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- 433 - El adios
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- Los momentos más tristes de la ausencia
- ¿llegan tal vez después de la partida,
- o surgen antes de la despedida?
- ¿Son anticipación o consecuencia?
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- Vives en mí y yo en ti; tal dependencia
- entre ambos ha quedado establecida,
- que aunque el adios quebrantará una vida,
- dos serán quienes pierdan la existencia.
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- Porque te vas tal vez sin querer irte,
- porque persisto inmóvil sin seguirte,
- porque es absurda tal bifurcación,
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- mañana veré alzarse mi gemido
- por quedarme o no haberte detenido,
- siendo idéntica tu lamentación.
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- Los
Angeles, 8 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 434 - Devaneo
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- Pobre barquilla mía,
- entre peñascos rota,
- sin velas, desvelada,
- y entre las olas, sola. (Lope de Vega)
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- Cercenaré de un tajo la atadura
- que detiene en tu puerto a mi galera;
- demasiado ha flotado en la ribera,
- requiere ya navegación de altura.
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- Si descalabro tu temor augura,
- mira cómo en su cuerpo de madera
- reside una energía aventurera
- que reivindica nueva singladura.
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- Velas henchidas al salobre viento,
- surcando mar en calma o turbulento,
- sobre oleaje azul cabalgará.
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- Y si las verdes islas exploradas
- dejaran sus vituallas agotadas,
- a tu puerto tal vez retornará.
-
- Sobre
el Atlántico, 10 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- Este hoy,
aquel ayer
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- “Cómo a nuestro parecer
- cualquiera tiempo pasado
- fue mejor”. (Jorge Manrique)
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- Un muro se me ha alzado de repente,
- obstruyendo el futuro;
- los ojos, ciegos al mirar de frente,
- perciben brillo en el pasado oscuro,
- pues la sombra de ayer ya no es tan densa
- si desde el hoy en sombras se la piensa.
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- Y este día fatal, este momento,
- de amarguras, de sal sobre la herida,
- es en la espalda bloque de cemento,
- es en la mente calle sin salida.
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- Soy yo mi propio, absurdo laberinto,
- y un minotauro en cada esquina acecha,
- mezcla de indiferencia y fiero instinto,
- de certidumbre y de tenaz sospecha.
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- Tuve fe y esperanza,
- tal vez porque en mi vida el pensamiento
- durmió, sin advertir que en la balanza
- intenté nivelarme con el viento,
- y al despertar, hundido mi platillo,
- vi mi lado desierto,
- y en el costado la hoja de un cuchillo
- tanto más hondo cuanto más despierto.
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- Oh, si dormir sin despertar pudiera,
- recordar olvidando lo olvidable,
- ser más de hierro y ser menos de cera…
- feliz sería…, o no tan miserable.
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- En torno a mí tan sólo vi verdades
- de inconmovible roca,
- hoy permutadas en banalidades
- de fría mano, de insincera boca.
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- Tantas cosas que vimos y palpamos
- las vemos ya sin autenticidad;
- porque más que crearlas, las soñamos,
- como soñamos la felicidad.
- Y al pretender ser francos y objetivos
- observando el pasado,
- descubriremos que estuvimos vivos,
- única herencia que nos ha quedado.
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- Y hoy, frente al muro que nos corta el
paso,
- con nuestro afán de embellecer la
historia,
- nos resistimos a llamar fracaso
- lo que es más fantasía que memoria.
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- No hicimos el pasado que quisimos,
- el pasado nos hizo a su manera,
- y este presente hostil que ahora sufrimos
- brotó del grano en nuestra sementera.
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- Madrid,
10 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- Hoy mi
deseo
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- Mírame con luz de estrellas
- y organízame los sueños;
- háblame con voz de arroyo,
- ténme en tus brazos de viento;
- acarícieme tu lluvia
- de finos, mágicos dedos,
- y acúname en entrañable
- marea sobre tu pecho.
- Cuando en intimidad pienses,
- sea yo tu pensamiento;
- y tus lágrimas emanen
- de gozo, no desconsuelo.
- Avancemos paso a paso
- de la idea hacia el intento,
- del intento a la palabra,
- y de la palabra al gesto,
- manipulando el instinto,
- que si lo fue, ya no es ciego,
- pues que mantiene sus ojos
- a la desnudez abiertos.
- Que la humedad de tus labios
- halle la mía en el beso,
- y que tu sexo salpique
- el rocío de mi sexo.
- ¿Y mañana? No hay mañana
- ni en corazón ni en cerebro;
- quizá amanezcamos juntos,
- tal vez me digas “te quiero”;
- al brillar la nueva aurora
- o florecerá el almendro,
- o perderá su follaje
- el sauce del cementerio,
- o se mecerá la nieve
- en las ramas del abeto.
