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Original de:





- Los
ojos son llegada, la espalda es despedida,
- los
brazos el reposo, y el juego, y el placer;
- ven
a mí y entrelaza tu vida con mi vida,
- y
nunca me permitas ver tu espalda, mujer.
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(Septiembre 2001)
-Poemas para ser
leídos en voz alta
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Breverías (791-800)
- Retrato
- Tan ligera
- Muchacha todavía
- Tanto tardaste
- Novia,
niña, novia
- No me digas la verdad
- Miedo
- Desolación
- Desamparo
- Torres gemelas
- Fatiga


- 791
- Eres
tan sólo íntegramente mía
- mientras
la ausencia sin cesar te crea;
- y
cuanto más mi abrazo te rodea,
- menos
puede lograr tu compañía
- que
yo absolutamente te posea.
-
-
- 792
- A
veces te ama el cuerpo, y el espíritu duerme,
- a
veces, si te miro, huyes de mi recuerdo,
- a
veces, al pensarte, parezco adormecerme,
- y
al tenderte las manos las sensaciones pierdo.
-
- Vínculo
descentrado y alianza de ausentes,
- ruedas
que el eje unía, que el eje ahora separa,
- tan
bien sincronizadas y tan indiferentes,
- carriles paralelos, quién me los acercara.
-
-
- 793
- Tres lámparas por ti se han encendido,
- Nueva York, Nueva York, luto y lamentos:
- fe en tu vigor, tan sólo interrumpido
- por dos gritos flamígeros violentos;
- esperanza de ver restablecido
- tu perfil inequívoco a los vientos;
- y amor evocador de la memoria
- de cada víctima y su propia historia.
-
-
- 794
- Has abolido tanta expectativa
- sobre el primer encuentro edificada,
- que aunque tu imagen permanece aún viva,
- dentro de mí se bate en retirada.
-
- Lámpara que, agitada por el viento,
- en súbito temblor puede extinguirse;
- fuiste luz y calor, y ahora presiento
- que ambos se ausentarán sin despedirse.
-
-
- 795
- En mi entraña se funde una amalgama
- de visiones e impulsos cerebrales,
- y a su lado estás tú, mágica dama;
- y junto a mis instintos animales
- se perfila el reclamo de una cama,
- y sobre ella los dos, horizontales;
- Olvida paradojas, diferencias,
- pues te doy lo mejor de mis tendencias.
-
-
- 796
- Me han robado la luz de la mañana,
- tibia y alegre sobre nuestro abrazo;
- hoy, la aurora que llama a la ventana,
- ya no es caricia suave, es martillazo.
-
-
- 797
- Dolor, dolor, que prueba y legitima
- vida y amor, y en soledad anida;
- quédate junto a mí; que no me oprima
- la paz intolerable del que olvida.
-
-
- 798
- No sé, al quererte, mujer,
- si hacia la noche te quiero,
- o si lo hago hacia el sendero
- que la une al amanecer.
-
-
- 799
- Mi yo no es un yo completo
- sin tener tu dónde y cuándo;
- por eso sigo indagando
- la raíz de tu secreto.
- Ni impedimentos respeto,
- ni fracasos, ni agonía;
- y hallaré tal vez el día
- de la gran revelación,
- que tú y yo y nuestra pasión
- somos sólo fantasía.
-
-
- 800
- Se me duermen los besos en la espera;
- no sé si eres adios, o eres tardanza;
- tiembla mi pie en la lúgubre frontera
- de la ilusión y la desesperanza;
- si pudiera besarte…, si pudiera…
(Indice)


- Retrato
-
- Desde la entraña del deseo miran,
- ¿o será desde el fondo del recuerdo?
- Ojos que a ensueños de futuro aspiran,
- ojos que sueños de esperanza inspiran,
- verde mar de cristal en que me pierdo.
-
- Inmóviles, extáticos, serenos,
- tan elocuentes, y a la vez tan mudos;
- sin sombra de puñales ni venenos,
- en transparente ofrenda, como senos
- a mí avanzando firmes y desnudos.
