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Poemas originales
de:

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- Madura
estás, mujer, para la siega,
- no
una más, la mejor de las espigas;
- qué
carne de oro,
qué temblor abrigas
- al
roce de la brisa que en ti juega.
-
- Primavera
temprana, íntima entrega
- al
surco fijo en que a morir te obligas;
- si
sólo en sueños vagas y mendigas,
- hoy
el estío a tu rescate llega.
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(Marzo 2002)
Página instalada el 30 de Marzo de 2002
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Breverías
(854-867)
- Rencor
- El quizás
- Señor
y prisionero
- Malentendido
- Retorno
- En tu
contacto
- Absurda,
exacta idea
- Único
instante
- Amputada
de mí
- Inmortalidad
- Tan blanca
- Ausencia
que se obstina
- Locura
- Nuevo amante
- Retorno
- Desequilibrio
- Tu hora
- Vivir y
morir
- Fantasía
- Ella
- Ven,
yace junto a mí
- Tú, mi
frontera
- Eres libro
- Brutal
perfil
- Frente a
frente
- Contradictorio
amor
- No te
quiero soñar
- Mi
voz, que por ti suena
- Bebe
hasta el fondo
- Sólo
hay cenizas
- Inmóvil
en tu roca
- Uno
escribe y otro lee
- Mis gritos


- 854
- Si al mirarle, mujer, ves al amigo,
- sin ver la luz que irradia su semblante,
- un compañero quedará contigo,
- y habrás perdido tu mejor amante.
-
-
- 855
- El paso de los años nos madura,
- afina el tacto, lima la aspereza;
- tanto de nuestra juventud perdura,
- que es como si otra juventud empieza;
- tal vez pierde en vigor, gana en dulzura,
- y aún a veces se quiebra la cabeza;
- mar que impulsa su edad contra el rompiente,
- sol en longevidad incandescente.
-
-
- 856
- Llevo un viento de siglos a la espalda,
- inspirador de prácticas eternas,
- reptando mi lascivia entre tus piernas,
- y mi respiración bajo tu falda.
-
- 857
- Los huesos de mi cuerpo se han trasladado al alma,
- mi carne ahora es más suave, mi alma más resistente;
- moldéeme su forma la cuenca de tu palma,
- refugia en su estructura tu duda intermitente.
-
-
- 858
- Juzgando tu palabra irreversible,
- cimiento fue sobre que alcé mi torre;
- y hoy a lo largo de sus muros corre
- grieta que hace su masa insostenible.
-
-
- 859
- Fuiste presagio, más que profecía,
- después, sin ser olvido, no hubo nada;
- y como luz de primavera, un día,
- cuajó tu vida, límpida alborada;
- sentí dentro de mí que amanecía,
- sin conocer tu voz ni tu mirada;
- y hoy, al tibio fulgor de las estrellas,
- oigo avanzar tus pies sobre mis huellas.
-
-
- 860
- Nunca he vivido días sin derrota,
- y las victorias siguen ruta lenta;
- ah, predestinación de Cenicienta,
- harapos diarios, seda tan remota.
-
-
- 861
- Caminante de pueblos y paisajes,
- vagabundo del monte y la laguna,
- cuyos pies han hollado en sus viajes
- sendas pisadas sólo por la luna;
- si nada iguala en tus peregrinajes
- al rinconcito que meció tu cuna,
- ¿será que el amador itinerante,
- regresará a su primitiva amante?
-
-
- 862
- Un viejo tronco seco habrá en mi fuego,
- rebasará mi copa un viejo vino,
- un viejo libro para mi sosiego,
- un viejo camarada por vecino,
- un viejo perro fiel, con el que juego,
- mientras que, viejo, acabo mi camino.
- Y en esta mansa, idílica vejez,
- tal vez estarás tú, tal vez, tal vez.
-
-
- 863
- Un beso permitido, un beso dado,
- ensoñación, nostalgia, gentileza;
- ah, la magnética, sensual belleza
- del beso ardientemente arrebatado.
-
-
- 864
- Viejo es el viento, pero sigue errante
- con el mismo tesón que el primer día;
- sobrevuela en caricia susurrante
- la blanca nieve, que persiste fría,
- a la espera del sol, cíclico amante,
- en cuyos brazos de oro se vacía.
- Yo giro en torno de tu propia vida,
- tú al sol desnuda, al viento retraída.