- Corta del rosal las rosas,
- hoy lo único verdadero,
- que al llegar el nuevo día
- tan sólo serán recuerdos.
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- Madrid,
12 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 437 – Somos
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- De una mirada somos herederos,
- en dos nostalgias somos compañía,
- abrazo somos sobre la bahía,
- y en navío sin rumbo, marineros.
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- Somos triángulo blanco en el velero
- sobre la horizontal, en lejanía;
- somos la luz radiante al mediodía,
- somos, como las nubes, pasajeros.
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- Y ambos somos en íntimo recodo
- todo cuanto soñamos, todo, todo,
- en un momento de memoria eterna.
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- Como la mar en calma tu sonrisa,
- tu beso tan gentil como la brisa,
- tu pasión con violencia de galerna.
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- Cantabria, 16 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 438 – Indecisa
frontera
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- Desconozco la línea divisoria
- separadora de amistad y amor;
- se baten el deseo y el temor,
- y hacia el temor se inclina la victoria.
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- Tal vez ésta aparezca transitoria,
- rodando por los suelos el rubor;
- tal ves se debilite su valor
- archivando el intento en la memoria.
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- ¿Cómo puedo avanzar, cómo te diga
- que ya mis ojos, más que verte amiga,
- te ven amante junto a mí desnuda?
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- ¿No logras ver instinto en la mirada,
- gritando a plena voz, aunque callada?
- Ayúdame, mujer, en esta duda.
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- Cantabria, 17 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 439 - Mirada
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- De un ojo al otro alternas la mirada,
- penetrando, absorbiendo, acariciando;
- aunque queda camino, vas llegando,
- mirada sin amor, enamorada.
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- Mirada turbulenta, sosegada,
- de tentativas que se van diezmando,
- de paz que en pie de guerra se está
alzando,
- mirada libre, y a la vez clavada.
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- Mirada que me invade, enredadera
- que sobre mí se extiende, en tal manera
- que sin esclavizarme, me hace preso.
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- Sigue mirando indefinidamente,
- sin titubeos, íntima, de frente,
- hasta que puedas transformarte en beso.
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- Cantabria, 17 de abril de 2001.
- (Indice)
(Comentario)-
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- 440 – Ojos abiertos
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- No encubras las pupilas, que me privas
- del cincuenta por ciento del placer;
- prefiero verte si me puedes ver,
- yo en ti, tú en mí, contemplaciones
vivas.
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- Nuestras propias imágenes, cautivas
- en ambos lograrán permanecer,
- y una mañana volverán a ser
- realidades con nuevas perspectivas.
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- Mantén los ojos sin cesar abiertos,
- en los errores como en los aciertos,
- en seriedad, ternura e ironía.
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- Y en el sexo, oh mi amor; que si los
cierras,
- creeré que de tu lado me destierras,
- y en ausencia de ti me moriría.
-
- Sobre
Castilla, 17 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 441 – Mi primavera
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- Se ha completado el círculo, y he visto
- de nuevo despertar la primavera;
- oh, si supiera cómo, si pudiera
- retenerla y saber que la conquisto.
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- Hacerla mía mientras me resisto
- a aceptar el invierno que me espera,
- y antes de su partida, que yo muera,
- pues sólo por su risa y luz existo.
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- Resurrección ha sido de colores,
- fragancias, energías y rumores;
- yo mismo me he sentido renacer.
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- Pero se irá, como se van los meses,
- y yo, invariable, como los cipreses,
- seré mañana como he sido ayer.
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- Granada, 19 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 442 – Conmigo vas
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- Si tanto de tu fuente me has colmado
- que mi copa de ti está rebosante,
- ¿por qué en mi entraña, en este mismo
instante,
- percibo un hueco tan inesperado?
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- Te siento multitud, y despoblado,
- soplo de aire, y pilastra o arbotante,
- contigüidad, pero a la vez distante,
- de hondas raíces, y desarraigada.
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- ¿Cómo será mañana mi recuerdo?
- ¿Como algo que he obtenido? ¿Algo que
pierdo?
- ¿En plenitud, o acaso en oquedad?
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- Conmigo vas, aunque sin ti me quedo,
- y cuanto más me alejo, menos puedo
- compaginar presencia y soledad.
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- Granada, 20 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 443 – Atento sólo a
ti
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- Por ti yo he renunciado a las murallas,
- canjeando la piedra por la piel,
- ignorado la rosa y el clavel,
- y olvidado sucesos y batallas.
