-
- Más
de prisa
-
- En las llanuras del alma
- se me ha dormido la paz,
- y sobre potros salvajes
- cabalga mi tempestad.
- Al galope mis deseos
- a rienda suelta se van,
- y al paso los percherones
- que monta tu voluntad.
- Pica, mujer, las espuelas,
- que yo no puedo frenar.
- Los Angeles, 2 de diciembre
de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 398
- Amor
en sueños
-
- ¿Has amado en tu sueño a mis rivales,
- mientras yo de tu noche estaba ausente?
- Temo más al amor del subconsciente
- que al que palpita en términos reales.
-
- Ese amor que se acerca a mis umbrales
- es manantial de un agua transparente
- que arrastra en el paisaje su
corriente,
- fluyendo entre riberas naturales.
-
- Inevitable y fijo es su destino,
- como lo es el trazado en su camino;
- tiene propósito, finalidad, idea.
-
- Mas los amores que en el sueño flotan
- pegasos son que entre las nubes trotan,
- y en libertad total se les desea.
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- Los Angeles, 3 de diciembre
de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- Disparidad
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- Te siembras
en la noche y no germinas;
- tu surco,
abandonado,
- sin abrirse
a la reja del arado;
- desiertas,
como el valle, las colinas.
- Estéril
tierra que labrar quisiera,
- tornándola
fecunda
- con esta
irrigación de primavera
- que en ti
pudiera penetrar profunda.
- Pero mi
regadío no te llega,
- se me pierde
en quebradas y vertientes,
- y yo tampoco
arribaré a la siega,
- yermas, como
tu surco, mis simientes.
- Oh qué
disparidad inadecuada:
- Yo, labriego,
de tierra careciendo,
- y tan lejos
de aquí, languideciendo,
- tu tierra
descuidada.
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- Los Angeles, 7 de diciembre
de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 399
- Mañana
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- Ultimas luces que acunó el ocaso
- bajo las olas se nos han dormido;
- todo parece haber enmudecido,
- menos el mar, que aún habla paso a
paso.
-
- La noche tiene aroma de fracaso,
- tanto encanto en tinieblas sumergido;
- pero habrá de quedar restablecido,
- que el alba es un ayer que trae
retraso.
-
- El crepúsculo nunca es amenaza,
- sino eslabón que día y noche enlaza;
- engendra sombras, mas con perspectiva.
-
- Si la penumbra sobre ti se cierne,
- no dejes que te ciña o te gobierne,
- que otra luz volverá radiante y viva.
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- Los Angeles, 7 de diciembre
de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 400
- Teléfono
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- ¿Cómo besar la voz que de ti viene,
- -rumor, suspiro, arrullo-, y se
derrama
- dentro de mí, y ofrece, y no reclama,
- voz que estremece, y a la vez sostiene?
-
- ¿Cómo lograr que sin cesar resuene,
- suave brisa meciéndose en la rama,
- o arroyo bullicioso, sin programa,
- sin directiva que su rumbo ordene?
-
- Voz presentida y a la vez sorpresa,
- voz que casi acaricia y casi besa,
- cuánto de ti me llega en esa voz.
-
- Cordón umbilical por donde fluye
- mi corazón, que hacia tu vida huye,
- por el que vienes hacia mí veloz.
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- Los Angeles, 8 de noviembre
de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 401
- Navidad
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- Luz
y bullicio y voces de ciudad,
- paz
y balidos de campiña oscura,
- qué
atmosfera aquí idílica, tan pura,
- y
allí qué tintes de frivolidad.
-
- Címbalos
y arpas en la claridad
- de
alas blancas batidas en la altura;
- sobre
la tierra adusta hoy se inaugura
- nuevo
reino de espiritualidad.
-
- No
se anuncia primero al potentado,
- sino
al hombre del hato y del arado,
- que
más sabe de amor quien nada tiene.
-
- Y
es el más indigente, el más pequeño
- quien
entiende el mensaje navideño
- por
cuanto es, no por cuanto le conviene.
-
- Los
Angeles, 18 de diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- Amanecer
Esa alborada que espero
no me la niegues, amor;
alborada a mí debida,
que cada rayo de sol
anuncia en tamborileo
silencioso en tu balcón.