-
-
- 865
- Fue amante, luego infiel, y sin embargo,
- porque me amó y la amé, guardo un recuerdo,
- dulce y triste a la vez, pero no amargo.
-
-
- 866
- Leyendo sus palabras, al instante
- creó mi oído el timbre de su voz,
- sedosa, insinuante;
- despliegue anchas las alas su albornoz,
- y quien así me habló, me abrace amante.
-
-
- 867
- Busco un alma de alquiler,
- porque el amor no es constante;
- ¿querrás, mujer, ser mi amante?
- Quien vivió en mí mismo ayer,
- dejó la plaza vacante.
-
- Indice
-

- 582 - Rencor
-
- En exasperación y en decepciones
- borda las frías sábanas del
lecho;
- y como única joya, sobre el pecho
- cuelga collar de absurdas
maldiciones.
-
- Amó, fue amada, soslayó razones,
- siempre ajena al olvido, que al
acecho,
- la rastreó, dejando al fin
deshecho
- su castillo de arena de ilusiones.
-
- Y aquel fuego voraz que consumía
- lento y suave su entraña, día a
día,
- se transformó en arrebatada
hoguera.
-
- No sabe del perdón ni de la calma,
- sólo una fuerza hostil agita su
alma,
- la del rencor y la venganza fiera.
-
- Los
Angeles, 1 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 583 – El
quizás
-
- Lleva estampado sello de esperanza
- sobre la espalda, como acento
agudo,
- benévola amazona, cuyo escudo
- duerme en tierra al costado de su
lanza.
-
- Anticipa, repliega, altera, avanza
- su torso seductor semidesnudo,
- y se aleja arropada en un saludo,
- dejando al paso rastro de añoranza.
-
- Mujer del puede ser, tal vez, quizás,
- que te muestras, te ofreces y te
vas,
- remolcando promesas imprecisas.
-
- El alma tengo ya mustia y cansada,
- sin saber si está ardiendo o está
helada,
- mas desangrándose de tus sonrisas.
-
- Los
Angeles, 2 de marzo de 2002
- Indice
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- -
- 584
- Señor
y prisionero
-
- Tendí la mano abierta como un
puente,
- que declinó cruzar. Quedé a la
espera,
- y la vi descender a la ribera,
- para enfrentar a nado la corriente.
-
- Llegó a mi lado, me miró de
frente,
- audaz, y al mismo tiempo zalamera;
- eran sus ojos clara cristalera
- sobre el fondo del alma
transparente.
-
- Y logré interpretar su tentativa:
- “Vengo hacia ti por propia
iniciativa,
- sin ser llamada, sólo porque
quiero.”
-
- Enmudecí, pero acepté en el acto
- que aún sin haber entre los dos
un pacto,
- triunfé y perdí, señor y
prisionero.
-
- Los
Angeles, 2 de marzo de 2002
- Indice
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- -
- -
- 585 - Malentendido
-
- Palabras hay que flotan en el
viento,
- como en otoño la hojarasca muerta;
- cruzan en remolino nuestra puerta,
- dejando sólo un rastro
polvoriento.
-
- Palabras hay de oculto
ofrecimiento,
- de inocuo aspecto y cópula
encubierta;
- si la mente no es ágil y
despierta,
- se desvanecerán con el aliento.
-
- La tuyas se cruzaron con las mías,
- y aunque yo las oí y tú las oías,
- ni tú ni yo en verdad las
entendimos.
-
- Qué frustración fatal, qué
desencanto,
- buscar el mismo fin, quererlo
tanto,
- y ver que absurdamente lo perdimos.
-
- Los
Angeles, 2 de marzo de 2002
- Indice
- -
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- -
- 586
- Retorno
-
- De entre la bruma del pasado has
vuelto,
- sombra serena, un tiempo atrás
esquiva;
- ¿aún ciñes la armadura
prohibitiva
- camufladora de tu cuerpo esbelto?
-
- Descúbrelo, preséntamelo
envuelto
- sólo en aire y en luz, que
fugitiva
- la vida podará esta hora furtiva,
- si se agosta este afán sin ser
resuelto.
-
- Duda el hoy, y el mañana se
arrepiente
- del recelo de ayer. Este presente
- es el único tiempo que tenemos.
-
- Arranca los temores, pisotea
- prejuicios e inquietudes, y
espolea
- tus propias ansias hasta los
extremos.
