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Breverías de marzo
Sombra muerta
Lusy (Tríptico):
I - Voz del más allá
II - La amiga
III - El tránsito
Los cuatro elementos
Sin tí
Rapto de Europa
Casandra
Antígona
Contraste
¿Qué será?
Aurora
Al menos
Soledad
Deseo
Luna
Breverías
de marzo
366
Sirenas de mirada seductora,
senos desnudos, y canción
perversa,
tendidas en la arena, hora tras
hora,
llaman con intención conspiradora
a quien avanza sobre el agua tersa.
Oh, qué incompleto amor hubiera
sido
casi abrasado al borde de las llamas
con ímpetu de amante enardecido,
y ver el vientre desaparecido
como las piernas, bajo las escamas.
367
¿Cómo puede correr
indiferente
el agua en que te encuentras sumergida?
Si yo fuera este río, mi
corriente
se detendría indefinidamente,
permaneciendo junto a tí
dormida.
368
Alza tu falda juguetón el
viento
con sus mil dedos de invisible
amante
acariciando el vientre con su aliento,
y pintando de rojo tu semblante,
pero no te defiendes de su intento,
tan atrevido como estimulante.
Si el camino del viento yo siguiera,
cómo te haría mía
a mi manera.
369
Han clavado las estrellas
en lugares tan lejanos
que no me alcanzan las manos,
y he de quedarme sin ellas.
Y a pesar de mis empeños
por conquistar su sonrisa,
se me perderá en la brisa
como tantos otros sueños.
370
Tengo celos de la tierra
cuando en ella te reclinas,
cuando sobre ella caminas,
cuando tu mano la encierra.
Porque quiero en mí tenerte,
y dentro de mí llevarte,
sin que nadie tenga parte
de tí misma, ni aún
la muerte.
371
Un unicornio azul montas desnuda,
con los brazos en alto a la carrera,
ondula en libertad tu cabellera,
tiembla en los senos melodía
muda:
La canción de un vaivén
imperceptible
que no escucha el oído,
mas la vista,
y nadie hay que a tu paso se resista
a vestirte de un beso inextinguible.
372
Lo que me dijo no te lo diré;
y lo que me hizo nunca te lo haré.
Ya no eres mía, aunque quizá
aún me quieres;
ella es mi amante ya, tú
ya no lo eres.
Tú serás un ayer,
ella es un hoy,
contigo fui, pero con ella soy.
373
Qué creador tan singular
has sido,
haciéndome brotar de tus
ideas:
Salí de tí, y tú
habrás conseguido
en mí adentrarte cuando
me poseas.
374
Tu beso ha recorrido mis sentidos,
serpiente de calor y de humedades,
vertiendo su veneno en mis oídos,
indagando en el vientre oscuridades,
ya en juegos silenciosos y prohibidos,
ya bordeando en las frivolidades;
y de la rigidez a lo flexible,
no halló lugar que fuera
inaccesible.
375
Eras roca, pura roca,
dura superficie hiriente,
y yo cincelé tu frente,
y tus ojos, y tu boca.
La mano que ahora te toca
ya no recibe una herida,
porque al darte yo la vida
he limado la aspereza,
surgiendo la gentileza
en tu interior escondida.
(Indice)
Sombra
muerta
Mi sombra ya no puede acompañarme.
Fue tan fiel, sigilosa y persistente,
que ni el tropel confuso de la
gente
jamás de ella logró
desvincularme.
Cómo me ha sorprendido al
levantarme
verla a mis pies inmóvil...De
repente,
filtrándose en el suelo,
se hizo ausente,
último amor que logra abandonarme.
La oscuridad cayó sobre mi
vida,
y mi sombra, sin luz, se vió
perdida,
sombra en la sombra del anochecer.
Quizá recobraré esta
dulce amiga
en un albor lejano, en que consiga
el destello de amor de otra mujer.
Los Angeles, 7 de marzo de 1999
(Indice)
"Lusy"
(Tríptico)
I
- Voz del más allá
“Lusy”, perrita de 15 años, dormida
para siempre
Abre a la luz los ojos, y encadena
las lágrimas vertidas a
raudales,
que he alcanzado los campos siderales
libres de adversidad, fatiga y
pena.
Nada en mi nueva juventud me frena,
porque aquí somos todos
inmortales,
sin las limitaciones y los males
a que la vida en tierra nos condena.
Fue contigo magnífica mi
vida;
tanto te amé, aún
más en la partida,
que no has de lamentar tu decisión.
Sentí tu mano en mi último
momento,
tu suspiro mezclado con mi aliento;
y al partir, me llevé tu
corazón.
Los Angeles, 6 de marzo de 1999
(Indice)
II
- La amiga
Gipsy
He atravesado a nado el manso río
que marca de la vida la frontera,
y al punto de pisar la otra ribera
mi cuerpo ha recobrado nuevo brío.
Sobre la fresca hierba y el rocío
se respira perenne primavera,
y una recién hallada compañera
trota incesantemente al lado mío.
Gipsy durmió el postrero
de los sueños
hace tres años ya, pero
en sus dueños
no se han cerrado aún las
cicatrices.
