Original de
 
 
 
 
o-                                   (Lámina de Bouguereau)

                    Bailad por mí en interminable danza,
                    ligeros pies, caderas oscilantes,
                    brazos desnudos, ritmos delirantes,
                    bailad, bailad, mientras la noche avanza.

                    Seguid, seguid bailando hora tras hora,
                    febril estímulo en mi fantasía,
                    y desencadenemos una orgía
                    con las primeras luces de la aurora.

 -
 
 
 
XXXVII
-
(Septiembre 1999)
-
Poemas para ser leídos en voz alta
 
Información sobre el autor:
 Francisco Alvarez Hidalgo



Comentarios a los poemas
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-


 

 

Nuevo Poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

frankalva@earthlink.net

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Comentarios a los poemas
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Deserción
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La esposa sucumbiendo bajo el peso de la vida rutinaria,
que no es más que la indiferencia con otro nombre.
Tantos sentimientos, tantas ideas bullen en su interior,
y pasan desapercibidas.
Quizá se trate de lo que los americanos llaman ‘mid life crisis’,
algo así como si dijéramos las crisis de los cuarenta,
que a veces viene a los cincuenta y a veces más tarde aún.
La actividad de tantos años parece haber desaparecido una vez
que los hijos han crecido, y de repente se experimenta el vacío.
Un vacío que estaba ahí desde hace mucho tiempo,
pero que el quehacer diario no dejaba ver.
Y quizá esa esposa decida por la independencia.
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Partida
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Una visita a una ciudad desconocida, quizá un idilio personal,
definitvamente un encanto por la ciudad; de ambos resulta difícil partir.
El tiempo con frecuencia es injusto con nosotros.
Nos deja probar la delicia y nos la retira casi de improviso.
Y uno parte con el deseo de volver y el temor de todo se pierda en el olvido.
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El acto
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Esa paradoja de Quevedo, ‘hielo abrasador, fuego helado’,
es altamente descriptiva del amor en general,
y del acto sexual en particular.
Y nunca mejor que a esa situación pueden aplicarse esos
dos conceptos de la física atómica: la fusión, o unión de dos elementos en uno,
y la fisión, o la división del núcleo del átomo en dos o mas partes.
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El encuentro
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Anticipación del encuentro de dos amantes, con el tiempo tan lento.
Y al llegar el momento, casi ya es hora de despedirse.
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Cambio de ruta
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¿Quién no ha sentido a veces el deseo de dejarlo todo y caminar,
caminar, caminar, sin rumbo fijo, sin equipaje, dejando atrás hasta los recuerdos?
Y si la compañía es buena, ¿qué más puede pedirse?
“Sólo importa dónde estamos / y con quién hemos venido”.
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¿De quién la caricia?
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Siempre la imagen de la noche en soledad tortura a los amantes.
Tan cerca el uno del otro, emocionalmente, y tan lejos en la distancia.
A veces la imagen del amor lejano puede hacerse extremadamente viva,
pero pronto se desvanece, y nos damos cuenta de que sólo nos
tenemos a nosotros mismos,
y la lejanía continúa siendo la destructora de los sueños más bellos.
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Adios
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Esta amante, a la hora de la despedida, se ve asaltada por el terrible
temor de caer en el olvido, o quiza peor, de haber sido
tan sólo una aventura de una noche.
Y su único deseo en esos momentos es permanecer en la mente
y el corazón de su amante como algo mucho más profundamente significativo.
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Como el humo
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De nuevo el amor cibernético, o quizá el real pero con la ausencia del amante.
Ese amor que no se toca, que no se vive excepto en el foro interno
de cada uno, agridulce, como deben ser los buenos amores,
mezcla de deseo insatisfecho, de quimera inalcanzable,
de incertidumbre y frustración. Porque en los amores de la vida real
estas características con frecuencia desaparecen...
y con ellas se va el amor también, como el humo entre las manos.
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Adoración
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Soneto de un dulce erotismo, en que aun quien parece sólo dar,
en realidad recibe, y quien parece recibir, al mismo tiempo entrega,
en la mejor combinación del amor sensual, o de la sensualidad amorosa.
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Junto a tí dormido
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El amante sueña con la amada, que yace despierta a su lado,
contemplándole sonriente. Quisiera acariciar su cuerpo desnudo y dormido,
pero se detiene, quizá por temor a despertarle, quizá por una cierta timidez
que no parece inquietarla cuando ambos se hallan despiertos.
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-
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Semáforo rojo
-
Esta pareja de amantes, deambulando por las calles, sólo atienden
al placer de caminar, no al afán de llegar. No son turistas,
porque no hacen lo que el ordinario turista sabe hacer.
Tan sólo son amantes, que se besan cada vez que al llegar a una
esquina el semáforo rojo les retarda el paso. Y reanudan su paso,
quizá retardándolo un tanto, cuando perciben que la llegada
a la próxima esquina puede ser durante la luz verde.
