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Poesía del
momento, Nº 84 b |
Segunda
entrega de Julio 2003 |
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Original de
Francisco
Alvarez Hidalgo





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- El
cielo, la ciudad, el aire, el río,
- cuanto
me toca, veo, absorbe, llama,
- no
suscitan en mí el escalofrío
- que
tú desatas junto a mí en la cama.
-
- Ciudad
desierta, cielo encapotado,
- aire
intangible, río que separa,
- como
si fuera mío, está a mi lado,
- mas
sin rozarme, como tú, la cara.
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Breverías
- 1079
- El
alma enferma, irremediablemente
- contagiada
de ti, firme rechaza
- la
terapia habitual; sólo consiente
- el
bálsamo del brazo que la abraza.
-
-
- 1080
- Me
has prestado la cruz de tus dolores,
- y
la he llevado al hombro, en tu asistencia.
- Cuando
mi cruz clavaba sus rigores
- en
mi espalda, (derrotas y temores),
- tú,
indolente, dormías en la ausencia.
-
-
- 1081
- En
el hogar tan ágiles las llamas,
- en
la ventana tan risueño el día,
- el
viento tan galán por los balcones,
-
- el
silencio dormido entre las ramas,
- y
en esta plácida mañana mía
- se
desangra mi invierno a borbotones.
-
- 1082
- Temblores
en las yemas de mis dedos
- acechan
tus recursos, tus instantes;
- llevo
hacia ti, en ofrecimientos quedos,
- larga
tropa de tactos vacilantes.
-
- No
prepares la guerra, abre tu plaza
- a
esta invasión de paz y de alborozo;
- desármate
en sonrisas; desenlaza
- la
cinta de la túnica hacia el gozo.
-
-
- 1083
- Se
despereza el tono de mi nombre,
- abrazado
a tu voz, sobre mi oído;
- en
tu silencio se acunó, dormido,
- y
hoy despertó más ágil y más hombre.
-
- Soy
más cristal, más bronce, más relieve,
- cuando
tu voz de pétalo me llama;
- traslúcido,
vibrante, con un leve
- tacto
que entre los dedos se derrama.
-
-
- 1084
- Moriré
de esa utópica esperanza
- que
soñamos tener, aunque no existe;
- sólo
es fantasmagórica alianza
- de
creer y crear, sombra que insiste
- en
ser azul brillante en lontananza,
- sin
ser más que perfil vacío y triste.
- Creamos
ilusiones, las creemos,
- y
al salir en su busca, nos perdemos.
-
- (Índice)
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Poemas
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- 826
- Sin
amargura
-
- Ya
el recuerdo ni hiere ni fatiga,
- subió
del corazón a la memoria,
- lo
que fue poesía es hoy historia,
- y
la que amante fue, ya es sólo amiga.
-
- Alma
tuve con marca de mendiga,
- bordoneando
la amplia trayectoria
- del
beso de dolor al de la euforia,
- del
gesto natural al de la intriga.
-
- Una
tarde sin sol, nubes plomizas,
- y
sendero de arenas movedizas,
- el
alma sucumbió a su propia carga.
-
- Sudó
sangre, sus trovas se apagaron,
- pero
al fin sus recuerdos recobraron
- nivelación
nostálgica, no amarga.
-
- Los
Angeles, 12 de julio de 2003
-
- (Índice)
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-
- Llegaste
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- Quebrándose
las olas, e insistentes,
- volviendo
a fragmentarse, navegando
- las
nubes por su mar azul, en calma,
- adormecida
el agua en el remanso,
- el
aire quejumbroso entre las ramas,
- la
lluvia en el cristal, murmullo y llanto,
- sueño
de las estrellas en la noche,
- primavera
sensual de abril y mayo,
- sonrisa
en languidez de la alborada,
- melancólica
sombra del ocaso...
- Llegaste
a mí, tan silenciosamente,
- quedándote
en el hueco de mi abrazo.
-
- Los
Angeles, 12 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 827
- Quiero
-
- Quiero
salir de mí para no verte,
- vagar
por ese anónimo sendero
- donde
soy exclusivo viajero,
- y
donde nadie con mi huella acierte.
-
- Quiero
esta soledad que en mí se vierte
- cual
si mi opción hubiera sido; quiero
- ser
de mí mismo sólo prisionero,
- y
sonreir al beso de la muerte.
-
- Quiero
cerrar los ojos del recuerdo,
- y,
si vacío ya de mí, me pierdo,
- deambularé
imperecederamente;
-
- en
mi propia, implacable compañía,
- que
por ser implacable y por ser mía
- nunca
será ni infiel ni indiferente.
-
- Los
Angeles, 12 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 828
- Brindis
-
- Mejor
a la intemperie y en la estera,
- como
perro en quietud, que haber venido
- a
este banquete en que se sirve olvido
- en
tan ásperas copas de madera
-
- Si
no me permitís quedarme fuera,
- dadme
sangre a beber, de árbol caído,
- en
cáliz de dolor enrojecido,
- brindando
hasta caer por la escalera.