-
- Los
Angeles, 3 de marzo de 2002
- Indice
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- -
- 587 - En
tu contacto
-
- Yo sólo puedo ser en tu contacto,
- sin ti ni me conozco ni me siento;
- ir o venir, bregar o estar
hambriento,
- no son vivencias, son tan sólo un
acto.
-
- Producto sea de cerebro o tacto,
- huérfano está de dignidad y
aliento;
- sólo si tú me inventas o te
invento,
- vida propia tendré, perfil exacto.
-
- Soy parte escrita de brumoso
drama,
- y únicamente si alguien la
declama
- mi personaje al fin despertará.
-
- Necesito tu voz, ímpetu y gesto,
- tu carácter al mío yuxtapuesto,
- y así, por ti, mi vida empezará.
-
- Los
Angeles, 4 de marzo de 2002
- Indice
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- -
- 588 – Absurda,
exacta idea
-
- Tal vez te ausentes sin
explicaciones,
- o quizá en tu partida habrá un
zarpazo;
- ya con brisa o con sangre, tu
rechazo
- tapizará de sombra mis balcones.
-
- En la penumbra, besos y canciones
- de nuestro ayer, me tomarán del
brazo,
- hablándome de ti, mientras
disfrazo
- mi pesar bajo toga de razones.
-
- Siempre se espera ver un desatino,
- una bifurcación en el camino,
- el miedo o el rigor de la jornada.
-
- Mi propia lógica se tambalea;
- ¿muerto el amor? Qué absurda,
exacta idea,
- tan coherente y tan disparatada.
-
- Los
Angeles, 5 de marzo de 2002
- Indice
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- -
- 589
- Único
instante
-
- ¿Cómo una vida exiges por entero,
- si dueño soy de tan exigua parte?
- Sólo un momento de hoy puedo
entregarte,
- la huella de mi pie, mas no el
sendero.
-
- Ayer huyó; nos mira prisionero
- desde el mural creado por nuestro
arte;
- mañana aún se refugia en el
baluarte
- que separa nacido y venidero.
-
- No soy señor del mar, soy un navío
- que ni mi surco puedo llamar mío,
- dueño no más que de timón y
vela.
-
- Déjate amar en este único
instante,
- sin mirar hacia atrás ni hacia
delante,
- sin nostalgias, proyectos ni
cautela.
-
- Los
Angeles, 9 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 590 -
Amputada
de mí
-
- Tan vital es de ti mi dependencia
- como de sol y lluvia lo es la rosa;
- amputada de mí, qué dolorosa,
- qué vida a medias sufro en esta
ausencia.
-
- Se me desangra el alma; la
conciencia
- yace enterrada bajo fría losa,
- siendo origen la amante, no la
esposa,
- de este deseo por la coexistencia.
-
- Desarraigados tengo tantos años
- del pasado, que miro como extraños
- ansias, besos y abrazos de otros días.
-
- Ven de nuevo hacia mí, que mis
quimeras
- se atrincheran detrás de altas
barreras,
- y no puedo, sin ti, llamarlas mías.
-
- Los
Angeles, 9 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 591
- Inmortalidad
-
- Me resisto a pensar que en el
olvido
- mi nombre anidará, como se queda
- entre la verde fronda, en la
arboleda,
- al volar de los pájaros el nido.
-
- Rechazo la noción de que, perdido
- mi aliento, al claudicar mi última
rueda,
- cuanto viví, cuanto mi cuerpo
hospeda,
- quedará bajo tierra consumido.
-
- Quebrado estará el eje en el
carruaje,
- señalando el final de mi viaje,
- sus despojos pudriéndose a la
sombra.
-
- Y remontándome de entre las
ruinas,
- mi paso encauzaré hacia las
colinas,
- mientras la brisa nómada me
nombra.
-
- Los
Angeles, 12 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 592
- Tan
blanca
-
- Senté la operación sobre la
mesa,
- tácticas, objetivo, acto galante,
- hora oportuna, gesto insinuante,
- mirada, en fin, que la intención
expresa.
-
- Y al avanzar al punto en que se
besa,
- grácil, gentil, sensual,
desafiante,
- rompí todas las normas del amante
- cazador en asedio de la presa.
-
- Tan blanca y transparente era su
vida,
- que no pude en su libro,
tembloroso,
- trazar la rúbrica de mi deseo.
-
- Y aunque la vi esperando,
estremecida,
- subordiné el afán voluptuoso,
- y aun hoy no sabe con qué sed la
veo.
