Poemas originales
de:


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- Barro soy, con un soplo de
inspiración latente,
- y
a tu barro me amoldo, de tu aliento respiro;
- mis
ideas han sido tuyas primeramente,
- y
a ser tuyas regresan, en verso o en suspiro.
-
- Hemos
ya traspasado la frontera del miedo
- y
no hay rincón oscuro, dominio inexplorado,
- puedo
decir que es tuyo mi pensamiento, y puedo
- decir
que tengo el tuyo dentro de mí tatuado.
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(Abril 2002)
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Breverias (868-882)
- Desnuda
- Elegía
a una Dama
- Enmudezcan
las palabras
- Lejana
cita
- Mujer
remota
- De
viaje
- Evasión
- El
relevo
- Espoléame
- Bebamos
- Dormir
sin ti
- Mi creación
- Nuevo Argos
- -
- -
- -
- 868
- Te beberé en un
brindis tan íntimo y lejano
- que romperá las
vastas cárceles de la ausencia;
- y sentirás mi
aliento, y el roce de mi mano,
- en este íntimo
asilo que es ya tu residencia.
-
-
- 869
- A lanzadas de luz
bordaba el día,
- como si fuera su
mirar la aurora;
- fue la victoria de
la noche mía,
- y ella, al
amanecer, fue vencedora;
- yo le había
ofrecido compañía,
- y así lo vió el
reloj, hora tras hora.
- Y al resbalar el
sol en los tejados,
- fuimos conjuración
de enamorados.
-
-
- 870
- Me refugié en el
ángulo insensible
- donde arrincono el
fango del olvido;
- pero aún allí no
estuve inaccesible
- a tu presencia
hipnótica, intangible,
- tu voz muda
filtrándose en mi oído.
-
- Para escapar de mi
obsesión tendría
- que asesinar el
gozo que me diste,
- despedazando
nuestra fantasía;
- de lograrlo, tal
vez me moriría,
- por eso el alma en
recordarte insiste.
-
-
- 871
- Ruegan mis ojos con
clamores mudos
- que tu boca a la
mía se abra en flor;
- retira esa cortina
de color,
- quiero tus labios
tersos y desnudos.
-
-
- 872
- Cuando mi lengua
calle, cuando abdique mi pluma,
- aún quedará este
grito,
- sosegado o
sangriento, de arrecife o de espuma,
- y en silencio o a
voces te hablará lo que he escrito.
-
-
- 873
- Nunca me niegues
algo que nadie te ha pedido,
- ni resistas
seguirme por la senda en que voy;
- ¿qué importa en el
presente lo que ayer fue prohibido?;
- perversiones de
antaño, ¿no son costumbres hoy?
-
-
- 874
- A golpes de hacha
talarás la encina,
- sin recibir
oposición ni queja;
- sombra te ofrece,
no te recrimina…
- ¿Toleras tú
igualmente a tu pareja?
-
-
- 875
- No sé cómo será ese
primer beso
- que en nuestro
encuentro exigirá su vida;
- fácil tal vez, o
tímido, o travieso;
- pero, ay, cuánto
dolor llevará impreso
- el beso en sangre
de la despedida.
-
-
- 876
- No es amor el
reflejo en la retina
- de este rostro
estrechado entre las manos,
- mas el mirar
conjunto, que combina
- nuestros dos
horizontes tan lejanos.
-
-
- 877
- Mis nudillos
llamaron a tu puerta,
- y respondió el
silencio, o el descuido;
- no debiera jamás
haber partido,
- sino quedarme hasta
que fuera abierta.
-
-
- 878
- A caballo, mejor
que caminantes;
- aristócratas, antes
que mendigos.
- ¿Para qué
resignarse a ser amigos,
- pudiendo acomodarse
a ser amantes?
-
-
- 879
- Cada paso en tu
vida fue hacia mí,
- y hacia ti ha sido
cada paso mío;
- y este súbito,
tenso escalofrío
- te reveló como te
presentí.
