Original de
 
 
 
 
o-
                                   (Lámina de Janni)

  No detengas tu abrazo en la cintura,
como un anillo en la mitad del dedo;
alza, desciende, gira; te concedo
derecho inalienable a mi figura.
-

 
 
 
XXXVI
-
(Agosto 1999) - B -
-

Poemas para ser leídos en voz alta
 
Información sobre el autor:
 Francisco Alvarez Hidalgo
 


Comentarios a los poemas
-

 
 

 

Breverías de agosto      
-
Hoy
Eclipse              
Cybertalk             
17 ó 71                 
Preferencia          
Nuevo lenguaje   
Descubrimiento   
En la playa           
Las nubes             
Silencio                 
Copa de vino       
De paso 


 


 
 

452
Amas, y temes que el amor un día,
columna de humo, se te habrá escapado;
Teme más bien que no haya comenzado,
aunque crea ser tuyo, y tú ser mía.
 

453
- Atrápame los besos, que se pierden
tras posarse en las cumbres de mis senos…
- Los grabaré, y sus fugas serán menos,
con labios que ligeramente muerden.
 

454
Enjabonados, suavidad de nube,
en fricción cuatro manos incesantes,
fálica rigidez del agua sube,
chapotean, retozan los amantes.
 

455
Cuando estés sobre mí, mantén la vista
fija en mis ojos, y sin parpadeos:
Verás mi sumisión a tu conquista,
veré la intensidad de tus deseos.
 

456
Con ternura y con lujuria
te abrazaría, mujer,
y delizadeza, y furia…
¿Qué más te puedo ofrecer?
 

457
Ni tímido ni vulgar:
Sigiloso y subrepticio
mientras duermes te acaricio,
y hallarás al despertar
mi amor en cada orificio.
 

458
Me negó la mirada al poseerla,
como quien debe atesorar el acto;
pero nunca sabré si otro contacto
logró bajo mi piel estremecerla.
 

459
No intento ser objeto de tu sueño,
que en el sueño no existe voluntad,
e involuntario amor yo le desdeño;
mi deseo será, y todo mi empeño
en tener tu despierta realidad.
 

460
Qué plácido tu rostro en la almohada,
tersa laguna bajo el sol naciente;
qué sonrisa en los labios incipiente,
los míos pasan, leve llamarada,
sobre tus párpados, sobre tu frente.
                                         (Indice)
 
 
 

248 - Hoy
-

"Tras el fuego vino un ligero y blando susurro"
(I Reyes, 19)
-
Esta vez no me esperes en el ruido,
que no iré en el fragor de la tormenta,
ni sobre el mar en tempestad violenta,
aunque ayer como tal haya venido.

Ni como fuego, sea en estallido
de pólvora que súbita revienta,
o en llamarada que gradual aumenta,
como otras veces me hayas recibido.

Hoy vengo a tí sin ímpetu y sin prisa,
en la caricia inmensa de la brisa,
en el sosiego del atardecer;

con la serenidad de la palmera,
y los perfumes de la primavera,
pero aún entero para tí, mujer.

Los Angeles, 8 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

249 - Eclipse en cumpleaños

¿Será que el sol se oculta por no verte
cumplir los años, o por no mirarte?
¿Será que no se atreve a acariciarte,
o que en la oscuridad va a poseerte?

Si los rayos que cada día vierte
en tu piel tan espléndido reparte,
¿por qué este día se mantiene aparte?
¿No será que hoy con otra se divierte?

No te fíes del sol, que un día quema,
y al otro día oculta su diadema,
más bien es sátiro que fiel amante.

Si ayer fuiste abrasada por su fuego,
recuerda que hoy eres tan sólo un juego,
y mañana serás ruina humeante.

Los Angeles, 9 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

Cybertalk
 

"Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros;
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro" (M. Hernández)
-
Tanto imprimí “te quiero” en el teclado
que lo repite solo, sin mi ayuda;
veo saltar sus teclas, con la duda
de si estará tal vez enamorado.

Al acercarme, se detiene y calla,
quedando suspendido el movimiento;
y creo percibir, por un momento,
un ligero rubor en la pantalla.

Y si de nuevo trato de escribirte,
indicando lo mucho que te extraño,
mezcla las letras en menor tamaño,
y ni yo sé lo que intenté decirte.

No puedo competir en esta lucha
que el intercambio de mensajes niega;
¿hacia qué rumbos el amor navega
si ambos hablamos y ninguno escucha?

No me envíes palabras sin matices
de tono y de calor, que no conmueven;
envíame esas manos que se atreven
a estremecer mi tronco y mis raíces.

