Breverías (808-817)
- De paso
- Sin
ambigüedades
- Déjate
ver
- Los
ruegos de sus ojos
- Dormido
el sexo
- Tu voz
- Noches
- Mi alma
- Reencuentro
III
- La noche
- Desmelénate
- Cadenas
- Suéñame
al despertar
- Quebrando
el molde
- Embriaguez
-
-


-
- 808
- Oigo palabras mudas que nacen de tus ojos,
- acariciando el alma con suavidad de luna,
- mitigando tristezas, desvaneciendo enojos,
- con la quietud serena de una canción de
cuna.
-
-
- 809
- Con tus manos en alto, que no veden
- la redondez osada de mi abrazo;
- adosado a tu espalda, me disfrazo
- de pulpo, y mis tentáculos proceden
- a senos, vientre y muslos sin rechazo.
-
-
- 810
- ¿Por qué susurra la gente
- sobre tu rostro radiante?
- ¿Tan obvio es, tan evidente
- que hay en
tu vida un amante?
-
-
- 811
- La
tinta corre en mis venas,
- elocuente,
descriptiva,
- temblando
a veces lasciva,
- o
gimiendo entre cadenas;
- reconstruye
las escenas
- que
otros, o yo, hemos vivido;
- y
un día, al haber partido,
- seca
ya sobre el papel,
- será
como es hoy mi piel:
- un
silencio, un estallido.
-
-
- 812
- Te
aguardo en los pasillos infinitos
- de
la espera que no se ve lograda;
- te
llamaré a estremecedores gritos,
- y
sin ti me verá la madrugada.
-
-
- 813
- En
las alas del viento, en su oleaje,
- en
su vaivén pacífico o furioso,
- en
cada sacudida, sin reposo,
- buscando
voy la luz de tu paisaje.
-
- En
las alas del viento agitadoras,
- apátrida
me aflijo, sin tu suelo;
- no
hay solidez en mí, sólo un revuelo
- de
hojas marchitas, despobladas horas.
-
-
- 814
- A
mi palabra el corazón arrojo,
- y
mi palabra el corazón devora,
- por
eso hay en mi estilo un tono rojo
- de
intensidad, y una aflicción que añora.
-
-
- 815
- Yo
no visto careta, que se pone y quita,
- llevo
dos rostros propios, firmes, superimpuestos,
- cada
uno sirve al otro, del otro necesita,
- siendo
complementarios, diferentes, no opuestos;
- si
uno tiene la marca de la rosa marchita,
- transpira
el otro euforia, en actitud y gestos;
- si
tú sólo ves uno, ves sólo mi silueta,
- desconoces
al hombre, y tal vez al poeta.
-
-
- 816
- La
magnética fuerza de tu llanto
- me
impele a ti, en desolación yo mismo,
- con
el fatal, ineludible canto
- que
escuchamos al borde del abismo.
-
-
- 817
- Danza,
mi amor, con gritos de victoria,
- como
danzan los ríos en sus cauces,
- fugitivos
de ayer y su memoria,
- que
ya la noche duerme, sin historia,
- en
las lánguidas ramas de los sauces.
(Indice)


- 529 – De
paso
-
-
“Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
-
ligero,
siempre ligero.” (León Felipe)
-
- Siempre
de paso, sin dejar impresa
- mi
huella ni en poblado ni en desierto,
- con
la mentalidad del aeropuerto,
- donde
uno viene y va, cruza y regresa.
-
- Siempre
de paso, y a distinta mesa
- sentarse
cada vez; de cada huerto
- cortar
la flor; y anclando en cada puerto,
- besar
y despedir a quien nos besa.
-
- Peregrinar
ligero de bagaje
- sin
arraigarse a un único paisaje,
- reciclando
la piel y las ideas.
-
- Arroyo
que a la vez se queda y fluye,
- tiempo
que permanece mientras huye,
- mar
que va reiterando las mareas.
-
- Madrid
(Barajas), 25 de octubre de 2001
- (Indice)
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- -
- 530
– Sin
ambigüedades
-
- Al
explorar tu mente, me extravío
- en
las complejidades de tu intento,
- sin
discernir entre consentimiento,
- apatía,
repudio o desvarío.
-
- Con
el alma en un puño, te sonrío,
- reprimiendo
entre dientes mi lamento,
- y
se me resquebraja el fundamento
- de
este alcázar de amor que llamo mío.
-
- Libera,
rompe sin ambigüedades
- la
mudez que amordaza tus verdades,
- y
reviéntalas tal y como son.
-
- Y
al florecer sin duda o conjetura,
- pueda
darse su nombre a la dulzura,
- pueda
llamarse a la pasión, pasión.
-
- Madrid,
30 de octubre de 2001
- (Indice)
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- 532
– Déjate
ver
-
- No
sé mirarte oculta en el vestido,
- prefiero
tu verdad a tu mentira;
- manifiesta
cuanto eres, y retira
- el
disfraz que te encubre a mi sentido.