-
-
- 880
- Como será el dolor
de abandonarte,
- que aún estando a
tu lado,
- siento mi corazón
tan mutilado
- como si ya
estuviéramos aparte.
-
-
- 881
- Rumor de mares,
claridad de soles,
- en la mirada
verdiazul acento,
- y en los labios
sonrisa luminosa.
-
- Palideces de noche
los faroles,
- silencias los
arcángeles del viento,
- y haces morir de
celos a la rosa.
-
-
- 882
- No iré hacia ti en
la búsqueda del beso,
- que, aunque acorte
distancias, es camino,
- y el camino es
avance y retroceso.
- Quiero ser más que
piel de peregrino
- mostrando efímero
vestigio impreso;
- más que sabor fugaz
de añejo vino.
- Ven hacia mí en
finalidad de muerte,
- que ni puedas
partir, ni yo perderte.
- Indice


- Desnuda
-
- Desnuda, como la piedra
- que en la hierba se reclina;
- desnuda, como la aurora
- surge de la noche fría;
- desnuda, como la lluvia
- de nostálgicas caricias;
- como la luz, y las nubes,
- y el susurro de la brisa;
- desnuda, mujer, desnuda,
- que sólo así eres tú misma.
- El ropaje, aunque de seda,
- mantiene la piel cautiva,
- y se interpone entre amantes
- como hermética cortina.
- Muéstrate auténtica y libre,
- no adulterada o fingida,
- que está la verdad desnuda,
- mas no lo está la mentira.
- El atavío es idioma
- que confunde a quien lo mira;
- niebla que oculta el camino,
- máscara que exterioriza
- o bien conceptos oscuros,
- o aclaraciones ambiguas.
-
- Desnuda, mujer, desnuda,
- como el racimo o la espiga,
- con los frutos sazonados
- para cosecha o vendimia.
- Desnuda, como en el río
- corre el agua cristalina,
- rozando las ramas bajas
- de los sauces, que suspiran.
-
- Desnuda, mujer, desnuda,
- del aire no más vestida,
- y en el arco de mis brazos
- habita, mujer, habita.
-
- Los Angeles, 30 de marzo de 2002
- Indice
-
-
-
- Elegía por una dama
-
- Y se durmió hacia Dios. Fue su
desvelo
- peregrinaje azul, sueño dorado,
- y al fin nevada cumbre, que el
deshielo
-
- lentamente fundió, tibio,
callado,
- como caricia de aire, o aleteo
- de ángel en vigilancia a su
costado.
-
- No se aferró al ocaso; su deseo
- fue de partir en paz, misión
cumplida,
- con abandono, mas sin titubeo.
-
- Lo dio y recibió todo de la
vida,
- y al pisar los umbrales de la
muerte,
- marcó saludo más que despedida.
-
- Sobre la vida sin cesar se
vierte
- caudal de rosas y desolaciones,
- herencia nuestra, inevitable
suerte;
-
- y dividimos nuestras atenciones
- entre la primavera y la guadaña,
- entre decesos y resurrecciones.
-
- Nacer es arribar a zona extraña,
- morir es regresar a nuestra
fuente,
- cuya voz ancestral nos acompaña.
-
- ¿Por qué teñir de horror la otra
vertiente?
- ¿Por qué ceñirse el alma de
tristeza,
- y de lamento por quien cruza el
puente
-
- hacia la luz, dejando su corteza
- bajo la húmeda tierra, si le
vimos
- ataviado de su íntima belleza?
-
- Cada noche ensayamos que
morimos,
- en cada amanecer resucitamos,
- y hacia la gran función nos
dirigimos.
-
- No es partida, es retorno, porque
vamos
- del exilio a la patria, de la
brega
- rigurosa a la paz que recabamos.
-
- Cuando la muerte sigilosa llega,
- dancen alborozadas las campanas
- por el dolor, que su puñal
repliega;
-
- y porque las miserias cotidianas
- paralizan su acoso frente al
muro
- donde se desvanecen los mañanas.
-
- Sólo a este lado vivirá el
futuro,
- y palabras que un día se dijeron
- adquirirán sentido más seguro.
