Poemas originales de:

Dormitan las palabras, indolentes,
secas, bajo desnudos pentagramas;
tu voz asentará notas ardientes,
y se despertarán en vivas llamas,
melódicas, precisas, elocuentes,
porque en ellas tú misma te derramas.
Las palabras carecen de sentido
si no las han tus labios proferido.

(Diciembre 2001)

-Poemas para ser leídos en voz alta



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Página instalada el 29 de diciembre de 2001

 

 

Breverías (818-827)

Vestida de seda
El tren
Avanza contra mí
Estación
Insólito viaje
Soñando a la ventana
Ruinas
Bella durmiente
Gestante
Nochebuena
Contrastes
Bloqueo
A ti, mujer
Vela conmigo
Sin palabras
Frente a la vida
Pecados capitales
Las yemas de tus dedos
Eres el fuego
Función vital
Como el día
Gata
Recibe y da
Tanta táctica
Mujer sola
Mujer bajo la lluvia 
Y se alzará mi beso

 

818
Los surtidores de la fuente son
una coral de vírgenes desnudas,
cantando siempre idéntica canción.
 
 
819
Cada día ensanchamos las riberas
del claro río en que la mente fluye;
y el rojo campo del sentir rehuye
la expansión más allá de sus fronteras.
 
 
820
Se adormece la noche en el sosiego
de aves calladas, pasos detenidos,
inmóvil viento, sofocado fuego…
Tú y yo yacentes, pero no dormidos.
 
 
821
Al abrirse tus labios en sonrisas
se me cierran las puertas del recuerdo;
me lavas la memoria, me exorcisas
los demonios de ayer, y en ti me pierdo.
 
 
822
En las alas del viento, en la marea
de luz que nos devuelve la mañana,
en el sollozo que la lluvia hilvana,
donde nadie te ve, mi fe te crea.

823
Me hieren las palabras cuando no te las digo,
y al decirlas resuenan como un eco lejano;
mira qué triste suerte, que soy tan sólo amigo
si te hablo; y al no hacerlo, tan sólo soy hermano.
 
 
824
Si me dieras la espalda, abrazaría
tu talle por detrás, y en cada seno
cada una de mis manos mantendría,
y el sexo erecto contra ti de lleno.
 
 
825
Hay horizontes como golondrinas,
que uno en las manos retener quisiera,
mas sólo anidarán en las retinas;
quién pudiera apresarlos, quién pudiera.
 
 
826
El tiempo nos destruye lentamente,
y en frialdad de hielo nos sepulta;
esa parte de ti que vibra y siente,
ha de quedar entre la escoria oculta;
ven hacia mí antes de cruzar el puente
que hacia la oscuridad nos catapulta;
brinda, duerme, solázate a mi lado,
y déjale al mañana su cuidado.
 
 
827
Cierra los ojos, que me acerco a verte,
recréame en tu mente; la melena
sobre la curva de tu espalda vierte
sedoso mar de ondulación morena.
 
Y no sabré decir si mi caricia
surcará esa agitada superficie,
o impondrá su ofensiva subrepticia
sobre colinas, grutas y planicie.
 
(Indice)
 

 

542 - Vestida de seda
 
La seda que te cubre es un embozo,
artificio que oculta, pero enseña;
en sus pliegues el cuerpo se pergeña,
obra pulida y a la vez esbozo.
 
Deslizante, en espera del retozo,
es cada curva invitación risueña,
y el tacto adquiere lo que el hambre sueña
cuando avanzo y extiendo, elevo y rozo.
 
Quiero y no quiero descubrirte entera,
pues sólo adivinarte, desespera,
pero es mágica desesperación.
 
Y las manos, que insisten, me describen
cuanto encubren los pliegues, y perciben
con doble intensidad la sensación.
 
Los Angeles, 16 de noviembre de 2001
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543 - El tren
 
Hacia ti por el páramo atravieso;
penacho de humo al avanzar denota
mi vapor a presión, que casi explota
bajo el intenso fuego, tren expreso.
 
Entre tus vías me detecto preso,
voy sobre ti, y te siento tan remota
que en tu pesquisa mi vigor se agota,
y agonizo en los límites del beso.
 