-
- Los
Angeles, 12 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 593
-
Ausencia
que se obstina
-
- Para soñar nacieron las
distancias,
- que si el amante adormecido
ahuyenta,
- el insomne recorta o incrementa,
- gozo o dolor, según las
circunstancias.
-
- Para morir nacieron las fragancias,
- breve existencia que la brisa
alienta,
- y casi al punto de nacer aventa,
- belleza envuelta en
insignificancias.
-
- Para amar y morir nací; no puedo
- decir si es la agonía o es el
miedo
- lo que mi vida, o muerte,
determina.
-
- Miedo de evaporarme antes de verte,
- agonía de amarte y no tenerte,
- leve perfume, ausencia que se
obstina.
-
- Los
Angeles, 13 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 594
-
Locura
-
- Verdad de filo ensangrentado
augura
- abatimiento, y al dolor convoca;
- dadme más bien efervescencia loca,
- ven en tu absurda sinrazón,
locura.
-
- No me dejeis pensar; que si madura
- el concepto en palabra, y
desemboca
- en hirientes verdades, se disloca
- la simetría de mi arquitectura.
-
- Que si ha de derrumbarse, lo
prefiero
- bajo el envite audaz del caballero
- contra el gigante que otros ven
molino,
-
- que no bajo la lógica punzante
- de quien se juzga sabio, y es
pedante.
- Traza, ardiente locura, mi camino.
-
- Los
Angeles, 15 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 595
- Nuevo
amante
-
- Ya no es mi vieja primavera,
amigo;
- si un tiempo florecieron mis
rosales
- bajo su brisa y sol, de mis
umbrales
- se ha distanciado ya, y no la
persigo.
-
- Hoy que sus rosas granarán
contigo,
- que te murmurarán sus manantiales,
- y rompiendo irá en cantos
matinales
- su despertar, como lo fue conmigo;
-
- bésala hoy con el brío y la
ternura
- con que yo la besé; porque aún
perdura
- sobre su piel la huella de mi beso.
-
- Y si acaso sorprende tu mirada
- mi imagen en la suya reflejada,
- deja en sus párpados el tuyo
impreso.
-
- Los
Angeles, 17 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 596 -
Retorno
-
- “La memoria no nos hace
volver al pasado.
- Al contrario, trae el pasado al
presente.” (Bergson)
-
- No regreso al pasado a recordarte;
- para cruzar su linea divisoria,
- se precisa el corcel de la memoria,
- que ya descabalgué al abandonarte.
-
- Pero el pasado se ha arrogado el
arte
- de la restauración, y en su
ilusoria
- infatuación, reinventará la
historia,
- como interpreterá el actor su
parte.
-
- Mi abdicación a recordar ha sido
- estéril; el pasado ha dirigido
- hacia mi fortaleza sus cañones.
-
- Apareciste al fin, inalterable,
- sentí mi ciudadela vulnerable,
- y derrumbáronse mis posiciones.
-
- Los
Angeles, 17 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 597
- Desequilibrio
-
- Soy el alma del cuerpo del dolor;
- bajo la piel, en venas de añoranza,
- fluyen lágrimas de desesperanza,
- y el corazón redobla su tambor.
-
- Un día, entre mis manos, una flor
- abrió sus pétalos en grácil
danza,
- augurándome idílica alianza
- de sensibilidad, gozo y temblor.
-
- Pero la danza pronto se detuvo,
- y el equilibrio azul no se mantuvo,
- gestándose fatídica avalancha.
-
- Hoy mi íntimo castillo yace en
ruinas,
- quedan sólo en mis manos las
espinas,
- se encoge el alma y el dolor se
ensancha
-
- Los
Angeles, 17 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 598
- Tu
hora
-
- No ha llegado aún tu hora; en el
jaral,
- bajo la tibia y gris luz del ocaso,
- me acecha agazapada, y a mi paso
- hiere mi nuca su hálito animal;
-
- como llegan las rosas al rosal,
- o como emigran del rosal al vaso,
- con urgencia de ráfaga, que acaso
- languidece en el tallo o el
cristal.
-
- Tu hora se acerca, gozo y agonía
- de la luz reventando al mediodía,
- que en la tarde se quiebra y
adormece.
-
- Tu hora y la mía, mágico momento
- de triunfo y de fracaso, breve
intento
- de amor que muere apenas aparece.
