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(Junio 2001)
-Poemas para ser
leídos en voz alta
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Breverías
(741-750)
- Tercera
opción
- Amedrentada
- Sólo tu nombre
- Incierta sombra
- Viento
- Conexión
- Líneas
- Siempre fiel
- En el Café
- Asalto
- Sin puente
- Recomenzar
- La llamada (Tríptico)
- I A
la puerta
- II
A la ventana
- III
Al interior
- Escríbelo
- Un beso casto
- Doña Inés de Castro
-
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- 741
- Eras menos
verdad, más fantasía;
- te vi y te
revestí de realidad,
- y te alejaste
al renacer el día;
- ahora no sé si
existes de verdad,
- o si yo te
inventé mientras dormía.
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-
- 742
- Los rudos
temporales de la vida
- íntima ruina
hicieron de mi casa;
- por tus manos
hoy soy reconstruída,
- piedra a
piedra, a paleta y argamasa;
- la opulencia
anterior, que fue perdida,
- tu presencia
la suple y la rebasa;
- hoy entrarás
bajo mi propio techo,
- y habitada de
ti estaré en el lecho.
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- 743
- Ay, qué besos tan lejanos
- los que tu deseo envía;
- mi deseo es que algún día
- puedan besarte mis manos.
-
-
- 744
- Un temblor de
imposibles me sacude,
- de lo que
nunca he sido,
- de lo que
nunca pude,
- de lo que no
seré, porque he perdido
- la aptitud de
creer que he de lograrlo,
- y sin creerlo
no podré crearlo.
-
745
- Tengo una
boca huérfana del beso
- que tiempo
atrás te habló en lengua lasciva;
- tiempo que fue
y se va sin retroceso,
- dejando mano
ociosa y mente activa;
- a tientas voy
dentro de mí; atravieso
- los mares del
recuerdo, a la deriva;
- qué oscuro es
el silencio de esperarte,
- para como te
hablé, volver a hablarte.
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- 746
- Me moriré en
octubre, cuando muere
- la dorada
esperanza del estío;
- porque el
otoño que sin ti viviere,
- será un
invierno inmensamente frío.
-
-
- 747
- Te canto
moribundas melodías,
- porque aún
estando en mí, te haces ausente;
- si en ti
pudiera estar, me escucharías,
- ya fuera en
soledad de lejanías,
- o en el
tumulto urbano de la gente.
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- 748
- Se retuerce mi
estómago, pensando
- que van las
millas desechando ceros;
- pasajero serás
sólo volando;
- después de
haber estado cabalgando,
- ni tú ni yo
seremos pasajeros.
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-
- 749
- Vivo con el
cadáver de los sueños
- que
engalanaron mi palacio un día;
- pausadamente
hiciéronse pequeños,
- y expiraron al
fin; fueron mis dueños,
- y hoy lo soy
yo de su verdad sombría.
-
-
- 750
- Desmelenada,
sí, desmelenada,
- la cabellera
flameando al viento;
- sin lazos, sin
horquillas, frente alzada,
- como quien
todo quiere y teme nada:
- ven a mí en
avidez y atrevimiento.
(Indice)


- Tercera
opción
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- Bajo el cielo claro la mañana estalla
- en rumores vivos, lúcidos matices,
- y tú, luz y sombra, sin linde o
muralla,
- mi entraña penetras hasta sus raíces.
-
- Eres alma y cuerpo, pero aún no te
entiendo;
- y tímido inquiero: “¿Puedes ser mi
amiga?”.
- Y en tu voz serena voy reconociendo
- que otras intenciones tu cerebro
abriga.
-
- “Los amigos hablan, los amigos ríen,
- tal vez permanecen, o se van quizás;
- y aunque los secretos mutuos se
confien,
- me parece poco: necesito más”.
-
- Las aguas del río pasan apacibles,
- la brisa, tan suave, cruza silenciosa,
- mis palabras suenan casi
imperceptibles,
- temblando en el aire: “¿Quieres ser mi
esposa?”
-
- “Una esposa sigue cauce establecido,
- sin poder salirse, ni volverse atrás;
- su placer resulta cansado o prohibido,
- no quiero confines: necesito más.”
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- Sobre las espinas la rosa mecía
- su corola, roja como mi semblante;
- y mi voz, tan débil que ni yo la oía,
- susurró cohibida: “¿Quieres ser mi
amante?”
-
- Me quedé a la escucha; y un silencio
denso
- pareció ceñirme como nube oscura;
- la naturaleza fue un vacío inmenso,
- yo un punto carente de espesor y
altura.
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- Y al fin tu respuesta resucitadora
- llegó como el eco de un clarín de oro:
- “He de ser la amante que canta y que
llora,
- que acepta la furia, que ignora el
decoro.
-
- La amante entregada por sólo un
momento,
- o por una vida, sin lugar ni plazos;
- que quizá se aleje como lo hace el
viento,
- que tal vez se quede dormida en tus
brazos”.
-
- Despertó sus cantos la nueva mañana,
- repoblando el aire de aroma fragante,
- y al filtrarse el día por nuestra
persiana,
- me encontró despierto, besando a mi
amante.
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- Los Angeles, 6 de junio de 2001
- (Indice)-
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- 459 - Amedentrada
-
- Llegó el temor, con ella de la mano,
- dejándola a mis pies, estremecida;
- el temor, que abandona su guarida
- al ver el gozo recalar cercano.
-
- El temor, que se dice amigo, hermano,
- pero a la duda y al dolor convida;
- tal vez irracional, mas cuya herida
- abierta permanece y sangra en vano.