Dejaré a mi teclado cortejando
a tu teclado en el extremo opuesto;
y si vienes a mí, yo estaré presto
a un amor más real que hacerlo hablando.

Los Angeles, 9 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

250 - 17 ó 71

Flotas tal vez en diecisiete años,
o te sumerges en setenta y uno;
tu ingenuidad indica que ninguno
destruyó tu soñar con desengaños.

Mas la edad..., ah, esos números extraños
que repiten a ritmo inoportuno
cómo debes de ser...¿Acaso alguno
los libros juzgará por sus tamaños?

Aunque el cuerpo envejezca, el alma siente,
y la piel no se embota si la mente
se mantiene febril, voluptuosa.

Sean setenta y uno o diecisiete,
tu juventud interna me promete
acción cuanto más sabia más gozosa.

Los Angeles, 11 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

251 - Preferencia

Sobre la tierra muda gimen vientos,
brisa en dulzura, y huracán en ira;
si una en torno a tu torre suave gira,
el otro la estremece los cimientos.

Frente a tu puerta, rápidos o lentos,
quizá uno avanza y otro se retira;
tal vez éste desgarra, aquél suspira,
exquisitez aquí, allí atrevimientos.

Se infiltra la ilusión, llama el instinto,
y vagan ciegos en tu laberinto
el amor, la pasión y la amistad

¿A quién de todos tenderás la mano?
-No he de tener un sólo soberano:
Quiero rendirme a la diversidad.

Los Angeles, 11 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

252 - Nuevo lenguaje

En armónico ritmo hablarte quiero,
que la palabra cruje desgastada;
hoy la conversación prefabricada
no lleva en sí lo que llevó primero.

Mi palabra será tango y bolero,
madrigal, sinfonía inacabada,
dejando en tí mi huella inmaculada
como en la nieve prístina de enero.

Me oirás ligero en música de fiesta,
o solemne en acordes de la orquesta,
y dulce y suave en la canción de amor.

He de ser para tí la melodía
que se repetirá día tras día,
y cada vez resultará mejor.

Los Angeles, 12 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

253 - Descubrimiento

Tanto tiempo quedé dormida o ciega,
tantas imágenes perdió mi vida
que hoy, despierta, me encuentro más perdida,
barca al mar que sin brújula navega.

Un panorama nuevo se despliega,
ignorado de mí, que me convida
a una ruptura, o una despedida
de la sombra de ayer que hasta el hoy llega.

Cuántas vivencias sin nacer, amigo,
qué anónima existencia, qué castigo
de límites estrechos fue el pasado.

Quizá no cortaré mis ligaduras,
pero me lanzaré a las aventuras
que ni soñé ni había imaginado.

Los Angeles, 12 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

En la playa

Lleva los ojos cerrados
y manto de terciopelo,
acariciando la espuma
del mar con sus guantes negros.
Ni adormilada ni alerta,
la noche exhala un aliento
salobre de algas marinas,
y a lo lejos, en el puerto,
tibias luces sobre el agua
palidecen en silencio.

La arena abraza mi espalda,
y sobre la tuya el viento
riza la piel. ¿O es acaso
el tenue, leve escarceo
de manos que multiplican
círculos con cada dedo?
¿Revientan miles de estrellas
sobre mí en el firmamento,
o es el roce de tus labios
temblorosos en mi cuello?

Fiero gladiador desnudo,
luchando sobre mi cuerpo,
en combate que no evito,
y del que no me defiendo;
inmerso en mi propia entraña,
en avance y retroceso,
mis pies recorren galaxias,
y los tuyos en el suelo.
Una explosión fulminante
estremeciendo ambos cuerpos,
y en un enredo de brazos
y de piernas te retengo.
 
Llegan las olas despacio,
insistentes, al acecho,
y se atreven a tocarnos
como dándonos un beso.

Los Angeles, 13 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

254 - Las nubes

El mismo sol que hoy lento se despide,
se repite en la nueva madrugada;
la luna, ya redonda, ya truncada,
en rutina noctámbula reincide.

La lluvia, el aire, el agua que reside
en río y mar, son nota reiterada
de la música eterna interpretada
por el tiempo que todo lo decide.

Pero las nubes cambian incesantes
de apariencia, mezclando sus figuras
en amalgama lenta y absorbente.

Y esa es la diferencia en los amantes:
miran los cambios como desventuras,
sin saber adaptarse a la otra mente.

Los Angeles, 15 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

255 - Silencio

No me ofende el silencio que he elegido,
me ofende, sí, el silencio que me impones,
porque pretendes aducir razones
que sólo en tu razón han hecho nido.

