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Original
de

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- Serás
Moisés, acumulando el agua
- a
ambos lados del hondo cauce seco;
- o
Afrodita, surgiendo de la espuma,
- húmeda
y tentadora como un beso;
- o
Nereida sensual, bajo el tridente
- de
Poseidón, flotando los cabellos.
- En
el azul del mar veo tus ojos,
- y
entre las olas tu contorno veo,
- oscilante
a la luz de la mañana,
- marea
de caderas y de senos.
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Breverías
(952-956)
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de envío, E mail, Libro de visitas,
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- 952
- Estás
a diez mil millas, y te siento
- en
íntimo contacto con mi piel;
- cruel
es la distancia, y tan cruel
- es
percibir el soplo de otro aliento
- sintiéndome
a diez mil millas de él.
-
-
- 953
- Levé
las anclas y zarpé a mi puerto,
- que
me aguardaba en soledad y calma;
- en
el tuyo dejé sentido y alma,
- y
aunque vivo por ti, sin ti estoy muerto.
-
- Sólo
tu nombre me ha quedado intacto
- como
un beso en los labios, que renace
- cada
vez que te llamo, tenue enlace
- para
quien ha perdido tu contacto.
-
-
- 954
- Descalzo
voy en torno de tu lecho
- para
no desvelarte; tan serena,
- tan
inmóvil descansas, que refrena
- mis
impulsos el alma, y de mi pecho
- surge
un ave que anida en tu melena;
- suspiro
acariciante, imperceptible,
- con
tu candor, y como tú apacible.
-
-
- 955
- Mi
amor busca trabajo, está inactivo;
- tú
representas la mejor oferta,
- más
que mejor, el único objetivo,
- y
sé que está la posición abierta.
- La
quiero con carácter exclusivo,
- y
permanente, no a contrata incierta,
- y
con sueldo de besos, que no creo
- en
el amor que vive sin empleo.
-
-
- 956
- Persigue
una ilusión, aunque lejana,
- mantén
la mano abierta, aunque vacía;
- tu
búsqueda jamás será baldía,
- si
no la obtienes hoy, lo harás mañana.
-
- Si
tu mano mañana no la alcanza,
- hay
más días, no cejes en tu intento,
- que
muere la ilusión de desaliento,
- y
sobrevive a fuerza de esperanza.
-
-
(Indice)
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- 679
- Esperándote
-
- Al
elegirte me abracé a la muerte,
- y
muriéndome estoy, día por día;
- qué
prolongada, trágica agonía,
- de
proclamarte mía y no tenerte.
-
- Di
a la rosa que espere, y no despierte,
- que
hay otra primavera en lejanía;
- amordaza
en silencio a la armonía,
- que
tal vez surja la canción más fuerte.
-
- Di
a la aurora que vuelva a oscurecerse,
- que
habrá otro sol mañana, y podrá verse
- más
fulgurante que hoy lo hubiera estado...
-
- No
hables de otros lugares y otras fechas,
- que
mis entrañas, hoy, están deshechas
- de
amar y de esperar, desesperado.
-
- Los Angeles, 2 de octubre
de 2002
(Indice)
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- Lentamente
-
- Peregrino
que debe fabricarse un sendero,
- nube
que, casi inmóvil, se aleja en
lontananza,
- arroyo
que, indeciso, serpenteando avanza,
- así
yo lentamente, lentamente te quiero.
-
- Sin
las prisas del viento que en huracán
progresa,
- sin
la urgencia del joven que a ser hombre
se afana,
- sin
el inquieto apremio de la nieve temprana
- que
a forjar nuevo invierno de puntillas
regresa.
-
- Con
lentitud de manos suaves, adormecidas
- sobre
la piel, en breve y extático sosiego,
- para
empezar de nuevo, como lo hiciera un
ciego,
- leyendo
con el tacto regiones escondidas.
-
- Con
la calma que sabe retardar la llegada
- por
el goze más fiero de un más largo
camino;
- como
se saborea cada sorbo de vino,
- como
se alarga intensa la primera mirada.
-
- Lenta,
muy lentamente, como tímida brisa
- rozando
el rostro, en síntesis frágil,
titubeante,
- de
indecisión de huésped y osadía de
amante...
- hasta
que de tus labios se escapara la prisa.
-
- Los Angeles, 4 de octubre de
2002
- (Indice)
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-
- 680
- Tu
espejo
-
- Me
ha llevado tu espejo de la mano,
- susurrándome
incógnitas verdades
- de
lágrimas, temores, soledades,
- que
a él solo intimas, con favor de hermano.
-
- En
mí también te miras, aunque en vano
- intento
descifrar ambigüedades;
- sólo
tu espejo ve las realidades,
- genuino
confidente cotidiano.
-
- Yo
puedo percibir dolor y duda,
- mas
no qué arrollador ni cuán aguda,
- eso
es prerrogativa de tu espejo.
-
- Y
hoy, al mirarme en él, he comprendido
- las
lágrimas, la angustia que has sufrido,
- porque
aún estaba tu alma en su reflejo.
-
- Los Angeles, 4 de octubre de
2002
-
(Indice)
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-
- 681
- Ese
alborozo
-
- He
de acercarme a ti una noche oscura,
- cuando
los sueños duermen, inconscientes
- de
su absoluta libertad, ausentes
- de
la mente, su cuna y sepultura.
