Original de
 
 
 
 
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Detén, caminante, el paso,
que es un desierto la vida;
mis labios son la bebida
más refrescante, y si acaso
acercándote a este vaso
no calmaras tus ardores,
te libaré de mis flores
una bebida de miel
que estremecerá tu piel
junto a mis propios temblores.
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 Francisco Alvarez Hidalgo



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Breverías de junio     

Sueños vacíos
A punto de partir
Identidad 
Sueños 
No tú
Diez segundos
Tus dos tús
Estacional  
Gaudeamus
Desde tan lejos
Vuelta del exilio   
Inseguridad    
Su silencio 
Quédate 
Perdida la mirada                                
Manos de amante 
Disensión                                     

Hija del bosque (Fantasía I)
Amante del guerrero (Fantasía II)
Virginal  (Fantasía III)

 






409
¿De dónde nace ese temor que te hace
temblar en dudas cuando te desnudas,
si te complace que mi vista abrace
con voces mudas lo que tanto escudas?
 

410
En bandeja de sábanas te quiero
tras brindis de burbujas de jabón,
en abrazo desnudo, en el que espero
subyugarte con determinación.
 

411
Soy la mano que a sí misma se dibuja,
la canción que nadie canta,
la semilla que en el surco no se planta,
soy el hilo desprendido de la aguja.

Trazaría tu perfil, contigo al lado;
vibrarían mis cantares en tu oído;
de mi germen brotaría un tallo erguido,
y estaría en permanencia en tí enhebrado.
 

412
Detén, caminante, el paso,
que es un desierto la vida;
mis labios son la bebida
más refrescante, y si acaso
acercándote a este vaso
no calmaras tus ardores,
te libaré de mis flores
una bebida de miel
que estremecerá tu piel
junto a mis propios temblores.
 

413
Recogeré en otoño tus sonrisas
bajo los olmos desnudando el llanto
de las hojas, que flotan indecisas,
y al fin descansan en crujiente manto.

Sobre esta alfombra te hallaré tendida,
bajo diáfana cúpula de ramas,
sólo de tus deseos revestida,
y ofreciendo lo mismo que reclamas.
 
 
414
Una caña tiembla al viento,
tiembla en el cañaveral;
las rosas en el rosal,
la estrella en el firmamento.
Pero el temblor que yo siento
ni se ve ni se calibra;
porque es el alma que vibra
de tus palabras al eco,
llenando el último hueco,
llegando a la última fibra.
 

415
La mente en blanco, el corazón vacío,
muda la lengua, la mirada incierta,
sólo esto queda de lo que era mío;
¿qué más puedo ofrecerte sino el frío
que me has dejado en esta vida muerta?
 

416
Abrácenme tus piernas la cintura,
que he de llevarte en torno a mí colgada,
en verticalidad inseparada,
e íntima natural desenvoltura.
 

417
Llevo la magia en mí de tu sonrisa,
de tu mirada intensa, y los rumores
de las voces perdidas en la brisa,
del chasquido del beso, y sus sabores.

Y en mí llevo el dolor que me recuerda
el brillo de tus lágrimas, tu adiós;
presente está, no quiero que se pierda:
fue lo más bello que hubo entre los dos.
 

418
Tiembla la roja llama de la vela,
y hay un verde temblor en cada rama;
tiemblan las blancas crestas de la estela,
y el rocío que al lirio se encarama;
tiembla el ala del ave que no vuela,
tiembla la voz que suavemente llama;
y tiemblas tú en mis brazos, con temblores
que tiñen tus mejillas de colores.
 

419
Enviaré mis versos a tu encuentro,
y te hallarán desnuda de razones,
sin saber si tus propias emociones
permitirán que yo me instale dentro,
haciendo tuyas mis aspiraciones.

Y al abrirse en tus ojos la lectura,
tu íntimo espacio, que ahora está desierto,
ha de quedar íntegramente abierto
al aire de la armónica aventura
que a ritmo inevitable en tí despierto.
 

