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Poemas originales de:





- Sólo
el espejo presenció el suceso
- por
ambos tanto tiempo anticipado,
- mi
cuerpo erguido, el tuyo arrodillado,
- tú
mi cautiva, pero yo en tí preso.
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(Octubre 2001)
-Poemas para ser
leídos en voz alta

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Breverías (801-807)
- Firme
fugacidad
- Libérese
el amor
- Hostilidad
- En
soledad lejana
- Anónimo
beso
- Tal
vez no lo recuerdes
- Cuerpo
a cuerpo
- En vuelo
- Promesas
- Torres
- Sin
pudor
- Cinco
mil voltios
- Marea
alta
- Puente
- Dos
otoños


- 801
- Un día casi te tuve,
- y de nuevo hoy a ti vengo;
- entonces, yo me detuve;
- ven tú a mí, si me detengo.
-
-
- 802
- Sentado en el camino, la mirada
- hacia el trayecto a recorrer, forjando
- olvidos del ayer que fui gastando,
- todo el afán clavado en la llegada.
-
- Y de pronto hacia atrás volví la vista,
- tu perfil resurgió en la lejanía,
- y entendí que tu sola compañía
- era mi única meta realista.
-
-
- 802
- Acógeme en el vientre oscurecido
- de esta noche febril sin madrugada;
- mira que cuanto he escrito y has leído
- se queda, al roce de tu cuerpo, en nada.
-
-
- 803
- Cada estofa, cada verso,
- es parte de lo que soy;
- con cuanto escribo, me doy;
- si me lees, te converso,
- sin verme, contigo estoy.
-
-
- 804
- He estudiado tus ojos, y aprendido
- las bases de tu propia asignatura;
- lo más difícil tan sencillo ha sido
- que al sentir su mirada he sorprendido
- y aceptado tu fondo de locura.
-
-
- 805
- Descorre el tren efímero paisaje
- que nos llama y nos deja,
- como dama de ayer, seda y encaje,
- bordando besos de aire tras la reja.
-
-
- 806
- Tus mejillas, paréntesis de besos,
- y tus labios, vacía frase muda;
- desvanece, mujer, temor y duda,
- y oiga mi boca el ritmo de tus huesos.
-
-
- 807
- En los músculos tensos de los hombros
anidan
- reptiles de fatiga, vientos agarrotados;
- y los dedos expertos del cómplice
convidan
- a ver en fuga aquéllos, ver éstos
desatados.
(Indice)


- Firme
fugacidad
-
- “Oh Roma, en tu grandeza, en
tu hermosura,
- huyó lo que era firme, y
solamente
- lo fugitivo permanece y dura”.
(Quevedo)
-
- Tengo el alma surcada de estelas
permanentes
- de naves que zarparon a claros horizontes;
- de columnas de humo de fuegos hoy ausentes,
- de nubes que subsisten, fugándose los
montes.
-
- Lo firme vino un día, muriendo en el
proceso,
- arraigóse lo efímero, resistiendo a
morir;
- por eso llevo dentro del corazón impreso
- un sello que el olvido no logrará
extinguir.
-
- El amor anunciado sólido, inquebrantable,
- quebróse en mil fragmentos, y la
fugacidad
- del perfume que impregna su recuerdo
impalpable
- es lo que permanece de aquella realidad.
-
- Los
Angeles, 30 de septiembre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- Libérese
el amor
-
- Amor
que ha residido emparedado
- en
el angosto espacio del espíritu,
- pugna
por un desbordamiento externo,
- hacia
la superficie de lo físico.
- Espiral
dilatándose incesante
- en
prodigioso estímulo centrífugo,
- que
las defensas íntimas del alma
- no
logran detener en su perímetro.
- La
vida y el amor se axfisiarían
- confinados
a límites idílicos,
- como
la piel sucumbiría ajada
- sin
el contacto seductor recíproco.
- Tanto
tiempo encubierto entre los pliegues
- del
pensamiento, tan vital, tan íntegro,
- que
el tacto clama por su advenimiento,
- allende
las ideas, inequívoco.