-
- En
desnudez los dos hemos nacido,
- como
el ave y la rosa. Quien te mira
- ni
ve lo que eres ni tu esencia admira,
- ve
lo que la costumbre ha establecido.
-
- Muéstrate
a mí, revélame lo oculto,
- que
mirarte sin verte es un insulto;
- despójate
de lo superficial.
-
- Déjate
ver en la inocencia pura
- que
ignora afectación y vestidura,
- en
tu esplendor extático y sensual.
-
- Madrid,
31 de octubre de 2001
- (Indice)
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- 533
– Los
ruegos de sus ojos
-
- Al
borde del dolor, bajo el oscuro
- pesar
de haberte visto y no logrado,
- en
esta realidad que has desangrado,
- al
afligido flanco de tu muro;
-
- ahí
gime y duda, trémulo, inseguro,
- el
amante elocuente, aunque callado,
- que
en frente y pecho llevará tatuado
- tu
nombre, en esperanza de futuro.
-
- A
pesar de mirarte intensamente,
- ni
lo has visto en su pecho ni en su frente,
- ¿cómo
ignorar señal que hablaba a gritos?
-
- El
al fin se ausentó en melancolías;
- si
de nuevo volviera, ¿advertirías
- los
ruegos que en sus ojos lleva escritos?
-
- Londres,
1 de noviembre de 2001.
- (Indice)
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- -
- Dormido
el sexo
-
- Fue entre el primer asalto y el segundo;
- rota la fuerza, adormecido el sexo
- en un nido de sábanas revueltas
- en convulsión de amores y deseos.
- No permití el descenso de sus párpados,
- que cerrados provocan aislamiento.
- No les dejé dormir, ni ellos querían,
- que mal se quiere sin estar despierto.
- El tic tac del reloj enmudecido,
- y el tiempo inmóvil en profundo sueño,
- a mi lado desnuda, y alternando
- lenta mi mano de uno al otro seno,
- me hicieron el amor sus verdes ojos,
- penetración del alma, no del cuerpo;
- sin espasmos, jadeos, ni sudores,
- con la serenidad de los espejos,
- que devuelven la imagen, inmutables,
- y al mismo tiempo se la quedan dentro.
- Me hizo el amor mirándome a los ojos,
- en intensa quietud sensual, sin gestos.
- Qué mutua posesión tan encendida,
- qué arrebato sexual, dormido el sexo.
-
- Los
Angeles, 3 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- 534 - Tu
voz
-
- Llegó tu voz en íntima cadencia,
- revestida de cálida memoria,
- prolongación de tan reciente historia,
- transformando mi ausencia en tu
presencia.
-
- Qué vigorosa, diáfana elocuencia
- palpita en tu palabra; es la victoria
- de la esperanza, en su esplendor y
gloria,
- sobre el miedo a eventual indiferencia.
-
- Tu sedosa expresión lleva el reclamo
- de nostálgica amante, cuyo ‘te amo’
- se repite incansable, sin decirse.
-
- Tu voz, tu voz, me llega en el instante
- en que el alma agoniza, tan distante,
- reviviendo el dolor de despedirse.
-
- Los
Angeles, 4 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- Noches
-
- La
noche del olvido es siempre larga,
- como
es corta la noche del amor;
- tan
dulce es ésta como aquélla amarga…
- ¿Qué
tiempo hay en tu noche? ¿Qué sabor?
-
- Prolongada
es la noche de la espera,
- la
del logro, veloz se precipita;
- ¿qué
ritmo hay en la tuya, compañera?
- Y
tu rosa, ¿florece o se marchita?
-
- La
noche de uno fluye interminable,
- y
es la luz de la aurora para dos
- inminente
amenaza insoslayable…
- ¿Cómo
será la noche del adios?
-
- Los
Angeles, 5 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- Mi alma
-
- Tuve en tiempos pasados el alma amplia y
abierta,
- intenciones en arco de brazos extendidos,
- sentí el cuerpo amasado del deseo y la
oferta,
- y derramé profuso la flor de mis
sentidos.
-
- Si de unas fue aceptada, fue de otras
eludida,
- de unas queda el recuerdo de enardecida
entrega,
- de otras nostalgia, de otras la sangre
de la herida
- que a través de los años a borbotones
llega.
-
- Yo las recuerdo a todas, las que hasta mí
vinieron
- cargadas de ilusiones, a corto o largo
plazo,
- y las indiferentes, que desaparecieron
- sin permitirme el roce ni el calor de un
abrazo.
-
- Todas viven y tienen su hornacina en mi
ermita,
- fueron algo en mi vida, y aún parte de
ella son;
- en cada una el latido de la pasión
palpita
- como a la expectativa de su resurrección.
-
- Ilimitada es mi alma, como es el
universo,
- y aunque evoca el pasado, y aunque a
nada es ajena,
- sólo tú me la pueblas, sólo a ti va
mi verso,
- y en sus concavidades, sólo tu voz
resuena.
-
- Los
Angeles, 6 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- 535
- Reencuentro
III
-
- Un día serás tú la que no fuiste,
- siendo tal vez la que anhelaste ser;
- no sé si entonces yo lograré ver
- la imagen que en mis sueños aún
persiste.