Mi rodar incesante no te alcanza,
e incapaz de forjar firme alianza
entre rueda y rail, sigo rodando.
 
Rodando sigo con mis pretensiones,
y entre tantas desiertas estaciones,
la tuya llegará, quién sabe cuándo.
 
Los Angeles, 17 de noviembre de 2001
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544 - Avanza contra mí
 
No impidas el revuelo descarado
de los dedos, que en firme recorrido,
indagan intersticios del vestido,
quedando yo, como él, alborotado.
 
Viento soy encrespando tu arbolado,
eres agua en que vivo sumergido,
y en trueno he de romper, cuyo estallido
fusione mi costado a tu costado.
 
Avanza contra mí tu orografía,
tórrida como el sol de mediodía,
y en amplitud de mares sin riberas.
 
Mezan mis manos tu ondulada forma,
tu mente olvídese de riesgo y norma, 
y demos libertad a nuestras fieras.
 
Los Angeles, 18 de noviembre de 2001
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545 - Estación
 
Ah, tu estación, qué triste y desolada,
sin llegada de trenes, ni viajeros,
somnolienta en sus tonos más austeros,
mudo el ruido, la luz semiapagada.
 
Tiene aliento de invierno, está cansada
de vacíos, inútiles senderos
por donde ya no vagan ni extranjeros
con sonrisa de mueca desmayada.
 
Tu último tren cruzó hace largos años,
dejándote el andén lleno de extraños
y agrios aromas, huellas y sabores.
 
Y ahora cerrada estás, en el desierto
de un mundo silencioso, casi muerto,
donde no saben germinar las flores.
 
Los Angeles, 18 de noviembre de 2001
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546 - Insólito viaje
 
Veo pasar el tren, que no se aleja,
y no sé si soy parte del paisaje,
o parte de un insólito viaje
que ni ansiedad ni indecisión refleja.
 
Con desdén que ni gime ni festeja,
me siento vagabundo. Ni equipaje
llevo para el trayecto, ni mensaje,
y no presentaré excusa ni queja.
 
Ahora es el panorama el que desliza
su pantalla gigante, que matiza
de luz y de color el recorrido.
 
Ya no recuerdo el punto de partida,
pero sé que la meta está escondida
en la estación desierta del olvido.
 
Los Angeles, 19 de noviembre de 2001
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547 - Soñando a la ventana
 
Los ecos de tus pasos son nudillos
golpeando en la puerta del deseo;
oigo tus pies, tus pensamientos leo,
y espero estremecida entre visillos.
 
Tus invisibles manos son rodillos
laminando mi vientre, y me recreo
en frívolo, ficticio forcejeo,
trepidando en mi pecho cien martillos.
 
Me circunda y me atrapa densa niebla
surgida de tu aliento, que me puebla
la mente de confusas percepciones.
 
Y me abandono en ti, con la inocencia
que anhela naufragar, sin resistencia,
desmantelando arcaicas prohibiciones.
 
Los Angeles, 20 de noviembre de 2001
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548 - Ruinas
 
Todas las ruinas humeantes tienen
su fantasma infeliz y macilento,
cuyo ancestral y lúgubre lamento
ni la tiniebla ni la luz detienen.
 
Pero en todas las ruinas se mantienen,
bajo el escombro inmóvil, polvoriento,
gérmenes de energía en movimiento,
que de la muerte hacia la vida vienen.
 
Yo excavaré el paisaje de tus ruinas,
nivelando en planicie las colinas,
y erradicando tu desolación.
 
Se irá el fantasma, sanará la herida,
y resucitará una nueva vida,
que cada pena engendra otra ilusión.
 
Los Angeles, 23 de noviembre de 2001
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549 - Bella durmiente
 
Duerme la luz, la noche se desvela,
al apresar tus párpados el vuelo
del sueño, oscuridad de terciopelo
que axfisia el fuego en la última candela.
 
La luna, silencioso centinela
patrullando la cúpula del cielo,
se emboza absorta tras el tenue velo
de nubes pardas, en sagaz cautela.
 
Nada te inquieta, nadie te previene,
y el universo en su eje se detiene,
adaptándose a tu inmovilidad.
 
Absoluta quietud, tan inconsciente
que ni puedes soñar, bella durmiente,
yaciendo aislada en doble soledad.
 