- Pensar,
sentir, quedarse en añoranza,
- preámbulo
inconcluso de un capítulo
- que
nos priva del júbilo que enlaza
- carne
y mente vibrantes al unísono.
- Libérese
el amor, y abrace al tacto,
- aunque
su triunfo nos resulte efímero.
-
- Los
Angeles, 1 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- 523 - Hostilidad
-
- Ha dejado la paz caer sus brazos,
- antes al cielo erguidos y desnudos;
- rebotan a sus pies lanzas y escudos,
- y se deshojan miembros a pedazos.
-
- Niegan entrada a gritos de portazos
- quienes ayer, enfáticos o mudos,
- en su umbral eran tácitos saludos,
- y hoy son confinamientos o zarpazos.
-
- Un día, una política, un suceso,
- y el hombre libre es de sí mismo preso,
- y el hermano deviene su enemigo.
-
- Y aunque las rosas negras de la guerra
- mueran de la quietud sobre la tierra,
- el hombre arrastrará el odio consigo.
-
- Los
Angeles, 2 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- En
soledad lejana
-
- Vivo contigo en soledad lejana,
- poblado de tus huellas en mi carne;
- el galeón del tiempo, ya zarpado,
- vino pronto, o tal vez, llegamos tarde.
- El mar, que nos unía, hoy nos separa,
- y el tenue lazo que nos une es aire,
- por donde vuela, en alas desplegadas,
- ida y vuelta, el recuerdo, como un ángel.
- Al mecanismo del amor, inmóvil,
- le falta alguna pieza en su engranaje,
- un émbolo, quizá, en una ranura,
- pero no hay escasez de lubricante.
- Manivelas estáticas esperan
- la mano firme y el preciso instante,
- y las fuerzas motrices del deseo
- en sombra y en silencio se deshacen.
- Lejos de ti abatida cuelga el alma,
- como las ramas flácidas del sauce.
-
- Los
Angeles, 2 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- Anónimo
beso
-
- ¿Cuándo hallaré el revuelo de tu beso?
- Amasados con pétalos de rosas,
- temblor de brisa y luz de luna llena,
- los besos despertaron a la aurora,
- residiendo en regiones enigmáticas
- de nubes de algodón, tibias, remotas,
- a la espera de nuevo nacimiento
- en fundida humedad de doble boca.
- Legiones de hadas cuidan sus rebaños
- en campo ausente de rumor y sombra.
-
- Cuando un hombre, sonrisa y galanteo,
- y una mujer, temblores y zozobra,
- se aproximan, intentos y deseos,
- y él requiere contacto, y ella otorga,
- en la región lejana un beso anónimo
- deja de serlo y por los dos se nombra.
-
- ¿Qué beso llevará mi nombre un día,
- y a qué otro nombre incógnito se acopla?
-
- Los
Angeles, 8 de octubre de 2001
- (Indice)
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- Tal
vez no lo recuerdas
-
- No sé si iluminado o en penumbra,
- si en silencio, o en charla verbenera,
- ni sé si en multitud, o en soledades
- se hallaba el restaurante en tu presencia;
- no pude ver el mundo en torno mío,
- sólo a ti al otro lado de la mesa.
- La tarde fugitiva y yo arrobado…
- ¿Recuerdas? No, tal vez no lo recuerdas.
- Hubo palabras íntimas, miradas,
- afinidad, y en la esperanza, espera.
- En ondas invisibles se cruzaban
- mi propio sentimiento y tus ideas.
- El vapor del café (¿sólo o con leche?)
- lanzaba al aire su espiral inquieta.
- La luz del sol posaba en la ventana
- caricia horizontal, dedos de seda.
- Se alargaban las sombras de las gentes,
- se borraban los picos de la sierra.
- Qué escasa relevancia a veces tienen
- ciertos detalles, y otros qué firmeza.
-
- Una explosión de fuegos de artificio
- rompía en largas, luminosas trenzas,
- dentro de mi callada, oscura noche,
- sin que en mis ojos tú lo percibieras.
- Te bebí en cada sorbo de mi taza,
- te respiré en tu aroma toda entera,
- absorbí cada rasgo de tu rostro,
- y roja en sangre surcas hoy mis venas.