420
Deja flotar en libertad tu velo
en los dedos del viento;
que en tal descubrimiento,
hacia tus senos alzarán el vuelo
mis manos, y mis labios, y mi aliento.
 

421
Impulsiva te quiero,
en avance frontal, obliterando
las barreras del cómo, el dónde, el cuándo;
pero también te espero
en sosegada calma en mi sendero,
aceptando el perfume de las flores,
la caricia del sol, la luz, el viento,
la magia del momento,
el gozo del paisaje y sus colores.
 
(Indice)
 
 

217 - Sueños vacíos

Sueños de tí en mi noche, fugitivos
a la primera luz de la alborada,
dejando la memoria despojada
de tus avances más provocativos.

Sueños estimulantes y lascivos,
extendiéndose en rauda llamarada,
suspendidos al borde de la entrada,
desertores de mí, sueños esquivos.

Sueños en que a mí vienes y te pierdo
sin apenas quedarte en el recuerdo;
sueños que de repente palidecen,

de los que sólo sé que te he soñado,
de los que nunca hubiera despertado...
¿por qué, sin recordarlos, me estremecen?

Los Angeles, 13 de junio de 1999             (Indice)
 
 

218 - A punto de partir

¿Es sólo una estación, sólo un billete,
o es una dolorosa despedida?
¿Será una búsqueda? ¿Quizá una huída?
¿O un horizonte abierto que promete?

Esta joven mujer tal vez complete
una etapa notable de su vida,
dejando atrás desolación o herida,
en esta nueva empresa que acomete.

Hay un temor en su mirada oscura,
y hay una incertidumbre que apresura
el pulso galopando por sus venas.

Pero hay también un singular denuedo
que sabe reprimir dudas y miedo,
joven mujer que rompe sus cadenas.

Los Angeles, 13 de junio de 1999             (Indice)
 
 

219 - Identidad
 

 “L’homme devient un Je au contact du Tu”. (M. Buber)

 “Encarnación final, y jubiloso
 nacer, por fin, en dos, en la unidad
 radiante de la vida, dos. Derrota
del solitario aquel nacer primero”. (Pedro Salinas)
-

He querido ser tú, sin compañía,
enterrando a la sombra del olvido
mi propia identidad, y ando perdido
sin ser yo, sin ser tú, sin plan ni guía.

Ciego en la noche y con el alma fría,
no podrá percibirte mi sentido;
ni tacto, ni mirada, ni sonido
penetrarán esta melancolía.

Pero tal vez…, tal vez si tú quisieras
desbordarme, caerían las barreras,
y quedarías transformada en mí.

Desaparecería el pesimismo,
te llegaría a amar más que a mí mismo,
y serías quien soy, y yo quien fuí.

Los Angeles, 15 de junio de 1999             (Indice)

 
 
  220 - Sueños

Cuando los sueños mueren, ¿qué nos queda?
Quizá un eco lejano, voz escrita,
sin timbre, sin matiz, rosa marchita,
muro gris bloqueando la vereda.

Quien te sueña te invade, en tí se enreda,
no sólo se te acerca de visita,
su reino te abre y en tu reino habita,
deviene el eje de tu propia rueda.

Si los sueños se van, se va la vida,
queda inmóvil la mente, adormecida,
cuerpo sin sangre, fuego sin calor.

Quiero vivir en tí sin despertarme,
soñar en tí, contigo, y vincularme
a tu espíritu inquieto y soñador.

Los Angeles, 16 de junio de 1999             (Indice)
 
 

215 No tú

Una garra invisible, insensitiva,
rasga mi piel con tajo fulminante,
y abre múltiple surco palpitante
en la tierra del cuerpo en carne viva.

Sólo el dolor le guarda y le cultiva,
sólo el gemido brota sofocante,
y su fruto transforma en un instante
la mente libre en infeliz cautiva.