-
- Casi robaron la sonrisa leve
- que entre paréntesis la boca esboza;
- quiero ser brisa, luz, copo de nieve,
- que a su semblante inaccesible lleve
- caricia que la piel apenas roza.
-
- En este mismo instante besaría
- doble sonrisa de mirada y boca;
- oh, dolor de fracaso en lejanía,
- que aunque tanto deseo hacerte mía,
- sólo tu imagen esta mano toca.
-
- Los
Angeles, 2 de septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- Tan
ligera
-
- Tan ligera has cruzado por mi vida
- que no se han alterado los visillos,
- ni oscilaron inciertas las balanzas,
- ni temblaron las llamas de los cirios,
- ni al pie del olmo dibujaba el agua
- para su enhiesto dedo un nuevo anillo.
- Apenas tuve tiempo de insertarme
- en tu imagen de rosas y jacintos,
- y al alejarte perduró en mis manos
- su fragancia entre gotas de rocío.
- Tan ligera, mujer, que el beso incierto,
- tan codiciado como prometido,
- se me durmió en las ramas del deseo,
- con un temblor perplejo e indeciso.
- Si volviera tu sombra a intercalarse
- con la que está a mis pies, qué regocijo
- ascendería de la tierra oscura
- como un susurro en gestación de gritos.
- Qué turbulencia, otrora reprimida,
- qué estímulo sensual, antes furtivo,
- reventarían cauces acordados,
- rompiendo mi apariencia de equilibrio.
- Pero ingrávida, etérea, te evadiste,
- y yo, sin éxodo, quedé en exilio;
- ¿cómo buscarte en tanta encrucijada,
- si no dejaste huella en el camino?
- Tus hondas huellas, húmedas de sangre,
- las llevo impresas dentro de mí mismo.
-
- Los Angeles, 6 de septiembre de
2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- 518
- Muchacha
todavía
-
- ¡Tanta
prisa, chiquilla, a ser mujer!
- Duerme
el tiempo en el fondo del espejo,
- pero
se impone el ímpetu al consejo,
- cede
la realidad al pretender.
-
- Cada
mañana vuelves a nacer,
- palidece
al ocaso tu reflejo,
- qué
ciclo siempre nuevo y siempre viejo,
- repitiendo
mañana lo de ayer.
-
- Tan
superfluas las normas y los frenos,
- tan
lento el desarrollo de los senos,
- y
tan provocador el maquillaje.
-
- Casi
mujer, muchacha todavía,
- qué
lenta va la vida, día a día,
- sin
transformar apenas el paisaje.
-
- Los
Angeles, 6 de septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- Tanto
tardaste
-
- Sin
saber que seguía tu rastro, te busqué,
- te
busqué en las absurdas soledades vacías;
- no
hallando en su desierto la huella de tu pie,
- permanecí
en mis noches solitarias y frías.
-
- Te
busqué en el confuso fragor de multitudes,
- donde
muchos se encuentran, donde tanto se ofrece,
- lúgubre
caravana de negros ataúdes;
- y
vi allí que la vida que eres tú no aparece.
-
- Te
busqué en las mañanas en que la luz radiante
- bruñe
los verdes campos sembrados de rocío,
- te
busqué en los ocasos de luz agonizante,
- en
la cresta marina, la estela del navío.
-
- Pero
tal vez, ingenuo, sin buscarte, esperaba
- tu
aparición de Venus surgiendo de las olas;
- tan
larga fue la espera que se me desangraba
- la
vida palmo a palmo, marchitándose a solas.
-
- Tanto
tardaste, tanto, que cuando al fin llegaste,
- mi
amazona de nubes, mi nereida desnuda,
- había
mi alma muerto del continuo desgaste
- de
la incesante espera, del dolor y la duda.