- Y al despedirte en un abrazo tibio,
- no te supe besar como quisiera.
- Te vi partir como quien pierde un brazo…
- ¿Recuerdas? No, tal vez no lo recuerdas.
-
- Los
Angeles, 12 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- Cuerpo
a cuerpo
-
- Cuando estás a mi lado,
- ¿no es tu cuerpo el que está, más que
tu alma?
- Me miras con los ojos, me acarician
- tus breves manos blancas,
- y el eco de tu voz en mis oídos
- me ofrece tus palabras.
- No eres tú junto a mí, sólo es tu
cuerpo,
- un haz de piel y sensaciones cálidas,
- que transmite estallidos intangibles
- de esa entidad distante que es el alma;
- entidad que no puede percibirse,
- que sólo empieza donde el tacto acaba.
- El beso subrepticio, la sonrisa,
- el temblor deslizante de la lágrima,
- la música hechicera del lenguaje,
- el brillo tentador de la mirada,
- ¿qué son sino mensajes de banderas,
- señales de humo, notas telegráficas?
- Junto a tu cuerpo estoy, a él sólo
estrecho,
- tu espíritu, elusivo, no me abraza;
- ni ve, ni toca, ni se enlaza al mío,
- ambos cautivos en su propio alcázar;
- tan sólo emiten trémulos impulsos,
- que la carne traduce en llamaradas.
- Cuerpo a cuerpo, batalla del sentido,
- con estrategia espiritual lejana.
-
- Los
Angeles, 12 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- 524
- En
vuelo
-
- De
ti me alejo, mas conmigo vas;
- suspendido
entre América y Europa,
- leo
tu rostro al fondo de mi copa;
- volando
estoy, y en mí volando estás.
-
- Cuanto
de ti y de mí he dejado atrás
- en
ferviente recuerdo el tiempo arropa,
- y
hacia tu orilla el corazón galopa,
- mientras
mi piel se aleja más y más.
-
- La
noche te me ofrece, y no te entrega;
- todos
tus miembros sobre mí congrega,
- y
los míos a punto de estallar.
-
- Casi
te tengo, pero pronto advierto
- que
tan breve distancia es un desierto
- que
en mucho tiempo no podré cruzar.
-
- Sobre
el Atlántico, 14 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- Promesas
-
- Con
la misma tristeza y análoga agonía
- con
que se debilitan las luces del ocaso,
- como
el clavel sediendo se marchita en el vaso,
- se
mueren las promesas formuladas un día.
-
- Lo
que tú aseguraste, lo que yo prometí,
- todo
llega a morirse, sin existir culpables;
- palabras
de aire o hierro, constantes o inestables,
- aunque
no lo queramos, se mueren porque sí.
-
- La
muerte nos visita, carente de razón,
- a
vece en angustia funesta y en sollozo,
- y
a veces, como el trigo, con el íntimo gozo
- y
la esperanza firme de la resurrección.
-
- Para
el hoy y el mañana prometimos ayer
- con
intención sincera, con diáfano objetivo;
- sólo
una opción nos queda frente a lo negativo:
- si
la promesa muere, volver a prometer.
-
- Sobre
el Atlántico, 15 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- Torres
-
- Torres
de Nueva York, de aire insolente,
- chato
perfil que al cielo ya no avanza;
- en
llanto de humo y fuego, amargamente,
- perdidas
forma y luz, claman venganza.
-
- Torres
sin alma, ni pasion ni brazos,
- en
globalización emborrachadas,
- por
maléfico genio, a martillazos,
- sobre
la piel del suelo remachadas.
-
- Torres
de Burgos, lanzas inmutables,
- erguidas
en la estepa castellana;
- agujas
de bordar cúmulos; sables
- de
recia gentileza cortesana.
-
- Torres
de inspiración, mística idea,
- en
piedra secular a escoplo escrita;
- donde
el plebeyo como el noble lea
- y
oiga el mensaje que en silencio grita.
-
- Códice
iluminado en miniaturas
- opuesto
al crédito-cargo electrónico;
- el
dogma y las Sagradas Escrituras
- frente
al pragmático pacto económico.