-
- Idos los labios que las
profirieron,
- mariposearán en corazones
- que antaño, a aquella voz, se
estremecieron.
-
- Y en susurros, o gritos, o
canciones,
- transmitirán las mismas
sacudidas,
- recrearán antiguas emociones,
-
- despertando nostalgias, si
dormidas,
- aquietando temores, si
despiertos,
- recobrando ilusiones, si
perdidas.
-
- Los ecos de sus pasos están
muertos,
- pero no su presencia a nuestro
lado,
- ni sus etéreos brazos, siempre
abiertos.
-
- Si no tocas su piel, si
despoblado
- tu espíritu se siente en agonía,
- piensa que en su morir se ha
adelantado
- para salir a recibirte un día.
-
- Los Angeles, 30 de marzo de 2002
- Indice
-
-
-
- Enmudezcan las
palabras
-
- Cuando mi abrazo enmarañe
- círculos en tu cintura,
- se extraviarán mis labios
- sobre tu espalda desnuda.
- Ciegos andarán mis dedos
- explorando curvaturas,
- y deshojando los pétalos
- de la flor de la lujuria.
- Serás una playa nueva
- por donde mis olas fluyan,
- cubriendo tu superficie
- de rumores y de espuma.
- Cascada de pelo oscuro
- mirada de luz de luna,
- suspiro de tenue brisa,
- íntima palabra muda
- que responde exactamente
- a lo que no se pregunta.
- Cómo la voz retrocede
- frente a la irrupción que
anuncia
- trepidación y explosiones
- de blanca y cálida furia.
- Si hablan los ojos, las manos,
- si habla la piel, la ternura,
- enmudezcan las palabras,
- sigan las escaramuzas,
- mientras las extremidades
- se anudan y se reanudan.
-
- Los Angeles, 31 de marzo de 2002
- Indice
-
-
-
-
- 613 -
Lejana
cita
-
- Late un sueño en los pliegues de la
mente
- que en simultaneidad exulta y
gime;
- tú, mujer, que también le sueñas,
dime
- por qué es alegre y a la vez
doliente.
-
- Tal vez hay fecha, pero no
inminente;
- quizá hay lugar, sin que nos
aproxime;
- egregio hito de luz, garra que
oprime,
- certeza y lejanía, aquí y
ausente.
-
- Rompen las alas a volar, y queda
- trabada su ascensión en la
arboleda,
- soñar, dudar, anhelos y temores.
-
- El tiempo rodará, lento, muy
lento,
- pero antes de que brote el
desaliento,
- verás espléndidas nacer las
flores.
-
- Los Angeles, 4 de abril de 2002
- Indice
-
-
-
- Mujer
remota
-
- En mi cerebro descansas
- y en mi corazón te agitas;
- o tal vez te quiero en calma,
- y el pensamiento te grita.
- Una amante desdoblada,
- tal vez dos entretejidas,
- una a la razón asciende,
- la otra al alma se desliza,
- por vetas de roja sangre,
- por veredas de sonrisas.
- Te pienso etérea y galante,
- te siento intensa y bravía,
- y aunque poseo tu imagen,
- ni flotas en mis pupilas,
- ni en las yemas de mis dedos
- hormiguean las caricias.
- Eres idea y latido,
- y tienes la voz dormida,
- mujer sin piel ni suspiros,
- colgada en la lejanía.
-
- Los Angeles, 4 de abril de
2002
- Indice
-
-
-
- 614 -
De viaje
-
- Nos
desplazamos sobre cuatro ruedas,
- y huye el
paisaje, mudo, inadvertido,
- como si él
mismo hubiera percibido
- que vas por
él, pero conmigo quedas.
-
- Te contemplo
al volante; desenredas
- con una mano
el pelo, adormecido
- sobre los
hombros; con mis ojos mido
- tu perfil, y
tus íntimas veredas.
-
- Tenue
sonrisa de tus labios brota,
- breve
temblor sobre los míos flota,
- que con mi
mano en tu rodilla expreso.
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