Original de
(Paolo y Francesca, lienzo de Scheffer Ary 1822)


La memoria de mi cuerpo te recuerda,
la memoria de mi espíritu te añora;
¿qué memoria podrá ser la que te llora
con temor de que tu amor quizá se pierda?

 
XXXVIII

(Octubre 1999)

Poemas para ser leídos en voz alta


Información sobre el autor:
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 Francisco Alvarez Hidalgo

Comentarios a los poemas
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Nuevo Poemario de Francisco Alvarez Hidalgo, 

disponible en España desde mayo 2006, 

y en América a partir de primeros de junio 2006.

Más información en el siguiente enlace:

http://poesiadelmomento.com/voces/vocesalviento.html

 

 

frankalva@earthlink.net

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Comentarios a los poemas
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Despertar sin ti:
Esta mujer despierta un poco antes del amanecer,
y se encuentra sola, con la añoranza del amante
que había ocupado sus noches hace algún tiempo.
Es una hora fría, no sólo en el ambiente, sino en la mente.
 Y se siente invadida de nostalgia, del deseo de revivir
los momentos pasados, terminando por dejarse invadir
 por la angustia de la ausencia y la duda de la
posibilidad de un próximo encuentro.
Vuelve al poema
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Retrato:
Estampa de una mujer con la mejilla apoyada sobre la mano,
y la mirada fija en el observador. No puede decirse que sonría,
 aunque se percibe casi el nacimiento de la sonrisa,
 un poco al estilo de Mona Lisa, pero más bella,
y con unos ojos mucho más expresivos y profundos.
Es la mirada lo que más resalta en ese cuadro,
una mirada que oculta quién sabe qué pasiones,
qué ofrecimientos, qué esperanzas.
Vuelve al poema
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Largo camino:
De nuevo el internauta, con sus exploraciones incesantes,
sin saber exactamente lo que se busca, y mucho menos
lo que se puede encontrar. Es mundo virtual está tan lleno
de esperanzas y desengaños, de pequeños triunfos
y grandes fracasos...como el mundo real, aunque parecen
más obvios porque los navegantes parecen despojarse
un poco más de los prejuicios y reservas que dominan
los encuentros personales. Se avanza, se cae, se levanta,
se prosigue...y a veces se encuentra algo, alguien,
que hace que toda la búsqueda y todas las caídas
valgan la pena de haberlas intentado.
Vuelve al poema
-
En ti:
Soneto de entrega, desde el punto de vista de la mujer,
aunque podría ir en ambas direcciones.
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Canciones irónicas:
Medio en broma, medio en serio. Espero que nadie vea arrogancia
ni menos aún descaro. Sensualidad, sí.
Porque la sensualidad es algo de lo más bello que tenemos,
y a veces la única base de comunicación entre los sexos.
El tema del adulterio ha sido tabú durante mucho tiempo,
y aún lo es para mucha gente. Más aún lo es el tema de la masturbación.
No voy a entrar en un debate con nadie sobre su moralidad.
Prefiero simplemente, entrar.
Volver al poema
 
Enamorada:
Una mujer, o un hombre, recuerda un tiempo anterior en que
fue totalmente libre, lejos del brazo férreo del amor.
Ahora, bajo su dominio, parece haber perdido no sólo la libertad,
sino hasta la propia identidad, reconociendo que su servidumbre
es de la peor especie: La que mata el deseo de ser libre.
Como dirían los andaluces a principios del siglo XIX: “Vivan las caenas”.
Volver al poema
 
El canto del cisne:
El cisne es un ave que reserva su mejor canto para los momentos
inmediatamente anteriores a su muerte. Ha llegado a ser una expresión
corriente para indicar alguien cuya carrera en baja forma,
resucita al final de la vida.
Este soneto se aplica a la capacidad sexual del hombre,
en decadencia con la edad. Pero llega un momento en que una pasión
desbordante se impone, y ese hombre parece renacer con todos
los impulsos de la juventud. Es algo efímero, pero muy bello.
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Búsqueda:
La soledad del amor distante. El amante, o la amante, trata de visualizar
y apropiarse de la imagen amada, siendo incapaz de hacerlo.
La distancia es un obstáculo insuperable, y la mente sólo nos
proporciana una representación débil de lo que deseamos.
Y es en la intimidad de la noche cuando quizá más cerca se pueda
sentir esa presencia, pero siempre de una manera incompleta.
En parte es como si todos los elementos de la naturaleza nos
recuerden de una manera o de otra a la persona que amamos,
pero que realmente no se halla en ellos.
Me recuerda esto unas estrofas del Cántido espiritual de
San Juan de la Cruz, aunque él, claro está, se refería al amor místico:
“Mi amado, las montañas,
los valles solitarios, nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.
La noche sosegada
en par de los levantes de la aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena, que recrea y enamora...
Volver al poema-
 