Por la persiana entreabierta
filtra la luz su rubor
ignorando si el desnudo
besado eres tú o soy yo.
No sé si mi piel termina
donde empieza tu temblor;
percibo una doble entrega,
y una doble sumisión,
y como tal desconozco
si hay sólo uno o somos dos.
Este amanecer es mío,
lo es esta celebración,
mía has sido y eres mía,
y me resisto al adiós.
Los Angeles, 18 de
diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- Ultima
singladura
-
- Quien joven muere, naufraga
- perdido en el mar abierto;
- quien más vive, se rezaga,
- y al fin fondea en el puerto.
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- Yo llevo la mano firme
- en la rueda del timón;
- y cuando tenga que irme,
- lo haré sin lamentación.
-
- Porque he navegado mares,
- porque he soñado ilusiones,
- y he dado a los olivares
- el eco de mis canciones.
-
- Porque he besado a mujeres
- que han correspondido al beso;
- porque cumplí mis deberes,
- aunque nunca con exceso.
-
- Y por tantas noches claras,
- tantas radiantes auroras,
- juveniles algazaras,
- y aventuras seductoras.
-
- No sé si logré vivir
- cuanto pude haber vivido;
- pero sabré sonreir
- por tener lo que he tenido.
-
- Y cuando llegue el momento
- que a todos ha de llegar,
- llevaré a popa otro viento,
- y zarparé a otro lugar.
-
- Los Angeles, 18 de diciembre
de 2000
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- 402 - Inexistencia
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- Se me derrumban de los labios besos
- que nunca pude dar, rosas ajadas
- de frescura perdida en madrugadas
- con frío descendiendo hasta los
huesos.
-
- Entre los dedos languidecen presos
- roces que no alcanzaron las almohadas,
- caricias con afán de ser tatuadas,
- temblores ávidos de ser traviesos.
-
- Se me evaporan lágrimas amargas
- acumuladas en las noches largas
- de escaso gozo y alta soledad.
-
- Abdicaré de labios, manos y ojos,
- de la prisión de mi vivir cerrojos,
- y alcanzaré tal vez mi libertad.
-
- Los
Angeles, 19 de diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 403 - En
mí, sin ti
Aún sin cerrar los ojos, te reclamo
en las tibias esquinas del recuerdo,
donde el silencio augura que te pierdo,
donde estallas en luces si te llamo.
En ti, sombra de sueño, me derramo,
y, aire tú, sólo el aire abrazo y muerdo;
y este dolor en mi costado izquierdo
subraya que te amé y cuánto aún te amo.
Cómo flotas en mí, cómo navegas
en este mar que soy, mas no sosiegas
las turbulencias que el deseo agita.
En mí, sin ti, te tengo y te carezco,
creo dormir contigo, y amanezco
con esta rebeldía que te grita.
Los
Angeles, 22 de diciembre de 2000
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- 404
- Mujer
de mis sueños
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- A los confines de mi sueño acudes,
- tan inminente a mí, tan intangible,
- que mi dulzura tórnase irascible
- viendo que llegas y a la vez me
eludes.
-
- Sombra incorpórea, aún cuando te
desnudes
- frente a mí, te conozco inaccesible;
- no encontrarás mi abrazo disponible
- por mucho que tu asalto reanudes.
-
- Vendrá el amanecer, y al despertarme,
- te desvanecerás, y he de olvidarme
- de la imagen que fue, sin haber sido.
-
- Pero si acaso fuiste, si aún hoy eres,
- si como en sueños juegas, burlas,
hieres,
- verdadero también será mi olvido.
-
- Los
Angeles, 23 de diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 405
- Dormiré
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- Los meses rodarán; cada estación
- caerá empujada fuera del camino
- por su perseguidora; peregrino
- desfallecido, arrojaré el bordón.
-
- Seco el deseo, ambigua la razón,
- paso inseguro, incierto del destino,
- desplomaré mi peso al pie de un pino,
- quizá invocando mi última oración.
-
- Mas no agonizaré, ni he de
extinguirme;
- dejaré de vivir, mas sin morirme;
- y en apacible calma dormiré.