-
- He
de embriagarme alerta, recordando;
- si
mis pies se trabaran, tropezando
- y
en claridad de mente avanzaré.
-
- Mas
sin cerrarme a ayer sordo ni ciego,
- lo
que un día viví, no me lo niego,
- parte
de mí será como lo fue.
-
- Los
Angeles, 12 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 829
- Resurgimiento
-
- Te
miraré otra vez, y habrá una lenta,
- frágil
indecisión en tu mirada;
- tal
vez ruede una lágrima callada,
- aunque
tu voluntad no lo consienta.
-
- Una
lágrima afable, que se asienta
- entre
mis dedos, cuna sosegada,
- leve
caricia de alma desmayada,
- tímida
a la sonrisa, aunque lo intenta.
-
- Desaguará
la tarde en mudo abrazo,
- mientras
mi propia lágrima disfrazo
- en
tu mata de pelo, sobre el hombro.
-
- En
la bucólica hora temblorosa
- que
precede a la noche, habrá una rosa
- pugnando
por brotar en el escombro.
-
- Los
Angeles, 16 de julio de 2003
- (Índice)
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- 830
– Viejo
camino
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- Se
han abierto ante mí nuevas veredas,
- flanqueadas
de aromas y colores
- que
el recuerdo olvidó cuando otras flores
- granaban
en mis viejas alamedas.
-
- Mi
carreta avanzó, pero las ruedas
- chirriaron
en protesta; sus clamores
- eran
súplica y veto, precursores
- de
ruina de incendiadas arboledas.
-
- Y
detuve la marcha. Fresca brisa
- me
acarició la frente; una sonrisa
- pareció
renacer de mi pasado.
-
- Y
me reincorporé al viejo camino,
- no
sé si en sensatez o en desatino,
- la
llaga lo dirá de mi costado.
-
- Los
Angeles, 16 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 831
- Dame
el dolor
-
- Condenados
estamos a tristeza,
- a
temor, titubeo, incertidumbre,
- mas
la peor sentencia es la costumbre,
- que
mina la más firme fortaleza.
-
- No
permitas que imponga mi cabeza
- reglas
al sentimiento, aunque vislumbre
- grietas
de insensatez en su techumbre;
- deténme
al punto, si mi fe bosteza.
-
- La
mente arrastra método, rutina,
- pero
es el corazón quien determina
- si
has de existir o de vivir la vida.
-
- Dame
el dolor con el amor, que quiero
- más
amarte con llanto y desespero,
- que
en apatía inmóvil, sin herida.
-
- Los
Angeles, 17 de julio de 2003
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- (Índice)
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- 832
- Oasis
-
- He
sentido tu pulso. Las primeras
- palpitaciones
desde que te fuiste;
- quizá,
aunque has vuelto, te aparezca triste,
- y
así están en la arena las palmeras.
-
- Oasis,
soledades sin fronteras,
- donde
el sol de la sombra se reviste,
- donde
el agua a la sed no se resiste,
- pero
las huellas son perecederas.
-
- No
quiero ser oasis que transitas,
- circunstancial,
sino ciudad que habitas,
- penetrando
en mi tierra tus raíces.
-
- Ciudad
amurallada, en que sus puertas,
- manteniéndose
holgadamente abiertas,
- te
den salida, sin que la utilices.
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- Los
Angeles, 17 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 833
- Sacrificio
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- Hoy
a los dioses me alzo en oraciones,
- al
dios del sentimiento, al del sentido,
- al
dios del buen placer, y del prohibido,
- al
del sosiego y de las vibraciones.
-
- Sobre
el altar, en tibias erupciones
- de
volutas de incienso adormecido,
- inmolaré
una víctima de olvido,
- desangrando
abandono y transgresiones.
-
- Ascenderá
el olor del sacrificio
- hasta
el lúbrico Olimpo, y un bullicio
- de
dioses en revuelo crecerá.
-
- Tal
vez en un relámpago me envíen
- la
señal de que atienden y sonríen...
- tal
vez ella de nuevo me amará.
-
- Los
Angeles, 17 de julio de 2003
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- (Índice)
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- 834
- Soledad
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- Hoy
la brisa remolca soledades,
- las
arrastra hacia mí, me las impone,
- y
me exige que olvide y que perdone,
- firmando
el fin de las hostilidades.
-
- Nunca
fui hostil; en las adversidades,
- ya
el corazón se abstenga o apasione,
- ya
la mente enmascare o distorsione
- cuanto
la vida exhibe por verdades;
-
- siempre
avanzo con paso mesurado,
- mi
pie en la huella que otro haya marcado,
- y
mi idea en la impronta de su idea.
-
- Así
comprendo a quien me veja o hiere...,
- mientras
mi espíritu se agosta y muere
- en
esta soledad que me rodea.
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- Los
Angeles, 18 de julio de 2003
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- (Índice)
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