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- Dejé el arte y la historia, y ahora me
hallas
- indiferente a escoplo y a pincel;
- tú eres mi libro, y sólo leo en él,
- y se muere la música si callas.
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- Tanta belleza desde que viniste
- he logrado olvidar, que ya no existe
- ni Alhambra, Vaticano o Partenón.
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- Voy recorriendo pueblos y ciudades
- sin percibir la voz de las edades,
- atento solamente a tu canción.
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- Granada, 20 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 444 – Amor de ayer
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- Descríbeme, descúbreme, reinventa
- ese mi amor lejano que en ti veo;
- aún acucia la espuela del deseo
- a esta carne voraz que ávida intenta.
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- Por cada poro la pasión revienta,
- y en lucha inútil me alzo y forcejeo;
- fuego de ayer, hoy ya chisporroteo,
- hambre de ayer, que con la edad aumenta.
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- Más que el amor quizá olvidé sus ritos:
- Cómo ir de los susurros a los gritos,
- de las caricias a la convulsión;
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- cómo, en medio de tanto escepticismo,
- puedo mirar atrás, y hacer lo mismo
- que hice antes, con idéntica ilusión.
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- Madrid,
21 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- 445 – Silencio
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- Mi voz, debilitada de llamarte,
- obteniendo silencio por respuesta,
- no formula quejido ni protesta,
- ni se cansa tampoco de esperarte.
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- Enmudecer es ubicarse aparte,
- como se acerca más quien manifiesta
- abiertamente su opinión, y es ésta
- la que de ti preciso y quiero darte.
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- Duerme en la sombra tu palabra, y clamo
- por susurrar, por escuchar un ‘te amo’
- que surque el aire en ambas direcciones.
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- Sale de mí, y no puedes percibirlo,
- y quedo sin saber si has de decirlo,
- cautivo del mutismo que me impones.
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- Madrid,
22 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- Alarga la
mirada
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- Sobre el banco de piedra, al sol y al
viento,
- la mañana de abril es un manojo
- de timideces, de sonrisas blandas,
- de miradas furtivas, sobre el fondo
- de rumorosas aguas. En la fuente,
- bajo Felipe IV, ciego y sordo,
- surtidores y conchas desbordantes
- repiten coplas de frescor y gozo.
- Y esta mujer de la mirada clara
- calla y sonríe al apartar los ojos
- de los míos, que firmes, insistentes,
- intentan invadirla, mientras tomo
- su breve mano trémula en la mía,
- y traza la otra líneas en su rostro.
- Mujer, dulce mujer, que hoy a mi lado
- te has sentado, aunque apenas te conozco.
- Alarga la mirada, que hay un ansia
- de verte entera cuando a ti me asomo.
- Quiero bajar a tus profundidades,
- donde alternan sonrisas y sollozos,
- entrar en la región que puebla el miedo,
- ver la tranquilidad y el alboroto.
- Quiero verte completa, tan desnuda
- de cuerpo como de alma, sin adornos,
- tal como te presentas a ti misma,
- como te ven mis ojos en tus ojos.
- Mírame una vez más, mantén la vista
- tan acariciadora, que respondo
- como lluvia de manos y de labios
- sobre tus campos matizados de oro.
- Qué trigales de besos encendidos
- ambos podremos cosechar, si sólo
- tu mirada a la mía se entregase,
- como en la mía yo me entrego todo.
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- Madrid,
23 de abril de 2001
- (Indice)
(Comentario)-
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- Plaza de
Oriente
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- Largo sueño a la sombra de la piedra
labrada,
- con tacto centenario, con visión de
segundos;
- lo que fue y lo que pasa, el tráfico y la
espada,
- confluencia en un punto de dos tiempos, dos
mundos.
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- Y entre los mil semblantes de ese tráfago
humano,
- de jóvenes sentados en corros en el
suelo,
- turistas desplegando mapas de mano a
mano,
- mujeres protegiendo contra el viento su
pelo;
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- y olfateando esquinas, seguidos de sus
dueños,
- entre los pedestales de los monarcas
godos,
- perros de varias razas, grandes como
pequeños,
- atentos a rumores, explorando recodos…
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- Allí, en los escalones de la fuente,
abstraída
- en tu libro de versos, ajena a todo
ruido,
- te contemplé como eres, gentil
desconocida,
- pero te vi en mil modos, más allá del
vestido.
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- Ni mis ojos pudieron despertar tu mirada,
- si surgió mi palabra, ni se atrevió mi
pie;
- sólo desde mi mente te grité mi llamada,
- sólo con invisibles manos te acaricié.
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