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                                                         Imagen de Royo
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Te besaré, mujer de ojos azules,
bajo la fronda de los abedules.

Mira, mujer de claros ojos verdes,
que en tí náufrago soy, y en mí te pierdes.

Mi huella dejaré donde tu pises,
mujer cautivadora de ojos grises.

Mas contigo, mujer de ojos castaños,
vivir quisiera el resto de mis años.

 
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XXX
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(Marzo 1999) "B"
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Poemas para ser leídos en voz alta
 
Información sobre el autor:
 Francisco Alvarez Hidalgo
    - ooooo
Comentarios a los poemas
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Breverías de marzo "B"

Temores
Virtudes teologales
Los siete pecados capitales
Palimpsesto
Carencia
Entrada
Artista





Breverías de marzo "B"

376
En las pálidas luces del ocaso,
solamente arropada de la brisa
me dirijo hacia tí, sereno el paso.

En la noche en silencio perfumada,
al trote voy, con el deseo intenso
de verme una vez más en tu mirada.

Y al despertar el sol, cuando amanece,
en busca de tu amor voy al galope,
en busca de tu amor...que no aparece.
 

377
Hay dos rosas brotando en tu rosal:
La blanca y vertical que el mundo admira,
y la roja y salvaje que delira
en cálido arrebato horizontal.
 

378
Te besaré, mujer de ojos azules,
bajo la fronda de los abedules.

Mira, mujer de claros ojos verdes,
que en tí náufrago soy, y en mí te pierdes.

Mi huella dejaré donde tu pises,
mujer cautivadora de ojos grises.

Mas contigo, mujer de ojos castaños,
vivir quisiera el resto de mis años.
 

379
No se oculta tu sonrisa
tras el embozo del llanto;
tus lágrimas son un canto
que de tu gozo me avisa.

 

(Indice)  

Temores

Vendrán como ladrones sigilosos
en el silencio de la noche en calma,
percibiéndose tras los antifaces
el siniestro fulgor de sus miradas.
Y flotarás envuelta en blancos sueños,
nenúfares dormidos sobre el agua,
ajena a la sorpresa amenazante
y en quietud de caricia desmayada.

Amor, despierta,
que has dejado la entrada
del alma abierta.

Recelosos temores te circundan
en estrechos anillos de serpiente,
muerden tu piel, destilan su veneno,
y tus sueños de pronto se oscurecen.
Amordazado el grito, y en sudores
ni puedes escapar ni defenderte.
Sólo las lágrimas te quedan libres,
y en incesante flujo se te pierden.

Amor, despierta,
que has dejado la entrada
del alma abierta.

Ciérrala, amor, con bloques de granito,
las ventanas con láminas de acero,
niega el paso a la negra incertidumbre
cabalgando en el hálito del miedo.
Que yo estaré adherido a tu costado,
no mi cautiva, no tu prisionero,
libres como el suspiro de la brisa,
firmes como el ciprés mirando al cielo.

Amor, despierta,
que el alma me parece
sin tí desierta.

Los Angeles, 25 de marzo de 1999         
(Indice)
 

Virtudes teologales     166

Creo en tí porque creo en lo invisible,
porque en el beso de la brisa creo,
y en su caricia, que aunque no la veo,
mi piel envuelve, haciéndose tangible.

Espero conseguir lo inaccesible
porque lo entregarás sin titubeo,
mezclando mi esperanza a tu deseo
de lo prohibido y de lo permisible.

Y amo con atención y con mesura,
y con insensatez, y con locura,
y a la vez sumisión y libertad.

Ya no habrá fe cuando a mi lado vengas,
la esperanza se irá cuando me tengas,
pero el amor subsistirá en verdad.

Los Angeles, 20 de marzo de 1999        (Indice)
 
 
 

Los siete pecados capitales

Soberbia
¿Quién como yo? Erguida la cabeza
desde mi altar extiendo la mirada
sobre la muchedumbre, y no hallo nada
que pueda equipararse a mi belleza.