-
- Sobre la tierra y a mis pies yacía;
- y mientras en mis brazos recogía
- su cuerpo, se atenuaban los temblores.
-
- Leyó en mis ojos ademán sereno,
- besé sus labios, la estreché en mi
seno,
- y reposó en serenidad de amores.
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- Los Angeles, 10 de junio de 2001
- (Indice)
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- Sólo tu
nombre
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- Se me ha encendido en la mano
- la ráfaga de un deseo
- que llama tu nombre a gritos,
- y te acaricia en silencio.
- Tu nombre, sólo tu nombre,
- sin piel, sin alma, sin cuerpo,
- como quien arranca un bosque,
- fabricándose un desierto.
- Con aldabones de bronce
- golpeo sobre el recuerdo,
- mas quizá duerme indolente,
- porque responde el silencio.
- ¿En qué cavernas de olvido,
- o soledad de destierro,
- en que horizontes de ausencias
- te ocultas, que no te veo?
- Devuélveme aquella idea
- de ti, que ya no mantengo,
- revístela de las formas
- que se me desvanecieron,
- que sólo tengo tu nombre,
- tu nombre, desnudo y hueco.
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- Los Angeles, 10 de junio de 2001
- (Indice)
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- 460 - Incierta sombra
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- Cuando el sueño en la noche se rebela,
- rechazando tenaz cálido abrazo,
- sólo tu sombra yace en mi regazo,
- tu cuerpo en mar de ausencia a toda
vela.
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- Si a la ventana, insomne centinela,
- con la mirada el panorama trazo,
- la tiniebla me asesta el ramalazo
- de invidencia que el campo sobrevuela.
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- Dejé de ser el dueño del paisaje,
- perdí sendero, nubes y ramaje;
- dentro y fuera de mí, la oscuridad.
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- Ni tu claro perfil me pertenece;
- sólo una incierta sombra que carece
- de iniciativa y de sensualidad.
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- Los Angeles, 13 de junio de 2001
- (Indice)
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- Viento
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- Eres viento que pasa,
- jinete nómada en los olivares,
- ajeno a ideas de terruño y casa,
- estela efímera en los altos mares.
- Vagabundo de noches enlutadas,
- solitarias auroras,
- de caricias heladas,
- palabras como espadas agresoras.
- Viento sin rumbo fijo o compañía,
- con quien nadie se va, nadie se queda,
- que deja la piel fría,
- y una nube de polvo en la vereda.
- Revertirás sobre tus propios pasos,
- pretendiendo captar lo que ya es ido;
- las vivencias de ayer son como vasos,
- que no dan a beber lo ya bebido.
- Tenues brazos de viento, innumerables,
- que rozais tantos brazos diferentes:
- Nadie os estrecha, porque sois
mudables,
- porque os haceis ausentes.
- Viento loco, pegaso desbocado,
- despeinando las copas de los pinos,
- danzarín alocado
- en vals de lluvia y nieve en remolinos.
- Sátiro de la altura,
- acorralando nubes, ninfas blancas,
- tu innumerable mano se aventura
- bajo sus túnicas, y las arrancas.
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- A mi lado estuviste, viejo viento,
- y también me abrazaste,
- y pasaste de mí; y hubo un lamento
- que se perdió en ti mismo, o no
escuchaste.
- Si hoy de nuevo agitaras pretencioso
- en torno a mí tu diáfana melena,
- hallarías un gesto desdeñoso,
- y un pie libre, sin bola y sin cadena.
- Puedo hacer frente a todo sobre el
suelo,
- puedo volar como las golondrinas,
- y mientras yo domino fuego y hielo,
- tú, viento, irás gimiendo en las
esquinas.
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- Los Angeles, 13 de junio de 2001
- (Indice)
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- Conexión
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- Amantes somos de tal vez un día,
- con las espaldas vueltas al pasado,
- despreocupados si la madrugada
- puede alumbrar el último contacto.
- Hemos llegado aquí, y este momento,
- sin preguntas, derechos ni contratos,
- es nuestro solo feudo, única rosa
- que en el rosal del tiempo ha
germinado.
- Tal vez mañana morirá marchita,
- o viva un día más, pero al ocaso
- doblegará su pálida corola,
- y se amortajará en un sueño lánguido.
-
- Tú seguirás tu rumbo por la vida,
- y un hombre un día ha de salirte al
paso;
- harán huellas mis pies en otra senda,
- y una mujer me llevará del brazo.
- Y yo engendraré un hijo, y tú una hija,
- y por diversas rutas irán ambos.
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- Y un día, o una noche, en primavera,
- se encontrarán en un lugar extraño,
- y se amarán apasionadamente,
- como nosotros mismos nos amamos.
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- Y en los momentos suaves que suceden
- a la fricción del sexo y sus asaltos,
- tendrán la sensación inexplicable
- de repetir un acto ya lejano.
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- Los
Angeles, 14 de junio de 2001
- (Indice)
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- 461-
Líneas
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- Tu horizontal pasado no me aflige,
- hundido ya en la arena movediza
- del tiempo, como el fuego en la ceniza;
- a sí misma la vida se corrige.
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- Y hoy un nuevo existir la vida elige,
- presente vertical que esteriliza
- las heridas de ayer, las cicatriza,
- y nuevas tácticas de amor exige.
-
- Vertical para mí, firme y enhiesta,
- tan a mi propio cuerpo yuxtapuesta,
- que uno sólo, no dos, pareceremos.
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- Ni paralelas ya ni divergentes,
- sólo dos verticales adyacentes
- que en nueva horizontal persistiremos.
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