-
- La cuadriga del tiempo no resiste
- al auriga, clavado en el ayer;
- todos avanzaremos, sin saber
- de qué color el porvenir se viste.
-
- Fuimos efímeros amaneceres,
- mediodías después, y atardeceres
- ahora cara a la noche inexplorada.
-
- Si en este desenlace nos unimos,
- dos extraños seremos, que tuvimos
- algo en común y no tenemos nada.
-
- Los
Angeles, 7 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- 536 – La
Noche
-
- La noche es un adios negro, es la muerte
- cuyo túnel augura una salida;
- es la mente indolente, adormecida,
- a la espera de que alguien la despierte.
-
- Enemiga de tiempo y luz, convierte
- relojes y ventanas en guarida
- de hermética tiniebla, donde anida
- el afán de vivir, herido, inerte.
-
- En mi noche las rosas se desprenden
- de su aroma, los ojos no se encienden,
- se hiela la sonrisa, duerme el tacto.
-
- Noche que cae no sólo al fin del día,
- mas cada vez que el alma, triste y fría,
- parece haber perdido tu contacto.
-
- Los
Angeles, 8 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- 537 - Desmelénate
-
- Desmelénate,
amor, con el bravío,
- frontal
arranque de insumisa dama,
- sin
consideración y sin programa,
- con
el impulso natural de un río.
-
- Extraviado
en el núcleo del gentío,
- indecisa
la mente te reclama;
- sueñan
mis manos doble pentagrama
- sobre
la piel del torso unido al mío.
-
- La
cabellera al aire, mi amazona,
- y
semidescubierta cada zona
- donde
intenta dormir la intimidad,
-
- te
contemplo venir, y forcejeo
- con
este inevitable titubeo
- que
mal disfraza mi voracidad.
-
- Los
Angeles, 11 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- -
- 538
- Cadenas
-
- Sal
de la noche, que la aurora llega
- fiel
como ayer, y como ayer radiante;
- la
ruina que contemplas, humeante,
- es
la ruina del trigo tras la siega.
-
- La
muerte no es rotunda, se doblega
- ante
afán de vivir beligerante,
- si
en ti radica obstinación de amante
- verás
cómo la sombra se repliega.
-
- Hay
tanta luz, colores que no vemos,
- por
amarrarnos tanto a los extremos
- del
pesar, de la duda, del temor.
-
- ¿Por
qué insistir en inventar cadenas,
- si
en la corriente roja de las venas
- fluye
libre y dinámico el amor?
-
- Los
Angeles, 11 de noviembre de 2001
- (Indice)
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- -
- 539 - Suéñame
al despertar
-
- No sabría decir si hoy te prefiero
- vagabunda en tus sueños o despierta,
- que aquélla abre de par en par la
puerta,
- y ésta, real, se inhibe por entero.
-
- Otoño soy, por ti me aprimavero;
- sobre tu intimidad mi piel se vierta,
- y tu inocencia tímida pervierta,
- precediendo el amante al compañero.
-
- En mis sueños hay sed, hambre,
explosiones
- hay ofertas en flor, sin represiones,
- sueños son que persisten, sin dormir.
-
- Suéñame al despertar como dormida,
- como te sueño, junto a mí tendida,
- tacto integral que no querrás huir.
-
- Los
Angeles, 15 de noviembre de 2001
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- -
- 540
- Quebrando
el molde
-
- Hoy
te ofreces desnuda en tus escritos,
- y
mis ojos, ya ciegos de leerte,
- recobran
la visión sólo por verte,
- quedando
a tu horizonte circunscritos.
-
- El
pensador en mí siente marchitos
- los
conceptos; el hombre cauto y fuerte
- en
imprudente y débil se convierte,
- y
el amante que soy te llama a gritos,
-
- Tu
lenguaje, terreno movedizo,
- niebla,
murmullo, viento, no se hizo
- para
la claridad, la exactitud.
-
- Pero hoy tu
propio molde queda roto,
- se ha hecho la
luz, y en su destello floto,
- inequívoca,
joven plenitud.
-
- Los
Angeles, 15 de noviembre de 2001
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- 541
- Embriaguez
-
- Me buscas en el
fondo de tu vaso,
- y estoy dentro
de ti, pues me has bebido;
- consumes tu
cerveza, y consumido
- me siento de
esperar, pues traes retraso.
-
- Te deseo hoy y
aquí, no paso a paso,
- desnuda junto a
mí, yo desvestido,
- presta a jugar
cualquier juego prohibido
- desde la
madrugada hasta el ocaso.
-
- Y del ocaso
hasta la madrugada;
- tu cabeza y mis
pies sobre la almohada,
- en sensual y recíproca
embriaguez.
-
- No necesitarás
botella o copa,
- pues beberás de
mí, mientras arropa
- la extensión de
mi piel tu desnudez.
-
- Los
Angeles, 15 de noviembre de 2001
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- (Indice)
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