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Poesía del
momento, Nº 84 c |
Tercera
entrega de Julio 2003 |
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Original de
Francisco
Alvarez Hidalgo




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- 428
- La imagen que guardaba de aquel día
- poco a poco se me ha desfigurado,
- y el abrazo de luz que la ceñía
- en cinturón de sombra se ha trocado;
- en el hogar, donde la lumbre ardía,
- sólo cenizas hay...Qué desolado
- el paisaje interior y su latido,
- al ver que al fin has desaparecido.
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Breverías
- 1085
- Gozos
de la mañana desaguan en la tarde,
- avidez
de la tarde en la noche se desgrana,
- y
en la incierta penumbra, donde el ímpetu
arde,
- temores
de la noche perforan la mañana
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- 1086
- Catalogando
ruinas y despojos
- dentro
del alma, pude ver, sin gloria,
- la
espalda del olvido, no sus ojos,
- que
los ojos son pródiga memoria.
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- 1087
- Hay
días que parecen inalterable aurora
- de
relojes inmóviles, hostiles al ocaso,
- como
si el tiempo fuera largo río que ignora
- la
voz de las mareas, y detuviera el paso.
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- Son
los días que olvidan la noche oscura,
densa,
- con
la vida en el fondo silencioso de un pozo,
- la
interminable noche del olvido y la ofensa,
- que
cede a la caricia, la fe y el alborozo.
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- 1088
- El
cielo, la ciudad, el aire, el río,
- cuanto
me toca, veo, absorbe, llama,
- no
suscitan en mí el escalofrío
- que
tú desatas junto a mí en la cama.
-
- Ciudad
desierta, cielo encapotado,
- aire
intangible, río que separa...,
- como
si fuera mío, está a mi lado,
- mas
sin rozarme, como tú, la cara.
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- 1089
- Se
me desborda el alma en llamaradas
- en
breves noches, súbitas auroras;
- tanto
amor no me cabe en pocas horas,
- házmelas,
como intensas, prolongadas.
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- 1090
- Tuve
sombra y dolor, y los perdí
- al
alargar tu mano hacia la mía;
- recuperé
la luz, ahora es de día,
- no
dejes que anochezca en mí sin ti.
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- (Índice)
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Poemas
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- 835
- Trashumante
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- ¿Cuántas
más agonías en el huerto
- de
mi Getsemaní vendrán a herirme?
- ¿Cuántas
veces, Señor, he de morirme,
- si
Tú mismo una sola vez has muerto?
-
- En
mi hemorragia, a corazón abierto,
- ¿cuántas
veces, Amor, has de abatirme?
- ¿Cómo
podré encontrarte, o evadirme,
- en
el ciego arenal de mi desierto?
-
- Vienes,
te vas, te anuncias, y no llegas;
- si
no te has de quedar, ¿por qué te entregas?
- Si
te otorgas, ¿por qué no permaneces?
-
- Eres
un río en éxodo constante,
- en
apariencia aquí, mas trashumante:
- ni
vienes, ni te das, sólo te ofreces.
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- Los
Angeles, 20 de julio de 2003
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- (Índice)
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- 836
- Recuerdo
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- “Vaya
la rosa con su olor a cuestas,
- el
recuerdo conmigo, y yo con nadie”.
- (Antonio
Gala)
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- Se
me han desfigurado los colores
- de
tu recuerdo; hay un otoño frío
- destiñendo
dorados del estío,
- verdes
de mayo en tallos de temblores.
-
- Hoy
el recuerdo es gris, sin más rumores
- que
el viento entre los álamos, sombrío,
- colgado
de las ramas, y vacío
- de
fragancias, de azul, de ruiseñores.
-
- Las
hojas secas volarán mañana
- en
obtuso ballet, con la desgana
- de
quien todo perdió y sólo le queda
-
- en
la memoria un viejo árbol desnudo,
- el
árbol del recuerdo, tosco, mudo,
- ceñido
de incolora polvareda.