Razones que no llegan a mi oído
disfrazadas están de presunciones,
más bien prefiero recriminaciones,
que el mutismo carece de sentido.

El silencio es extraño veredicto
que sin juicio o defensa halla un convicto,
dejando irresoluble su problema.

Si has de callar, callemos. Pero evita
esa mirada torva, que me grita
en su mudez con acritud blasfema.

Los Angeles, 16 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 

256 – Copa de vino

Frente a frente, en la tarde desprovista
de común estrategia, vacilantes,
se exploran dos amigos, casi amantes,
más tímidas las manos que la vista.

Si una mente anticipa la conquista
a ataques lentos, pero exhuberantes,
la otra mente requiere insinuantes
signos de rendición, sin que se insista.

En el fondo rojizo de la copa
duerme la decisión, mientras galopa
el instinto por vías paralelas.

Y al resbalar por fin la última gota,
el titubeo se hundirá en derrota,
llevándose temores y cautelas.

Los Angeles, 17 de agosto de 1999           (Indice)     Comentario
 
 
 
 

De paso

Creí que estaba muerta, rosa de un solo día,
creí que estaba muerta, pero sólo dormía.

La conocí de lejos, vino a mi lado, fuimos
amantes una noche, y a la aurora partimos.

Intenté retenerla para siempre, y no quiso,
diciendo: “Los amores mueren del compromiso”.

Y se alejó, volviendo en la esquina la mirada,
me sonrió, y al punto se fue, y quedé sin nada.

De las paredes fueron cayendo calendarios,
con numerosos nombres, todos innecesarios.

Pero su imagen nunca se evadió de mi mente,
reclinada en la tibia sombra del subconsciente.

Creí que estaba muerta, rosa de un solo día,
creí que estaba muerta, pero sólo dormía.

Hoy la esquina, testigo de su última mirada,
me devolvió la imagen hace tiempo robada.

Vino hacia mí en silencio, con la misma sonrisa,
entreabriendo su blusa los dedos de la brisa.

Tuve por un momento la sensación extraña
de ser sólo la idea que siempre me acompaña.

Pero al sentir sus brazos en torno de mi cuello,
y la caricia fresca, gentil de su cabello,

supe que había vuelto definitivamente,
y la acepté como era, sólo para el presente.

Los Angeles, 19 de agosto de 1999         (Indice)     Comentario
 
 



 

 

