau, en una época turbulenta; por haber sido encumbrado a altos cargos, tuvo que intervenir no sólo en la vida pública de la Confederación catalano-aragonesa, sino que, en calidad de teólogo de los pontífices de Aviñón, desplegó su actividad en el ámbito europeo en contacto, y a veces en oposición, con instituciones muy representativas de la época: el Papado, la Universidad de París, el Colegio Cardenalicio. Por añadidura, su escrito principal, el Directorium inquisitorum (Aviñón 1376), obtuvo una vigencia universal de siglos en la cristiandad. El oficio de perseguidor de herejes, que N. Eymerich desempeñó con singular valentía, no se presta demasiado a captar las simpatías de la gente; pero el enfrentamiento con la máxima figura de las letras catalanas, y aun del pensamiento filosófico español de toda la Edad Media, es decir, con R. Lulio (v.), había de conquistarle fatalmente la impopularidad. Así pudo él mismo quejarse en vida, y con harta razón, de que el país entero se había levantado contra él». No atacó el lulismo por motivos marianos (la Inmaculada Concepción, según Avinyó), sino porque, aun contando con las razones políticas, económicas y sociales (según Roura), temió las exageraciones de los lulistas, como él mismo lo expresó en su Dialogus contra lulistas («traxit multos simplices ad errores de quorum numero vos estis qui loquimini... quare non equalis sententia Raymundi et illorum»). El inquisidor, representante del tomismo (v.) incipiente, atacó el sistema lulista como seguidor de la vieja escuela.
     
      Además de otras facetas (teólogo, canonista, escriturista, hagiógrafo, filósofo), Carreras Artau descubre una: la de un publicista que con vigoroso realismo sabe reflejar las corrientes intelectuales de su tiempo, hoy tan mal conocidas. Existen numerosos escritos, en su mayoría inéditos: Roura cataloga 32, dando 9 por perdidos.
     
      Otro aspecto es su intervención en el Cisma de Occidente (v. CISMA in): el papa Gregorio XI se lo llevó en su traslado de Aviñón (v.) a Roma, en 1377; después de la elección de Urbano VI y de la huida de los cardenales franceses, E. escribió a los cardenales reunidos en Anagni, probando la invalidez de la elección de Urbano VI (v.) y adhiriéndose a Clemente VII (v.), elegido por éstos; en 1395, defiende al papa Luna, Benedicto XIII (v.), contra los teólogos de París. Durante su estancia en Aviñón (1394-96) compuso la mayoría de las obras que nos han llegado.
     
      Muerto el rey aragonés Juan I, quien, como su padre Pedro IV, le había desterrado, pudo volver a su patria en 1396; y pese a la tercera orden de exilio del nuevo rey aragonés Martín I (22 junio 1397), sigue en el convento de su ciudad natal hasta su muerte, el 4 en. 1399. Su lápida sepulcral pregona: « Juit predicator veridicus, inquisitor intrepidus, et doctor egregius, nam ultra undecim sacra volumina compilavit».

A. MARTíNEz ALBIACH.

Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991

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Serra, Pere (1345-1406)
Pintor, miembro de una familia barcelonesa, símbolo del carácter artesanal de los oficios artísticos de la Edad Media. Dominó la producción pictórica del reino de Aragón durante la segunda mitad del siglo XIV. Entre sus obras están el 'Retablo de la Seo de Manresa'. Se le atribuyen el 'Retablo de San Lorenzo de Muruyns, y el de 'Todos los Santos', de San Cugat del Vallés.