Los Angeles, 25 de noviembre de 2001
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550 - Gestante
 
Vino en impulsos reiterados, vino
en avance frontal irreprimible,
sumergiéndose en mí; fuera imposible
repeler o eludir tal torbellino.
 
Siendo mortal, su germen fue divino,
en mi entraña arraigando imperceptible,
y una transmutación lenta, apacible,
se obra en mis nueve meses de camino.
 
Huérfano aún de matiz y de vocablo,
diálogo insólito contigo entablo,
silencioso, dinámico embrión.
 
Y nos sentimos, aunque no nos vemos,
y sin conversación nos entendemos,
tú y yo en constante comunicación.
 
Los Angeles, 2 de diciembre de 2001
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Nochebuena
 
Serranas y pastores
en la vaguada;
ellas hablan de amores,
con la mirada.
 
Ellos la noche admiran…
¡tantas estrellas…!
mientras ellas suspiran,
bellas, tan bellas…
 
De repente en los cielos
hay espirales
de mágicos revuelos
angelicales.
 
Campanillas de plata,
voces en coro,
brillante catarata
de luces de oro.
 
Y la canción más pura
se oye en la sierra:
“Gloria a Dios en la altura,
paz en la tierra.”
 
Los Angeles, 4 de diciembre de 2001
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Contrastes
 
La diferencia es base del amor,
que en igualdad sucumbe,
o no sabe engendrarse,
o tal vez se diluye;
sólo en disentimiento
puede anudarse lazo indisoluble.
Los polos semejantes se rechazan,
los opuestos se unen.
Si mis diversidades en ti encajan,
si eres a mi certeza incertidumbre,
si los claveles rojos de tus miedos
en mi firmeza exfolian su perfume,
y si proyecto a tu afligida sombra
una sonrisa de radiantes luces,
oirás el canto azul de la esperanza,
destructor de silencios y costumbre;
pues el contraste y el impacto crean
vínculos sólidos, indisolubles,
como el herrero forjará la espada
a golpes de martillo sobre el yunque.
 
Los Angeles, 4 de diciembre de 2001
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Bloqueo
 
No es la ley de la selva, de agresión controlada,
coronando al más fuerte de todos como rey;
lo que al alma seduce, libre y galvanizada,
y eligen los sentidos, es la selva sin ley.
 
Al paso de los años, la nostalgia subsiste
presa entre las cadenas que tiempo atrás forjamos,
y aunque la mente vuela, la intención se resiste
al cambio, y en la inercia vivos nos enterramos.
 
Y contamos los días como quien cuenta estrellas,
en actitud pasiva, sin racionalidad,
dejando por la misma senda las mismas huellas,
con profundos deseos, pero sin voluntad.
 
Sabemos que hay un mundo detrás de las fronteras
que nuestra ansia limitan y frenan nuestros actos,
que hay otros compañeros, que hay otras compañeras,
que, aún teniendo, no exigen compromisos ni pactos.
 
Y aunque a veces saltemos la verja que nos guarda,
y corramos el campo con ímpetu salvaje,
volvemos al encierro, porque nos acobarda
la libertad soñada, la amplitud del paisaje.
 
Y así, desde el reducto donde languidecemos
fabricando incesantes, lúbricas fantasías,
bajo el peso de leyes aceptadas, nos vemos
contando las estrellas, viendo pasar los días.
 
Los Angeles, 6 de diciembre de 2001
(Indice)
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551 - A ti, mujer
 
¿Cómo salir del beso repetido,
beso textual, de puerta giratoria,
beso facsímil, huella en la memoria,
tan monocorde, tan envejido?
 
Fue un tiempo torrentera, fue alarido,
fue efervescencia y grito de victoria,
pero hoy es cangilón en esta noria
girando sin cesar, medio dormido.
 
Quiero regenerarle en sus cenizas,
sentir su luz, calor, lenguas rojizas
encrespadas de nuevo en torno mío.
 
Náufrago en playa inhóspita y remota,
sobre las olas mi mensaje flota,
que a ti, mujer, con esperanza envío.
 
Los Angeles, 7 de diciembre de 2001
(Indice)
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552 - Vela conmigo
 
No duermas aún, vela conmigo, amiga,