¿Quién habrá de vendarme las heridas?
¿Quién vendrá a mí con manos extendidas,
lejana, amiga, próxima o extraña?

No tú, cuyo ornamento es el rechazo;
no tú, cuya caricia es el zarpazo;
tu ley la decepción y la artimaña.

Los Angeles, 8 de junio de 1999         (Indice)
 
 
 

Diez segundos

En la oscura penumbra del recuerdo,
detrás del proyector miro la escena:
Tu paso raudo,
casi a la carrera,
prendido el cigarrillo de los dedos,
y la sonrisa abierta;
y un alto de repente en el camino,
al sorprender mi imagen a la espera
tras el cristal de la ventana; un alto
que fue descubrimiento, sin sorpresa;
y reanudando el paso,
tu entrada acogedora por la puerta.

Quiero cristalizar esas imágenes,
proyectarlas sin tregua,
verte avanzar en juvenil impulso,
en los ojos la oferta,
en los labios la búsqueda del beso,
en los brazos la entrega.
Debo aislar el momento,
hacer retroceder la manivela
y volver a empezar. Siempre tu paso,
alegre, decidido, sin cautela,
una vez más tu repentina pausa,
de nuevo tu mirada, toda llena
del gozo desbordante
que tanto tiempo sujetó la ausencia.
Y otra vez, y otra vez, el mismo tramo,
los diez segundos que dejaron huella
tan indeleble, que en la muchedumbre
todas se borran, y la suya queda.

Qué fragmento tan breve de tu vida,
qué enorme espacio de la mía llena.

Los Angeles, 9 de junio de 1999         (Indice)
 
 

216Tus dos tús

Un hombre vive en tí, y otro dormita;
éste un misterio, aquel indiferente;
no me basta su beso reverente
sobre mi rosa de pasión marchita;

algo más de arrebato necesita
este mi río en calma y sin corriente,
quizá una inundación que me reviente,
o una íntima explosión de dinamita.

Le volveré la espalda al hombre inerme,
y me abalanzaré sobre el que duerme,
sacudiendo su espíritu con brío.

Le obligaré a adoptar una postura
de menos pretensión y más locura,
que se desborde en mí como otro río.

Los Angeles, 11 de junio de 1999         (Indice)
 
 

Estacional

Sécame la  humedad de los inviernos
con la caricia suave de tus manos,
hasta lograr los dos adormecernos.

Dispérsame el ardor de los veranos
en tu profunda sombra sumergido,
tus miembros y los míos tan cercanos.

Deshazte de la fronda del vestido
en los otoños de añoranza triste,
y nostálgico en tí caeré dormido.

Y en esas primaveras en que diste
tanto impulso a mi sangre, no la enfríes;
que en tí germine lo que en mí encendiste,
y yo sonría cuando tú sonríes.

Los Angeles, 11 de junio de 1999         (Indice)
 
 
 
 

Gaudeamus

Celebremos las luces de la aurora,
no la sombra en los valles escondida
ni la lóbrega noche; celebremos
el amor y la vida.

Celebremos el gusto refinado,
no la vulgaridad insoportable
ni la pedantería; celebremos
el amor y lo amable.

Celebremos las voces apagadas,
no las banalidades de los gritos
ni la cháchara absurda; celebremos
el amor y sus ritos.

Celebremos el gesto sonriente,
no las muecas adustas del semblante
ni la mirada torva; celebremos
el amor y a la amante.

Celebremos el íntimo alborozo,
no la sombría arruga del enfado
ni la desesperanza; celebremos
el amor y al amado.

Celebremos cuanto hay de positivo,
el cielo azul, el aire que inhalamos,
el deseo, los sueños, la nostalgia...
amemos y vivamos.