-
- Y
al abrazarme firme a tu cintura,
- nuevos
sueños, a todos diferentes,
- pícaros,
depravados, inocentes,
- tomarán
posesión de tu estructura.
-
- Llena
estarás de un flúido expansivo
- que
te hará levitar, mientras cautivo
- tu
razón, voluntad, deseo y gozo.
-
- Y
al despertar, tal vez tengas la duda
- de,
si al hallarte junto a mí desnuda,
- fue
sueño o realidad ese alborozo.
-
- Los Angeles, 5 de octubre de
2002
- (Indice)
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-
- Si
alguna vez
-
- Si
alguna vez te murieras,
- llévate
mis pensamientos,
- y
las huellas de tus manos,
- mi
añoranza, mis recuerdos;
- y
así, quedando vacío,
- estaré,
como tú, muerto.
-
- Si
alguna vez tú, que fuiste
- carne
de todos mis besos,
- alma
de mis soledades,
- y
razón de mis desvelos,
- desplegaras
nuevas alas
- abandonando
tu cuerpo,
- antes
de partir, arranca
- de
mi interior tus reflejos,
- el
tono de tus palabras,
- las
raíces de mis sueños,
- las
lágrimas que tus ojos
- junto
a los míos vertieron;
- porque
así estaré vacío,
- quedando,
como tú, muerto.
-
- Y
si alguna vez partieras
- sin
morirte, como el viento,
- con
un rastro de hojas secas
- rodando
por el sendero,
- dejando
mi primavera
- transformada
en frío invierno,
- no
tendrás que arrancar nada,
- porque
me estaré muriendo.
-
- Los Angeles, 5 de octubre de
2002
- (Indice)
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-
- Como
el agua
-
- Ven
a mis manos, que por ti se acoplan
- como
si recoger agua quisieran;
- pero,
ay, que como el agua te deslizas,
- siempre
en huída, indiferente, ciega.
- Te
retengo un momento,
- y
te vas, rumorosa, soñolienta,
- como
quien nada quiere,
- sino
tan sólo libertad y amnesia.
- Soy
el álamo, enhiesto,
- firme
lanza clavada en la ribera;
- vienes,
me miras, cantas,
- juguetona
en tu espejo me reflejas,
- y
desinteresada te distancias,
- soñando
acantilados y mareas.
- Te
vas, como se va incesante el tiempo,
- que
aunque nos abandona, no nos deja,
- pero
al que nunca llamaremos nuestro,
- porque
no nos espera.
- Quisiera
encadenarte
- en
torno a mí; alzar una represa,
- y
detener tu curso, y darte un cielo
- sereno,
azul, en superficie tersa.
- Y
al mirarme en tu lámina de plata,
- pensar,
soñar, que extática me besas...
- Ya
no sé si eres tú, si eres el agua,
- un
deseo improbable, una quimera,
- algo
que perseguí sin alcanzarlo,
- o
si eres indefensa,
- prófuga
sombra de mujer confusa
- que
a llegar y evadirse tal vez juega.
- ¿Por
qué no te detienes,
- y
junto a mí te quedas?
-
- Los Angeles, 5 de octubre de
2002
- (Indice)
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-
- 682
- Un
beso
-
- Un
beso de rodillas atrevidas,
- de
labios húmedos, voluptuosos,
- mano
impúdica, dedos temblorosos,
- figuras
lentamente desvestidas.
-
- Beso
requeridor de varias vidas
- para
agotar sus fondos amorosos,
- desdeñador
de afectos nebulosos
- más
huérfanos de espuelas que de bridas.
-
- Beso
que he fabricado en muchos años
- en
modos, longitudes y tamaños
- que
nadie fue capaz de merecer.
-
- Traigo
este beso para ti, absorbente,
- encrespado,
expansivo, irreverente,
- porque
sé que le vas a responder.
-
- Los
Angeles, 8 de octubre de 2002
- (Indice)
- Ver la postal de este poema en "Poesía
erótica":
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- 683
- Convergencia
de senderos
-
- Tras
el telón del tiempo aprisionada,
- mi
hora sonó mucho antes que tu día;
- ajeno
a tu existencia, te intuía,
- sabiéndote
hacia mí predestinada.
-
- Vagabundeo
de alma desolada
- fue
mi vida, pensando que eras mía,
- mientras
en otra almohada amanecía
- la
luz de tu sonrisa extraviada.
-
- Tantos
años, amores, esperanzas,
- malgastados
en áridas andanzas
- por
caminos extraños, polvorientos...
-
- Pero
hoy, rasgado ese telón aislante,
- te
llevo de la mano, aunque distante,
- mezclándose,
por fin, nuestros alientos.
-
- Los
Angeles, 13 de octubre de 2002
- (Indice)
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- 684
- Desnudo
Sueño
-
- Sueño
azul de Walkiria galopante,
- mano
crispada al pomo de la espada,
- sobre
el corcel es roja llamarada,
- suelto
el cabello al aire, tremolante.
-
- En
la expresión absorta del semblante,
- se
percibe fragor de barricada,
- de
determinación sin retirada,
- gesto
a la vez sutil, desafiante.
-
- Las
batallas libradas son internas,
- con
la hoja de la espada entre las piernas,
- y
manos firmes en la empuñadura.
-
- Es
un sueño distante, voluptuoso,
- enemigo
de treguas y reposo,
- que
se adhiere desnudo a su figura.
-
- Los
Angeles, 13 de octubre de 2002
- (Indice)
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