Pero al final el amante se encuentra en su propia ciudad
sin la compañía de su amante, y entonces cada luz roja
supone un ligero latigazo de nostalgia.
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-
La cadena
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La amante regala al amado una cadena de oro que ella llevó al cuello
durante una gran parte de su vida, y sobre todo en los momentos del encuentro.
Es como si quisiera transferir su propia vida al al alma del amado.
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Vendrás
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Siempre el tema de los amantes separados, soñando con el encuentro
que marcará sus vidas para siempre. Ese encuentro será una apoteosis
de todo lo imaginado, de todo lo esperado. Pero al final llegará
la separación, porque unión perfecta, definitiva,
sólo ocurre entre las almas. Sin embargo, siempre
con la esperanza de un nuevo encuentro, tal vez en el futuro.
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Ascensor
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Historieta ligera, en forma de diálogo, entre la mujer que
sube a su habitación y el desconocido que coincide con ella en el ascensor.
Un deseo de ser besada, dulcemente acosada, emana de la mujer,
pero el hombre parece o no entender, o se pierde en consideraciones
sin importancia. Al final, cada uno se va por su camino.
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-
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Doce cantares infieles
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En este poema he usado la estrofa llamada 'quintilla' en octosílabos,
porque se presta mejor al carácter ligero de lo que aparecen como
canciones populares.
Cada estrofa o cantar describe una infidelidad, ya bien desde el
punto de mira del esposo, o más frecuentemente de la esposa;
no porque uno sea más frecuente o más o menos reprobable,
sino porque el tema de la esposa infiel siempre me ha fascinado.
Todos estos cantares están, a mi juicio, revestidos de suavidad
y ternura, y no me pronuncio de una manera o de otra sobre
su juicio moral.
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Dentro de mí
-
La mujer siente al amante circular en la sangre de sus venas;
es el abrazo perfecto, aunque desde dentro.
Esta es la sangre ardiente que la obliga a despojarse de sus
vestidos, y a imaginar placeres prohibidos en las largas horas de la noche
en soledad. Sin embargo, este abrazo, por más íntimo que sea, no puede
en modo alguno substituir al abrazo real, por el que ahora suspira.
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Liberada-
-
Este soneto es el canto de la mujer liberada, independiente, emprendedora,
decidida, que ni admite ni tolera obstaculos en su camino.
Quizá alguien la califique de marimacho, pero no es nada semejante.
Sabe y puede ser femenina, dulce y entregada al mismo tiempo.
Es quizá cuestión de comprensión y de respeto.
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Sola
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Mujer perdida en la soledad de sus sueños, con esa sensación de tener
al amante casi al alcance de la mano, sólo para descubrir que es sólo una
obra de su imaginación. El amante, quizá un cyberamante, existe, pero
tras el muro infranqueable de la ausencia. Y en esa ausencia su única
satisfacción es autoconvencerse de que esas manos que la acarician son
las del amor lejano.
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-
Arbotante
-
-En mis viajes por Europa siempre me impresionó la arquitectura de
las catedrales, con su masiva mole de piedra, y los brazos delgados,
casi etéreos, de los arbotantes sujetando el enorme peso que la bóveda
descarga sobre los muros. Sin la ayuda de los arbotantes, toda la estructura
se vendría abajo.
Y algo así sucede con frecuencia en las relaciones humanas. El ofrecer
el hombro, como de ordinario se dice, no es más que ser el arbotante
de ese edificio que esta a punto de derrumbarse. Es algo que todos
necesitamos, pero que con cierta frecuencia no apreciamos debidamente.
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Seducción-
-
-Este soneto nace de un pasaje de la Biblia, (Jeremías, 20, 7-9), aunque
en lugar de darle un carácter religioso como en el original, lo he adaptado
en sentido profano. Nadie debe de ofenderse por esto, ya que la Biblia
ha sido cantera de escritores durante dos mil año. Ese pasaje refleja la
queja del profeta Jeremías en los siguientes términos:
"Tú me sedujiste, Yavé, y yo me dejé seducir. Tú eras el más fuerte y
fui vencido......
Y aunque me dije: No pensaré más en ello....es dentro de mí como fuego
abrasador, que siento dentro de mis huesos, que no puedo contener y no
puedo soportar"
En realidad, la Biblia  utiliza con frecuencia las relaciones humanas
como alegoría de la relación del hombre con Dios, como en este caso.
Lo mismo puede verse en el "Cantar de los Cantares", atribuído a Salomón.
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La norma-
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-Así como el poema "Liberada" pondría a muchos hombres en fuga,
en este poema se describe a sí mismo un hombre que haría las
delicias de cualquier mujer. Es simplemente un hombre que se
adapta a su amante y se consagra a ella, haciendo de ella su norma de vida.
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El índice
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-No sé si este poema puede catalogarse como erótico, o simplemente
arranca de una situación en que una mujer sueña despierta. En realidad,
lo único que hace es pasar la punta de su dedo por los labios,
y aprisionarle entre ellos, deslizándole suave y lentamente.
Lo que su imaginación encierre ya es otro asunto.
De nuevo el tema de la ausencia y el amor a distancia.
Volver al poema-
 
--(Indice)ooo
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