Los Angeles, 30 de mayo de 1999        (Indice)
 
 
 

  212 - Desde tan lejos
 - “Junto a los ríos de Babilonia, alli nos sentábamos
y llorábamos, acordándonos de Sión.
De los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras...
Si yo me olvidare de tí, Jerusalén, olvídese de mí mi diestra...”
(Salmo 137, 1-2 y 6)
-
En esta Babilonia, mi destierro,
perdido entre una multitud extraña,
sólo el recuerdo tuyo me acompaña,
me envuelve acogedor, y en él me encierro.

Mi piel se ha endurecido, soy de hierro,
y quien en mí tropieza no me daña;
cuando la muerte agita la guadaña,
sólo por tí a sobrevivir me aferro.

He colgado mi cítara en las ramas,
tengo muda la voz y el alma en llamas,
y tu nombre, no más, suena en mi oído.

Oh perfil seductor, que cincelado
llevo en el corazón enamorado:
olvídeme de mí si yo te olvido.

Los Angeles, 30 de mayo de 1999        (Indice)
 
 
 
 

213 - Vuelta del exilio

Resonarán un día las trompetas
sobre las mieses y los olivares,
y una explosión de danzas y cantares
emergerá de gentes y poetas.

Arrojará el tullido las muletas,
olvidará el cautivo sus pesares,
se elevará el incienso en los altares,
y exultará la voz de los profetas.

Será el momento ansiado del regreso
del expatriado, el prófugo o el preso,
en retorno al lugar donde nació.

Y yo volveré a tí, porque tú has sido
la única patria que he reconocido,
tú sola en mí, y en tí tan sólo yo.

Los Angeles, 31 de mayo de 1999        (Indice)
 
 
 

214 - Inseguridad 

Tantas veces el ánfora quebrada
de nuevo fue por mí reconstruída;
tantas veces la sangre de su herida
quedó en mis propias manos coagulada.

Y tantas veces se sintió clavada
de invisibles puñales, y mordida
por el espectro cruel de mi partida,
jamás cumplida ni aún considerada.

Parece que aunque gano las batallas,
quedan inexpugnables las murallas,
sigue la guerra un curso interminable.

Cada avance es seguido de un repliegue...
pero aún así, no hay nada que le niegue;
si lo hiciera, sería imperdonable.

Los Angeles, 31 de mayo de 1999        (Indice)
 
 

Su silencio

De luz y agua me amasaba las palabras,
fluidez y claridad al aire libre,
sin opacas nubes negras
ni embalses que lo limiten.
Qué diafanidad de ideas
acopladas a tan íntimos matices,
lluvia fresca, suave brisa, blanca luna,
penetrante, acariciante, inextinguible.
Conversaba en longitudes, en honduras,
brevedad y superficie,
en remolino de frases,
en simplicidad y urdimbre.

Y un día llegó el silencio,
denso, plomizo, tan triste,
revestido de sonrisas enfermizas
a la espera de morirse.
Y el torrente de palabras
se acostó en la mansedumbre del aljibe.
Durmió el viento en apatía,
se agostaron los racimos en las vides;
y en campana amordazada
enterraron los sonidos sus raíces.

Ya no te escucha mi oído,
ni mis ojos te perciben,
sombra de palabra muerta
que incesantemente logra perseguirme.
Vacía el alma, vacía,
la tuya, que nada dice,
y la mía, abandonada,
que por la tuya se aflije.

Los Angeles, 3 de junio de 1999            (Indice)
 
 
 
 

 
208 - Quédate                 

Esta noche no admite despedida,
ni es la noche que al alba se evapora;
es la noche que llega acogedora
y te acepta, semidesconocida.

Qué poco sé de tí; qué precavida
es tu arribada, aunque esperanzadora…
Mas ¿qué importa lo mucho que se ignora,
si lo poco aprendido no se olvida?

No te apresures a partir; extiende
el arco de tus brazos, y pretende
una historia común de sueños y años.

Mi voz suena una vez, sin insistencia;
y al aceptarla tú sin resistencia,
ya no seremos mutuamente extraños.