No nos lloréis, que no nos
hemos ido.
Siempre en la noche oiréis
nuestro ladrido,
y sabréis que las dos somos
felices.
Los Angeles, 8 de marzo de 1999
(Indice)
III
- El tránsito
Loles
¡Cómo fueron los años
triturando
a duros martillazos su energía!
Y cómo me negué día
tras día
a aceptar el final que iba llegando.
En sus ojos la luz se fue enturbiando
en neblina de gris melancolía,
y otra neblina en la mirada mía
desenlazada en lágrimas
rodando.
Se fue serenamente, sin temores,
y una aglomeración de ruiseñores
la transportó a un palacio
inmaterial;
y desde allí me observa cariñosa,
tras la cristalería luminosa
de un mágico y etéreo
ventanal.
Los Angeles, 11 de marzo de 1999
(Indice)
Los
cuatro elementos
Si tú fueras agua, yo quisiera
ser
la copa de plata que te abrazaría;
o en tus humedades me sumergiría,
íntima, adaptable, profunda
mujer.
Si tú fueras tierra, yo sería
el pie
descalzo y ligero que no te oprimiera;
y en tu surco haría ardiente
sementera
que me diera un día lo que
en tí sembré.
Si tú fueras aire, yo seré
la rama
bajo tu caricia temblando en mis
hojas,
y si en recio soplo de ellas me
despojas,
verás que mi abrazo desnudo
te llama.
Y si fueras fuego, yo he de ser
el leño
que tus lenguas lamen, que tu ardor
calcina,
y si mi ceniza el viento arremolina
en él dormiré el
definitivo sueño.
Los Angeles, 3 de marzo de 1999
(Indice)
Sin tí
Al quebrárseme el sueño
en la noche silenciosa,
se me evaden los brazos hacia donde
tú estás;
pero vuelven vacíos, sin
alcanzar tu rosa...
Te esperaré...¿Vendrás?
En mi peregrinaje, el sudor y la
fatiga
me retardan el paso. Vuelvo la
vista atrás,
con la esperanza incierta de ver
tu sombra amiga...
Te esperaré..¿Vendrás?
En el mar de mis dudas me sacuden
las olas
de las vacilaciones, del tal vez
y el quizás;
sólo estaré seguro
estando contigo a solas...
Te esperaré...¿Vendrás?
Me consumo en la noche y agonizo
en el día,
porque más que acercarte
parece que te vas
dejándome en el alma la
percepción sombría
de que nunca vendrás.
Los Angeles, 5 de marzo de 1999
(Indice)
El
rapto de Europa
No ví en sus ojos la violencia
oscura
que al toro hermano enturbia la
mirada;
sólo en ellos mi imagen
reflejada,
en nítida y brillante miniatura.
Acaricié su piel de nata
pura,
y dejé su testud engalanada
de guirnalda tejida a la alborada
con flores que adornaron mi cintura.
Me encaramé a la grupa, y
al momento
se levantó con ágil
movimiento,
y me llevó sobre el azul
del mar.
Siempre hay un dios que en cada
enamorado
trama la posesión del ser
amado,
y yo, mujer al fin, me dejé
amar.
Los Angeles, 28 de febrero de 1999
(Indice)
Casandra
En soledad, clavada de agonía,
vivo mientras la voz clama y augura,
por carecer, para mi desventura,
de credibilidad mi profecía.
Es mi palabra admonición
sombría
de la amenaza trágica futura,
oída, no escuchada...Qué
locura
tener a un sordomudo por vigía.
Oigo el grito de horror en cada
canto,
detrás de la sonrisa veo
el llanto,
y en la opulencia el fuego destructor.
¿A qué fin se me han
dado estas visiones?
Soy la Sibila de las destrucciones,
considerada menos que un rumor.
Los Angeles, 2 de marzo de 1999
(Indice)
Antígona
Yacente sobre el polvo, al descubierto,
con la rosa de sangre marchitada
en el surco de carne que la espada
de tu hermano trazó, también
él muerto.
Qué acerbas lágrimas
por ambos vierto,
uno bajo la tierra en paz callada,
otro sobre la tierra desolada,
vagando el alma en gélido
desierto.
Es injusta la ley si no es humana,
hermana soy antes que ciudadana,
y como tal enterraré a mi
hermano.
Y a quien me acuse de desobediencia,
diré que ha de seguirse
la conciencia
antes que los dictados del tirano.
Los Angeles, 3 de marzo de 1999
(Indice)
Contraste
Vengo hacia tí con ímpetu
salvaje,
dejando al paso destrucción
y ruinas;
me adorno de amarguras y de espinas
en la desolación de mi paisaje.
Ni hay sobresalto ni temor de ultraje
en tus ojos serenos, y caminas
con la frescura de aguas cristalinas,
y un manto de aire es tu único
ropaje.
Lanzo a tu suavidad mis desenfrenos,
y me calma la ofrenda de tus senos,
que de repente me hacen agresor.
Y me amansas, me incitas, me rebelas,
me acaricias, me clavas las espuelas,
dulce mujer de impulso arrollador.