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San Vicente Ferrer (1350-1419)
Teólogo y orador, nació en Valencia. Desde temprana edad manifestó dotes de taumaturgo. En 1367 ingresó en la Orden de Predicadores. Influyó poderosamente en las corrientes ideológicas de su Orden. Enseñó en Lérida en 1370-71, y de esta fecha son sus tratados 'De supositionibus terminorum' y 'Quaestio solemnis de unitate universalis'. En 1377 estudió en Tolosa, y a su vuelta entabló amistad con Pedro de Luna y fue enviado a la corte de Pedro IV con el fin de atraer a Aragón a la obediencia de Avignon, de cuya legitimidad se convirtió en ardiente defensor. En 1398 una grave enfermedad le puso al punto de morir. Curado milagrosamente, se sintió llamado a predicar la penitencia y a preparar a los hombres para la llegada del Juicio Final. Durante más de 20 años recorrió los caminos de Europa, clamando contra la decadencia de las costumbres y la debilitación de la fe. Vicente, al frente de su compañía de flagelantes, difundió sus maravillosas predicaciones y sus asombrosos milagros. Vuelto a España recorrió la Península incesantemente, haciendo tantas conversiones que fue llamado el 'Apostol de los Judíos'. A la muerte de Martín el Humano se presentó un grave problema de sucesión al trono catalano-aragonés. Para resolver el problema se nombraron tres compromisarios por cada uno de los tres estados que formaban la corona: Cataluña, Aragón y Valencia. Los parlamentarios se reunieron en Caspe, bajo la presidencia de Vicente Ferrer. Tras largas deliberaciones emitieron sentencia en favor de Fernando de Antequera, quien ocupó el trono de Aragón. Cuando su amigo Pedro de Luna fue elegido papa con el nombre de Benedicto XIII, uno de los primeros actos del pontífice fue llamar a su lado a Vicente. Fue maestro del Sacro Colegio, confesor del santo padre y capellán penitenciario. Confiaba que se pusiera fin al cisma de la cristiandad, pero cuando en el Concilio de Constanza Benedicto XIII se negó a abdicar, Vicente, que había sido su más ardiente defensor, se separó de él. Vicente no asistió al Concilio, sino que continuó su obra de apostolado por Europa. Entre sus principales obras están sus 'Sermones', 'Tractatus vitae spiritualis', 'De moderno ecclesiae schismate', 'De unitate'.
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Villena, Marqués de (1384-1434)
Escritor y alquimista, de nombre Enrique de Aragón. Descendía de los Reyes de Aragón y Castilla. Ingresó en la Orden de Calatrava, siendo elegido Gran Maestre de la misma en el capítulo celebrado en Toledo en 1404. En 1414 fue desposeído del cargo, acusado de hechicería. Desde entonces se retiró a su señorís de Iniesta, donde la alquimia y las letras ocuparon los últimos años de su vida, acortados por su desmedida afición a los placeres de la mesa y del amor. El marqués de Villena fue uno de los personajes más interesantes de la Edad Media. Tanto en vida como después de su muerte inspiró multitud de leyendas. Su labor literaria fue más importante que la científica. Era experto conocedor del griego y del latín, correcto en el estilo y narrador ameno.. Juan III ordenó que sus obras fueran expurgadas. Entre las que han llegado hasta nosotros, están 'Arte de trovar', interesante por sus noticias acerca de los consistorios de la 'Gaya Ciencia'. 'Los trabajos de Hércules', escritos primero en catalán y luego traducidos al castellano por el mismo autor. 'El arte cisoria o Tratado del Arte de cortar con el cuchillo', el más antiguo de su género conocido en España, muy importante para el estudio de las costumbres medievales. Hizo varias traducciones de 'La Divina Comedia', de Dante; la 'Retórica' de Cicerón; la 'Eneida', de Virgilio. También se le atribuyen varios tratados de astrología y alquimia.
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Ausias March (1397-1459)
Poeta catalán, hijo de noble familia de poetas. Fue halconero mayor de Alfonso V el Magnánimo. En 1419 fue armado caballero, participando en las expediciones a Córcega y Cerdeña, y en 1424 en la empresa contra los piratas en Sicilia y Norte de Africa, retirándose después a Gandía, dedicándose al cultivo de las letras y a la administración de sus bienes, sin dejar de prestar servicios al rey que le recompensa en honores y distinciones. Goza también de la amistad del rey de Navarra, con quien mantiene relaciones literarias. En 1437 casa con la hermana de Joanot Martorell, afamado autor de 'Tirant lo Blanc', siendo tirantes y hasta violentas sus relaciones con esta familia. Aunque no tuvo hijos de este matrimonio, ni del segundo, se sabe que tenía cinco hijos bastardos. Nos han llegado 138 poemas en catalán, lengua que por primera vez se utiliza en la rima. Su obra se ha dividido en cuatro grupos: Cantos de amor, Cantos morales, Cantos de muerte y Cantos espirituales. El amor, intelectualizado e idealizado, es su tema más constante. Detrás de sus especulaciones, siempre hay una dama a la que sólo puede acercarse en estado de perfección moral.