Los Angeles, 24 de mayo de 1999         (Indice)
 
 

 209 - Perdida la mirada

Ni la luz es negada, ni el paisaje,
a quien sentado a la ventana mira;
uno quizá nostálgico suspira,
otro sueña fantástico viaje.

Flotando está tu mente en oleaje
que viene y va y en torno suyo gira,
se abalanza y al punto se retira,
dejando en blanca espuma su mensaje.

Miras sin ver, y nada te responde,
cuanto te circunvala se te esconde,
tan sola que a tí misma no te ves.

Y no sabes ni puedes escaparte
de esa prisión de la que formas parte,
porque la voluntad duerme a tus pies.

Los Angeles, 24 de mayo de 1999         (Indice)
 
 
 
 

 210 - Manos de amante

¿Hasta dónde se extienden las fronteras
que acotan tus estados soberanos?
Que he de comunicárselo a mis manos,
en tu tierra perennes viajeras.

Libres irán, mas no como extranjeras,
madres de diez audaces ciudadanos
que al recorrer tus cerros y tus llanos
germinarán radiantes primaveras.

Serán lluvia filtrada gota a gota
en las íntimas zonas, donde brota
tu remolino de placer vibrante.

Serán sombras de nubes en tus playas
trepando a promontorios y atalayas;
sin freno irán: Serán manos de amante.

Los Angeles, 26 de mayo de 1999         (Indice)
 
 

 
211 - Disensión        

Dispérsame la niebla, borradora
de los rasgos que trazan tu paisaje,
del sendero pisado en mi viaje,
patente ayer, imperceptible ahora.

Rompan las claridades de la aurora,
y su puñal de luz de un golpe raje
esta cortina gris, bárbaro ultraje
a una entrega tan esperanzadora.

El silencio es funesta sepultura
del amor renunciado en amargura;
dame antes el diálogo o el grito.

Vente con voz de brisa o de martillo,
con palabra de seda o de cuchillo,
porque callar es el peor delito.

Los Angeles, 29 de mayo de 1999         (Indice)

 

Hija del bosque               

  • (Fantasía I)
  • Envuelto en parda capa, cara al viento,
    sobre caballo blanco va el jinete,
    en apagado galopar, hundiendo
    los cascos en la nieve.
    Callan los árboles, del frío heridos,
    y una silueta de castillo enciende
    el horizonte en niebla; mansedumbre
    de suaves copos en paisaje inerte.

    Tres jinetes apuntan,
    multiplicando huellas, sin saberse
    si acompañan, persiguen, o cabalgan
    indiferentemente.

    Ella salió de entre los troncos yertos,
    muslos de bronce y actitud rebelde,
    con aljaba a la espalda, y arco en puño,
    y una mirada azul de amaneceres,
    de débiles destellos,
    entre amenazadora y sonriente.

    Envuelto en el vapor de su relincho,
    el corcel se detiene.
    La contempla el guerrero
    incrédulo y solemne,
    y sin palabras, alargando el brazo
    hacia la joven, que su brazo extiende,
    la arranca del sendero,
    silvestre flor que asciende
    de entre claros carámbanos de hielo,
    sobre lo blanco, verde,
    y con ella a la grupa
    en la bruma invernal desaparece.

    Los Angeles, 26 de mayo de 1999         (Indice)
     

    Amante del guerrero        

        (Fantasía II) Reverbera la luz en el acero
    vertical de la espada
    y en los ojos de furia concentrada
    de la feroz amante del guerrero.
    Los labios trémulos, exhuberantes,
    enredado en los hombros el cabello,
    y el albornoz de la cintura al cuello
    abriéndose a los senos desbordantes.

    Flota un olor de macho en el ambiente,
    negra silueta trepa sobre el muro,
    traza la espada un ángulo inseguro
    reclinándose en tierra indiferente.