Perdida:
Una mujer llega a una ciudad desconocida y se encuentra
perdida en su laberinto de calles. En tal situación cada sombra,
cada sonido parece estar revestido de un cierto terror.
Finalmente aboca a una zona mas familiar, y experimenta un gran
alivio traducido en una sonrisa espontánea.
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La ciudad:
En este soneto he ensayado el procedimiento un tanto original de
terminar cada verso con dos epítetos, lo que me dificultó bastante
la tarea, pero ahí está.
La gran ciudad siempre ha sido una tremenda atracción y también
una gran oportunidad, tanto para el bien como para el mal.
Muchos sueños se desploman al cabo del tiempo, otros se realizan
de forma inverosímil. Hay de todo para todos, pero no todos lo
aprovechan en igual manera, siendo más quizá los fracasos que los éxitos.
Uno de los grandes peligros de la gran ciudad es la pérdida de la
individualidad, la transformación de la mente en una parte de un todo amorfo.
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Quinceañera:
Existe en México, y quizá en otros países hispanoamericanos,
la tradición de celebrar el 15 cumpleaños de las hijas como un
hito en la vida, esa edad en que la persona parece transformarse
de niña en mujer, aunque el soneto lo ve como una tierra de nadie,
un período indefinido en que no es enteramente ni lo uno ni lo otro.
Estos cambios naturalmente no suceden de improviso.
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Cyberencuentro:
Ya conoces este poema, que te envié hace una semana.
Ha tenido muy buena aceptación, por las respuestas que me han llegado.
Creo que se debe a que la inmensa mayoría de los cybernautas
se han encontrado, o al menos desearían encontrarse,
en alguna situación semejante.
Internet puede ser maravilloso y destructor, depende de cómo
cada uno lo haga, aunque también dependemos de los demás,
de su sinceridad o de su engaño. Es increíble cuánta gente se describe
 a sí misma en forma idealizada, y acuden a encuentros esperando que sus
sueños se transformarán en realidad. Con frecuencia recogemos lo que sembramos.
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¿Y ahora, qué?
Este poema es la sequela de Cyberencuentro. Cervantes decía que nunca
segundas partes fueron buenas. Sin embargo, su segunda parte del Quijote
 resultó mejor que la primera. Veremos lo que sucede con este poema.
Habla la amante a raíz del cyberencuentro, preguntándose cuál será el
 desarrollo de esa relación apenas iniciada en la vida real.
Esta es la gran tragedia generada por internet: Da a conocer a los amantes,
 quizá llega a reunirlos brevemente, y a continuación cada uno
 vuelve a su vida, quizá a miles de kilómetros.
¿Es esto una bendición o una maldición?
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De ella me queda:
¿Cuál es la impresión dominante que nos queda tras ese primer encuentro?
 ¿Quizá el paso rápido del hombre? ¿El tono de voz de la mujer?
Tal vez son los ojos insistentemente clavados en los ojos,
y la sonrisa aflorando una y otra vez. Ambos elementos parecen flotar
en el aire en torno nuestro, como si la amante aún estuviera a nuestro lado,
 totalmente invisible excepto por esos dos elementos,
como dos mariposas revoloteando.
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La ira:
Hmmmm, siempre hablando del amor, y de repente un latigazo.
 Bueno, el ser humano es complejo, y reúne un cúmulo de tendencias
y pasiones de muy diversa índole. Hay veces en que uno se ve
dominado por alguno de estos instintos primitivos.
 Por suerte, el elemento civilizado dentro de nosotros nos refrena con frecuencia.
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Al teléfono:
No, no se trata de una oda al teléfono,
 sino de una pareja hablando por teléfono.
 Una conversación que avanza por terrenos resbaladizos,
y se convierte al fin en lo que llamamos cybersexo.
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Aceptación:
Los encuentros personales presentan en sus comienzon
miradas sugestivas, seguidos de caricias superficiales,
que poco a poco se extienden. Alguien dijo que las mujeres entregan
 su cuerpo como los hombres entregan su alma,
por zonas sucesivas y siempre estratégicamente defendidas.
Bueno, hoy día los sistemas de defensa están algo más en decadencia,
 porque todos sabemos que cuando dos desean algo,
la pérdida de tiempo afecta a ambos. En este soneto se describe la
experiencia de unos dedos exploradores incesantes,
en constante descubrimiento de la otra persona,
 que lo acepta todo voluntariamente.
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Rosa absoluta:
Tantos amores muertos antes de alcanzar la plenitud.
 Tantas rosas florecidas y marchitas en un sólo día.
¿Por qué no podemos alcanzar la continuidad de nuestros amores?
¿Por qué hemos de enfrentarnos una y otra vez a esa decadencia,
o muerte lenta, a manos de la rutina,
o quizá en ocasiones a muertes repentinas, inesperadas?
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