Nuevo Poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

frankalva@earthlink.net

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Comentarios a los poemas
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Hoy:
La idea de este soneto está tomada de un pasaje de la Biblia (I Reyes, 19)
en que el profeta Elías va en busca de Dios, y se imagina que vendrá con toda
pompa y majestad. Pero el terremoto pasa, y Dios no estaba en el terremoto.
El fuego vino, pero tampoco estaba en el fuego.
Finalmente una brisa ligera llegó, y allí venía Dios.
La idea, claro, ha sido adaptada a la relación hombre/mujer en este poema.
Hay ocasiones en que el amante vendrá con toda la fuerza de su instinto,
y veces en que vendrá en la suavidad de su ternura.
Vuelta al poema
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Eclipse en cumpleaños:
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Una lectora me recordó que su cumpleaños caía en el día
del reciente eclipse de sol. Y esto me hizo reflexionar un poco.
No creo en horóscopos, aunque sé que mucha gente les atribuye
gran credibilidad. La influencia de los astros, en este caso el sol,
sobre los acontecimientos, es pura alegoría.
Un poco pesimista me salió, pero en realidad la celebración de los
cumpleaños no es más que el reconocimiento de que nos aproximamos al fin.
Vuelta al poema
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Cybertalk:
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Los versos de Miguel Hernández pertenecen a otra época.
Los tinteros, casi como las máquinas de escribir y los tocadiscos son
antigüedades que mucha gente nunca ha conocido.
Sin embargo, la idea de que los objetos a nuestro alrededor parecen
presentir lo que existe en nuestras almas a través del ligero contacto
a que los sometemos durante nuestras "conversaciones" cibernéticas.
En este caso, los teclados parecen cobrar vida propia e independizarse
de los amantes, y establecen una relación mutua entre sí mismos,
mientras los amantes permanecen frustrados por la limitación de la
comunicación que carece del calor humano.
Vuelta al poema
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17 ó 71
-
La edad….Hmmmm, a medida que se avanza en la vida parece que
damos algo más importancia a los valores internos. Quizá en algunos casos
porque no hay otro remedio, y en otros casos porque aprendemos a
apreciar más lo que en definitiva cuenta y a la larga permanece.
El dicho antiguo "Si juventud supiera y vejez pudiera…"
cobra más importancia a medida que uno se hace algo más sabio…
y menos potente. Aunque la auténtica fuerza no es la del músculo,
sino la que puede mover las montañas.
Además, algo hecho con cierto arte siempre resultará más atractivo
que algo devastador. El remanso o el torrente. Aquél por fuera y éste por dentro,
el mejor de dos mundos.
Vuelta al poema
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Preferencia:
-
Es una consecuencia del poema anterior, en cierto modo.
Existen tantas tendencias en nosotros que a veces nos confundimos
tratando de averiguar cuál es la que nos define.
Y con frecuencia no es una u otra, sino una y otra.
Vuelta al poema
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-
Nuevo lenguaje:
-
Nuestras palabras de amor están tan gastadas que casi carecen de sentido
sin embargo siempre se esperan, o se nos piden, o se nos exigen.
Y las repetimos como quien recita un texto. No es que no esté el sentimiento dentro,
es que las palabras ya no lo reflejan fielmente.
Quizá tengamos que apelar a la música, a la canción, a la melodía,
que reviste a las palabras de un ropaje que les hace aparecer como nuevas.
Vuelta al poema
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Descubrimiento:
-
La mujer sobre todo, aunque también en ocasiones el hombre,
se detienen en un momento de la vida, quiza hacia los 40,
y se ven con un pasado agobiado de quehaceres, responsabilidades,
trabajos, etc y con frecuencia el cadáver del antiguo amor en el alma.
Y quizá de repente despiertan sentimientos y sensaciones que creimos
desvanecidos para siempre, pero que en realidad estaban simplemente dormidos,
por falta de atención, de tiempo, quizá también de oportunidad.
Vuelta al poema
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-
En la playa:
-
Una mujer recuerda la escena de años atrás,
haciendo el amor durante la noche en la playa.
Vuelta al poema
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Las nubes:
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En la naturaleza, como en la vida, tantas cosas se repiten una y otra vez,
con la misma monotonía. Pero las nubes ofrecen una escena de cambio
constante, momento a momentos. Hace muchos años yo gustaba
de tumbarme sobre el césped en mis tierras del norte de España y
contemplarlas cambiando de forma, adivinando monstruos o figuras caprichosas.
En el amor con frecuencia nos acostumbramos a las mismas constantes,
y lo tomamos como un hecho de fe. Pero los cambios que se experimentan
son saludables, y en un sólido amor, ambos amantes saben aceptarlos
como un hecho necesario de la vida.
Vuelta al poema
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Silencio:
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"El silencio es oro". Quizá por eso hay tantos pobres.
Pero el silencio sólo es maravilloso cuando uno lo elige,
no cuando a uno se le impone.
Es preferible a veces, casi siempre, la discusión acalorada, que el silencio
un tanto despreciable, sobre todo cuando va acompañado de
gestos que hieren más que las palabras.
Vuelta al poema
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Copa de vino:
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Es difícil, por lo general, la transición de la amistad al amor.
Se han establecido ciertas reglas de juego, tácitamente, y ahora uno,
o quizá los dos, desean quebrantarlas y llevar la relación a un plano diferente.
Y uno nunca sabe como la otra parte va a reaccionar.
Quizá el amigo Baco proporcione un poco más de coraje, o consiga disminuir
las inhibiciones. Parece que en esta ocasión ambos lo desean,
pero ninguno se atreve a enunciarlo.
Un par de copitas y uno de los dos tomará la iniciativa.
Vuelta al poema
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De paso
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Ah, los amores de una sola noche. O la pasión. O ambos.
¿Por qué no puede haber un amor intenso de muy corta duración?
Sólo depende de ambos.
Aquella mujer se entregó totalmente, pero no quiso continuar en una
relación más larga, por temor a perder la altura alcanzada en aquella ocasión.
El tiempo siempre juega estas travesuras, adormilando poco a poco nuestro
amor y nuestra pasión. ¿Nadie conoce a una mujer que se lamenta de que
el marido no es el romántico de los primeros años? ¿Y el esposo que
se queja de que la mujer que él conoció se desvaneció,
y ahora es 'esto' lo único que le queda?
El amante se quedó con el recuerdo de aquella bella noche. Sin más.
Pero un día la mujer apareció de nuevo. Siempre de paso.
Siempre ligera, sonriente.
Pero esta vez él la aceptó tal como era.
Vuelta al poema
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(Indice)ooo
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