-
- Los
Angeles, 7 de septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- Novia,
niña, novia
-
- La
novia de ojos azules,
- la
rubia novia de blanco,
- se
ha mirado en el espejo,
- se
le han dormido los años.
- Ingrávida
sobre el hombro
- descansa
el padre la mano,
- y
al borde de la coyunda,
- al
remate del noviazgo,
- ni
el velo ve sobre el rostro,
- ni
las flores de su ramo.
- En
el aire, un invisible
- revuelo
de calendarios
- desanda
tiempos ausentes,
- escudriñando
el pasado.
- Su
vida se desenrolla
- como
si un cámara mágico
- girara
la manivela
- de
la moviola al contrario.
- Y
descendió en el espejo
- rápidamente
al estrato
- donde
la niña dorada
- ensayaba
un primer paso
- de
baile, unida a su padre
- que
la aupaba en sus zapatos.
- Detuvo
el aire su vuelo,
- inmovilizando
el campo;
- amordazó
los rumores
- el
silencio solitario;
- y
una sedosa fragancia
- quedó
en la alcoba flotando.
-
- Un
vaho empañó el espejo
- y
desvaneció el encanto…
-
- Por
la ventana estallaba
- un
amanecer tan claro
- como
vestido de novia
- de
lágrimas adornado.
-
- Los Angeles, 8 de
septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- No
me digas la verdad
-
- No
me digas la verdad,
- que
la verdad delimita;
- dime
universalidades
- de
ficciones y mentiras.
- Dime
que te canta el alma
- aunque
lloras y suspiras,
- y
si otro vive en tu mente,
- afírmame
que eres mía.
-
- ¿No
te narraba tu madre,
- junto
al lecho, siendo niña,
- cuentos
de príncipes, de hadas,
- de
dragones, de walkirias,
- de
aventuras imposibles,
- que
tan ciertas parecían?
- Tus
ojos grandes, ingenuos,
- flotaban
a la deriva
- sobre
un mar azul y verde,
- perdidos
en la neblina,
- o
bajo un cielo sin nubes,
- fulgurante,
sin orillas.
- Y
hubo noches en que, insomne,
- mendiga
de lejanías,
- reclamabas
otro mito,
- otra
piadosa mentira.
-
- Hazme
soñar, no me cuentes
- la
realidad de la vida;
- libé
la copa del llanto,
- y
hoy quiero beber sonrisas.
- Una
fábula improbable,
- una
leyenda optimista,
- una
historia que la historia
- considere
fantasía.
-
- Y
si mañana estuvieras
- a
mi lado todavía,
- al
caer la última arena,
- dale
vuelta a la clepsidra,
- e
inventa nuevas quimeras,
- o
repíteme las mismas.
- Pero
que sean tus besos
- de
amante, que no de amiga.
-
- Los
Angeles, 10 de septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- 520 - Miedo
-
- Tiene el miedo tentáculos de acero,
- y vértebras de hielo. Su estandarte
- tremola vencedor frente al baluarte
- que refugia tu mundo prisionero.
-
- Nació en pasividad, ni hostil ni fiero,
- sombra que incierta y lenta se reparte;
- nutrido de tu duda, al abrazarte,
- crece y adquiere temple de guerrero.
-
- A medida que avanza, retrocedes,
- y aunque intentaras guerrear, no puedes,
- pues te has adjudicado la derrota.
-
- Su férreo abrazo al fin te inmoviliza,
- y al hálito glacial que en ti desliza,
- se te disuelve el alma gota a gota.
-
- Los
Angeles, 18 de septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- 521
- Desolación
-
- Un silencio de nubes y de estrellas,
- de extrañas, reprimidas sensaciones,
- deja, sobre las muertas ilusiones,
- aunque profundas, invisibles huellas.
-
- Alzan callado grito las querellas
- de la mente, desnuda de razones,
- desorientada entre contradicciones,
- como entre prostitutas y doncellas.
-
- Sabe el dolor, la soledad, el miedo,
- su única trinidad, único credo,
- religión que se acepta, y no se entiende.