    De timidez exenta y de rubores,
    toma la iniciativa,
    regada de humedad la piel lasciva,
    aflorando el instinto en los sudores.

    Qué reservas vitales de energía,
    prestas a derramarse inexorables,
    arrollando en impulsos implacables
    al hombre que en su entraña se vacía.

    ¿Y el guerrero? El es la permanencia,
    la acción fija, la presa inevitable,
    claro destino, cópula invariable,
    recuerdo de lejana turbulencia.

    Ella tendrá su caza independiente,
    súbita, arrebatada, primitiva,
    para sentirse cada día viva,
    que más se vive cuanto más se siente.

    Los Angeles, 27 de mayo de 1999         (Indice)
     
    Virginal --------------  

                              (Fantasía III) Te ví en el vórtice del remolino
    de luz, ceñido en torno a tus caderas,
    la túnica arrancada por el viento,
    sobre fondo de estrellas,
    rebaños de centauros
    chapoteando en juego en la ribera.
    Protegías los senos descubiertos
    con ambas manos, y la cabellera
    larga, sedosa,
    flotaba al aire suelta.
    Qué contraste de labios y mirada,
    sedientos y sensuales, con la entera
    actitud de tu cuerpo,
    de virgen indefensa.
    Te ví como surgiendo de las olas,
    aunque los pies se anclaban en la tierra,
    y desaté el deseo en mis entrañas,
    y le envié a enroscarse entre tus piernas,
    sin advertir que en torno a los tobillos
    arqueaba su lomo la pantera.
    Y me quedé perdido en mi distancia,
    y tú quedaste en permanente ofrenda.

    Los Angeles, 28 de mayo de 1999         (Indice)
     
     

     

     

    Nuevo Poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

    disponible en España desde mayo 2006, 

    y en América a partir de primeros de junio 2006.

    Más información en el siguiente enlace:

    http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

     

     