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- Los
Angeles, 20 de julio de 2003
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- (Índice)
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- 837
- A
plena luz
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- No
me beses a oscuras, no le niegues
- al
tacto el complemento de la vista;
- cuando
tu piel, de noche, se desvista,
- que
a plena luz, a plena luz te entregues.
-
- A
plena luz avanza, no repliegues
- dedos
que exploran, pulso que conquista;
- cada
relieve, grieta, hueco, arista,
- olas
serán del mar en que navegues.
-
- La
luz es mi aliada, y es la tuya,
- que
la sombra fantasma no la obstruya,
- en
eclipse de lunas indefensas;
-
- ni
tus párpados forjen la tiniebla,
- porque
cada pupila se repuebla
- de
cuantas rosas en el alma piensas.
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- Los
Angeles, 21 de julio de 2003
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- (Índice)
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- 838
- De
espaldas
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- De
espaldas al dolor que llamo mío
- aunque
viene de ti y por ti subsiste;
- de
espaldas a la llama que encendiste
- en
el hogar del alma, hoy tan sombrío.
-
- De
espaldas a los besos que te envío,
- y
quizá a los que un día recibiste;
- de
espaldas a este amor, que se resiste
- a
la extinción, en desamparo y frío.
-
- Ayer
fue el aire entre ambos transparente,
- tiempo
en que nos mirábamos de frente,
- de
cálida palabra, gesto afable;
-
- Hoy
te sigo mirando, y sólo veo
- tu
espalda entre la niebla, mausoleo
- de
sueños en un sueño imperturbable.
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- Los
Angeles, 21 de julio de 2003
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- (Índice)
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- Cambios
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- Se
oirá el redoble de un tambor lejano,
- llamando
a las brigadas irascibles
- del
desencanto y la desesperanza,
- arrancadas
de cuajo las raíces
- de
ensueños y promesas, y en su avance
- por
las tierras estériles y grises
- de
agónicos recuerdos, caerán muertas
- las
palabras que pugnan por decirse.
- La
fe, olvidando su canción de ciego,
- ciega
persistirá; mudas y tristes
- nacerán
las futuras primaveras,
- mientras
la luz del júbilo se extingue.
- Otros
encenderán lámparas vivas,
- en
altares de fe; claros violines
- destellarán
armónicos reflejos;
- en
mi piel brillarán las cicatrices.
- Tú
me verás mañana igual que ayer,
- más
entrado en nostalgia, algo más libre;
- no
sé si te verás como te veo,
- mas
nunca podré verte como fuiste.
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- Los
Angeles, 21 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 839
- Tu
silencio
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- Tu
silencio me mancha el verde claro
- del
recuerdo que integra tu paisaje,
- debilita
los brazos del ramaje,
- y
en orfandad me deja, en desamparo.
-
- Mi
serena arboleda, ¿qué disparo
- de
extraño cazador causó el ultraje
- de
apagar en las aves el lenguaje,
- dejar
la brisa en repentino paro?
-
- Adormecidos
canto y bisbiseo,
- el
pino ha interrumpido el galanteo
- de
la encina, el arroyo baja mudo.
-
- Ah,
tu campo y tu bosque sin rumores,
- tan
desvalidos, tan desoladores,
- sombra
en la mente, en la garganta nudo.
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- Los
Angeles, 23 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 840
– De
nuevo
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- ¿Olvidará
mi mano la distante
- curvatura
sutil de tu mejilla,
- y
el surco de tu llanto en el que brilla
- trémulo
el duelo del postrer instante?
-
- Qué
larga es la partida. Hacia delante,
- interminable
espada que acuchilla,
- y
hacia atrás nave de oro, cuya quilla
- trazó
frágil estela fluctuante.
-
- Debe
la nave retornar al puerto
- repitiendo
la estela a mar abierto,
- si
ligera y efímera, genuina.