-
- Si una noche, tal vez, de luna llena,
- percibiera tu lágrima en la arena,
- para enjugártela despertaré.
-
- Los
Angeles, 25 de diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- Necesito
soñarte
-
- Porque
ya no percibo mis propias pulsaciones,
- o
si mis pies se mueven, si mi garganta grita,
- ni
siento más impulsos que mis contradicciones,
- pienso
que toda el alma se me quedó marchita.
-
- En noches sin auroras convertiré mis
días,
- vagando en su penumbra ciega,
amenazadora;
- repoblaré de sombras desiertas galerías
- que evacuó la esperanza, que la ilusión
ignora.
-
- Soy
tenue voz al viento carente de sentido,
- cerebro
extenuado, desprovisto de ideas,
- alguien
que es solamente porque una vez ha sido,
- mar
inmovilizado, sin playas ni mareas.
-
- Necesito
soñarte, porque si no te sueño
- ni
descubro tu esencia ni me encuentro a mí mismo,
- y
el mundo circundante resulta tan pequeño,
- tan
falaz que no es mundo, tan sólo un espejismo.
-
- Necesito
soñarte, porque esa imagen leve
- que
se me cruza en sueños con su forma imprecisa,
- es
la única energía que me estimula y mueve,
- el
alma que se exhibe por lágrima o sonrisa.
-
- Y
te vivo al soñarte, y en ti misma me vivo,
- soy
porque eres, no tengo ni otra alma ni otra vida,
- ni
otro recuerdo tengo, ni tengo otro objetivo;
- mi
realidad subsiste sólo de ti vestida.
-
- En
las sombras del tiempo quizá otro te ha soñado,
- y
para él fueras alma, propósito e idea;
- mas
las almas transmigran, y ahora estás a mi lado,
- y
eres tú únicamente quien me ocupa y rodea.
-
- Los
Angeles, 29 de diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 406 - Leyéndote
-
- Tus palabras desnudan la figura
- encubierta en tus líneas, y te veo
- desnudo frente a mí cuando te leo,
- dejando descender mi vestidura.
-
- Tus palabras se tornan envoltura
- que se ciñe a mi cuerpo, y el deseo
- surge fiero y convierte en balbuceo
- el grito interno que la voz murmura.
-
- Quise rugir y me nació un suspiro,
- soñé con subyugarte, mas te admiro;
- oh, si fuera tu amada y poseída.
-
- Llegas a mí en dulzura y en violencia,
- aunque en palabras mudas. Tu presencia
- es mía sólo cuando estoy dormida.
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- Los Angeles, 30 de diciembre
de 2000
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(Indice) (Comentario)
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- 407 – Sobre
tu libro
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- Sobre tu libro me quedé dormida,
- en mi sueño a tu cuerpo yuxtapuesta;
- pregunta era mi piel, tu eras
respuesta,
- ambos conversación entretejida.
-
- Cuánto te hablé y me hablaste,
desvestida
- de pudor, de recelo, de protesta,
- celebración de interminable fiesta
- soñada en vela, en sueños conseguida.
-
- No quise despertar, porque al leerte
- sólo te pienso, sin poder tenerte,
- y dormida te tengo en propiedad.
-
- Pero al fin regresé de mi quimera,
- y al no verte real, sólo quisiera
- cerrar los ojos a la realidad.
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- Los Angeles, 31 de diciembre
de 2000
- (Indice)
(Comentario)
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- 408
- Mujer
de otro
-
- Las sombras del camino se entreabrazan,
- tejiendo en torno a mí maraña densa;
- y en tu castillo lúgubre, indefensa,
- enigmáticas fuerzas te amordazan.
-
- Libres mis manos en el aire trazan
- gestos de acometida y de defensa,
- sin avanzar el pie sobre la extensa
- llanura que los árboles disfrazan.
-
- Aislada estás de mí, como yo aislado
- de ti me encuentro, como tú asediado,
- tú en fortaleza, yo en el campo
abierto.
-
- Pero he de superar cada estacada
- que obstruya el paso; y una madrugada
- he de raptarte a pecho descubierto.
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- Los
Angeles, 31 de diciembre de 2000
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(Indice) (Comentario)
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