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Arcipreste de Talavera (1398-1470)
El más importante prosista de la lengua española en el siglo XV. Su nombre era Alfonso Martínez de Toledo, y fue capellán del Rey Juan II. Su obra más importante fue el Corbacho o Reprobación del amor mundano. Consta de cuatro partes: La primera es una exposición doctrinal sobre los pecados que se derivan del amor mundano o loco amor; la segunda es una sátira alegre y desenfadada contra las malas e viciosas mujeres; la tercera pretende ser un estudio psicobiológico en el que se pone en relación el amor y el temperamento o complexiones de los hombres; la cuarta es una apología del libre albedrío. La parte más interesante es la segunda. En ella el autor, con la más fina ironía y con una gracia y un sabor popular desbordantes, trata una serie de cuadros, más o menos familiares, en los que las mujeres muestran sus habilidades para conseguir los fines que se proponen. Destaca sobre todo en esta parte el estilo literario. De un lado, se aporta una gran base de habla popular, constituída por refranes, exclamaciones y giros tomados directamente del lenguaje callejero.Esto le da a la obra una frescura, un ingenio y una vivacidad popular inigualables. Por otro lado se nota la formación humanística del Arcipreste en su lenguaje y estilo más cultivado que adopta según lo demandan las circunstancias o los temas de la obra. Las influencias que pueden notarse en la obra son puramente españolas, entre ellas las del Arcipreste de Hita y la del valenciano Francisco de Eximenis. Escribió otras obras, como Atalaya de Crónicas, y una Vida de San Ildefonso y San Isidoro. (Biografías Universales)
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Marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza,(1398-1458)
Santillana, Marqués de (1398-1458) Poeta, humanista y político. Don Iñigo López de Mendoza fue una de las figuras más importantes del prerrenacimiento español. Recibió desde niño un esmerada educación y adquirió una vasta cultura, llegando a dominar el latín, italiano, francés, catalán y gallego. Participó muy activamente en las diferentes contiendas que tuvieron lugar en su época, concretamente contra Navarra y contra los musulmanes. Pero su vocación consistía en la realización de una extensa obra literaria en verso y prosa, en la que se encuentran las mejores piezas de su época. Entre sus obras más importantes están 'Carta Proemio al Condestable de Portugal', una de sus primeras composiciones. Sintió una viva curiosidad por el refranero y sus 'Refranes que dizen las viejas tras el fuego'. Pero su auténtico genio creador está en sus composiciones poéticas. Las 'Canciones, decires y Serranillas' pertenecen a sus poemas de tipo provenzal. 'La comedieta de Ponza' y 'El Infierno' son sus poemas más extensos. 'La Defunción de Don Enrique Villena', 'La Coronación de Mosen Jordi' pertenecen al grupo de poemas alegórico dantescos. Además de la influencia de Dante, también se dejó influir por Petrarca, como en 'Triunfete del Amor' y los cuarenta y dos 'Sonetos fechos al itálico modo'. Pertenecen a sus poemas doctrinales 'Diálogo contra Fortuna', 'Doctrinal de Privados', (contra Don Alvaro de Luna), y los Proverbios, una de sus obras más importantes
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Alvarez de Villasandino (murió hacia 1425)
Poeta castellano, el más ampliamente representado en el Cancionero de Baena. Fue un poeta de transición entre el siglo XIV y XV. Sus versos están llenos de galleguismos, y en el Dezir a la muerte de Enrique III se encuentran innovaciones de la escuela alegórico-dantesca. Su condición fue casi la de un juglar: componía poesías de encargo y fue trovador de moda en la corte castellana de Enrique II y Juan I y en la aragonesa de Fernando de Antequera.
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Beato Alvaro de Córdoba (murió en 1430)
Dominico español. Predicó en España e Italia, y viajó por Tierra Santa. A su regreso se le nombró confesor de la reina Catalina de Castilla y preceptor del príncipe heredero Don Juan. Retirado a hacer penitencia, rehusó el cargo de prior que le ofreció el rey Juan II al fundar el convento de Scala Coeli.
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Juan Alfonso de Baena (1406-1454)
Poeta judío converso de la corte de Juan II, de quien fue secretario. Recopiló en el cancionero que lleva su nombre (1445), dedicado al Rey, composiciones de poetas de finales del siglo XIV y comienzos del siglo XV. Escribió el prólogo del Cancionero, a la manera de los tratados de poesía provenzales, algunas composiciones que figuran en el mismo y diversas poesías dedicadas al Rey. (Dezir a Juan II) y a otros personajes de la Corte.