-
- Se refugia en su círculo pequeño,
- negándose la opción de un nuevo sueño:
- Solloza, si mujer; si hombre, pretende.
-
- Los
Angeles, 19 de septiembre de 2001
- (Indice)
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- -
- 522
- Desamparo
-
- Este
anónimo mar que cruzo a nado,
- espacio
agónico, sin luz ni viento,
- y
ese cielo a mi espalda, que ahora siento
- sobre
mí, como techo desplomado;
-
- esta
noción de estar desarraigado
- de
mi propio vivir, y el desaliento
- de
sólo tener voz para el lamento,
- y
un corazón caduco y mutilado;
-
- éste
no es mi programa, es mi cadena,
- soy
una herida infecta de gangrena,
- lance
que no elegí, mas me fue impuesto.
-
- Rescátame
de mí, de mi aledaño,
- tú
puedes reparar tan fiero daño
- con
sólo una palabra, sólo un gesto.
-
- Los
Angeles, 21 de septiembre de 2001
- (Indice)
- -
- -
- -
- Torres
gemelas
-
- Descarnada ciudad, de quebrantados
- huesos en confusión sobre la tierra,
- amasados con fuego, sangre, y hierro
- por fatídica, fría mano negra.
- Sombras de Gengis Khan, ya no cabalgan
- inhóspitas mesetas;
- montan corceles de metal radiante,
- y calzan en la mano las espuelas,
- erigiendo en macabro fanatismo
- nuevas pirámides de calaveras.
- Ha cambiado el paisaje, no ha cambiado
- la horda brutal que decapita y reza.
- Llegaron en silencio, inesperados,
- los que ayer arrasaban las cosechas,
- los que a golpes de cascos de caballos
- movían las fronteras,
- los que sólo dejaban a su paso
- cadáveres, estrago y humaredas.
- Volvieron ellos, o quizá sus hijos,
- pero fueron idénticas sus huellas.
-
- Atalayas del ábaco y la báscula,
- altas torres gemelas,
- contra el azul del cielo
- perseverantes, firmes centinelas.
- Como si un nigromante,
- surgido al odio desde las tinieblas,
- os hubiera arrancado
- el esqueleto, vuestra consistencia
- se evaporó, gigantes abatidos,
- hundiendo entre los pies ambas cabezas.
-
- Ay, el coro de voces atrapadas,
- en noche subterránea, sin estrellas,
- voces que lentamente disminuyen,
- voces casi sin vida, sin respuesta.
- Qué lento el hormigueo entre las ruinas,
- las posibilidades, qué pequeñas.
-
- Todos hemos perdido,
- nos han arrebatado la inocencia,
- y con las víctimas bajo el escombro
- yace también nuestra alma medio muerta.
-
- Los
Angeles, 22 de septiembre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- Fatiga
-
- Estoy deshecho a golpes
- de codos y rodillas,
- tan distante del tacto
- suavizador de heridas.
- Se tambalea el alma,
- sola, por las esquinas,
- ebria de soledades,
- falta de rebeldías.
- Tantos recuerdos sangran,
- y lloran, y se obstinan
- en aferrarse tensos
- a vida que no es vida.
- Recogidos los granos,
- ¿qué resta de la espiga?
- Apagada la estrella,
- ¿qué vemos de la misma?
- Desarbolado el barco,
- ¿de qué sirve la brisa?
- Yo fui espiga, y estrella,
- fui barco…Pero un día
- se alteró mi universo
- se quebró mi sonrisa,
- se me atrofió la mente,
- me invadió la fatiga.
- Y en la entraña que otrora
- fogosidad ardía,
- hoy del fuego parecen
- sólo quedar cenizas.
- Arroyos de recuerdos
- desbordan las orillas,
- y cuanto más los mato
- más fieros resucitan.
- Pero si no lo hicieran,
- yo mismo moriría.
-
- Los
Angeles, 25 de septiembre de 2001
- (Indice)


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