-
- Las
fuerzas de este mundo sucumbieron,
- endeblez
camuflada de firmeza;
- la
fe y el alma medievales fueron,
- son
y serán perenne fortaleza.
-
- Torres
de Nueva York, cifras, materia,
- de
escasa vida, de valor incierto;
- Torres
de Burgos, que hasta la miseria
- del
hombre vuelve en gloria cuando ha muerto.
-
- Burgos,
17 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- 525
– Sin
pudor
-
- Me
llego a ti con ansias de tenerte,
- y
retrocedes, de temor vestida;
- déjame
desnudarte, que la vida
- es,
sin amor, figura de la muerte.
-
- Viva
yo un sueño del que no despierte,
- con
mi virilidad recia y erguida
- en
ti perennemente introducida,
- que
mi extracto vital sin cesar vierte.
-
- Quédate
sin pudor, timidez, dudas,
- y
mientras lentamente me desnudas,
- yo
lentamente te desnudaré.
-
- Mirándote
a los ojos, insistente,
- mirándome
en silencio que consiente,
- me
abrazarás y te desfloraré.
-
- Cantabria,
18 de octubre de 2001
- (Indice)
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- 526
– Cinco
mil voltios
-
- Mi
mente aguarda en invasión remota
- tu
imagen viva a lomos de tu idea,
- a
través del recuerdo la espolea,
- y
con fusta de pétalos la azota.
-
- Encarcelada
en mí, se me alborota,
- desciende
al pecho, en él caracolea,
- la
mano la recibe, y forcejea
- en
la región del sexo, donde explota.
-
- Galvánica
corriente electrizante,
- si
así me agitas cuando estás distante,
- ¿qué
fuerza y seducción tendrás presente?
-
- Tu
alta tensión dará tal sacudida
- que
el cuerpo, trémulo entre muerte y vida,
- tras
los espasmos quedará inconsciente.
-
- Cantabria,
19 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- Marea
alta
-
- Soñador
de ojos verdes, blanca barba,
- capote
azul rompiéndose en pedazos,
- el
mar levanta el pecho y lo revienta
- en
los salientes del acantilado;
- crestas
de blanca espuma inofensiva
- alzan
frágiles dedos enguantados.
- En
soledad descarga su energía
- ajeno
a playas de arenosas manos;
- y
el firme puño de la roca opone
- rígida
resistencia a sus asaltos.
- Qué
rumoroso verdiazul ascenso,
- qué
repetido impulso fracasado.
- Al
borde horizontal del abanico
- de
aguas blancas, heridas de rechazo,
- anclado
está el intento, reincidente,
- sin
lograr objetivo ni descanso.
-
- Suances,
21 de octubre de 2001
- (Indice)
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- 527
- Puente
-
- Tus
ojos en los míos sumergidos,
- qué
trasvase de luz y sentimientos,
- qué
conmoción del alma en sus cimientos,
- buscándote
a través de los sentidos.
-
- En
inmovilidad enmudecidos,
- sólo
a mirar y ver ambos atentos,
- sin
pensar que tan íntimos momentos
- mañana
quedarán interrumpidos.
-
- Entre
los dos hemos tendido un puente
- bajo
cuyo arco fluye la corriente
- del
olvido y de la desolación.
-
- Y
ambos espíritus irán cruzando
- del
uno al otro lado, reanudando
- nuestra
recíproca transmigración.
-
- Cantabria,
23 de octubre de 2001
- (Indice)
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- 528
– Dos
otoños
-
- De
mediodía a medianoche, activa;
- de
medianoche a mediodia, ausente;
- qué
lentitud arrastra el sol naciente,
- qué
rapidez la luna fugitiva.
-
- Soy
mar cuando eres barco a la deriva,
- dársena
soy si estás a mí adyacente,
- soy,
para tu placer, adolescente,
- y
para tu horizonte, perspectiva.
-
- Somos
quizá un destello en un momento,
- una
rosa fugaz, nunca un lamento,
- somos
lo que pudimos y quisimos:
-
- Primaveras
de júbilos eternos,
- ignorantes
de sombras y de inviernos,
- dos
otoños que exprimen sus racimos.
-
- Cantabria,
24 de octubre de 2001
- (Indice)
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