-
- Los
Angeles, 18 de marzo de 2002
- Indice
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- -
- 599
- Vivir
y morir
-
- No nos morimos de una sola vez,
- ni tampoco nacimos de repente;
- somos ríos que arrancan de la
fuente
- sin saber disipar su fluidez.
-
- Lucimos la rosada palidez
- de quien nace a diario; y en la
frente
- surcos hay desprovistos de
simiente;
- vamos de desnudez a desnudez.
-
- Cada día nacemos a la vida,
- y cada día es una despedida,
- tanto cuanto ganamos lo perdemos.
-
- Al hoy, fugaz momento, encadenados
- en cuna y ataúd, somos forzados
- batiendo simultáneos ambos remos.
-
- Los
Angeles, 20 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 600 -
Fantasía
-
- Vengo hacia ti en la noche,
cabalgando
- a lomos de flamígera utopía,
- por el rastro de un sueño en que
eras mía,
- sin poder precisar dónde ni cuándo.
-
- Si aún duermo, quiero persistir
soñando,
- que en el sueño te tengo todavía,
- y al despertar puedo encontrar la
fría
- realidad de que no me estás
amando.
-
- ¿Quimera en llama de espiral
rojiza,
- o actualidad yacente en la ceniza?
- Dadme la fantasía, el espejismo.
-
- Sordo el oído, la pupila ciega,
- sobre ti el pensamiento se
repliega,
- te tengo al fin, estabas en mí
mismo.
-
- Los
Angeles, 22 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 601
- Ella
-
- Al fondo claro del deseo, ella,
- transparente de intento, al
descubierto,
- como en laguna tersa, a cielo
abierto,
- reverberan los guiños de la
estrella.
-
- Sin pudor, con sonrisa que
atropella,
- pero sin dar lugar a desconcierto;
- lo dice todo sin hablar, y
advierto
- a través de mi piel su íntima
huella.
-
- Qué profundo silencio, y qué
elocuente,
- como si yo, rozándole la frente,
- percibiera el latir de sus ideas.
-
- Qué abrazo universal, que se me
aferra
- con la furia salvaje de la guerra
- y el plácido vaivén de las
mareas.
-
- Los
Angeles, 22 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 602
- Ven,
yace junto a mí
-
- En la estación de la hojarasca,
amiga,
- en los meses de lluvia persistente,
- en los días de viento
intermitente
- cuyo látigo el rostro nos fustiga.
-
- Cuando la nieve pertinaz obliga
- a añadir otro leño al leño
ardiente;
- al percibir que lo único presente
- es la ausencia, el deseo y la
fatiga.
-
- ¿Qué mérito es amar en
primavera,
- entre rosas, al pie de la palmera,
- o en la inmóvil molicie del estío?
-
- Quiéreme ahora, mujer, en este
invierno
- que al golpear mis puertas se hace
interno;
- ven, yace junto a mí, que tengo
frío.
-
- Los
Angeles, 22 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 603
- Tú,
mi frontera
-
- Mis fronteras son hoy tus
realidades:
- Tu piel desnuda y cálida en que
anido,
- tu voz, que a las demás convierte
en ruido,
- mirada que disuelve oscuridades.
-
- Superadas amnesias, soledades,
- e indecisiones, ya no estoy
perdido;
- cercado estoy, tal vez esté
vencido,
- y atado al nudo de ambas
voluntades.
-
- Derrotas hay mejores que victorias,
- y olvidos preferibles a memorias;
- si arrollado me vi, feliz me veo.
-
- Las furias de mi carne clamorean,
- cuando sus brazos suaves me
bordean,
- y con los míos firmes la rodeo.
-
- Los
Angeles, 24 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 604 – Eres
libro
-
- Eres libro que tantos han leído,
- pasando efímero de mano en mano;
- gris y trivial, como lo cotidiano,
- prestado y visto, pero no
adquirido.
-
- Libro que uno abandona, distraído,
- sobre la silla al sol, sobre el
piano,
- entre viejos folletos de verano,
- en el oscuro acervo del descuido.
-
- Hoy yo interceptaré esa
trashumancia
- recogiendo, a través de la
distancia,
- los fragmentos de ti que andan
dispersos.
-
- Restauraré plegado y rasgadura,
- revocaré su texto, y con ternura
- escribiré en sus páginas mis
versos.
-
- Los
Angeles, 25 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 605
-
Brutal
perfil
-
- Ni camelias, ni rosas, ni claveles,
- que ajenos son, y no me
representan;
- color, fragancia y pétalos se
ausentan
- cuando el viento desata sus
corceles.