-
- No
importa el rastro, sino casco y velas,
- mi
viejo galeón, que te revelas
- íntegro
de mi mano a mi retina.
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- Los
Angeles, 24 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 841
- Carencia
-
- ¡Cuánto
dolor he caminado, cuánto!
- Por
las campiñas mustias, los oteros,
- las
ciudades de espíritus severos,
- las
tierras que han desatendido el canto.
-
- Abatido
cien veces, me levanto
- otras
cien; se vacían mis graneros,
- y
los vuelvo a llenar; si a mis senderos
- interrumpen
murallas, me agiganto.
-
- Logro
imponerme, dominar las cosas,
- pero
evadiéndose de mí las rosas,
- miro
mis manos llenas y vacías.
-
- Ay,
que esa plenitud no satisface,
- y
esa carencia el alma me deshace,
- inútiles,
sin ti, noches y días.
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- Los
Angeles, 24 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 842
- Este
amor
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- Todo
este amor crucificado en pena,
- este
amor, sin morir, resucitado,
- ávido
amor al júbilo abrazado,
- que
en plenitud ni juzga ni condena;
-
- este
amor que sacude su melena
- en
la noche del beso desbocado,
- este
amor visceral, ya despoblado
- de
zozobra y temor de casa ajena;
-
- este
amor hoy sazona, no envejece,
- ni
se pregunta ya quién se merece,
- simplemente
se brinda y se adjudica.
-
- Agua
en tu aljibe que la sed mitiga,
- pan
candeal meciéndose en la espiga,
- campana
de oro que por ti repica.
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- Los
Angeles, 25 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 843
- Adiós
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- Cuando
el adiós sea una nube lenta
- que
no descargue el vientre en aguacero,
- o
mano de indeciso ballestero
- que
a punto de disparo se arrepienta,
-
- sabrás
que el corazón de la tormenta
- ha
perdido vigor, y que el acero
- de
la flecha es inmóvil prisionero
- que
en mano y cuerda su volar asienta.
-
- El
adiós morirá, como se muere
- el
puño del rencor, que ya no hiere,
- porque
se ha abierto en mano de ternura.
-
- Y
un temblor, desatado entre los dedos,
- ahuyentado
polémicas y miedos,
- a
la suave caricia se apresura.
-
- Los
Angeles, 28 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 844
- Temo
lo potencial
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- Ya
no me duele ayer, duele mañana,
- no
duele lo concreto, mas lo abstracto,
- tiembla
el alma de cara a lo inexacto,
- que
en amenaza y duda se desgrana.
-
- El
vaso de cristal o porcelana
- quebrado
sobre el suelo en el impacto,
- vertió
su sangre y llanto, el vaso intacto
- intimida
en sospecha cotidiana.
-
- Temo
lo potencial, no la certeza,
- no
lo caído, mas lo que tropieza,
- amagando
derrotas o fracasos.
-
- No
lo que he visto, mas lo que adivino,
- ese
hipotético y amargo vino
- que
rebasa los bordes de mis vasos.
-
- Los
Angeles, 30 de julio de 2003
-
- (Índice)
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- 845
– Cuando
más lo necesite
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- “Amame
cuando menos lo merezca,
- pues
será cuando más lo necesite”
- (Anónimo)
-
- En
el tiempo más trágico y oscuro,
- al
convertirme en sombra y en olvido,
- y
en la frente la marca del vencido,
- por
ti guardé mi sentimiento puro.
-
- Hoy
duermo junto a ti, pero el futuro
- ni
escrito en bronce está, ni viene ungido
- con
la exclusividad del elegido;
- es
un débil perfil gris, inseguro.
-
- Podrá
el azar lanzarme por la senda
- que
tú ya has recorrido, y que me extienda
- hacia
otra zona en que el amor habite.
-
- Ya
junto a ti, o aparte permanezca,
- “ámame
cuando menos lo merezca,
- pues
será cuando más lo necesite”
-
- Los
Angeles, 30 de julio de 2003
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- (Índice)
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