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    Comentarios a los poemas
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    Sueños vacíos:
    -
    El amante se despierta con la sensación de haber
    soñado con la amada, pero incapaz de recordar los
    detalles del sueño. Sólo le queda el vago recuerdo
    del eroticismo del mismo, pero sin haber llegado a
    consumar la union Y aunque esos sueños estén
    desprovistos de vida, de imagen, algo permanece
    en el fondo que altera visiblemente al amante.
    -
    -
    A punto de partir:
    -
    Las estaciones y los aeropuertos son lugares de aventura:
    De la aventura que empieza o de la aventura que termina.
    Lugares de esperanza y frustración, de ideales y de fracasos.
    Esta joven mujer, sentada a la espera de su tren,
    o de su autobús, o de su avión, no se sabe si huye de algo
    que la ha mantenido prisionera durante años,
    o si se aparta involuntariamente de un amor que aún
    permanece vivo en su interior, quizá sólo en su interior.
    Es un momento de miedo a lo desconocido que la espera
    pero también parece haber un impulso valiente que
    la ha empujado a tomar una decisión.
    -
    -
    Identidad:
    -
    El hombre llega a ser un YO al contacto del TU.
    Y a veces esta transformación supone una abdicación
    de la propia personalidad. Tanto se quiere que uno parece
    adoptar a la otra parte como si fuera la suya propia,
    pero termina reconociendo que llega a una situación
    trágica de no ser ni él ni ella,
    sólo un alma perdida sin dirección ni sentido.
    Y llega un momento en que quizá espera que la amada
    tome la iniciativa se vuelque totalmente en él.
    En ese momento él recobraría su propia personalidad perdida,
    aunque a costa de la pérdida de la personalidad de la amada.
    Y es que parece que no hay una transfusión mutua,
    sino siempre un ganador y un perdedor.
    -
    -
    Sueños:
    -
    Los sueños son algo esencial a la vida.
    Sin ellos parecemos estar muertos.
    Hay que soñar, no ya en algo, sino con alguien,
    porque ese tipo de sueño es el mejor alimento del amor.
    El hecho de que los sueños se realicen no es tan importante
    como lo es el que tengan lugar
    Es un poco como el llegar a un destino:
    A menudo es más importante el camino que la llegada.
    -
    -
    No tú:
    -
    El amante se siente desgarrado por el dolor, y está en cierto
    modo dispuesto a dejarse curar por cualquiera menos
    por la amante que así le ha maltratado.
    Es un soneto demasiado pesimista, pero de todo hay en la vida.
    -
    -
    Diez segundos:
    -
    Hay en la vida a veces situaciones muy breves que
    son todo un poema, y que se imprimen en el alma con
    una fuerza irresistible. A veces son detalles insignificantes
    a veces quiza hechos más importantes.
    Pero el recuerdo de esos momentos se graba en la memoria
    de tal manera que uno trata de traerlo a la superficie
    una y otra vez, como si fuera el fragmento
    de una película que se ve repetidas veces.
    Esta es la situación que aquí se recoge.
    Este poema, a diferencia del anterior,
    es de un gran optimismo y dulzura.
    -
    -
    Tus dos tús:
    -
    La amada percibe la existencia de dos personalidades
    diferentes en el amante,  una el hombre rutinario,
    que parece prevalecer en el momento,
    y otra el hombre enigmático, que parece estar dormido.
    Y siente como si su vida se estuviera marchitando.
    Necesita algo más, mucho más.
    Y tratará de despertar a ese otro ser y provocarle
    a comportarse con el entusiasmo y la pasión que ella desea.
    -
    -
    Estacional:
    -
    El amante se dirige a la amada en un paralelismo
    de las estaciones del año:  Con una cierta obsesión,
    cada época del año le trae siempre la misma idea,
     aunque en una forma un tanto diferente.
    Y es que en cierto sentido la Naturaleza misma es una amante.
    -
    -
    Gaudeamus:
    -
    Es una palabra latina que significa ‘alegrémonos, festejemos’.
    De cuando en cuando alguno de mis lectores me
    pregunta por qué no escribo  algo más optimista y alegre,
    ya que la mayoría de mis poemas son un tanto
    melancólicos, tristes, y hasta pesimistas.
    Y siempre doy la misma respuesta:
    Que los poemas de amor parece ser que tienen
    que ser por naturaleza tristes.  El amante feliz disfruta de su amor,
    y el amante sin fortuna se refugia en sus poemas.
    De todos modos, he aquí un poema un tanto optimista,
    aunque creo que no se me dan muy bien.
    -
    -
    Desde tan lejos:
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    En el siglo VI antes de la Era Cristiana,
    los asirios invadieron Palestina,
     destruyeron Jerusalén y se llevaron
    cautiva a su población a Babilonia,
    donde permanecieron 60 años.
    La nostalgia por la ciudad perdida
    fue siempre muy intensa.
    El final del Salmo, que no he incorporado a mi poema,
    es también intenso,
    pero más bien por el odio y la crueldad:
     “Hija de Babel, destinada a la devastación:
    Bienaventurado quien te dará
    lo que tú nos diste a nosotros.
    Bienaventurado quien cogerá a tus niños