-
- Te ofrezco las miserias y las
hieles
- que en el baúl de la memoria
alientan,
- las dudas y el dolor que me
atormentan,
- mi alma glacial, para que la
deshieles.
-
- No esperes de mí flores, sino
espinas,
- no torre señorial, sino mis
ruinas,
- sólo puedo brindarte lo que soy.
-
- Si mi perfil brutal no te intimida,
- abierta está la puerta de mi vida,
- tu mano cálida esperando estoy.
-
- Los
Angeles, 25 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 606
-
Frente
a frente
-
- A ti he llegado en un zigzag de
intentos,
- incapaz de indagarte en línea
recta;
- a tu espíritu el mío se conecta
- como relámpago arañando vientos.
-
- Grácil e inamovible en tus
cimientos,
- tan segura de ti, que se detecta
- la reclusión de la mujer
perfecta,
- que repudia o ignora atrevimientos.
-
- Pero al llegar a ti, mis
presunciones
- se desplomaron; tantas
perfecciones
- fueron ciego producto de la mente.
-
- Ni eres la diosa en cuyo altar me
inmolo,
- ni yo sombra servil; somos tan sólo
- una mujer y un hombre, frente a
frente.
-
- Los
Angeles, 25 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 607
- Contradictorio
amor
-
- Voz de brisa y rugido de montaña,
- tibia caricia y rojo desenfreno,
- cálido brindis y letal veneno,
- es tu estilo, rasgándome la entraña.
-
- Tu beso a veces la mejilla araña,
- y me besan tus uñas en el seno,
- tu susurro me impacta como trueno,
- tu arrebato es quietud que me
acompaña.
-
- Amor de discordantes emociones,
- amalgamadas en contradicciones,
- con qué osadía el corazón te
admite.
-
- La sensatez de la razón no
alcanza
- a interceptar la infiltración,
que avanza,
- y a través de fracasos, se repite.
-
- Los
Angeles, 27 de marzo de 2002
- Indice
- -
- -
- -
- 608 - No
te quiero soñar
-
- Nunca tus rasgos flotan en mi sueño
- indagando mis íntimas guaridas;
- sólo hay sombras sin piel,
desconocidas,
- que por frías y anónimas desdeño.
-
- Al despertar, reapareciendo dueño
- de mi razón y voluntad dormidas,
- grácil bajo mis párpados anidas,
- como la llama que se aferra al leño.
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- No te quiero soñar en
inconsciencia,
- sólo en desvelo, porque tu
presencia
- deviene más real, menos ficticia.
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- Y me parece que tu amor lejano
- sobre mí extiende el roce de tu
mano,
- que a través de la mía me
acaricia.
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- Los
Angeles, 28 de marzo de 2002
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- 609 – Mi
voz, que por ti suena
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- Provienes de la luz, aunque sombría
- descargue en ti la noche su
techumbre;
- vienes de la montaña, y a su
cumbre
- me ha de llevar tu ardiente fantasía.
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- Has salido del mar, mansa y bravía,
- en libertad y eterna servidumbre;
- te derivas del fuego, cuya lumbre
- amenaza inflamar mi compañía.
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- Quiero hacer un vergel de tu
infortunio,
- y de tu oscuridad un plenilunio,
- quebrantar los grilletes de tu
pena.
-
- Y en mar y sol, montaña y fuego
ardiente,
- ímpetu, luz, ensueño y pasión,
siente
- el temblor de mi voz, que por ti
suena.
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- Los
Angeles, 28 de marzo de 2002
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- 610 - Bebe
hasta el fondo
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- Se me desborda el vino de la copa,
- sangrando entre los dedos hacia el
suelo;
- ofrecido está el brindis; y es tu
pelo
- la única vestimenta que te arropa.
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- Ven a beber, que el corazón
galopa
- sobre el llano del pecho, y un
revuelo
- de atavíos de seda y terciopelo
- flanquea ya el hatillo de mi ropa.
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- Se me desborda, y hay labios
sedientos
- prestos a recoger los sentimientos
- que a manera de vino rojo fluyen.
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- Embriágate, mujer, bebe hasta el
fondo
- cuanto en el alma flota, cuanto
escondo,
- cuanto hacia ti mis fuentes
distribuyen.
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- Los
Angeles, 28 de marzo de 2002
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