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Mena, Juan (1411-1456)
Poeta prerenacentista castellano. Estudió en Salamanca y luego en Roma, donde supo aprovechar los elementos de la cultura humanista. Más tarde fue secretario de cartas latinas y cronista real de JuanII. Recibió una gran influencia de su contemporáneo Dante. Juan de Mena fue un verdadero hombre de letras dedicado siempre al estudio y la escritura. Conocedor implacable de los clásicos, llegó a manejar perfectamente el latín y el griego.. Conoció al Marqués de Santillana, de quien fue amigo, y también a Don Enrique de Villena y al infante Don Pedro de Portugal. Gozó de gran fama, siendo considerado como el mejor poeta de la corte de Juan II, y tras su muerte aparece como el más famoso de todo el siglo XV.
Juan de Mena realizó algunas traducciones, entre las que destaca la 'Ilíada' de Homero. Como poeta, trabajó de múltiples maneras. Por un lado realiza composiciones literarias de tipo tradicional, basándose en el cancionero español, y por otro nos muestra sus dotes de gran escritor con sus poemas cultos. Estre estos últimos destaca el poema alegórico de la 'Fortuna' o las 'Trescientas', terminado en 1444. El poema consta de 297 estrofas, de ocho versos cada una, llamadas octavas por Juan de Mena. El argumento consiste en que el poeta es transportado en el carro de Belona que, arrastrado por unos dragones, le conduce al palacio de la Fortuna. Allí ve dos grandes ruedas, que representan el pasado y el porvenir, y la tercera en continuo movimiento que representa el presente. Cada rueda tiene siete círculos, correspondientes a siete planetas, y en cada una de ellas se encuentra con personajes del pasado, del presente y también con figuras mitológicas y fantásticas. Otra obra importante es la 'Coronación', alegoría sobre el Marqués de Santillana. También escribió coplas, canciones o decires, amorosos y doctrinales.
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Martorell, Joanot (1420-1486)
Escritor valenciano. Su vida está repleta de lances caballerescos. Escribió la novela 'Tirant lo Blanc', impresa en Valencia en 1490. Describe las aventuras del caballero bretón Tirant de Roca Salada. En la primera parte, Tirant realiza su aprendizaje en Londres, hasta ser nombrado caballero. Sigue los rasgos de las novelas caballerescas de fines de la Edad Media. Depués Tirant vuelve a su tierra y se dispone a socorrer del asedio a la isla de Rodas por el sultán de El Cairo. A partir de este momento la novela cambia de tono. Tras la amenaza turca al emperador de Constantinopla, Tirant va en su ayuda, derrotanto al Sultán. Se mezcla la acción militar con las intrigas de palacio: el amor de Tirant por la princesa Carmesina, y el amor de la viuda rechazada por Tirant. Consigue dominar el Norte de Africa, se casa con Carmesina y es nombrado César del Imperio. Vuelve a luchar contra los turcos y muere. Su muerte es acompañada por la de Carmesina y la del emperador. En esta novela se puede observar la mezcla de los personajes históricos con héroes de ficción. Tirant podía encarnar a Roger de Flor. Hay que destacar la ironía y las situaciones cómicas de la obra.
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Jorge Manrique (1440-1479)
Poeta castellano. Sobrino predilecto del gran poeta Gómez Manrique. Desde la infancia tuvo gran inclinación por las armas, afición que conservó toda la vida. Tomó partido por infante Don Alonso, hermano de Enrique IV en contra de éste. A la muerte de Enrique se mostró gran partidario de Isabel la Católica, tomando parte en las luchas que siguieron contra los partidarios de la Beltraneja. En 1479 cuando sólo contaba 39 años de edad, murió a consecuencias de las heridas recibidas cuando asaltaba el castillo de Garci-Muñoz. Las poesías menores, que se encuentran en su 'Cancionero' muestran la influencia de su tío Gómez Manrique, así como de Mena y Santillana. Apasionadamente enamorado de su esposa Doña Guiomar de Castañeda, a ella dedicó en su juventud 'Canciones y dezires', al estilo provenzal, presentando a modo de acróstico en las primeras letras de cada copla el nombre de su amada. Otras obras de la primera época son 'La profesión de la orden del amor' y 'La escala y castillo del amor' y 'Memorial de su corazón'. También cultivó la poesía burlesca, como en 'A una vieja borracha que tenía empeñado su brial en una taberna'. La muerte de su padre le inspiró la obra que le ha convertido en una de los más grandes poetas de la lengua castellana. Se trata de las 'Coplas a la muerte de su padre', que escribió movido por el cariño filial y la admiración que sentía antes las heroicas proezas de su progenitor. Jorge Manrique, en esta su obra capital se eleva a la consideración del dolor humano en toda su amplitud y transcendencia. En nuestro tiempo Jorge Manrique sigue vigente y la crítica considera unánimemente las 'Coplas' como una de las obras poéticas más importantes de toda la historia literaria española.