Avaricia
Qué poco tengo, aunque poseo tanto;
y cuanto más obtengo, más requiero.
Vivo en miseria, ahogándome en dinero,
siempre he de querer más, mas no sé cuánto.

Lujuria
Ven hacia mí, desnuda y encendida,
con la sonrisa abierta entre las piernas,
préstame la humedad de tus cavernas,
impúdica mujer desconocida.

Ira
Tu conducta me incita a la violencia,
seas incompetente o ignorante;
seré contigo cruel e intolerante,
aplastando tu inútil resistencia.

Gula
Oh la delicia de la mesa llena,
los excesos del gusto sibarita
del comensal que una vez más vomita
para unir el almuerzo con la cena.

Envidia
¿Por qué has de tener tú, si yo no tengo?
¿Por qué tú has de triunfar, si yo fracaso?
Siempre parece ser mayor tu vaso,
mejor tu acción, más noble tu abolengo.

Pereza
Son las diez, entra el sol por la ventana,
pero mi mente está aún adormecida.
¿Para qué apresurarnos en la vida?
Todo puede esperar hasta mañana.

Los Angeles, 21 de marzo de 1999        (Indice)
 
 
 

Palimpsesto           167

(Manuscrito antiguo, generalmente de pergamino,
que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente).

Te he recibido como un pergamino
que desenrollaré con mano lenta;
tu propia vida en él se representa,
pero yo escribiré en él tu destino.

Es el ayer paisaje vespertino
cuya forma y color la sombra ahuyenta,
y tu escritura pálida se ausenta,
aunque en sus tenues rasgos te adivino.

Sobre tu viejo escrito he de escribirte,
y las cosas que tengo que decirte
han de cubrir la letra del pasado.

Y cuanto más intensa es mi escritura,
tanto más invisible o más oscura
será la letra que otros te han dejado.

Los Angeles, 22 de marzo de 1999      (Indice)
 
 

 

Carencia                            164

Mis besos eran pájaros heridos
flotando entre los juncos del pantano,
dedos glaciales de invisible mano,
recuerdos en un pozo sumergidos...

Mis labios pálidos y adormecidos,
mudas teclas de onírico piano,
nubes que trato de alcanzar en vano,
explosiones carentes de estallidos.

Tan sólo me quedó una vaga idea
del contacto encendido, que desea
la humedad, el gemido y el temblor.

Pero cuando absorbí tu propio aliento
despertó mi universo en un momento,
y el alma se me abrió como una flor.

Los Angeles, 14 de marzo de 1999        (Indice)
 
 
 

Entrada                        165

Anclada en firme abrazo a mi cintura,
frágil mujer, de tímida mirada
hacia mis ojos fugazmente alzada
desde la brevedad de tu estatura.

Frágil mujer, la noche se apresura
desplegando la cúpula estrellada;
tenderé mi caricia ilimitada
sobre la desnudez de tu escultura.

No desciendas los párpados, permite
que en tu marisma azul me precipite,
doble invasión de entraña y de retina.

Quiero adentrarme en tí por ambas puertas,
repoblar tus regiones más desiertas,
ser el furor que tu interior domina.

Los Angeles, 16 de marzo de 1999      (Indice)
 
 
 

Artista

Escúlpeme en el mármol de tu vida
donde tus venas han de ser mis venas,
y a golpes de cincel rompe la forma,
esta forma sin tí dura y ajena.
Extirpa lo sobrante, hazme a tu imagen,
moldea el interior y la corteza.
Por tí seré como a la mano el guante,
al cristal el reflejo, al pie la huella.

Píntame en el perfil de tu retrato,
con la sonrisa en flor, mirada intensa,
coincidiendo las líneas, y mezclando
tu color con el mío en la paleta.
Ambas fisonomías tan unidas
que nadie entenderá a quién representa:
“Es él”, dirán seguras las mujeres;
y los hombres afirmarán: “Es ella”.