    y los estrellará contra las piedras”.
    En realidad, aun en medio de los acontecimientos
    históricos, siempre encuentro
     un paralelismo sentimental y romántico, como en este soneto.
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    Vuelta del exilio:
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    El paralelismo es similar al del soneto anterior.
    En este caso, la población desterrada
     sueña con el día del retorno a la patria.
    El amante lejano considera a su amada su única patria,
    y a ella espera regresar un día.
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    Inseguridad:
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    Todos tenemos altibajos en nuestra vida emocional.
    Con frecuencia, y sin razones muy claras,
    caemos del estado de euforia al estado de depresión.
    El levantarse es un proceso lento y a veces
    doloroso no sólo para quien ha caído,
    sino aún para quien trata de ayudarle,
    por el desgaste emotivo que a veces supone.
     Es como si fuera una gerra interminable
    en que se ganan batallas,
    pero cuya victoria final parece estar fuera
    del alcance de nuestras manos.
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    Su silencio:
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    Describe un cambio radical en una relación:
    Una de las partes, locuaz, activa, vivaracha,
    de repente deviene lacónica, encerrada en sí misma,
    incomunicada e incomunicable.
    o-
    -o
     Quédate:
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    Un hombre se enfrenta al primer encuentro con una mujer que
    acaba de conocer. No saben casi nada el uno del otro,
    pero se entregan mutuamente, en una de esas relaciones
    imprevistas, espontáneas, quizá momentáneas.
    Uno de esos encuentros en que no hay exigencias,
    tan solo ofertas.
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    Perdida la mirada:
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    Mujer asomada a la ventana, como en el cuadro
    que encabeza la página. Indecisa, confusa,
    como la marea que sube y baja sin aparente razón ni finalidad,
    dejándonos tan sólo el mensaje vacío de la espuma
    en la cresta de las olas.
    Esta mujer no parece conocer su situación, ni cómo salir de ella.
    Parece como si su propia voluntad la hubiera abandonado.
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    Manos de amante:
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    El auténtico amante nunca pone límites a sus caricias,
    ni en tiempo ni en lugar.
    A veces la amante, por una malentendida modestia,
    por una despreciable coquetería,
    parece eludir esa invasión manual. ¿Por qué?
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    Disensión:
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    Cuando en una relación surgen las desavenencias,
    con frecuencia la reacción normal es el silencio.
    Parece como si hubiera temor a expresar abiertamente
    los sentimientos, en parte por
    la propia inmadurez, y en parte por la
    inmadurez de la otra parte.
    El silencio en estas ocasiones es como una niebla
    que nos borra todo lo
    que hemos construído a lo largo del tiempo.
    Es necesario que una luz intensa
    brille sobre esa niebla para disiparla.
    Y no hay otra luz que la comunicación abierta,
    a veces quiza brutal, a veces suave,
    pero siempre mejor que el silencio sepulcral,
    que lleva a la muerte de la relación.
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    Fantasías:
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    Las láminas de Boris Vallejo, Luis Royo y otros han alcanzado
    una enorme popularidad.
    A veces los temas son apocalípticos,
    en ocasiones tienen tintes casi prehistóricos.
    Pero siempre hay una mezcla de violencia guerrera y belleza femenina.
    Cada uno puede sacar las conclusiones que desea.
    Quizá cada uno sienta despertar al contemplarlas
    lo que en realidad lleva dentro de sí.
    Estos poemas que siguen no son más que una interpretación
    muy personal y muy libre de algunas
    de esas láminas, cuyo enlace esta en el mismo cuadrito
    que acompaña cada poema.
    No voy a comentar sobre cada poema en particular,
    porque tienen un carácter más bien descriptivo,
    sobre todo a la vista de la lámina del enlace.
    Sólo diré brevemente que en Hija del bosque
    no he desarrollado ninguna idea especial.
    Es simplemente una aventura, que podria ser medieval.
    En Amante del guerrero, en cambio, si hay una idea central:
    La de la mujer teniendo una aventura de improviso,
    mostrando no sólo su agresividad,
    sino también la huída de esa vida más o menos cómoda
    y rutinaria nacida de la repetición.
    Y en Virginal, la idea es de contradicción,
    pero que creo que muchas mujeres
    se identificarán con ella: Esa doble tendencia interior
    a lanzarse sobre el hombre
    y al mismo tiempo a poner una defensa aparente,
    pero que en muchas ocasiones
    será tomada por definitiva. Y así, con toda la oportunidad,
    y todo el deseo,
    se quedará ‘compuesta y sin novio’,
    como dice la expresión popular.