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Juan de Torquemada (s.XV)
Gran teólogo, tío del Inquisidor, triunfó en los concilios de Basilea y Ferrara. En éste, por su actuación, el Papa Eugenio IV le concedió el título de 'Defensor de la Fe'. Fue nombrado cardenal en 1439. Fue uno de los mejores teólogos de su tiempo y de los más respetados cardenales. Incansable en sus caridades. Gran tomista, fue reconocido como el cadenal más ilustrado de sus contemporáneos. Su 'Summa' en contra de los enemigos de la Iglesia (1450), la obra más importante del final de la Edad Media sobre el poder papal, influyó en la escolaridad católica hasta el siglo XVIII. (W.T. Walsh)
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Ferrer de Blanes, Jaime (1445-1526)
Lapidario y cosmógrafo. Se trasladó siendo aún muy joven a Italia y de 1466 a 1474 estuvo al servicio de Fernando I de Nápoles. Hacia 1480 regresó a Cataluña. Gozó de gran prestigio como cosmógrafo y tras la firma del Tratado de Tordesillas (1494) fue llamado a la corte de los Reyes Católicos. Su correspondencia con los Reyes Católicos, Cristóbal Colón y Fernando de Nápoles fue publicada en Barcelona en 1545. Interesado por la literatura y por la mística escribió también 'Sentencias catholicas del divi poeta Dant'.
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Amadís de Gaula (Los cuatro libros del virtuoso caballero)
Título de la edición más antigua que se conoce de este libro de caballería, y que apareció en Zaragoza en 1508 con el nombre de su autor, Garci Rodríguez de Montalvo, corregidor de Medina del Campo. Se trata de un relato dividido en cuatro libros -refundición y enmienda que se declara haber realizado sobre los tres antiguos libros originales 'corruptos e compuestos en antiguo estilo' -, y al que se añade una cuarta parte, original del traladador, y el libro titulado 'Las Sergas de Esplandián' relativo a las empresas del hijo de Amadís. Del primer texto sobre Amadís no se han podido establecer ni la fecha de su primera impresión (mención de Pero Ferruz, del siglo XIV, probable edición sevillana de 1496), ni el nombre del autor (atribución a Vasco Lobeyra, controvertida y refutada por el escaso desarrollo de la prosa en portugués), ni aún la lengua en que primitivamente se compuso (portugués o castellano). Es evidente su pertenencia a la zona de influjo de la 'Materia de Bretaña' (relación con el 'Lanzarote' bretón), incluso en los topónimos y en los nombres de personajes, junto a la presencia constante en tratamiento de las relaciones amorosas del concepto del amor cortés. Su héroe, Amadís de Gaula, hijo de Perión y de Elisena, es el prototipo de la perfección caballeresca, que victoriosamente pelea con gigantes y seres monstruosos (como el Endriago de la isla del Diablo) y consigue al fin unirse con su amada Oriana. El relato se caracteriza por la falta de color local, la simplicidad psicológica de los personajes, y el cúmulo de episodios fantásticos y su prosa elegante y artificiosa. El influjo extraordinario de la obra se evidencia en las refundiciones y continuaciones que de ella se hicieron y en su enorme difusión por toda Europa. En 1955 el erudito Antonio Rodríguez Moñino descubrió unos fragmentos del libro III, de hacia 1420, conservados en manuscritos castellanos. Por ellos se demuestra que Esplandián aparecía ya en el Amadís primitivo, y que Montalvo aligeró el texto.
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