Escríbeme en el libro de tus días
acariciando cada nueva letra,
infunde vivo aliento a la palabra,
destila en cada línea tus ideas.
Seca la tinta al aire del suspiro,
mas sin interrupciones. No detengas
el ritmo de la mente creadora,
que soy lo que has escrito y lo que piensas.

Ocúltame en la entraña del piano
que yo tengo también mis propias teclas;
hazme tu partitura, y mis sonidos
responderán al toque de mis piezas.
Seré la melodía en tu cerebro
y tus dedos harán que me estremezca.
Y la copla seré que entre tus labios
en soledad de amor me tarareas.

Quien esculpe y escribe y pinta y canta,
con su propio universo vive y sueña.
Tu creación seré, y has de vivirme,
y tu sueño he de ser siempre a la espera.

Los Angeles, 16 de marzo de 1999       (Indice)
 
 



 

 

Nuevo Poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

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Comentarios a los poemas
o
Temores
o
No puede haber amor sin incertidumbres y sin temores.
Con frecuencia nos asaltan sin razones sólidas, o con
razones sólo aparentes, y vienen como ladrones en la noche, a
robarnos la calma. Será menester fortalecer nuestra posición,
y cerrar la puerta a esas invasiones. No es tarea fácil, pero si el amor
es sincero en ambas direcciones, el triunfo estará al alcance de la mano.
oo
o
Virtudes teologales:
o
Los que recuerdan el catecismo sabrán que son tres:
Fe, Esperanza y Caridad (o amor).
En este soneto el amante demuestra su fe en la amada,
y sueña con la esperanza de reunirse un día con ella.
Cuando el momento llegue, ya no habrá fe, porque estará presente;
no habrá esperanza, porque el momento ha llegado; sólo quedará el amor.
Espero que nadie se sienta ofendido por haberme apropiado
un poco la teología paulina para aplicarla al amor mundano.
o
o
Los siete pecados capitales:
o
Naturalmente, todos sabemos cuáles son, porque en mayor o menor medida
todos los tenemos todos. Los extremos siempre son malos,
y en el medio esta la virtud. O quizá debiera decir
la áurea mediocridad, de que hablaba Horacio.
o
o
Palimpsesto:
o
En los tiempos medievales, antes de la generalización del papel,
se escribía sobre pergaminos, y con frecuencia, al cabo del tiempo,
se borraba como se podía lo escrito y se aprovechaba el material
 para escribir algo nuevo. Ambas escrituras son con frecuencia legibles,
una, la más reciente, con nitidez, y la más antigua muy difuminada.
El amante ve a la amada (o viceversa, para aquellas personas que se
quejan de que siempre me dirijo a la mujer...
Qué le voy a hacer, me gustan mucho más que los hombres....)
como un pergamino en el que está escrito su pasado, pero él (o ella)
podrán escribir el porvenir. Aunque siempre podrá leerse la escritura
desvanecida antigua, porque el pasado nunca se borra por completo,
sin embargo la nueva escritura será mucho más relevante, determinará el futuro.
o
o
Carencia:
o
Tras un largo tiempo desprovisto de besos, el amante recuerda
con nostalgia los besos de antaño y parece haber perdido
el auténtico significado de los mismos. De repente, unos labios
se le acercan, y siente como un renacer del universo entero
y un resurgimiento de las fuerzas del alma.
o
o
Entrada:
o
El amante se encuentra rodeado por los brazos de una mujer
de estatura algo inferior a la suya. Ella le contempla y se siente
inclinada a cerrar los ojos,  pero él desea mirarlos fijamente,
y tomar posesión de ella, espiritual y físicamente.
o
o
Artista:
o
La amante desea compenetrarse e identificarse totalmente con el amado.
Si él fuera un escultor, moldearía el bloque de mármol a su imagen.
Si fuera un pintor creando un autoretrato, desearía ver las líneas
de su propio rostro confundiéndose con las de él.
Si un escritor, ella se sentiría como la idea y la expresión de la misma.
Y finalmente, si un pianista, ella sería la obra musical de su creación y su ejecución.
En definitiva, una entrega absoluta y total.