Los Angeles, 16 de febrero de 1999
(Indice)
¿Qué
será?
Esta necesidad desesperada
de reventar el alma en primaveras;
esta germinación de sementeras
declinando en cosecha malograda;
esta imaginación atormentada
por las sombras del miedo, y las
quimeras
de sueños fracasados, de
barreras
en torno a una esperanza mutilada;
esta explosión del cuerpo
reprimida,
esta tendencia indómita
escondida,
este afán de llorar más
que reir…
Unos dirán que es signo de
locura,
otros que arrastro intensa desventura;
yo, que es amor. ¿Qué
más puedo decir?
Los Angeles, 17 de febrero de 1999
(Indice)
Aurora
Durmió sobre la cumbre,
sin testigo,
bajo un manto lunar de luz serena,
y el fresco de la noche, dulce
amigo,
rondó su desnudez sobre
la arena.
Y antes de amanecer se alzó
del sueño
para ofrecer su piel al sol naciente,
que el primer rayo descolgó
risueño
dándola un beso idílico
en la frente.
Y recogió la sombra de los
montes,
replegándola en valles y
barrancas,
deslizando sobre los horizontes
una caricia de sus manos blancas.
Brilló la nueva luz en su
cadera,
resplandeció en los muslos
de alabastro,
se fue haciendo su forma más
ligera,
y desapareció sin dejar
rastro.
Los Angeles, 17 de febrero de 1999
(Indice)
Al menos
No he venido al azar, vengo a buscarte,
mas no me interpondré entre
tí y tu esposa;
sólo un momento, al deshojar
mi rosa,
querré de su regazo arrebatarte.
Condenada la mente está a
pensarte,
y el corazón sin tí
jamás reposa;
y esta carne febril, voluptuosa,
se ha de morir si no logro abrazarte.
No he de desarraigarte de tu estado,
que es una vida entera que te ha
dado,
y para tí no soy más
que un suceso.
Toda una oferta soy, dame una noche,
que al alba partiré sin
un reproche;
mas si esto es mucho, al menos
dame un beso.
Los Angeles, 18 de febrero de 1999
(Indice)
Soledad
Aprisionado estoy, y apenas vivo
bajo muda campana de cristal,
limitado a mi mundo irracional,
aparte de otro mundo insensitivo.
De mi imaginación soy el
cautivo,
aguardando tan sólo tu señal,
pero tan pronto llegas a mi umbral,
tu pie se hace ligero y fugitivo.
Ven, rompe esta barrera a martillazos,
déjame refugiarme entre
tus brazos
y desvanéceme la soledad.
Que no quiero vivir de esta manera;
dame tu intimidad de compañera,
y la encadenaré a mi intimidad..
Los Angeles, 19 de febrero de 1999
(Indice)
Deseo
Flamear de ondulada cabellera
izando la cabeza en roja nube;
una marea de calor te sube
bajo la piel de lirio viajera.
Cierras los ojos y le ves al lado;
abres los ojos y le ves ausente;
y decides cerrarlos nuevamente,
y abandonarte entera a su cuidado.
La palma de una mano ilimitada
tiembla sobre tus senos extendida,
y un árbol de raíz
estremecida
en tu interior propaga su enramada.
En el vientre, en los brazos, en
el cuello,
un despertar de frutos suculentos
desata el hambre de los sentimientos,
en confuso y erótico atropello.
Seca la boca, ahogada del gemido,
es incapaz de pronunciar su nombre;
ni voz ni rostro tiene, es sólo
un hombre,
sólo una sombra en un placer
prohibido.
Cómo te resquebrajas del
deseo,
en soledad, sin recibir ayuda;
ofrenda de mujer, toda desnuda,
Julieta solitaria, sin Romeo.
Los Angeles, 23 de febrero de 1999
(Indice)
Luna
-Ven, cazadora de estrellas,
sobre mi sueño despierto,
susurrando melodías
de manantiales y vientos,
desplegando alas de sombra
con plumas de hondo silencio.
Entreteje una guirnalda
íntima de pensamientos
y cíñela como un
manto
alrededor de mi cuerpo.
Ven en la noche discreta
cuando duermen los espejos,
que no quiero que te miren,
ni te multipliquen ellos...
Rueda el disco de la luna
salpicando los almendros
de caricias luminosas,
empalideciendo el cielo.
-Ven hacia mí, cazadora
de los bosques de misterio
donde trepidan las sombras
sin rumores y sin ecos.
Con mis párpados vestidos
en oscuridad te espero,
temblando bajo la piel
el alma de terciopelo.
Dispara rayos de plata
con suavidades de beso,
que hay un haz inagotable
en tu aljaba prisionero.
Luna atrevida y coqueta,
de largos tibios cabellos,
peinados entre las ramas
y entre las ramas dispersos.
Llueve en mi penumbra, roza
sobre mi carne tus dedos,
vísteme de luz, y cubre
esta desnudez que tengo.
Quédate conmigo, luna,
que se ha nublado el sendero,
y se traban mis tobillos
en la serpiente del miedo.
La luna me dio la mano,
ya no me importa estar ciego.
Los Angeles, 24 de febrero de 1999
(Indice)
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